sábado, 31 de marzo de 2012

La Agricultura del Futuro




Por: Colin Tudge

La agricultura es una de las pocas industrias que sabemos vamos a necesitar 
dentro de 100 años. 

El Consejo de Representantes de la Ciudad de Oxford ha decidido que necesitamos mas viviendas y trabajos.- no así en mi propio pueblo de Wolvercote, al nor-oeste de la ciudad. Bajo la órden de desarrollo de vecindario (parte de la ley de localismo) nosotros, los paisanos, los ordinarios tenemos algo que decir sobre lo que hay que hacer
Así que planeamos y pensamos en el hall municipal y somos testigos de lo que esperamos sea un  cambio sísmico del humor público, en la economía y en el balance de poder.
Cada vez mas gente comienza a  sentir que "Desarrollo" no debería ser mas de lo mismo: ampliación del ejido municipal y trabajos en la ciudad. En su lugar lo que necesitamos es
un renacimiento agrario: cultivos en pequeña escala, que incluye horticultura, integrada con la ciudad y que al mismo tiempo incluya mucha gente, preferentemente capacitada y muchas veces part time
Algunas almas valientes  de Wolvercote voceaban estas ideas hace 5 años pero solo recibieron extrañeza y silencio. Ahora todos, salvo el gobierno, siente profundamente que la fiesta neoliberal se acabó; que la burbuja basada en deuda explotó, que crecer-crecer-crecer financiero siempre fue una idea loca y en un mundo obviamente finito era inmolación segura. En síntesis, comienzan a ser escuchados aquellos que dicen que necesitamos mas y mejores cultivos con control en manos del pueblo del lugar mas que los bancos, corporaciones y especuladores transnacionales. Estos son los argumentos mas importantes.
1. La comparsa económica de los últimos 30 años- el mercado global neoliberal y el capitalismo finaciero basado en deuda- se ha descarrilado. La teoría que lo potenciaba que decía que los mercados sin controles pueden y podrán producir un mundo tolerable está en bancarrota. ( Tal como algunos dijeron al comienzo). Los intentos de los gobiernos como los nuestros y las instituciones supranacionales como la UE para volverlo a su lugar estan condenados: con un terrible  esfuerzo y dinero del contribuyente derrochados.
Cualquiera medio despierto sabe que necesitamos algo distinto. No obstante no necesitamos una revolución marxista. No es necesario "aplastar al capitalismo". Solo necesitamos restaurar esas formas primitivas de capitalismo restringidos por el sentido común y una moralidad común como no lo es el mercado desatado. El capitalismo de perfil bajo del muy despreciado "pequeño burgués" bastará.: Una nación de granjeros (como lo denominó Thomas Jefferson) o de tienderos (como hizo Adam Smith unos años antes que Napoleon)
2. Las economias deben estar basadas en cosas reales. Los cimientos provistos por dinero hipotético- dinero aún no ganado, y que posiblemente nunca se haga- son insatisfactorios, tal como muchísima gente se dió cuenta hace décadas. Aúnque Gordon Brown y los banqueros, incluyendo Mervyn King no lo hicieran.
3. Pero no podemos seguir alegremente sacando cosas de la tierra y tirando la basura. Los renovables y el reciclado y demás deben ser tomados seriamente. No obstante lo mas serio de todo es la agricultura. Tanto como podamos debemos producir lo que necesitamos. El alimento por supuesto, es la prioridad -  si todos estuviesen bien alimentados el mundo tendría un aspecto muy distinto (y esto es posible siempre que lo agropecuario fuese destinado solo a ese objetivo). Pero también deberemos además producir otras cosas , como siempre han encarado los granjeros-  tales como algodón aceites y otros. 
Las granjas y la forestación deberán considerarse juntas- la madera entra en el mix- mas una legión de frutos y resinas. Es increíble lo que podríamos estar cultivando, cortesía del sol, si nos abocásemos un poco. El muy en boga biocombustible es el menos interesante de los productos de la agricultura, y  muchas veces altamente pernicioso-pero le ayuda a las petroleras verdear su imagen razón por la que tantos de nuestros políticos mal informados y pusilánimes y sus asesores expertos apuestan en el mismo tanto de nuestro dinero.
4: La agricultura que necesitamos no obstante, enfáticamente no es la industrializada que conocemos ahora, un fresco ejercicio de química industrial o biotecnología. Necesitamos agricultura de baja tecnología, máximamente diversificada (policultivada) compleja y por lo tanto artesanalmente intensiva. No solo mucho laboreo sino laboreo artesanal especializado. Gran Bretaña urgentemente requiere un millón de granjeros nuevos, diez veces lo que tiene ahora, que viene siendo tanto como los desempleados actuales.
5: En síntesis: de todas las industrias, la agricultura es la única que podemos preveer que sea indispensable en 10, 20 o 100 años- o 10mil años si aún estamos- Pero no podemos seguir alegremente con la que tenemos ahora, en manos de corporaciones y petróleo dependiente. Necesitamos cultivos complejos en manos del pueblo y para el pueblo
Es aquí donde recae el futuro de nuestro pueblo y todos lo pueblos a lo ancho del mundo: cultivos de pequeña escala, de laboreo especializado, intensivo de bajos insumos y de alta complejidad. Pocos gobiernos, si es que hay alguno, perciben esto de modo que, además de todo el resto debemos encontrar formas de puentearlos, luego del cual, preferiblemente sin confrontaciones serias y revuelta sanguinaria se los podrá dejar que se deshidraten en la viña

Fotos: Lucas Chiappe - dapa.ciat.cgiar.org - http://sustainability.uiowa.edu
Fuente: The guardian.co.uk - Traducción: Miguel Webb

GRAIN publica conjunto de datos con más de 400 acaparamientos de tierra agrícolas a nivel mundial





La organización GRAIN, que trabaja por una agricultura alternativa, más local, ecológica y sostenible, puso ayer en conocimiento público un nuevo conjunto de datos que documentan 416 acaparamientos recientes y a gran escala de tierras agrícolas por parte de inversionistas extranjeros para la producción de cultivos alimentarios. Los casos abarcan cerca de 35 millones de hectáreas de tierra en 66 países.
Según GRAIN, esta no es una lista exhaustiva de todas las negociaciones sobre tierras. Solo nos concentramos en aquellas negociaciones que:
  • Se iniciaron después del 2006
  • No han sido canceladas
  • Involucran vastas áreas de tierra
  • Son llevadas a cabo por inversionistas extranjeros
  • Son para la para la producción de cultivos alimentarios
Se han incluido las negociaciones que involucran la producción de caña de azúcar y aceite de palma pero no aquéllas sobre cultivos como jatrofa y algodón.
Esta recopilación de negociaciones nos aporta una imagen impactante sobre cómo el agronegocio se ha ido expandiendo a gran velocidad a través del globo desde las crisis alimentaria y financiera del año 2008 y de cómo esto está sacando la producción de alimentos de las manos de los campesinos y de las comunidades locales.
Esta visión confirma que África es el objetivo principal a nivel del acaparamiento de tierras, pero también subraya la importancia de Latinoamérica, Asia y Europa Oriental, demostrando que se trata de un fenómeno global.
El conjunto de datos también muestra una clara imagen de quiénes son los acaparadores de tierras. Mientras la mayor parte de los 298 acaparadores registrados provienen del sector del agronegocio, compañías financieras y fondos soberanos son responsables de cerca de un tercio de las negociaciones. Y, en muchas ocasiones, se superponen. Por ejemplo, los datos muestran cómo Cargill, una de las compañías de agronegocios más grandes del mundo, ha estado adquiriendo cientos de miles de hectáreas de tierras agrícolas a través de su fondo de cobertura Black River Asset Management.
Los inversionistas de Europa y de Asia dan cuenta de los dos tercios de los acaparamientos de tierras, como se observa a partir de estos datos. China y la India son las principales fuentes de acaparadores de tierras, así como el Reino Unido y Alemania. Sin embargo, el Reino Unido, al igual que Singapur y Mauricio, sirve de paraíso fiscal para los acaparadores, y a menudo las verdaderas sedes de operación se encuentran en otro lugar. Otras áreas importantes de acaparadores de tierras son los EEUU, encabezando la lista en 41 casos, y los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita con 39 en conjunto.
La mayoría de los datos fueron recogidos del sitio web farmlandgrab.org. Se pueden obtener referencias completas bajo petición.
El conjunto de datos está disponible en formatos XLS y PDF acá: http://www.grain.org/e/4481
Otros conjuntos de datos de GRAIN sobre el acaparamiento de tierras pueden ser encontrados acá: http://www.grain.org/e/4481
Foto: http://desdemilibertad.files.wordpress.com/2011/10/arbol-sosteniendo-el-cielo.jpg 

Más de tres mil científicos coinciden en que el planeta carecerá de recursos esenciales


Servindi

Más de tres mil científicos concluyeron en el congreso denominado “Planet under pressure” (“Planeta bajo presión”) desarrollado esta semana en Londres que el planeta Tierra corre el riesgo de sufrir una falta estructural de agua, alimentos y otros recursos esenciales sino se combate el cambio climático.
“Esta década es crítica para el futuro del planeta. Si no revertimos pronto el calentamiento global, no habrá vuelta atrás”, dijo Will Steffen, director del Instituto del Cambio Climático de la Universidad Nacional de Australia.
Los expertos coincidieron en que “la gran aceleración” en cuanto a contaminación y consumo de recursos que se ha producido desde la Segunda Guerra Mundial ha llevado al planeta hasta una situación límite.
Calificaron de “peligro” el sistema ecológico que ha permitido el desarrollo de la civilización humana en los últimos siglos.
“En el tiempo de vida de una persona nuestro sistema económico, social, cultural y político ha establecido unas presiones sobre el medio ambiente que podrían provocar cambios fundamentales en el sistema terrestre”, afirman los expertos en un documento que analiza el “estado del planeta”.
Tras el acelerado crecimiento de la población mundial “ya no es suficiente pensar en términos de ideales lejanos cuando se trata de plantear un desarrollo sostenible”, afirmaron los científicos a cuya preocupación se sumaron diversos políticos y economistas de diversas partes del mundo.
“La sostenibilidad global tiene que ser uno de los pilares de nuestra sociedad y de nuestros Estados”, señala el documento.
Sin embargo, la directora del Instituto del Medio Ambiente de la Universidad de Arizona, Diana Liverman, destacó que, aunque la situación es crítica, algunos datos conducen a la esperanza.
“El crecimiento demográfico se está frenando, la cantidad de energía que se necesita para cada unidad de producción cada vez es menor y la proliferación de la agricultura intensiva ha provocado que la superficie forestal vuelva a ganar terreno en algunas zonas”, explicó Liverman.
El grupo de expertos remarcó que a través de las Naciones Unidas se deben establecer políticas sociales, económicas y medioambientales a nivel global para luchar contra las amenazas que sufre el planeta.
“La sociedad está asumiendo un enorme riesgo al postergar acciones a gran escala. Cada uno de nosotros debe contribuir a que la conferencia Río+20 sea un momento decisivo en la historia”, afirman.
El propósito del grupo de científicos fue fijar una postura común de cara a la conferencia de las Naciones Unidas Río+20 sobre el cambio climático que se celebrará el próximo junio en Río de Janeiro.

Fuente: http://servindi.org/actualidad/62106 Ilustracion: sinpatronesperu.blogspot.com

Prólogo del Libro “21 horas: Una semana laboral más corta para prosperar en el siglo XXI”




florentmarcellesi.wordpress.com

«El verdadero producto del proceso [económico] es un flujo inmaterial: el placer de la vida» Nicholas Georgescu-Roegen (1971)
El discurso dominante de las élites políticas y económicas no deja lugar a dudas durante esta crisis. Para alimentar el crecimiento económico continuo y la promesa del pleno empleo, trabajar más (y consumir más) es un deber patriótico de la ciudadanía moderna. A la conquista del poder presidencial francés en 2007, Nicolas Sarkozy proclamaba que era prioritario “trabajar más para ganar más”. Mientras tanto, Mariano Rajoy no quiso parecer menos en su carrera a la Moncloa y, en una entrevista de marzo 2011, inauguró un desacomplejado “trabajar más y ganar menos”. Una vez en el poder, puso en marcha su plan y aumentó por ejemplo la jornada laboral del funcionariado a 37.5 horas con una congelación salarial. Al mismo tiempo, la patronal española salió a la palestra con su propuesta de “mini-jobs”, puerta abierta no a una reducción de la jornada laboral para vivir mejor con menos, sino a un aumento de las personas trabajadoras pobres. No muy lejos, Portugal ha decidido también aumentar en media hora al día la jornada laboral en su sector privado y todos los países de Europa han apostado por aumentar la edad de jubilación.
Ante esta medidas que solo profundizan aún más la crisis social y ecológica, es necesario revisar nuestra forma de entender el trabajo y las actividades humanas: existen otros fines distintos del crecimiento y el ser humano tiene otros medios de expresarse además de la producción o el consumo. Las actividades domésticas, voluntarias, artísticas, asociativas, etc., a pesar de no ser siempre reconocidas, son fuentes de riqueza. En segundo lugar, hay que revisar las políticas de la renta para apostar decididamente por la justicia social y por la liberación de las nuevas fuerzas productivas. Para ello, es importante avanzar hacia una nueva redistribución del tiempo y, en este camino, apostar de forma decidida por la reducción de la jornada laboral. Ninguna de estas tres propuestas es suficiente por sí sola, pero cada una representa un paso hacia una transformación socio-ecológica de la economía donde el buen vivir cuente más que el poder adquisitivo.
En este marco, la refrescante propuesta de la new economics foundation (nef) y su adaptación al castellano por Ecopolítica es un ejercicio imprescindible para salir del pensamiento único. Plantear una semana laboral de 21 horas es tomar a contrapié las propuestas de reformas laborales y de jubilación que nos empujan a trabajar y consumir cada vez más, como si el paro, la desigualdad o el agotamiento de los recursos naturales no estuvieran relacionados. Plantear una semana laboral de 21 horas no es solo un ejercicio de prospectiva: es también un ejercicio de realidad. Permite pensar en una nueva economía, baja en carbono y en la que nuestra huella ecológica se reduce de forma drástica. Este es el tipo de propuestas que nos permite soñar con una sociedad más justa, que favorezca la autonomía de las personas y que preserve su medio ambiente; este es el tipo de propuestas que implica cambios ambiciosos, adaptados al contexto del siglo XXI.
Desde la nef y Ecopolítica, esperamos que con este pequeño opus estimulemos la reflexión y podamos profundizar en el necesario cambio sistémico que la justicia social y ambiental reclaman.

Prólogo a la nueva edición española del libro “21 horas: Una semana laboral más corta para prosperar en el siglo XXI”, por nef y Ecopolítica (Icaria Asaco, 2012).
ILustraciones: decrecimiento.info

Un mundo sin petróleo fácil




¿Por qué en el siglo XXI el petróleo acabará con la banca y con el planeta?

TomDispatch.com

Los precios del petróleo son ahora más altos que nunca, exceptuando varios momentos frenéticos que se produjeron antes del colapso económico mundial de 2008. Muchos factores inmediatos están contribuyendo a ese incremento de los precios, incluidas las amenazas de Irán de bloquear el transporte marítimo del petróleo en el Golfo Pérsico, los temores a una nueva guerra en el Oriente Medio y la agitación que vive Nigeria, un país rico en petróleo. Algunas de estas presiones podrían debilitarse en los próximos meses, proporcionando un alivio temporal a los surtidores de las gasolineras. Pero la causa principal de los altos precios –una transformación fundamental en la estructura de la industria petrolera- no pueden cambiarse y por esa razón los precios del petróleo están condenados a seguir siendo altos durante un largo tiempo.

En términos energéticos, estamos entrando ahora en un mundo cuya aciaga naturaleza todavía no comprendemos bien. Este cambio fundamental ha venido dado por la desaparición del petróleo relativamente accesible y barato, el “petróleo fácil”, en la terminología utilizada por los analistas de la industria; es decir, el tipo de petróleo que permitió una expansión sorprendente de la riqueza global durante los últimos 65 años y la creación de innumerables comunidades suburbanas basadas en el automóvil. Ese petróleo casi ha desaparecido.
El mundo alberga aún grandes reservas de petróleo, pero resultan difíciles de alcanzar, difíciles de refinar, porque pertenecen a la variedad “petróleo difícil”. A partir de ahora, cada barril que consumamos será aún más costoso de extraer, más costoso de refinar y mucho más caro en las gasolineras.
Todos esos que afirman que el mundo sigue estando “inundado” de petróleo tienen razón a nivel técnico: el planeta alberga todavía reservas inmensas de petróleo. Pero a los propagandistas de la industria petrolera se les olvida subrayar que no todas las reservas de petróleo son iguales: algunas están situadas cerca de la superficie o cerca de la costa y se encuentran en rocas porosas y blandas; otras están situadas en el profundo subsuelo, lejos de la costa o atrapadas en duras formaciones rocosas. Los primeros lugares son fáciles de explotar y producen un combustible líquido que puede fácilmente refinarse en líquidos utilizables; las segundas reservas solo pueden explotarse mediante técnicas costosas y medioambientalmente arriesgadas y, a menudo, acaban convirtiéndose en un producto que debe procesarse de forma compleja antes de poder empezar a refinarlo. La sencilla verdad es esta: la mayor parte de las reservas fáciles de petróleo del mundo están ya agotadas, excepto las que se encuentran en países asolados por la guerra como Iraq. Prácticamente todo el petróleo que queda se halla en reservas sólidas difíciles de alcanzar. Entre estas últimas podríamos incluir el petróleo que se encuentra en las profundidades marinas lejos de la costa, el petróleo del Ártico y el petróleo de esquisto bituminoso, además de las “arenas petrolíferas” de Canadá, que no están compuestas en absoluto de petróleo, sino de fango, arena y betún parecido al alquitrán. Las llamadas reservas no convencionales de ese tipo pueden explotarse pero a un precio a menudo escandaloso, no solo en dólares sino también en daños al medio ambiente.
En el negocio petrolero, el presidente y director ejecutivo de Chevron, David O’Reilly, fue el primero en reconocer esta realidad en una carta publicada en 2005 en muchos periódicos estadounidenses. “Una cosa está clara”, escribió, “que la era del petróleo fácil se ha acabado”. No solo están agotándose muchos de los campos petrolíferos, señalaba, sino que “los nuevos descubrimientos energéticos se están produciendo principalmente en lugares donde los recursos son difíciles de extraer a nivel tanto físico como económico e incluso políticamente”.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proporcionó en 2010 nuevas pruebas de este cambio en una revisión de las prospecciones petrolíferas mundiales. Al preparar el informe, la Agencia examinó las reservas históricas en los mayores campos productivos del mundo: el “petróleo fácil” del que el mundo aún depende para la mayor parte de sus necesidades energéticas. Los resultados fueron impactantes: se esperaba que esos campos perdieran las tres cuartas partes de su capacidad productiva en los próximos 25 años, perdiéndose 52 millones de barriles al día de los suministros petrolíferos del planeta, es decir, alrededor del 75% de la actual producción mundial de crudo. Las implicaciones eran sorprendentes: o se encontraba petróleo nuevo para sustituir esos 52 millones de barriles o la Edad del Petróleo llegaría pronto a su fin y la economía mundial se vendría abajo.
Desde luego, como dejó claro la AIE en 2010, habrá petróleo nuevo, pero solo de la variedad difícil que nos hará pagar un duro precio a todos nosotros y también al planeta. Para comprender bien las implicaciones de nuestra creciente dependencia del petróleo difícil, merece la pena hacer una gira relámpago por algunos de los lugares más espeluznantes y dañados de la Tierra. Así pues, abróchense los cinturones: primero, salimos hacia el mar –allá vamos - para investigar el “prometedor” nuevo mundo del petróleo del siglo XXI.

Petróleo en aguas profundas
Las compañías petroleras han estado durante un tiempo llevando a cabo perforaciones en zonas de alta mar, especialmente en el Golfo de México y el Mar Caspio. Sin embargo, hasta hace poco, esos esfuerzos tenían lugar invariablemente en aguas relativamente poco profundas –a lo sumo, varios cientos de pies- lo que permitía que las compañías petroleras utilizaran perforadoras montadas sobre embarcaderos extendidos. Pero la perforación en aguas profundas, en profundidades que superan los 1.000 pies, es un tema muy distinto. Necesita plataformas de perforación especializadas, sofisticadas e inmensamente costosas cuya preparación puede alcanzar miles de millones de dólares.
El Deepwater Horizon, que quedó destruido en el Golfo de México en abril de 2010 como consecuencia de una explosión, es un ejemplo bastante típico de este fenómeno. El navío fue construido en 2001 y costó alrededor de 500 millones de dólares y un millón de dólares al día en equipo y mantenimiento. En parte como consecuencia de estos altos costes, BP tenía prisa en acabar de trabajar en su malhadado pozo de Macondo y mover el Deepwater Horizon a otro lugar de perforación. Muchos analistas creen que esas consideraciones financieras explican la prisa con la que la tripulación del navío selló el pozo, provocando una fuga de gases que produjeron la consiguiente explosión. BP tendrá ahora que pagar alrededor de 30.000 millones de dólares más para satisfacer todas las reclamaciones por el daño causado por el derrame masivo de petróleo.
Tras el desastre, la administración Obama impuso una prohibición temporal a las perforaciones mar adentro. Pero apenas dos años después, las perforaciones en las aguas profundas del Golfo han vuelto de nuevo a los niveles anteriores al desastre. El Presidente Obama ha firmado también un acuerdo con México para que permita las perforaciones en la parte más profunda del Golfo, a lo largo de la frontera marítima entre EEUU y México.
Mientras tanto, en otros lugares las perforaciones en aguas profundas se aceleran a toda marcha. Por ejemplo, Brasil se está moviendo para explotar sus campos “pre-sal” (denominados así porque se encuentran bajo una capa de sal movediza) en las aguas del Océano Atlántico, lejos de la costa de Río de Janeiro. Nuevos campos mar adentro están también desarrollándose de forma parecida en las aguas profundas frente a Gana, Sierra Leona y Liberia.
El analista de la energía John Westwood dice que, en 2020, esos campos situados en aguas profundas suministrarán el 10% del petróleo del mundo, desde solo el 1% en 1955. Pero esa producción añadida no será barata: desarrollar la mayor parte de esos campos nuevos costará decenas o cientos de miles de millones de dólares, y solo serán rentables mientras el petróleo se siga vendiendo a 90$ o más el barril.
Los campos situados en las aguas profundas de Brasil, considerados por algunos expertos el más prometedor descubrimiento de este siglo, serán especialmente caros porque se encuentran por debajo de una milla y media de agua y dos millas y media de arena, roca y sal. Será necesario el más avanzado y costoso equipamiento de perforación, parte del cual todavía está pendiente de desarrollarse. Petrobras, la firma energética bajo control estatal, ha comprometido ya 53.000 millones de dólares en el proyecto para el período 2011-2015, y la mayoría de los analistas creen que tan solo supondrá un modesto pago inicial en el sorprendente coste final.

El petróleo del Ártico
Se espera que el Ártico proporcione una porción importante del suministro de petróleo del mundo futuro. Hasta muy recientemente, la producción que se podía obtener en el lejano norte era muy limitada. Aparte del área de la Bahía de Prudhoe, en Alaska, y una serie de campos en Siberia, las compañías más importantes habían dado bastante de lado la región. Pero ahora, al ver las escasas opciones existentes, están preparándose para incursiones más importantes en un Ártico en deshielo.
Desde cualquier perspectiva, el Ártico es el último lugar donde alguien querría ir a perforar para obtener petróleo. Las tormentas son frecuentes y las temperaturas en invierno terroríficas. Los equipos normales no pueden trabajar en esas condiciones. Es necesario sustituirlos por materiales muy especializados y costosos. Los equipos de trabajadores no pueden vivir mucho tiempo allí. Y es preciso traer desde muy lejos, desde miles de kilómetros y a un coste desorbitado, los más básicos suministros de alimento, combustible y materiales de construcción.
Pero el Ártico tiene también su atractivo: para ser exactos, miles de millones de barriles de petróleo sin explorar. Según US Geological Survey (USGS), el área norte del Círculo Ártico, con solo el 6% de la superficie del planeta, contiene alrededor del 13% del petróleo que queda (y una porción aún mayor de gas natural sin desarrollar, cifras que ninguna otra región puede igualar).
Con muy pocos lugares a donde ir, las principales compañías energéticas están ahora preparandose para hacer acopio de energía y explotar las riquezas del Ártico. Se espera que este verano la Royal Dutch Shell empiece a hacer perforaciones en zonas de los Mares de Beaufort y Chukchi, adyacentes al norte de Alaska. (La administración Obama debe aún concederles los últimos permisos para llevar a cabo esas actividades, pero se espera que finalmente dé el visto bueno).
Al mismo tiempo, Statoil y otras firmas están planeando extensas perforaciones en el Mar de Baring, al norte de Noruega.
Con todos esos escenarios energéticos extremos, incrementar la producción en el Ártico encarecerá los costes operativos de las compañías petroleras. Shell, por ejemplo, ha gastado ya 4.000 millones de dólares solo en los preparativos para pruebas de perforación en aguas de Alaska sin haber producido ni un solo barril de petróleo. El desarrollo a escala total de esa región, tan ecológicamente frágil, al que se oponen ferozmente los ecologistas y los pueblos nativos, multiplicará esa cifra muchas veces.

Las arenas de alquitrán y el petróleo difícil
Se espera que otra porción importante de los futuros suministros mundiales de petróleo venga de las arenas de alquitrán canadiense (también llamadas “arenas bituminosas”) y el petróleo extrapesado de Venezuela. Nada de eso es petróleo según lo que normalmen te entendemos por tal. Al no ser el estado líquido su estado natural, no puede extraerse por los métodos tradicionales de perforación aunque existe de forma abundante. Según USGS, las arenas bituminosas de Canadá contienen el equivalente a 1.700 billones de barriles de petróleo convencional (líquido), mientras se dice que los depósitos de petróleo pesado de Venezuela albergan otro billón de barriles de petróleo equivalente, aunque no todo este material es “recuperable” con la tecnología existente.
Quienes afirman que la Edad del Petróleo está lejos de acabarse, señalan a menudo hacia estas reservas como prueba de que el mundo puede aún aprovechar inmensos suministros de combustibles fósiles sin explotar. Y puede ciertamente concebirse que, con la aplicación de tecnologías avanzadas y con la más absoluta de las indiferencias ante las consecuencias medioambientales, podrán cosecharse en efecto tales recursos. Pero no se trata ya de petróleo fácil.
Hasta ahora se habían obtenido las arenas bituminosas de Canadá a través de un proceso parecido a la minería a cielo abierto, utilizando excavadoras monstruosas para obtener tales arenas en la rica provincia de Alberta, arenas que ya están agotadas, lo que significa que todas las futuras extracciones requerirán de procesos mucho más complejos y costosos.
Se hará necesario inyectar vapor en las concentraciones profundas para derretir el betún y que pueda extraerse mediante bombas enormes. Esto requiere de una inversión colosal en infraestructuras y energía, así como la construcción de instalaciones para el tratamiento de todos los deshechos tóxicos resultantes. Según el Instituto de la Investigación de la Energía de Canadá, el desarrollo total de las arenas bituminosas de Alberta necesitará de una inversión mínima de 218.000 millones de dólares durante los próximos 25 años, y ahí no se incluiría el coste de la construcción de oleoductos hasta EEUU (como el propuesto Keystone XL) para su procesamiento en los refinerías estadounidenses.
El desarrollo del petróleo pesado de Venezuela requerirá de inversiones a una escala comparable. Se cree que el cinturón del Orinoco, una concentración especialmente densa de petróleo pesado contiguo al río Orinoco, contiene reservas recuperables de 513.000 millones de barriles de petróleo, quizá la mayor fuente de petróleo sin explotar en el planeta. Pero convertir esta forma de betún, que parece melaza, en un líquido utilizable supera con mucho la capacidad técnica o los recursos financieros de la compañía petrolera estatal. En consecuencia, Petróleos de Venezuela SA está ahora buscando socios extranjeros dispuestos a invertir los 10.000-20.000 millones de dólares necesarios solo para constr uir las instalaciones básicas.

Los costes ocultos
Son esas reservas de petróleo difícil las que podrían proporcionar la mayor parte del petróleo nuevo del mundo en los próximos años. Pero hay una cosa muy clara: aunque esas reservas pudieran sustituir en nuestras vidas al petróleo fácil, el coste de todo lo relativo al petróleo, ya sea el bombeo de gas, los productos basados en el petróleo, los fertilizantes, todo aquello en lo que se basa nuestra vida, subirá enormemente. Vayan haciéndose a la idea. Si las cosas siguen discurriendo como se ha planeado hasta ahora, estaremos endeudados con las grandes petroleras durante décadas.
Y esos son solo los costes más obvios en una situación en la que abundan los costes ocultos, especialmente para el medio ambiente. Al igual que en el desastre del Deepwater Horizon, la extracción de petróleo en aguas profundas en mar abierto y otros lugares geográficamente extremos supondrá mayores riesgos para el medio ambiente. Después de todo, en el Golfo de México se vertieron cinco millones de galones de petróleo gracias a la negligencia de BP, causando enormes daños en la fauna marina y en los habitats costeros.
Tengan en mente que, aún con todo lo catastrófico que fue, la catástrofe se produjo en el Golfo de México, un espacio donde fue posible movilizar amplias fuerzas para las labores de limpieza y donde la capacidad de recuperación natural del ecosistema era fuerte. El Ártico y Groenlandia representan ambos una historia muy diferente, dada la distancia en que se hallan de las capacidades de recuperación establecidas y la vulnerabilidad extrema de sus ecosistemas. Los esfuerzos para recuperar esas zonas en caso de vertidos masivos de petróleo costarían muchas veces los 30.000-40.000 millones de dólares que se espera que BP pague por los daños del Deepwater Horizon, y sería mucho menos eficaz.
Además de todo lo anterior, muchos de los más prometedores campos de petróleo difícil están en Rusia, en la cuenca del Mar Caspio y en zonas conflictivas de África. Para poder operar en esas zonas, las compañías petroleras tendrán que enfrentarse no solo a los previsibles altos costes de extracción sino también a costes adicionales que supondrán sistemas locales de soborno y extorsión, sabotajes por parte de grupos guerrilleros y consecuencias de conflicto civil.
Y no olviden el coste final: Si todos esos barriles de petróleo y de sustancias similares al petróleo se producen realmente en los sitios menos atractivos del planeta, entonces, durante las próximas décadas vamos a seguir quemando combustibles fósiles de forma masiva creando más gases de efecto invernadero como si no existiera el mañana. Y aquí va ahora la triste verdad: Si seguimos adelante por la senda del petróleo difícil en vez de invertir masivamente en energías alternativas, ya podemos olvidarnos de evitar las consecuencias más catastróficas en un planeta cada vez más cálido y turbulento.
Así pues, sí, hay petróleo por ahí. Pero no lo vamos a conseguir más barato, no importa cuánto haya. Y sí, las compañías petroleras pueden obtenerlo, pero, si lo miramos de forma realista, ¿quién lo querría para sí a ese coste?

Michael T. Klare es profesor de estudios por la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch. Acaba de publicar The Race for What's Left: The Global Scramble for the World's Last Resources (Metropolitan Books).
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández - Ilustracion: http://ecowiki.ecologistasenaccion.org - Foto: elblogalternativo.com

Ecuador: El mayor juicio del mundo "El Caso Texaco" Asamblea de Afectados por la Texaco llega a Quito




El proceso que siguen más de 30 mil afectados amazónicos en contra de la petrolera Chevron –Texaco será trasladado este jueves, 29 de marzo, desde Lago Agrio (provincia de Sucumbíos) hasta la Corte Nacional de Justicia en Quito. Los afectados han formado una coalición con más de once organizaciones que ayudarán a la vigilancia del juicio, en un plan denominado Quito unido por la justicia en la Amazonía. Alrededor de 240 mil hojas llegarán pasado el mediodía a la Corte.
“Que sepa Chevron y que sepa el mundo que lo estamos vigilando. No porque trasladen nuestro juicio a otra ciudad dejaremos de hacer vigilancia. Hoy más que nunca estamos pendientes y tenemos los ojos sobre el proceso”, señaló Érmel Chávez, presidente del Frente de Defensa de la Amazonía.
Llegan a Quito las 240 mil hojas que conforman el expediente de un juicio que dura más de 18 años. Lo envía la Corte Provincial de Sucumbíos a la Corte Nacional de Justicia dando inicio, así al Recurso Extraordinario de casación, interpuesto por la transnacional Chevron-Texaco luego de haber sido encontrada culpable del crimen ambiental cometido en la Amazonía Ecuatoriana y ser condenada a pagar más de 18 mil millones de dólares.
“Sabemos que el proceso viene en un camión custodiado por la Policía, pero nosotros, los afectados también vendremos en una caravana vigilando que este juicio llegue sin contratiempo y, principalmente, para decirle a todos que seguimos pendientes de él”, señaló Luis Yanza, Coordinador Ejecutivo, de la Asamblea de Afectados por la Texaco.
Los afectados hicieron vigilancia continua desde que llegó el caso a Sucumbíos (2003) y ahora, dicen que lo seguirán haciendo y se declaran en vigilancia, para eso cuentan con aliados quienes los ayudarán a vigilar este proceso. “Por la distancia no podemos estar todo el tiempo fuera de la corte, por eso pedimos a Quito y a nuestros amigos que nos ayuden”, dijo Yanza.
Para evitar que la empresa Chevron siga utilizando sus artimañas e intente corromper a los magistrados, un grupo de organizaciones de Derechos Humanos y ambientalistas, al igual que varias agrupaciones de jóvenes, mujeres y nacionalidades indígenas, han conformado una coalición, quienes en forma solidaria, se han unido para exigir que haya justicia, respeto y reparación del daño. Por el momento, ésta coalición está conformada por: Oilwacth, Inredh, Pachamama, Acción Ecológica, Biciacción, Cdes, Conaie, Centro Montes Mozo, Centro de Derechos Humanos de la PUCE, Rama y Lianas.
Para empezar con su labor de veedores los miembros de la coalición también realizarán una caravana para resguardar al camión desde que ingrese a la ciudad y de esa manera se dará inicio al plan denominado Quito unido por la justicia en la Amazonía. Acudirán en bicicletas y a pie. Luego se concentrarán en las afueras de la corte, donde de manera simbólica se sumarán a la vigilia del caso.
Chevron fue sentenciada a pagar 18 mil millones de dólares por contaminar la Amazonía ecuatoriana, en dos instancias. Ahora busca evadir y burlarse de la justicia ecuatoriana.
"Los señores Jueces de la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos han actuado apegado a derecho y a la prueba; esperamos que los Magistrados de la Corte Nacional de Justicia actúen de la misma forma, no queremos favores ni regalos, solo queremos justicia y que actúen de acuerdo a la ley. Sin embargo, entendemos toda la presión que hace Chevron con su ejército de abogados y lobistas; por lo que es necesario que toda la ciudadanía estemos vigilantes de éste proceso, para evitar que el mal, la corrupción y el chantaje primen sobre la justicia y la vida”, señaló Pablo Fajardo, abogado de los afectados. 

Amazonia por la Vida http://www.amazoniaporlavida.org/es/ Ilustracion: blogindigena.blogspot.com Foto: aiu.edu

viernes, 30 de marzo de 2012

Japón al borde del apagón nuclear





En minoría de uno



Parecía imposible pero ya no lo es. Afecta a la que hasta hace poco era la segunda potencia económica del mundo, la tercera en la actualidad, el tercer país nuclearizado de este planeta de ciudades miseria pletórico de armamento nuclear.
La compañía eléctrica nipona TEPCO, la propietaria de Fukushima, una de las tres grandes núcleo-eléctricas del mundo, detuvo el pasado lunes 26 de marzo de 2012 el penúltimo de sus reactores atómicos [1]. El parón del reactor 6 de la central de Kashiwazaki-Kariwa (en Niigata) para una revisión regular dejó a Japón -digámoslo así- “al borde del apagón nuclear completo”. ¿Por qué? Porque en estos momentos una sola -¡una!- de sus 54 unidades atómicas está operativa tras la inconmensurable hecatombe de Fukushima.
El único reactor operativo es el 3 de la planta de Tomari, en Hokkaido, que, por otra parte, anunció también el pasado lunes 26 de marzo que suspenderá su actividad el próximo 5 de mayo, dentro de apenas mes y medio. Se desconoce cuando volverán a entrar en funcionamiento, si ése es el caso finalmente, los reactores parados por lo que es probable que el próximo 6 de mayo no haya ningún reactor en funcionamiento en el país del sol naciente. ¡Ni uno!
Tras la hecatombe de Fukushima, ese Chernóbil a cámara lenta del que nos habló con razón, razones y predicción acertada Eduard Rodríguez Farré [2], ninguno de los reactores detenidos por seguridad o para someterse a las revisiones que estipula la ley ha sido reactivado [3]. Japón era un país que antes de Fukushima dependía, según cálculos reconocidos, en cerca de un 30% de la energía nuclear para su consumo eléctrico. Los gobiernos nipones -¡fuertemente conservadores por lo demás y neta y servilmente a favor de corporaciones industriales alocadas!- impusieron tras el accidente de 11 de marzo de 2011, y no sin más de una vacilación, “unas pruebas de resistencia a los reactores que deben determinar que son seguros en caso de terremoto y tsunami antes de ser puestos en funcionamiento de nuevo”. Además, antes de aprobar su reactivación, cosa altamente razonable, el ejecutivo japonés quiere contar con el apoyo de los municipios que acogen las plantas y que, en buena lógica ciudadana-republicana, piden más seguridad para sus pobladores. ¿Cundirá el ejemplo en parajes mediterráneos o atlánticos?
El primer ministro, Yoshihiko Noda, ha mantenido ese compromiso de no reactivación unilateral pese a que su propio Gobierno ha anunciado “que si todas las unidades atómicas del país están detenidas en verano, el suministro eléctrico podría reducirse un 10%”. No será fácil, sin embargo, convencer a los gobiernos locales para que den su aprobación. El de Osaka, por ejemplo, ha anunciado que apuesta definitivamente por desmantelar las centrales nucleares. Todas ellas. La racionalidad y la prudencia siguen transitando por excelentes senderos hasta el momento en el país de Akira Kurosawa. ¡Sus “Sueños” han dado sus frutos!
En las páginas finales de Ciencias en el ágora [4], el gran científico franco-barcelonés republicano Eduard Rodríguez Farré señala algunas reflexiones de interés y actualidad. Preguntado por las lecciones que podemos y debemos sacar de lo ocurrido en Japón señala: “La humanidad siempre ha vivido al albur de fenómenos naturales destructores. Sin embargo, cuando estos fenómenos acontecen en sociedades altamente tecnológicas, cual ha sido el reciente seísmo y maremoto de Japón, las consecuencias para la población adquieren características y dimensiones inéditas. El accidente del complejo nuclear de Fukushima acabará siendo el mayor desastre de la industria atómica. El desarrollo de los eventos acaecidos constituye, debe constituir, un modelo de estudio cardinal sobre las políticas de prevención de riesgo y de la vulnerabilidad intrínseca de tecnologías como la nuclear publicitadas como esencialmente seguras. Ello incluye, permíteme que insista, la falaz comunicación de la situación y de los riesgos a la población y a los medios”.
En su opinión, la TEPCO, la NISA y el gobierno japonés han informado sobre el (más que un) accidente “según el clásico guión de que todo estaba bajo control y de que no había riesgo para la salud debido a la baja radiactividad emitida. Lentamente han ido incrementado la gravedad de la situación, forzados por los datos provenientes de organismos de otros países, hasta admitir a finales de mayo lo que se sabía desde el inicio del accidente: que el núcleo de los reactores 1, 2 y 3 estaba fundido y que las vasijas de contención presentaban roturas que permitían la pérdida de combustible”. La radiactividad emitida a la atmósfera y vertida al mar, añade, ha sido ingente, se sabía, y ya se había detectado en al aire “a finales de marzo en EEUU y luego en Europa”.
Cómo se ha llegado a esta situación tecnológicamente catastrófica, se le preguntó a continuación: “A través de un proceso de evaluación de riesgos incorrecto, fallido o intencionalmente falseado. Aunque no exclusivo de Japón, es bien conocido que ese país posee una larga historia de accidentes nucleares ocultados e informes falsificados. El más ilustrativo, entre otros, fue el de la planta de Kashiwazaki […] que falsificó los datos de daños estructurales y vertidos radiactivos ocasionados por un terremoto de magnitud 6,8 en 2007, a causa del cual tuvo que cerrar más de dos años. Antes, en 2002, ya había ocurrido una acción similar”.
El punto esencial, en su opinión, es que esta planta, al igual que la de Fukushima y muchas otras, se habían construido aseverando que resistían los seísmos y los maremotos más potentes que ocurren en Japón. No era el caso: “la historia y la paleosismología documentan que fenómenos de intensidad similar al actual (entre 8 y 9) han acontecido en numerosas ocasiones incluso en el Mediterráneo”.
Podía afirmarse entonces, se le preguntó finalmente, que el proceso de identificación y análisis de riesgos fue subestimado: puede hacerse, respondió. “Fue negligente y dominado por los intereses económicos frente a la protección de la población. Ello incluye que al evaluar los riesgos es imperativo ponderar las incertidumbres del proceso, que usualmente son mayores que las certezas. En una tecnología compleja como la nuclear ello lleva a riesgos para la salud de la población inasumibles. Los graves efectos de la irradiación interna por incorporación de radionucleidos representa el aspecto más grave. Es inexacto y engañoso hablar de “niveles aceptables de exposición externa” cuando el problema es la interna. Los promotores de la industria nuclear afirman que las dosis bajas -inferiores a 100 mSv- no producen efectos, cuando los datos científicos reportados -por ejemplo, por el informe BEIR VII de la Academia de Ciencias de EEUU- han concluido ya hace años que no hay dosis de radiación segura por pequeña que sea”.
¿No ha tenido nada que ver con la actual situación en Japón, o con las medidas tomadas por el gobierno conservador alemán (pro-nuclear hasta fechas muy recientes), las movilizaciones, el combate, la admirable organización del movimiento antinuclear? ¿Era o no era razonable aquel lema de “Mejor activos hoy que mañana radiactivos”?
Lo era. Con las palabras del Premio Nobel japonés: “Hace no mucho, leí una obra de ciencia-ficción en la que la humanidad decide enterrar cantidades ingentes de residuos radiactivos en las profundidades subterráneas. No saben de qué modo deben advertírselo a la generación futura, a la que se le dejará el cometido de deshacerse de los residuos, ni quién debe firmar la advertencia. Desgraciadamente, la situación ya no es un tema de ficción. Estamos endosando, unilateralmente nuestras cargas a las generaciones futuras. ¿Cuándo abandonó la humanidad los principios morales que nos impedían hacer algo así? ¿Hemos superado un punto de inflexión fundamental en la historia? […] Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, la derrota de Japón en la II Guerra Mundial y la subsiguiente ocupación del país por las fuerzas aliadas tuvieron lugar durante mi niñez. Todos éramos pobres. Pero cuando se dio a conocer la nueva Constitución me impresionó la repetición de la palabra “determinación” en su preámbulo. Me llenaba de orgullo saber que los mayores tenían tanta resolución. Hoy, a través de los ojos de un hombre mayor, veo Fukushima y las difíciles circunstancias a las que este país se enfrenta”.
Kenzaburo Oé sigue teniendo esperanza en una nueva firmeza del pueblo japonés. Y con él, muchos ciudadanos del mundo, de un mundo que queremos libre de centrales y armamento nucleares. Y sin excepciones… y sin nudos oscuros en el uso de la fuerza.

Notas:
[2] Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal, Ciencia en el ágora, El Viejo Topo, Barcelona, 2012, capítulo VI.
[3] Cada trece meses de promedio.
[4] Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal, Ciencia en el ágora, ob. cit.
[5] Kenzaburo Oé, “La responsabilidad por el desastre de Fukushima”. El País, 30 de septiembre de 2011 (on line: http://www.elpais.com/articulo/opinion/responsabilidad/desastre/Fukushima/elpepiopi/20110930elpepiopi_5/Tes )
Fotos: http://es.euronews.com/images_news/img_606X341_2603-m-japan-nuclear-plant-shut-down.jpg - publico.es

Chile será arrasado por las transnacionales, no por los terremotos




Por Mario Briones R.
El Ministro de Minería estaba feliz cuando anunció que el incremento de las inversiones mineras proyectadas para el periodo comprendido entre el 2012 y 2018 demandará la incorporación de alrededor de 80.000 nuevos trabajadores, entre profesionales, técnicos y operarios, lo que supondrá un total de 290.000 empleos directos en la minería en el 2018.
La inversión esperada se estima en US$ 91.400 millones de dólares. Para que Ud. tenga una real dimensión de lo que significa esta cifra, les puedo decir que son suficientes para cubrir 3 veces los daños del terremoto del 27 Febrero de Chile y aún sobrarían dólares.
Fantástico, maravilloso dirá Ud., pero… 
¿Por qué tanto interés en invertir en la minería de Chile?
Muy simple señor, ponga atención por favor, es gratis. Vea Ud. algunas de las facilidades para los inversionistas.
1.- Se trata de una “concesión plena”. La empresa explotadora es dueña absoluta del mineral, hasta su total agotamiento y es prácticamente inexpropiable, tendría que pagarse el valor de la tierra, gracias a la astucia del Sr. José Piñera y su Ley Minera.
2.- Para producir cobre y mayor aún si se trata de oro, se necesita abundante agua, un promedio de 8 a 9 metros cúbicos por cada tonelada, en el caso del cobre fino, la cual será gratuita. Se puede encontrar fácilmente en pozos cordilleranos subterráneos, cercanos a los yacimientos. La Ley Minera, dice, “Artículo 110.- El titular de concesión minera tiene, por el solo ministerio de la ley, el derecho de aprovechamiento de las aguas halladas en las labores de su concesión, en la medida en que tales aguas sean necesarias para los trabajos de exploración, de explotación y de beneficio que pueda realizar, según la especie de concesión de que se trate. Estos derechos son inseparables de la concesión minera y se extinguirán con ésta.”
3.- La “depreciación acelerada”, es otra “ayudita”, es decir, Ud. puede internar toda la maquinaria que desee y divide el tiempo real de uso en 3, es decir, si un camión minero dura normalmente 15 años, debe amortizarse en 15 años, ahora lo pueden amortizar en 5 años, lo que aumenta el cargo a gastos, deduciendo obviamente las utilidades.
4.- No se moleste en agregar valor al producto, porque puede fundir y refinar el mineral que quiera en su país o en cualquier país del extranjero que le plazca.
5.- El Servicio de Impuestos Internos no tiene un departamento altamente especializado, pese a que somos un país minero, para revisar los precios de transferencia entre empresas relacionadas. Difícilmente revisarán la contabilidad y pueden cargar a gastos lo que se les ocurra, los viajes al extranjero, las boletas, facturas, documentos, contratos, menos si están en inglés. Ud puede deducir de impuestos el flete del transporte y los costos de fundición, entre otros gastos asociados, rebajándolos por supuesto de los impuestos.
6.- Si la empresa se lleva el cobre como concentrado lo embarca como tal y dentro del concentrado se llevan el oro, plata, níquel, molibdeno y el azufre. Todo gratis, La Polar es una alpargata al lado de este negocio.
7.- La sindicalización en Chile es de apenas el 12 % del mundo laboral, casi el más bajo del continente y si Ud. tiene problemas con los sindicatos y las huelgas, tenemos el “Gope” el Grupo de Operaciones Especiales de Carabineros que demuele a palos, bombas y agua a cualquier dirigente que se pare en las hilachas.
8.- Chile es un paraíso tributario para las grandes transnacionales del cobre. Las reglas del nuevo “IEM”, Impuesto Específico a la Minería que rige hasta el 2023, eleva la tasa actual que pagan las mineras de 4 ó 5% a una de 4 a 9%. Eso, entre 2010 y 2012. Luego, en 2013, se vuelve al esquema inicial, para elevar nuevamente la tasa a contar de 2018 y hasta 2023. Eso, en un rango de 5 a 14%, según el margen operacional de la compañía. Como incentivo, la ley define una invariabilidad tributaria que se extiende hasta el año 2023. Es fantástico, ni el narcotráfico tiene estas facilidades.
9.- Tenemos una amplia gama de juristas como el ex presidente de la Corte Suprema, Juan Colombo, ex presidente del Tribunal Constitucional, José Luis Cea Egaña, ex presidente del Tribunal Constitucional, Enrique Silva Cimma, ex contralor general de la República, Enrique Cury Urzúa, ex ministro de la Excma Corte Suprema, Rene Abeliuk Manasevich, profesor y tratadista de Derecho Civil, Jorge Correa Sutil, ex ministro del Tribunal Constitucional, Davor Harasic Y., profesor de Derecho Procesal, Juan Agustín Figueroa, ex ministro del Tribunal Constitucional , Humberto Nogueira Alcalá, destacado constitucionalista, Juan Carlos Marín, profesor de Derecho procesal, Lautaro Ríos ex integrante del Tribunal Constitucional, Miguel Amunátegui, ex integrante del Tribunal Constitucional y Patricio Zapata Larraín, profesor de Derecho Constitucional, que respaldan la posición de Anglo American, por lo tanto en Chile existen todas las garantías, al máximo nivel jurídico como nación, para respaldar a las transnacionales.
10.- Las transnacionales y los grandes grupos chilenos cuentan con la asesoría de las principales consultoras tributarias del mundo (Ernst & Young, Price Waterhouse), y de abogados con postgrados en planificación tributaria, un área que se ha desarrollado fuertemente en los últimos diez años y cuyo principal objetivo es “optimizar la carga impositiva”.
¿Para qué necesita Chile duplicar su capacidad eléctrica?
Para regalársela a la gran minería y a las transnacionales proporcionando una energía barata subsidiada por todos los chilenos que debemos pagar un alto costo por el consumo en los hogares para ayudar a estas “pobres empresas” que nos vienen a civilizar.
La paralización judicial del proyecto termoeléctrico Castilla a carbón, parece ser una pequeño triunfo. No creo que dure mucho tiempo antes que se revierta la decisión de paralizar la iniciativa ligada al empresario brasileño Eike Batista, que aportará en total 2.100 MW y partiría en 2015. Está ubicada en la Región de Atacama, centro neurálgico de las inversiones mineras que concentra un 30% de los US$ 91.400 millones que se destinarán a iniciativas en esta industria a 2020.
Entre los proyectos más grandes de la zona se destacan Pascua Lama y Cerro Casale (Barrick), Caserones (Pan Pacific Copper), Santo Domingo (Far West), Inca de Oro (Pan Aust), Lobo Marte (Kinross), San Antonio (Codelco), Relincho (Teck) y el también paralizado proyecto El Morro, de Goldcorp.
Créame señor, estas inversiones no nos sirven a los chilenos, están hechas para beneficiar al 2 % de los más ricos y van a dejar el país como queso gruyer, lleno de hoyos.
Los entreguistas chilenos de siempre vociferarán al cielo gritando y ¿Cómo Ud. no ve la tremenda inversión y los puestos de trabajo que se crearán?
¡Muy bien, analicemos cuánto nos costará sólo en agua estos puestos de trabajo!
El Acta Constitucional, No. 3 de 1976, cuya declaración central sería posteriormente plasmada en la Constitución Política de 1980, amplió y protegió los derechos privados respecto del agua (véase Bauer, 1995:51; Ríos Brehm/ Quiroz, 1995:10-2). En qué medida fue adoptada la doctrina neoliberal por los militares se puede ver en una de las declaraciones de uno de sus principales promotores, Hernán Büchi, quien era partidario de las modificaciones en el ámbito de la legislación y administración del agua: ¿Qué dijo este individuo sobre el régimen de aguas?,” El sentido que tuvo la acción gubernativa en este campo fue (…) crear derechos sólidos de propiedad, no sobre el agua misma sino sobre el uso de las aguas, y facilitar por todos los medios el funcionamiento ordenado del mercado.”
Tanto el Decreto Ley 2.568 de 1979, que fomenta la propiedad privada, como el Decreto con Fuerza de Ley Núm. 1.122, de 1981, que aprueba el nuevo Código de Aguas, dañan muy definitivamente las comunidades aymaras y atacameñas, promoviendo su desintegración.
Si la primera norma es fruto de la ideología neoliberal, y combate la colectivización comunal del suelo agrícola ancestral, la segunda tiene su origen en las exigencias de los agentes del mercado para darle legitimidad a la apropiación privada de uno de los recursos indígenas más vitales en las áreas desérticas, el agua.
Los monopolios y oligopolios de empresas mineras (boro, cobre, oro, azufre), empeñados en la concesión del acceso a las cabeceras de los ríos, de manejo de aguas subterráneas, y de venta libre del bien, liberado o desligado del suelo, van afectando a la sustentabilidad de los pueblos indígenas, de manera irreversible. Una consecuencia directa es el progresivo desecamiento de las vegas y bofedales de Tarapacá y alta bacía del río Loa, que perjudica doblemente los indígenas al presionar los recursos vegetales disponibles para alimentar el ganado y quitarles el agua, fuente de vida.
El Código de Aguas de 1981 ancló tres principios innovadores en la legislación chilena: la libertad en la forma del aprovechamiento del agua; la gratuidad de la concesión de derechos (salvo excepciones); y la limitación del rol del Estado y las instituciones públicas en la regulación de los usos (Gentes, 2000). En concreto, no se identifica ningún uso antepuesto para otorgar nuevos derechos, o sea, el agua potable para consumo humano, por ejemplo, no tiene prioridad sobre el agua de riego ni para uso industrial.
En 1985, la Dirección General de Aguas concede a la Corporación del Cobre, Codelco, el derecho de extraer las aguas de la fuente que alimentaba la vega de Turi, situada en la hoya hidrográfica del río Salado, afluente del Loa. La vega de Turi, (a 3.000 metros de altura), estaba entonces con una extensión de cerca de 1.500 hectáreas de riego donde alrededor de cuarenta construcciones de estancias sostenían unas 2.000 cabezas de ganado, especialmente llamas y ovejas.
Al captar las aguas en las nacientes y pozos hacia 300 metros de profundidad, en el altiplano y la precordillera, la actividad minera ha vaciado el precioso líquido justo donde fluyen los arroyos y, dado que el territorio estudiado está localizado en zona de altas presiones subtropicales, donde casi no llueve, ha comprometido la renovación de la vida.
(Las conclusiones anteriores corresponden a un estudio del 2007 de Isabel María Madaleno, Instituto de Investigación Científica Tropical, Portugal, Alberto Gurovich, Universidad de Chile).
Radomiro Tomic nos legó la siguiente frase: “el cobre es la riqueza fundamental que tiene Chile para liberarse de la dependencia exterior y disponer de recursos financieros propios, de inmensa magnitud. El cobre nos permitirá acelerar nuestro desarrollo económico y social, ya que sería intolerable cualquier propósito de financiar dicho desarrollo reduciendo el difícil nivel de vida de las clases asalariadas”.
Están haciendo exactamente lo contrario.
Están entregando el país y liquidando la vida, mientras el gobierno actual no tiene ningún empacho en enviar Fuerzas Especiales de Carabineros a reprimir la población de Aysén porque reclama por algunos metros rumas de leña más o por un mínimo en atención médica de altísimos costo para su nivel de ingresos.
Una empresa exitosa, según los expertos, obtiene utilidades antes de impuestos si bordea el 20%. En Chile, las mineras han obtenido utilidades en los últimos años por sobre el 50%. En 2010, sumaron US$14.300 millones, cifra similar a la de 2007, el mejor año de su historia y en el primer trimestre de 2011 ya registran un alza de 64,7%. En ese cuadro se plantea que el royalty para las empresas del rubro no sólo les garantiza invariabilidad: es un regalo y puede ser cuantificado. Las empresas del rubro no hicieron sus estudios de inversión con un alto precio del cobre, una ganancia millonaria que cada día se escapa frente a nuestros ojos.
Cualquier desarrollo futuro, ya sea minero o industrial, también provocaría aumentos en la población, y por lo tanto, se necesitarían cantidades adicionales de agua. La demanda de agua potable e industrial se duplicaría como también se debe duplicar la capacidad energética del país.
¿Por qué creen Uds. que le están echando mano a la cuenca del Baker, con una superficie de 26.726 km2, la segunda más extensa del país, y por la heterogeneidad y singularidad de los paisajes relacionados con los diversos cuerpos de agua que la integran, es uno de los sistemas naturales más notables de Chile? Toda esa capacidad de energía se trasladará miles de kilómetros, hacia el norte.
En Chile la utilidad está garantizada contra pérdidas, las empresas pueden arrastrar pérdidas de manera indefinida durante años. ¿Qué implica eso? Que mientras tengan pérdidas, sobre todo durante los primeros años del proyecto, van a pagar menos impuestos hasta que extingan las pérdidas y por consecuencia, no habrá utilidades para tributar. Dan ganas de gritar ¡Viva Chile!
De acuerdo a una reciente investigación, los principales donantes de las universidades de Chile y Católica son empresas mineras: Escondida, BHP Billiton y Los Pelambres, de los Luksic. Incluso más: el Centro de Minería de la Universidad Católica lleva el nombre del fallecido patriarca de lo Luksic.
Y el último dato. ¿Saben Uds. por qué no han llegado a Chile las grandes mineras chinas? Porque ellos aspiran a traer sus propios trabajadores chinos, además del capital. Pero no se extrañen de nada. En Chile todo puede suceder.
¿Le dice a Ud. algo eso? Intente hacer una investigación de los costos al interior de una minera y verá lo que le dicen.
No le tema a los terremotos, témale a las transnacionales.
Gracias por leerme. Saludos
Fuente y Foto: elciudadano.cl - Ilustracion: centroculturaleducativopopular.blogspot.com