jueves, 31 de enero de 2013

Comentarios al Informe Planeta Vivo 2012 de ADENA-WWF



Miguel Manzanera
Rebelión

Como sucede cada dos años, en el mes de octubre la ONG WWF entrega su informe sobre el estado de la biodiversidad en la esfera terrestre, con el título Informe Planeta Vivo.  Y como sucede desde hace ya un par de décadas, empeora cada día que pasa la situación de la biosfera, medida por los indicadores vitales elaborados por ese estudio.  Merece la pena seguir esa investigación, que nos da la medida de la sostenibilidad de nuestra civilización industrial, con el objetivo de hacernos una idea de cuál es la evolución de la vida en nuestro planeta, qué futuro podemos esperar y cuáles son las medidas prácticas que deberíamos tomar para asegurarnos la supervivencia de la especie humana y de la vida en general en este siglo XXI que apenas está comenzando.
                 El Informe de WWF nos descubre que la biodiversidad de la Tierra ha disminuido un 30% en los 35 últimos años – y ése es el grado en que se ha deteriorado la biosfera terrestre-; hemos perdido en este tiempo la tercera parte de la riqueza biológica y de los recursos de nuestro planeta.  Eso se debe a que consumimos un 50% por encima de la capacidad de la biosfera para regenerarse; dicho de otro modo, los recursos que la humanidad demanda para satisfacer sus exigencias de desarrollo en el ciclo económico, superan en un 50% las posibilidades de restablecimiento que posee la naturaleza viva de nuestro planeta.
 El impacto de la actividad humana sobre la biosfera viene medido en términos de huella ecológica, que utiliza como unidad la hectárea global por persona, hag/p.  Al mismo tiempo, la hag una medida de la biocapacidad: 1 hectárea global representa una hectárea biológicamente productiva de tierra de productividad media.  La biocapacidad de la Tierra se calcula en 12.000 millones de hag; siendo 1,8 hag/p, es decir que se disponen de 1,8 hag para producir los bienes que cada persona necesita consumir, contando con una población de más de 7.000 millones de personas.  Esa biocapacidad ha disminuido en 3,2 hag/p en las últimas décadas, principalmente por el incremento de la población, que sigue aumentando desmesuradamente en África y Asia, previéndose que ese crecimiento se estanque a finales del siglo XXI, cuando alcance la cifra de 10.000 millones de seres humanos.  Aunque el Informe no lo señala, es evidente que para conseguir frenar el crecimiento de la población mundial, resulta importante disminuir la tasa de natalidad, lo que se consigue gracias a la emancipación femenina, el acceso de las mujeres a la educación y a la autonomía en las decisiones reproductivas.
 La hag/p también mide la huella ecológica, que es la demanda efectiva de la población humana sobre los servicios ecosistémicos; en estos momentos la demanda de la humanidad sobre la biosfera es de 18.200 hag, y por tanto, según el Informe, la huella ecológica está situada en 2,7 hag/p; esto es lo que cada persona exige actualmente en promedio a la naturaleza terrestre para satisfacer su consumo.  Por lo tanto, la huella ecológica supera en 0,9 hag/p a la biocapacidad, que 1,8.
 Entre los componentes de la huella ecológica destaca la huella del carbono, que es el resultado de la quema de los combustibles fósiles y constituye la causa principal de la actual insostenibilidad de la economía humana.  También se encuentran la deforestación, la pesca, la agricultura y el pastoreo, así como la urbanización.  El Informe muestra el agotamiento de cientos de especies vivas en numerosos entornos geográficos, como consecuencia de la presión de las actividades humanas.  Pero especialmente esa degradación se intensifica en las zonas tropicales.  Eso no significa que la causa de la degradación ambiental esté en los países tropicales, sino que el consumo de los países desarrollados afecta principalmente a las zonas del trópico.  La riqueza que consumimos en los países ricos se extrae de la naturaleza tropical a costa del empobrecimiento de las regiones terrestres situadas en el ecuador.  Por poner un ejemplo, la selva indonesia ha desaparecido casi completamente, pero mientras que en Indonesia la huella ecológica es 1,2, está un tercio por debajo de la huella de equilibrio, en los EE.UU. la huella es 7,2, cuatro veces por encima de la sostenibilidad.  El desastre ambiental está causado por los países ricos, pero lo padecen principalmente los países pobres.  Es otra faceta de la injusta distribución de la riqueza que ha causado el imperialismo capitalista europeo, hegemónico en la humanidad desde hace 500 años.
 En ese sentido, ni siquiera la opción reformista de la socialdemocracia es aceptable desde el punto de vista ambientalista que adopta el Informe Planeta Vivo.  Países gobernados por el socialismo reformista desde el modelo del Estado del Bienestar, como Dinamarca, Noruega o Suecia, se encuentran entre los más insostenibles del mundo.  Por el contrario, dentro de los países sostenibles se encuentra la República de Cuba, gobernada desde los presupuestos del socialismo científico organizado por el Partido Comunista de Cuba.  Se debe subrayar este aspecto del Informe, que apunta a revalorizar un modelo económico que está poco valorado en nuestros días por causa de los acontecimientos políticos de las últimas décadas.
 El Informe compara la sustentabilidad de las economías nacionales con el IDH (Índice de Desarrollo Humano) elaborado por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo).  Es un acierto utilizar esta medida del desarrollo humano, sustituyendo el PIB per capita (Producto Interior Bruto por habitante), que es una medida capitalista de la riqueza.  El IDH se realiza combinando el PIB per capita, con la educación, medida en años de escolarización en promedio, y la salud, esperanza de vida al nacer.  A pesar de constituir un progreso, la insatisfacción que me produce ese IDH, el indicador elaborado por el PNUD, deriva en utilizar todavía el PIB como uno de sus componentes. Por el contrario, por las razones más arriba expuestas, el PIB debería ser utilizado como una medida de la destrucción de la biosfera por la actividad económica, y debería ser pensado como una medida contradictoria con la sustentabilidad de la economía.
 Como resultado de utilizar esos dos indicadores –huella ecológica e IDH-, obtenemos una clasificación de las economías nacionales y regionales.  Por un lado, existe un tipo de economías con alto desarrollo humano, que tienen al mismo tiempo una huella ecológica demasiado grande para las posibilidades de la biosfera terrestre.  Son los países desarrollados según el modelo capitalista de la economía de mercado: países de América del Norte y Europa, algunos de Oriente Medio y Asia.  La mayoría de los países africanos y asiáticos se sitúan en la zona opuesta: un bajo IDH acompaña a la sustentabilidad económica.  Un grupo de países se sitúa en una zona intermedia: nos son sustentables, por estar arriba de las 1,8 hag/p que define el equilibrio con la naturaleza, y además no alcanzan el desarrollo humano alto.  Finalmente la estrecha zona que combina un alto IDH con la sostenibilidad ambiental, se encuentra vacía.  No hay ningún país que tenga los criterios mínimos para alcanzar la sostenibilidad.
 Sin embargo, ese desalentador resultado del Informe es discutible.  La primera observación es que de todos los países que están por debajo de la línea de los 1,8 hag/p, que define la sostenibilidad, el que tiene un IDH más alto es la República de Cuba cifrado en 0,776 por el PNUD.  Cuba es por tanto, el mejor modelo económico sustentable del que disponemos.  Es de observar que hace cuatro años Cuba estaba dentro de los criterios mínimos de la sostenibilidad según el Informe Planeta Vivo 2008.  ¿Qué ha pasado para que ahora haya salido afuera de esa zona del gráfico?  Evidentemente, no es que Cuba haya cambiado tanto como para haber retrocedido en el IDH, sino que los criterios sobre los que se basa el Informe han cambiado.  En efecto, el PNUD no incluía a Cuba en su IDH hace cuatro años, puesto que no había medios para medir el PIB per capita en esa nación.  Entonces se utilizaba una medida que era el IDH construido sobre la base de la educación y la salud exclusivamente, para situarse de ese modo entre los países de IDH alto.  Pero si examinamos el IDH del 2011, excluyendo el PIB per capita –en la última columna de la clasificación por países según el IDH, presentada por el PNUD-, encontramos que el IDH de la República de Cuba es 0,904, situándose entre los 25 primeros países con IDH alto, además de ser sostenible.[1]
 Por otra parte, el Informe considera  también el IDH corregido por la desigualdad, lo que supone una pérdida de desarrollo humano para todos aquellos países que pueden ser medidos por ese concepto, y un 23% en el conjunto de los países.  En ese otro indicador, la República de Cuba no es evaluada por falta de datos, excepto en el área de la esperanza de vida donde obtiene un Indicador corregido de 0,883, siendo uno de los países que gana en desarrollo humano al considerarse este nuevo factor.
 Es de señalar, que otro elemento que se relaciona con la insostenibilidad de la actual civilización es el aumento de la población que vive en las ciudades.  Es evidente la necesidad de revitalizar el mundo rural con vistas a la sostenibilidad económica de la humanidad.  Las principales luchas sociales y políticas que se producirán en el siglo XXI ya no sucederán en las ciudades, sino en el campo, alrededor de la actividad agrícola.  Eso significa también que las luchas de clases más decisivas ya no vendrán protagonizadas por los trabajadores industriales de las ciudades, sino que por los trabajadores agrícolas rurales.  Especialmente, porque está en marcha una revolución tecnológica en la agricultura, fundada en la biotecnología y los Organismos Genéticamente Modificados.  El Informe Planeta Vivo todavía no tiene en cuenta este factor, que debería ser incluido de alguna manera en las medidas que nos ofrece para evaluar el estado de la biosfera.  Una ONG que se autodenomina WWF, Fundación para un mundo de vida salvaje, debería tener en cuenta esa realidad de la agricultura capitalista mundializada.
 Por otra parte, los análisis marxistas de las luchas de clases a nivel internacional necesitan modificar sus esquemas de interpretación de la realidad social, atendiendo a los nuevos factores ecológicos.  Es necesario prestar atención a y comprender mejor las características de las clases campesinas, sin perder de vista la actividad mundial del capitalismo globalizado.  Es necesario abandonar las ilusiones desarrollistas de un progreso sin límites, basado exclusivamente en la tecno-ciencia.  Es necesario denunciar consecuentemente el imperialismo de los países capitalistas desarrollados, no solo por su injusta distribución de la riqueza, sino además por la destrucción del equilibrio entre la especie humana y su medio ambiente terrestre.
[1] En 2011 Cuba ocupaba el puesto 103 en PIB per capita, el puesto 51 en IDH con 0,776 y el puesto 24 en IDH excluido el PIB per capita 0,904. http://hdr.undp.org/en/media/HDR_2011_ES_Table1.pdf.
Imagen: aporrea.org

Alimentos orgánicos para los ricos, “transgénicos” para los pobres



Fortunato Esquivel
Barómetro Internacional

Al terminar este año 2012 los autodenominados grandes productores de alimentos agrícolas se esforzaron como nunca en convencer al pueblo sobre la “urgente” necesidad de incursionar en el uso de la biotecnología para producir en mayores proporciones. En otras palabras, intentaron imponer su criterio de utilizar semillas genéticamente modificadas, para producir alimentos “transgénicos”.
Históricamente los grandes inventos científicos siempre fueron destinados inicialmente a los ricos y mucho después a los pobres. En el caso presente, es la primera vez que un gran invento es destinado inicialmente a los pobres.. “los alimentos transgénicos”. ¿Por qué será? Un conocido refrán dice que: “Cuando la limosna es muy grande, hasta el santo sospecha”.
Cuando en 1879 la luz eléctrica hizo su presencia, los más ricos aprovecharon inicialmente sus virtudes. Los más pobres no tienen hasta hoy ese beneficio en los tugurios de las ciudades y en las aldeas alejadas de nuestro continente y otros. Lo mismo ocurrió con trenes, automóviles, teléfonos y aviones. Los pobres siguen a pie.
Los alimentos transgénicos, son el primer gran invento universal destinado a los pobres, porque según se dice la población mundial está aumentando “demasiado” y los pobres son mayoría. En 1950 se contabilizaron 2.500 millones, en 1990 se duplico a 5.000 millones y este año se situó en 7.000 millones. Para 2050, seremos más de 9.000 millones. Los ricos están espantados.
La suerte está echada, los ricos van a los supermercados para comprar alimentos orgánicos y sin transgénicos. Para los pobres, se encuentran a la venta productos baratos, sin etiquetar, pero con transgénicos. Los aún más pobres reciben alimentos gratuitos con el denominativo de ayuda humanitaria, sobre todo soya y maíz transgénicos.
Hace un año, los “grandes” agricultores se comprometieron a sembrar solo entre 20 y 30% de soya transgénica, pero tras pisar y pasar, aquí estamos con la novedad de que toda la soya cultivada es biológicamente modificada. El total de un millón de hectáreas fueron sembradas con semillas transgénicas.
El escritor y geógrafo ucraniano Alex Dobrovolsky, escribió un artículo sobre los peligros de los tan propagandizados transgénicos y señala que “los ricos rechazan consumir transgénicos, destinándolos a los pobres, y esta es la señal de que estos alimentos son un fenómeno negativo y antisocial”.
Los entendidos señalan que la tecnología de los transgénicos hace que estas semillas no tengan memoria y solo sirven para la primera cosecha, pues en la segunda ya no se acuerdan de germinar. Es una tecnología “Terminator” (Exterminadora), son semillas Zombies, ya no saben si están vivas o muertas.
Estas semillas modificadas genéticamente son creadas para ser resistentes al agro tóxico, los insectos y las plagas. Cuando los campos son fumigados con glifosato, la maleza y cualquier otra planta se marchitan, pero la soya transgénica se encuentra intacta ¿Cómo ocurre?
Durante su transgenización, estas semillas recibieron, sin duda, alguna bacteria dentro de su código para que sean resistentes a los agro tóxicos, especialmente el glifosato. Las grandes transnacionales productoras de estas semillas, intentan de todas maneras convencernos de que son “alimentos”.
Dobrovolsky dice con mucha razón que si el glifosato y otros tremendamente fuertes agro tóxicos no pueden descomponer las moléculas de la planta transgénica, mucho menos podrá el jugo gástrico o el jugo hepático del animal o del hombre. Por estas sencillas razones, el organismo animal o del hombre será incapaz de absorber las sustancias denominadas “alimento” tan necesarias para la vida.
Si esto es así, los productos transgénicos tendrán como consecuencia, el hambre y sobre todo la desnutrición. Formalmente los estómagos de los pobres recibirán estos productos, pero no podrán absorberlos. Una segunda consecuencia negativa será la sobrecarga del estómago, el hígado y otros órganos cuyos jugos y fermentos no podrán descomponer las moléculas de los transgénicos, porque no pueden descomponerse.
Los agro productores que ya producen soya, anuncian que pronto lo harán con maíz, arroz y algodón transgénicos, todos resistentes a los insectos y al moho. Pero, esas semillas contienen en sus genes alguna bacteria toxica, por tanto las plantas transgénicas contienen el veneno que mata a los insectos y a las plagas bacterianas.
Es innegable que ese veneno termina siendo dañino para la salud, razón suficiente para tener la seguridad que esta tecnología infernal ha sido destinada en primer término a los pobres. Es preciso y urgente que los fabricantes de alimentos etiqueten sus productos para saber cuáles son o no transgénicos.
La población mundial, sigue creciendo y los pobres son mayoría. Un puñado de caprichosos dementes urgidos de más y más plata, siguen proponiendo, alimentos orgánicos para los ricos y transgénicos para los pobres.
Imagen: facebook.com

La responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas


“Nuestro veneno cotidiano. La responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas”
Por: PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO) 

Pocas investigaciones independientes se dan a conocer en los medios de comunicación para información de la sociedad, entre otras cosas, porque también esos medios participan de forma cómplice con el sistema. Se sabe del aumento de cánceres, de enfermedades extrañas, de miles de muertes, de ataques al corazón, de cánceres de pulmón, pero nadie denuncia el origen de todo ello. Los Estados dan las estadísticas, se emplean millones de euros para investigación privada en buscar como atajar el cáncer y otras enfermedades como el alzheimer. Pero ninguno mira hacia atrás y busca el origen y el porque nuestras células enferman con rapidez inusual. Lo saben, pero si solucionaran este grave problema de muertes y enfermedades, se acabaría el gran negocio de la salud. Los ciudadanos debemos saber quien esta detrás de todo esto, porque interesa mantener enfermedades en lugar de curarlas. Hay trabajos muy serios donde se dan nombre y apellidos en esta estafa mundial a la salud de las personas, pero en lo que pueden, intentan ocultarlo.
“Nuestro veneno cotidiano. La responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas”, es un libro escrito por Marie-Monique Robin, una valiente escritora e investigadora, que ha denunciado en su libro, como nos envenenan de una forma descarada sin que las autoridades sanitarias hagan nada por evitarlo. El libro bien pudiera presentarse en un Juzgado para que se tomara acciones judiciales contra la industria química y ordenar de forma inmediata, la incautación de miles de productos químicos que ocasionan la muerte y enfermedades en nuestra sociedad globalizada.
Según se expone en la contraportada del libro, en los últimos treinta años el índice de cáncer ha aumentado más de un 40%. En este mismo periodo, el incremento de enfermedades como la leucemia y los tumores cerebrales en niños ha sido, aproximadamente, del 2%. Se constata en los países desarrollados, en el estado de bienestar, una evolución similar en problemas de origen neurológico (Parkison y Alzheimer) y múltiples disfunciones en la reproducción. Dos años le ha bastado a Marie-Monique para poner sobre la mesa el cóctel químico de la irresponsabilidad de los Estados, en la protección de la salud de sus ciudadanos. Hay dos preguntas claves que deberían de ser portada en todos los servicios informativos: ¿Cómo es posible que no exista información sobre los componentes tóxicos que conllevan infinidad de alimentos? ¿Cómo es posible que la ciencia esté al servicio de las multinacionales y sus intereses y no al servicio del progreso humano y la salud?. Preguntas claras  con respuesta transparente: interés económico y poder.
En el libro se realiza numerosas entrevistas a expertos en materia de sanidad, químicos, médicos...se señalan decenas de informes que certifican el aumento de enfermedades derivadas de los productos químicos (herbecidas, insecticidas, colorantes, conservantes, edulcorantes, etc,). Productos que no han sido analizados ni testados para comprobar el daño a los seres vivos. Dan salida a miles de productos químicos anualmente sin control y para demostrar su toxicidad, se necesita comprobar que dañan a las personas, en lugar de actuar con el principio de precaución y no dejar salir ningún producto al mercada hasta certificar su inocuidad.
Sólo con los pesticidas, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud en 1990, al año se contabilizaban entre uno o dos millones de casos por envenenamientos no voluntarios ocurridos en accidentes relacionados con actividades de pulverización. A ello se añade dos millones  de intentos de suicidios. Hoy en día las cifras han podido duplicarse. Y aquí, Marie denuncia en su libro en que si nos encontramos en este punto, es también porque los políticos han dejado a los industriales dictar su ley que consiste en “exigir que se demuestre la toxicidad de sus productos antes de cualquier reglamentación, lo que equivale  a aplicar el principio del derecho penal a las sustancias presuntas inocentes mientras no se demuestre su culpabilidad, como denuncia Geneviève Barbier y Armand Farrachi en su libro “La sociedad cancerígena”. Aquí radica el gravísimo problema.
Hace 70 años, ya existían informes clínicos y experimentales muy detallados, que demostraban que la mayoría de los agentes químicos muy utilizados en la época, como el arsénico, el benceno, el amianto, los colorantes sintéticos o las hormonas, se consideraban cancerígenos para los humanos, según declara Devra Davis, epidemióloga estadounidense en su libro “La historia secreta de la guerra del cáncer”. Si todos los investigadores ya habían comprendido que la causa principal de la explosión de los cánceres, era le exposición a agentes químicos y si por añadidura, sigue diciendo Devra, sabían ya como había que proceder para limitar los daños causados por los venenos ¿por qué no se les escuchó? La respuesta es tan simple como la pregunta una vez más: si se ignoraron lo trabajos y recomendaciones de todos estos investigadores que presentaron los informes, es porque a partir de la década de 1930, la industria empezó a organizarse para controlar y manipular la investigación sobre la toxicidad de sus productos llevando a cabo una guerra despiadada contra todos los científicos que querían mantener su independencia en nombre de la defensa de la salud pública. Devra, durante una conferencia en el Museo de Carnegie de Historia Natural de Pittsburg el 15 de octubre de 2009, exclamo que desde 1971, se  ha declarado una guerra contra el cáncer y la enfermedad no ha dejado de crecer “¿Por qué?. Porque el desde el principio luchamos  con armas inadecuadas, privilegiando la investigación de tratamientos en vez de la prevención....pero afirmo, que mientras que no se luche contra los contaminantes químicos, contra las hormonas de síntesis, contra los pesticidas o contra las ondas, no se podrá ganar la guerra contra el cáncer. Para ello, hay que tener el valor de hacer frente a los poderosos intereses y a las mentiras de los industriales que ocultan la peligrosidad de sus productos, como han hecho durante tanto tiempo los fabricantes del tabaco”.
Los doctores LaSalle Lefall y Margaret Kripke que dirigieron durante un año el “President`s Cancer Panel” dirigieron una carta al Presidente de Estados Unidos Barack Obama:
“Señor presidente, en 2009 aproximadamente un millón y medio de hombres, mujeres y niños estadounidenses han sido diagnosticados con un cáncer y 562.000 han muerto de la enfermedad. Nuestro Panel constató con inquietud que se ha subestimado groseramente el peso real de los cánceres debidos a factores medioambientales. Con unos 80.000 productos químicos actualmente en el mercado, gran cantidad de los cuales los utilizan los estadounidenses cotidianamente aunque han sido testados parcialmente o no lo han sido en absoluto y aunque están mal reglamentados, la exposición de estas sustancias cancerígenas está muy extendida......Por ello el panel pide encarecidamente que utilice todo el poder que le confiere su función para retirar de nuestra alimentación, de nuestra agua y de nuestro aire, todas las sustancias cancerígenas y otras toxinas que aumentan inútilmente la factura de gastos sanitarios, debilitan la productividad de la nación y devastan la vida de los estadounidenses”
Richard Clapp, epidemiólogo de Boston, declara en este libro que “es hora de abrir loa ojos sobre el papel fundamental que desempeña la contaminación química en el aumento sin precedentes de los cánceres, pero también de las enfermedades neurodegenerativas o de las disfunciones de la reproducción, que caracterizan el mundo industrial”
El 7 de mayo de 2004, en la UNESCO, durante el coloquio “Cáncer, medioambiente y salud”, el profesor Dominique Belpomme, hizo una declaración firmada por todos los asistentes denominada el “Llamamiento de París”, en la que decía: “Nosotros, científicos, médicos, juristas, humanistas y ciudadanos, convencidos de la urgencia y de la gravedad de la situación, declaramos que: el desarrollo de muchas enfermedades actuales se debe a la degradación del medio ambiente; la contaminación química constituye una grave amenaza para los niños y para la supervivencia del ser humano; como nuestra salud, la de nuestros hijos y las de las generaciones futuras está en peligro, lo que está en peligro es la propia especie humana”. Declaraciones de este tipo realizada por profesionales, ha sido ocultada a la sociedad por la clase política, fieles títeres de las grandes multinacionales.
Marie-Monique puntualiza en su libro, que el 11 de enero de 2010, tuvo un encuentro con Andreas Kortenkamp, un científico de origen alemán que es autor sobre todo de un informe sobre el cáncer de mama que presentó a los eurodiputados el 2 de abril de 2008, y en el que decía que el aumento permanente de la tasa de incidencia de este cáncer que hoy afecta a una mujer de cada ocho en los países industrializados y representa la primera causa de muerte de cáncer de las mujeres de treinta y cuatro a cincuenta y cuatro años, se debe principalmente a la contaminación química.
Si se sabe todo esto y se ha presentado a los eurodiputados, esto significa que son cómplices de asesinatos masivos a la población humana, ya que no se toman medidas efectivas y sanitarias, para evitar que los productos químicos acampen a sus anchas, permitiendo la entrada  de cientos de productos químicos al año sin ningún tipo de control. Esta es la información clave que revela este libro y que se acusa directamente a los responsables, ya que no se toman medidas para evitar millones de muertes originadas por miles de productos químicos sin control. Andreas denuncia “que hay en Europa entre 30.000 y 50.000 productos químicos en el mercado, de los cuales solo se ha testado un 1%. Todos los demás son sospechosos cancerígenos hasta que no se demuestre lo contrario”.
Marie-Monique es su libro de 667 páginas aclara que la aplicación del principio de precaución de los productos químicos, no provocaría una catástrofe económica, sino al contrario, permitirá ahorrar mucho dinero en los gastos millonarios que se derivan de las enfermedades cancerigenas de todo tipo, pero claro, entonces y como le dijo el epidemiólogo Richard Clapp “la lógica del principio de precaución va en contra de los intereses privados de las industrias farmacéuticas para la que el cáncer representa el cangrejo de oro” y añadió: “Ahora bien, quienes nos venden los medicamentos para curar nuestras enfermedades crónicas son también quienes nos han contaminado y siguen contaminándonos. Ganan en todos los frentes”.
En este sentido, la toxicóloga Jacqueline Verrett, escribía en 1994: “Es necesario que las agencias de reglamentación dejen de prestar derechos a los productos químicos. Los productos químicos, no tienen ningún derecho, quienes lo tienen son las personas....”
Un rayo de esperanza.
Para poner una luz a todo este entramado y mientras que nuestros políticos no quieran poner solución al origen del cáncer, ya que existen cientos de estudios que señalan el causante del mismo, debemos poner solución inmediata y protegernos nosotros mismos.  Marie-Monique termina en conclusión, que se debe de cambiar de paradigma  en esta lucha y buscar el bienestar de la humanidad. Mientras tanto el profesor Richard Bèliveau la explicó que “el cáncer es como una mala hierba, para iniciarse necesita un grano. Este debe ser alimentado por unos agentes promotores para poder desarrollarse. Cuando se consume alimentación industrial y transformada, que utiliza, por ejemplo, aceites hidrogenados o grasas trans, ricos en omega 6, uno se pone metabólica y fisiológicamente en modo proinflamatorio y se favorece el crecimiento del grano. En cambio, si se consume gran cantidad de vegetales, se bloquea el desarrollo de la mala hierba”.
Este mismo profesor que es titular de la cátedra de prevención y tratamiento del cáncer de la Universidad de Québec en Montreal y dirige según nos comenta Marie-Monique en su libro, un equipo de treinta investigadores que estudian el potencial anticancerígeno de las frutas y verduras, es autor de más de doscientas treinta publicaciones en revistas médicas internacionales y cuenta que : “Lo que ha demostrado la investigación en el curso de sus últimos veinte años, es que algunos vegetales contienen unas moléculas que farmacológicamente tienen el mismo efecto que algunos medicamentos  de quimioterapia gracias a sus componentes. Algunas de estas moléculas son citotóxicas: destruyen las células cancerosas. Otras son proapoptóticas: llevan a la célula cancerosa a suicidarse. Otras aún son antiinflamatorias: bloquean la inflamación que necesita la célula cancerosa para favorecer el desarrollo. Cuando el cáncer está en su infancia y lentamente trata de implantarse, consumiendo estas moléculas, se crea un entorno hostil que impide la selección clonal de la células cancerosas iniciadas, las cuales van a dar un cáncer. Por consiguiente, por medio de la alimentación, se puede prevenir la promoción del cáncer. Este arsenal de moléculas anticancerosas está presente en la familia de las crucíferas: repollos, coliflores, coles de Bruselas o, el mejor de todos, el brócoli, cuyos glucosinolatos favorecen la apoptosis (muerte celular programada). Hay también la familia allium: el ajo, la cebolla, los puerros o las chalotas, cuyos componentes sulfurados constituyen una excelente protección contra el cáncer, sobre todo de próstata. Existen además, la familia de los pequeños frutos rojos: los mirtilos, las moras, las grosellas y sobre todo, las frambuesas, que contienen ácido elágico cuya virtud es bloquear la angiogénesis (crecimiento de vasos sanguíneos nuevos que los tumores necesitan para crecer). No hay que olvidar el Te verde, que bloquean la iniciación de la angiogénesis: yo mismo he testado su efecto en líneas de células cancerosas y he constatado que relentiza el crecimiento de células de la leucemia, del cáncer de mama, de próstata, del riñón, de piel y de boca. Hay también el chocolate negro, los cítricos o el vino tinto que contienen resveratrol”
¿Por qué no se conoce todo esto?, le pregunta Marie-Monique. Richard coontesta que “por que no se gana dinero con los resultados de mis estudios. Tengo que pelear constantemente para obtener financiación. Tomemos el ejemplo de la curcumina, que es el principal constituyente de la cúrcuma, en al que muchos estudios han demostrado que es un poderoso antiinflamatorio que actúa en todas las etapas del cáncer”. La cúruma no se puede patentar ya que se utiliza en india desde la noche de los tiempos, siendo uno de los ingredientes del curry en la gastronomia y que aporta el color amarillento intenso procedente de la raíz de la planta.
Tomar agua de mar también evita y previene numerosas enfermedades y evita la desnutrición.
Mientras tanto, se siguen autorizando la salida de decenas de productos químicos contaminando nuestro medio ambiente, la vida, nuestra salud...¿hasta cuando? La deshumanización del hombre ha llegado a poner en primer lugar el negocio y la riqueza y en el último término la vida de los seres vivos, la vida de la propia humanidad. Espero que las generaciones futuras se den cuenta del error y puedan dirigir sus vidas hacia el bienestar de la salud, poniendo en primer lugar, la vida y la igualdad, si es que llegan a tiempo.
 Imagen: liberacionahora.wordpress.com

El consumo descontrolado sofoca al planeta



Por Julio Godoy

Las olas de calor extremo se intensifican en el mundo, con casos dramáticos como en partes de Europa, África y Asia meridional, un fenómeno "ligado al consumismo absurdo". Las altas temperaturas se combinan con el aumento del nivel medio del mar en un cóctel, primero agradable, pero muy peligroso.
El recalentamiento de la Tierra provocado por las actividades humanas no solo es una realidad indiscutible sino que se aceleró desde 1970, con temperaturas cada vez más altas, advierten nuevos análisis científicos, que ubican a 2012 como el noveno año más cálido desde 1880. Las jornadas récord de calor estival son más frecuentes e intensas que antes de 1970, según un estudio publicado este mes por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK, por sus siglas en alemán).
Para esta investigación, titulada "Global increase in record-breaking monthly-mean temperatures" (Aumento mundial en los promedios mensuales de temperaturas récord), los científicos del PIK utilizaron el banco de datos de la NASA, la agencia espacial de Estados Unidos, que contiene los registros mensuales de temperatura a través del mundo desde 1880.
En promedio, los meses con temperaturas extraordinariamente elevadas se han quintuplicado en relación a lo que podría esperarse de no existir un recalentamiento planetario de largo plazo, dijo a Tierramérica el jefe del equipo del PIK, el geofísico holandés Dim Coumou.
La tarea principal de este especialista desde que ingresó al PIK, en 2008, ha sido la de codiseñar un sistema climático computarizado, de los llamados Earth System Models of Intermediate Complexity (modelos de complejidad intermedia del sistema terrestre).
Con esta herramienta se busca "cimentar el camino para estudiar de manera eficiente los elementos cruciales del sistema climático terrestre, algunos de los cuales podrían atravesar un punto de inflexión en el siglo venidero" forzado por la acción de los seres humanos", estimó.
Coumou dijo a Tierramérica que el estudio del PIK fue motivado por la frecuencia y la intensidad de olas de calor registradas en los últimos años, como las padecidas en 2003 en Europa, en 2010 en Rusia y en el Sahel, la zona africana de transición entre el desierto del Sahara y el sur más fértil, en 2012 en América del Norte y en las primeras semanas de este año en Australia.
"Aplicamos nuestro modelo de análisis estadístico a los datos de la NASA para estudiar la frecuencia de los récords de calor desde 1880 y, más específicamente, desde 1970, tomando en cuenta que las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero y el recalentamiento global que causan se han incrementado" en los últimos 40 años, explicó.
La investigación no solo comprobó que globalmente los meses más calurosos se han quintuplicado sino que la situación es aún más dramática en determinadas regiones del planeta. "En partes de Europa, África y Asia meridional, los meses con récords de temperaturas altas se han multiplicado incluso por 10", aseguró Coumou.
Destacó, además, que 80 por ciento de esos récords observados no habrían ocurrido sin mediar la acción humana.
Para el sociólogo alemán Harald Welzer, los resultados de esta investigación no constituyen una novedad. "Es claro desde hace tiempo que nuestra sociedad consumista, que el modelo económico que impera en el mundo nos ha conducido a un atolladero", dijo a Tierramérica.
"Los datos sobre el recalentamiento global están directamente ligados al consumismo absurdo", insistió Welzer, director de una fundación ambientalista dedicada a divulgar prácticas sociales y económicas que permiten "estilos de vida mejores, más justos y que conducen a más felicidad".
"En Alemania, con 80 millones de habitantes, cada año son vendidos 10 millones de televisores de pantalla plana y los automóviles son tan grandes que ya no pasan en los estacionamientos", señaló. En la zona oeste, la más desarrollada del país, "un tercio de los alimentos comprados son tirados a la basura", añadió.
Para contrarrestar este modelo, Welzer abogó por un sistema de vida "con menos consumo, menos movilidad, menos prosperidad, pero también con menos trabajo, menos tensión y, por consiguiente, más tranquilidad".
Un segundo estudio también publicado este mes, realizado por la propia NASA utilizando su banco de datos, llega a similares conclusiones que el PIK, al determinar que 2012 fue el noveno año más cálido desde 1880, confirmando la tendencia de largo plazo de temperaturas globales crecientes.
También estableció que los nueve años con más altas temperaturas desde entonces ocurrieron a partir de 2000, a excepción de 1998. El récord lo tienen 2005 y 2010.
Los investigadores del Instituto Goddard para Estudios Espaciales (GISS, por sus siglas en inglés) de la NASA indicaron que la temperatura global promedio de 2012 fue de 14,6 grados, 0,6 grados más que el promedio base de mediados del siglo XX y 1,4 grados más que la media de los últimos 132 años.
Gavin Schmidt, climatólogo del GISS, señaló en un comunicado de la NASA que los números correspondientes a un año más no son significativos en sí mismos. "Lo que importa es que esta década es más caliente que la anterior, que a su vez fue más caliente que la que le precedió", apuntó.
"El planeta se está recalentando, y el motivo es que estamos emitiendo cada vez más dióxido de carbono a la atmósfera", señaló.
En el mismo comunicado, el director del GISS, James Hansen, afirmó que "los dados climáticos ahora está cargados". Aunque habrá algunas estaciones que serán más frías que el promedio de largo plazo, las personas perceptivas habrán ya notado que la frecuencia de olas de calor va en aumento, y son estas temperaturas extremas las que más afectan a la vida sobre la Tierra, agregó.
El estudio del PIK coincide con tales advertencias. En caso de continuar el recalentamiento global al ritmo actual, los expertos estiman que los récords mensuales de calor serán dentro de 30 años 12 veces mayores que sin cambio climático.
Pero el recalentamiento será aún mayor en África central y la región del Amazonas, alertó Coumou, quien, pese a las claras conclusiones de su estudio, se negó a hacer recomendaciones a los gobiernos y a la población en general.
"Lo único que deseo es que los líderes políticos y las sociedades tomen plena conciencia de que el cambio climático no es un tema del futuro lejano, sino que sus primeros impactos ya están ocurriendo, que el recalentamiento global es real y está provocado por actividades humanas", sostuvo.
"Si todos aprendemos a actuar en consecuencia, mucho mejor", puntualizó.
* Este artículo fue publicado originalmente el 26 de enero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
Inter Press Service - IPS Venez - Imagenes: periodistas-es.org - Ecoportal.net

Mineria-Chubut: “Pan American Silver: ¿A qué juegan?”


Por Luis Manuel Claps

El despido de un grupo de trabajadores y la toma de las comunas de Gan Gan y Gastre reinstalaron la cuestión minera en la provincia de Chubut. La difícil situación para las familias que dependen de la empresa y su figuración en los diarios abren una serie de interrogantes. ¿Nos traían el desarrollo y no mantienen setenta puestos de trabajo?
¿A Pan American Silver le faltan recursos para pagar los salarios de los trabajadores? La mina Manantial Espejo, que explota en Santa Cruz, produjo 3.6 millones de onzas de plata y 43,300 onzas troy de oro en 2012. Producir cada onza de plata le costó US$14.65, mientras que la cotización internacional del metal se mantuvo todo el año sobre los US$30. El negocio va muy bien: con lo que ganan por el oro, la plata se la llevan sin costo.
La producción global de plata de Pan American Silver alcanzó el récord de 25.1 millones de onzas en 2012 (más que toda la plata que se extrae en Argentina), un 15% más que el año pasado. Después de KGHM, BHP Billiton, Fresnillo y Goldcorp, Pan American Silver es la quinta productora mundial de plata.
Si el problema no es económico, como revelan los números, ¿será por la falta de un marco regulatorio que despiden a sus empleados, como sugirió el jefe comunal de Gan Gan?
En Río Negro cuentan desde hace un año con el marco regulatorio contra el que marchan todas las semanas en Bariloche. Incluso el Grupo Grosso, anterior operadora del proyecto Navidad y socia del presidente de Pan American Silver, Ross Beaty, firmó un convenio con la provincia e hizo nombrar a uno de sus empleados como secretario de Minería. Sin los impedimentos legales vigentes en Chubut desde hace diez años, la empresa no avanzó con el desarrollo del proyecto Calcatreu. ¿En qué quedamos?
Si el problema no es económico ni regulatorio, ¿cuáles son entonces las causas objetivas de estos despidos? La respuesta es política: utilizan a los trabajadores para presionar a los legisladores y al gobierno provincial. ¿Estrategia mezquina de quienes nos traían el desarrollo?
¿Pijoteros?
Paradójicamente, si los legisladores hubieran aprobado el marco regulatorio propuesto por el gobernador Buzzi, los trabajadores habrían perdido sus puestos ya que, como aseguró el vicepresidente de Pan American Silver Míster Burns, la nueva ley minera volvía "anti-económico" el proyecto Navidad.
Si realmente era así, ¿la minera no debería estar conforme con el retiro del proyecto oficial? Recordemos que hace un año el secretario de Minería de la Nación anunció que la construcción del proyecto Navidad comenzaría en seis meses. La inversión alcanzaría los mil millones de dólares. ¿Qué le prometió Mayoral a Pan American Silver?
Como parte de su nueva estrategia de relaciones sociales, Pan American Silver no será sponsor de Racing de Trelew en la próxima temporada.
Insultos y amenazas
Mientras tanto Ceferino San Martín informó que un grupo de despedidos por la empresa minera increpó al padre David García, cura párraco de Gan Gan. “Te vamos hacer echar”, lo amenazaron  por su acompañamiento a las comunidades aborígenes y pequeños productores de la zona. A David ya le habían dedicado unas pintadas anónimas que aparecieron en la localidad en 2010 (ver también AICA). La Iglesia de Chubut se pronunció en contra de los mega emprendimientos mineros en la meseta en 2009.
Declaraciones y silencios
“No hay motivo para que la minera tome esta decisión porque las condiciones no han variado desde que tomó la concesión del área” comentó el ministro Touriñán, quien aludió a la posibilidad de que la Provincia revierta la concesión minera. 
Según El Patagónico, el intendente de Comodoro Rivadavia Néstor Di Pierro estalló: “lo mejor que puede hacer el Estado provincial es revertir el área y que se vayan porque son una banda de piratas que lo único que han hecho es transferir las áreas mineras de una empresa a otra, vendérselas entre ellos”.
La semana pasada, en el cierre del 24 Encuentro Provincial de Artesanos en Epuyén, el gobernador Buzzi parecía más perdido que minero en Esquel.

Mamíferos argentinos en peligro de extinción


DIALOGO CON MICHEL MARES, INVESTIGADOR DEL DEPARTAMENTO DE MAMIFEROS DE LA UNIVERSIDAD DE OKLAHOMA, ESTADOS UNIDOS

Experto en la historia natural de los roedores, Michel Mares lleva cuarenta años de trabajo recorriendo el mundo para estudiar a los mamíferos. Aquí nos habla de la diversidad de los mamíferos argentinos y del peligro que corren.

Por Leonardo Moledo

–Usted se dedica a...
–Los mamíferos argentinos. Es a eso a lo que me dedico actualmente. Usted escuchó alguna vez una charla mía en la que me ocupaba de hablar de los mamíferos que hay en los museos (no sólo de Argentina sino también de Europa), que es un trabajo que nadie ha hecho. Yo me ocupé de ir y verificar y anotar todos los especímenes que han sido recolectados en 200 años. He ido a Suecia, a Inglaterra, a Ginebra, a Francia, a España, a Alemania, por todos los Estados Unidos y Argentina. La idea es tener, como punto final, una buena base de datos sobre la fauna argentina, que no existe ahora.
–¿Y qué se puede decir de los mamíferos argentinos?
–El punto uno es que hay muchísimos. Argentina es uno de los países llamados de “megadiversidad”. Actualmente tiene más de 470 especies, incluyendo las marinas, con datos fuertes para el país en los museos. Eso pone a la Argentina en el sexto o séptimo lugar en la lista. Y todavía hay muchas especies que falta nombrar, que son nuevas para la ciencia.
–¿Son mamíferos especiales de nuestro país? ¿Qué se puede contar de ellos?
–Se puede contar, para empezar, que los ambientes de los mamíferos están desapareciendo, que los mamíferos están desapareciendo. Que de los mamíferos de Argentina, de las 400 especies, de 136 hay menos de diez especímenes en los museos del mundo. Es decir: son rarísimos en las colecciones, no sabemos nada de esas especies (salvo que existen), no sabemos el rango, el ambiente, nada. Algunos fueron colectados hace 100 o 200 años y no han sido vistos desde ese entonces. Yo creo que hay, en total, 55 mil ejemplares en todos los museos del mundo. Suena como mucho, pero lo cierto es que la Argentina es un país muy grande con muchas especies. Pero EE.UU., por ejemplo, tiene un millón de ejemplares. En la provincia de Santa Fe, solamente 351 especímenes han sido coleccionados.
–¿Y eso qué quiere decir?
–Que hay pocos ejemplares de cada especie, y que nunca ha habido un buen relevamiento de la fauna del país. Lo que yo encuentro es que los museos mismos están luchando para invertir en Argentina, pero no tienen mucho apoyo. Hay poca plata, poca gente y pocos medios, y entonces muchas colecciones están en peligro. O sea: no sólo están en peligro las especies representadas en esa colección, sino que las colecciones mismas están en peligro. Eso es un desastre, porque lo que uno ve con el cambio de ambiente que viene marchando, en el cual el ambiente del Chaco está desapareciendo, se están afectando los montes con sobrepastoreo, mucho turismo que va con doble tracción... la Patagonia, lo mismo; el bosque del este, en Misiones, casi desaparecido; las yungas también. Esos son los ambientes más ricos para las especies de mamíferos (el bosque paranaense, el Chaco y el bosque de yungas) y los tres más en peligro. Ni hablar de la Pampa misma: casi no existe pampa natural ya. Lo que ocurría allí ya no sabemos si sigue ocurriendo. Todo está pasando sin que nadie se dé cuenta.
–¿Y hay muchas especies en peligro de extinción?
–Sí, muchas.
–¿Cuántas de las 400?
–No sé el número exacto. Hay que distinguir, primero, entre especies en peligro real y especies en peligro oficial. Yo conozco muchas especies que, si bien no están en la lista oficial, tienen poquísimos ejemplares en museos, y nadie las estudia ni las ha buscado ni se sabe si siguen existiendo. Esas son las especies en peligro real o ya extinguidas. Yo creo que el 25 por ciento de esas 400 y pico de especies está en peligro de extinción.
–Es mucho.
–Sí. Se habla de los monos que desaparecen, los quirquinchos, muchos roedores... Hay muchas especies que están en peligro.
–¿Y por qué es importante cuidar la biodiversidad?
–Hay varios argumentos. El otro día oí hablar a un investigador de Israel que pasó mucho tiempo estudiando roedores subterráneos, más subterráneos que el tucu-tucu. Nunca salen, ni siquiera tienen ojos. Pero tienen genes que evitan el cáncer, tienen genes que afectan la oxigenación y cómo duerme el animal. Son genes que podrían ser traducidos en forma de tratamiento al ser humano. Cuando uno destruye el medio ambiente y las especies van desapareciendo, estamos desperdiciando información genética que podría servir muchísimo para traducir al ser humano, si no ahora, por lo menos en cien años.
–Pero ése es un problema puramente utilitario...
–Bueno, hay más argumentos. Hay uno “moral”, diría yo: somos una especie entre miles de especies; ¿por qué deberíamos decidir nosotros la extinción de todas las demás? Moralmente eso es indefendible.
–Lo que pasa es que hubo muchas extinciones en la historia de la vida.
–Sí, claro. Hay extinciones naturales, como la de los dinosaurios, pero eso es algo que va con el flujo de la evolución. Cuando los dinosaurios desaparecieron, por ejemplo, se levantaron los mamíferos. Pero eso pasó naturalmente. Permanentemente las especies están luchando entre sí, contra el clima, contra los cambios continentales. Pero nosotros con estas extinciones no estamos ayudando a la marcha de la evolución ni mucho menos. Estamos jugando al ajedrez con la vida y eso no tiene sentido. Lo que sabemos es que cada día estamos más en un engranaje de la vida en el que el hombre también se interpone. Ahora que cortamos los bosques aparecen enfermedades, y eso tiene que ver directamente con la acción del hombre.
–¿Por qué cortar el bosque hace que aparezca el dengue?
–Porque en esa área el dengue anda tranquilo y los animales han desarrollado protección a lo largo de la evolución. Cuando se queda sin ese ambiente, vienen nuevos animales, se mezclan los animales y plantas en un área para la que no tienen armamento y se tienen que enfrentar con nuevos virus, nuevas bacterias, elementos que nunca han conocido en su vida. Es lo mismo que si uno inocula un virus en un país para el cual ni la gente ni los animales tienen defensa.
–Claro, pero el dengue es un ataque para la gente más que para los animales. ¿Por qué el dengue se propaga más cuando no hay bosques?
–Es que no necesariamente se propaga más cuando no hay bosques. Lo que pasa es que el dengue ha evolucionado donde está el mosquito. El asunto es que cuando se corta el bosque cambia el ambiente: entra la soja, supongamos, o cualquier otra cosa, y ese cambio de ambiente no es natural. En realidad, es natural en tanto el hombre es natural, pero el hombre es la especie que más incide de manera “no natural” sobre los ambientes naturales. Es la especie que puede causar la extinción de él mismo y de todas las especies. Es el único animal que puede hacer eso en toda la historia de la evolución. Yo le decía hoy que de las 400 especies de Argentina, si conocemos algo de 50 es mucho. Lo otro son nombres, pero no sabemos nada de ellos: qué comen, con quiénes viven, a qué parásitos resisten. Nada.
–¿Y por qué es importante todo eso?
–Porque tarde o temprano todo eso va a llegar a nosotros.
Fuente: pagina12 - Imagen: heartofearthcompany.wordpress.com

miércoles, 30 de enero de 2013

Transnacionales en el punto de mira

Entrevista con Tom Kucharz, integrante de Ecologistas en Acción de España

Eduardo Tamayo G.
Alainet

El embajador de la Unión Europea en Chile, Rafael Dechao Morerno, no podía ser más franco y directo respecto a las expectativas que tiene de la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se reúne en Santiago entre el 26 y el 27 de enero. El objetivo de este evento, según el funcionario, es que “salga adelante el concepto de seguridad jurídica y se den señales a favor de reglas del juego claras para los inversionistas, pues ha habido últimamente falta de respeto de algunos países con empresas europeas”. (1)
Dechao Moreno lo que teme es que pueda paralizarse el saqueo del que ha sido objeto la región latinoamericana. En la última década, la Unión Europea ha invertido un promedio de 30.000 millones de dólares por año, convirtiéndose en el mayor inversionista, según datos de la CEPAL, aunque va perdiendo terreno frente a la creciente penetración de China en el continente.
Las transnacionales europeas dedicadas a actividades extractivas y manufactureras, a servicios bancarios y financieros, al sector energético y a las telecomunicaciones, han repatriado a sus casas matrices ingentes utilidades: de un promedio cercano a los 20.000 millones de dólares entre 1998 y el 2003 pasaron un máximo de 93.000 millones de dólares en 2008, según datos de CEPAL. (2)
Sobre estos temas, entrevistamos a Tom Kucharz, activista de Ecologistas en Acción de España.
- Uno de las temas que se ha planteado en la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno de CELAC-Un ión Europea es el tema es el tema del fomento y la seguridad jurídica de las inversiones, ¿que opina al respecto?
Cualquier persona que esté preocupada por las políticas públicas, la justicia social y ambiental, los servicios públicos, la democracia, debe saber que las inversiones capitalistas y neoliberales que se han ido imponiendo a través de tratados bilaterales o tratados de libre comercio son una gran amenaza para nuestros derechos universales y nuestros derechos fundamentales. La seguridad jurídica se refiere más bien a un marco del derecho comercial internacional donde las actuaciones de las grandes corporaciones transnacionales y los mercados financieros quedan impunes, en cualquier situación de crímenes ambientales o sociales o económicos estos derechos comerciales internacionales están por encima de los derechos humanos. Este es el marco de seguridad jurídica a los qu e se refieren, o sea no tiene nada que ver con justicia sino que tiene que ver con garantizar que los beneficios siempre estén garantizados para las empresas privadas. Esto demuestra que la agenda de la Unión Europea y de muchos gobiernos neoliberales de América Latina está claramente enfocada en defender los intereses privados de grandes corporaciones, del capital privado, del capital transnacional, o sea defiende a una minoría de la población mundial y nunca a las mayorías que constitucionalmente deberían defender.
- Los movimientos sociales acusan a las transnacionales de violar derechos humanos, de atentar contra los derechos de la naturaleza, ¿esto es así?
Por supuesto, existe una evidencia muy clara e irrefutable de que la mayoría de las corporaciones transnacionales, con el objetivo de tener el máximo beneficio en el menor tiempo posible, tienen una enorme c antidad de externalidades sociales y ambientales. Y eso significa que tienen que violar sistemáticamente derechos humanos para logar el aumento de los beneficios, el incremento de su penetración en los mercados nacionales y a nivel global. Eso se ha demostrado en sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en diferentes juicios a nivel nacional en los que se ha denunciado y juzgando a empresas. Ya lo denunciaba Salvador Allende en su discurso de diciembre de 1972 ante Naciones Unidas que uno de los problemas fundamentales era el poder de las corporaciones que no respondían a los intereses de ningún Estado nacional en concreto, sino que tenían su propia agenda e imponían una serie de ajustes estructurales y cambios en las legislaciones muy profundos, que tenían sus impactos en políticas de defensa, políticas de guerra, políticas en relación a servicios públicos.
- A nivel de Naciones Unidas, el Pacto Mundial promueve la autorregulación de las empresas transnacionales, ¿es suficiente esta autorregulación?
No, ya desde los años setenta, en el marco de Naciones Unidas, se buscaba un marco legal vinculante, lo que pasa es que la fuerza de los Estados capitalistas y también el lobby de las grandes empresas han hecho que este objetivo se elimine en Naciones Unidas , pero existían grupos de trabajo e incluso propuestas como una Corte Penal Internacional para juzgar crímenes económicos de las grandes corporaciones; eso se dejó aparte y se fueron por Global Compact de Kofi Annan y otros engaños como el paradigma de la responsabilidad social corporativa que es una pantomima, un lavado de cara de las empresas, y también de las asociaciones y sindicatos que se dejan engañar o voluntariamente han participado en estos esquemas y tienen que saber que son corresponsables por los crímenes que cometen las corporaciones, porque les avalan de cierta manera.
- Europa vive una crisis muy profunda, y en esas circunstancias se da esta Cumbre Unión Europea-CELAC, ¿qué interés tiene Europa respecto de América Latina?
Yo creo que la prioridad más grande de la Unión Europea es Asia. Las grandes inversiones se dirigen a China, India, Indonesia, Filipinas, están viendo ahí una fuente de recursos naturales muy importante. Oriente Medio para el abastecimiento de combustibles fósiles, y también Asia central son fundamentales para la sobrevivencia del sistema capitalista; pero América Latina tiene varios roles dentro del esquema capitalista de la Unión Europea, tanto para el poder económico como político. Uno es el abastecimiento de recursos naturales. La economía europea no funcionaría sin la provisión de todo tipo de recur sos naturales, combustibles fósiles y minerales. El crecimiento económico y toda la cadena productiva manufacturera, en un 90 por ciento, depende de la importación de materias primas renovables y no renovables, de biomasa, eso es tanto así que podríamos decir que sin la importación de materias primas minerales habría un peligro para 271 millones de puestos de trabajo, directos e indirectos, y gran parte de estas materias primas minerales vienen de América Latina. O sea, hay una relación de dependencia enorme y ellos quieren, con el concepto de seguridad jurídica, con los tratados de libre comercio y la estrategia europea sobre materias primas, poner una tenaza a los Estados, de no permitir restringir las exportaciones de materias primas hacia la Unión Europea.
- Además de materias primas, ¿qué otros intereses tiene la Unión Europea?
Por ejemplo servicios financieros, los bancos, todo lo que son sectores estratégicos: agua, electricidad, transporte, infraestructuras, la construcción es un sector emergente, donde hay empresas europeas dominando en el mundo, y por lo tanto están muy interesados en buscar los contratos públicos de los estados emergentes que tienen crecimiento económico. Por lo tanto hay más dinero público para las infraestructuras. Y ahí recomendamos a los movimientos sociales aprender de nosotros, ver cómo en los últimos 20, 30 años, hemos gastado billones de euros de dinero público en grandes infraestructuras, que, con el fin del capitalismo, basado en los combustibles fósiles y con la crisis energética, van a quedar inútiles. Grandes puertos, aeropuertos, trenes de alta velocidad, autopistas, ahora se pretende construirlos en Brasil, Chile, Argentina, infraestructuras de interconexión internacional, pero el comercio internacional va a cambiar en los próximos veinte años, con la crisis energética y la disminución del abastecimiento de petróleo el comercio internacional ya no va ser el del 2007, va a disminuir y vamos hacia capitalismos mucho más regionales, capitalismos de Estado como el chino. Entonces, ampliar el Canal de Panamá o crear estas nuevas conexiones para el acceso al mercado mundial, de aquí a 20 años van a quedar obsoletas y no van a dar tiempo ni siquiera para amortizar el gasto público que se va a invertir ahí.
Otros intereses criminales de Europa en América Latina tiene que ver con la enorme riqueza, la biodiversidad, todavía hay mucha naturaleza virgen y ahí quieren crear los mercados de biodiversidad, los mercados de carbono, lo que ellos llaman la “economía verde”, ese es un sector muy lucrativo para las transnacionales. Y finalmente todo lo que tiene que ver con los agrocombustib les para el transporte motorizado en Europa, gran parte de biomasa forestal para centrales térmicas, para la producción de electricidad en base de biomasa, y también para la ganadería industrial. En realidad, hay una enorme transferencia de biomasa de América Latina hacia Europa, de soja, por supuesto, que significa una ocupación de 20 millones de hectáreas de tierra de Brasil y Argentina, eso significa violación sistemática de los derechos a la alimentación, al agua, a la vida, de las personas que son desplazadas en Brasil y Argentina.
- Finalmente, las élites europeas y latinoamericanas han hablado de una “alianza estratégica” entre las dos regiones, desde los pueblos y desde los movimientos sociales, ¿qué tipo de relacionamiento, de entendimiento se puede tener?
Llevamos años construyendo campañas muy concretas contra los tratados de libre comercio, cont ra los tratados de inversiones, denunciando y llevando a tribunales a empresas concretas que tiene que ver con crímenes en América Latina. Ahí tenemos que seguir construyendo una solidaridad mutua entre los movimientos sociales y populares de los dos continentes; no esa solidaridad vieja donde se miraba a América Latina añorando los procesos revolucionarios sino una solidaridad mutua, donde también necesitamos solidaridad para la lucha que tenemos en Europa, la lucha de los movimientos populares en Grecia, Portugal, el estado español, Italia, Irlanda, Bélgica; tenemos campañas por la abolición de la deuda pública en Europa, por la auditoría de la deuda en Europa, entonces estamos construyendo vínculos con los procesos de auditoría que hubo en Brasil, en Ecuador, junto con Jubileo Sur; por ejemplo, en la lucha contra los agrocombustibles, trabajamos con los sectores afectados como la V ía Campesina y otros sectores muy implicados como Amigos de la Tierra de América Latina; en la lucha contra la privatización del agua, en la lucha contra las trasnacionales y la especulación financiera, contra la crisis climática, contra la mercantilización de la naturaleza, contra las represas y contra el patriarcado que sustenta el modelo neoliberal en ambas regiones.


 
Notas

(1) Ver: Jubileo Sur, “La única falta de respeto es con los derechos de los pueblos” http://alainet.org/active/61061&lang=es

(2) Ver: Claudio Lara, Cumbre CELAC- Unión Europea: ¿Encuentro o desencuentro entre dos bloques?, http://alainet.org/active/61131&lang=es

Fuente: http://www.alainet.org/active/61209 - Imagen: armakdeodelot.blogspot.com

“No hay instancias para controlar a las multinacionales”

Entrevista a Erika González y Pedro Ramiro, investigadores del 
Observatorio de Multinacionales América Latina
Berta del Río
La Marea



Desde 2003, Telefónica, Santander, Endesa y muchas otras empresas saben que tienen tras ellas la lupa de los investigadores del Observatorio de Multinacionales América Latina (OMAL). Ante un mapa colombiano de puntos de extracción de recursos y zonas de comunidades indígenas, nos reciben los investigadores Erika González y Pedro Ramiro en su despacho de la Gran Vía de Madrid, igual que lo han hecho con algunos representantes de las más influyentes empresas españolas. A ellas, en cambio, les han dejado su clara su postura; no se dialoga si no es en un debate público, algo que las empresas raramente han aceptado.
¿Se está preparando Europa para la vuelta de la pobreza?
P: El último año se está acelerando el cambio de discurso de la lucha contra la pobreza. Es una evidencia que el discurso de la lucha contra la pobreza está dejando de ser exclusivo de los países del sur. La pobreza en Europa vuelve a ser una realidad. De hecho, está empezando a tener más peso la pobreza “de aquí”, que la “de allí”. Está calando como justificación para acabar con la cooperación, pues se repite el argumento de que “ya tenemos bastante con los pobres de aquí”. Todavía no estamos en las mismas condiciones que tras las medidas de ajuste estructural que se dieron allí, pero vamos de camino a ello. Por eso algunas empresas ya están trasladando aquí modelos de negocio de América Latina.
Como por ejemplo…
P: Las monodosis de Unilever. No puedes pagar 1 litro, pero sí 5 envases pequeños. El objetivo es conseguir que la gente más pobre pueda seguir consumiendo estos productos.
¿Evidencia este ejemplo un cambio de estrategia de las transnacionales para adaptarse a la crisis?
P: La rueda del capitalismo exige un crecimiento continuado para que no caiga la máquina y, en el caso de Latinoamérica, por ejemplo, ya no es suficiente con las élites que se incorporaron al mercado al principio. Les es necesario extender los nichos de mercado y abrirse a los que antes no les resultaban rentables porque han agotado las clases altas y medias altas. Se ve muy bien en el caso de los bancos: en América Latina el 60% de la población no domicilia su nómina, a partir de una serie de programas de responsabilidad social como los del BBVA, de negocios inclusivos y de microcréditos la idea es que toda esta gente pase a ser clientes a medio plazo. Y luego hay toda una argumentación de que eso es positivo para el desarrollo. Pues bien, todo eso se repite en el sector de las comunicaciones, de la electricidad, en el agua…
¿Pero las empresas transnacionales no producen beneficios sociales, por ejemplo, al crear empleo?
E: Eso es algo que nosotros también contra-argumentamos, si es cierto o no que la internacionalización de las empresas produce beneficios, tanto en el lugar donde van, como del que proceden. Muchas de las multinacionales españolas que están en los países del sur pertenecen al sector servicios y no van a crear una nueva empresa, sino a comprar una existente a buen precio. Para recuperar rápidamente la inversión recurren a la reducción de costes, generalmente laborales a través de la subcontratación en estos países. Así, Telefónica en 2010 recortó un 20% su plantilla española a la vez que marcaba un récord de beneficio de cerca de 10.000 millones de euros. Conclusión: la obtención de enormes beneficios no repercute en el empleo en el estado español, sino todo lo contrario.
P: El empleo se debe medir en calidad y cantidad del mismo. Cada vez que Telefónica alardea de la gran cantidad de trabajadores que tiene deberíamos comparar con el número que tenía hace 10 años. Y hay que tener en cuenta también la calidad, es decir, ahora los trabajadores son subcontratados, externalizados, con cada vez menos sueldo, más horario y sin derechos sindicales. No se puede concluir que el balance es positivo para los trabajadores.
Si no repercute en el país en el que opera, ni del que procede, ¿adónde va el dinero?
P: Al bolsillo del accionista y los grandes ejecutivos. En 2010, con ese récord histórico, el 70% de los beneficios fue en dividendos a los accionistas. Eso sin contar los sueldos millonarios de sus directivos, como el de su presidente, que se calcula ronda los 10 millones de euros anuales. Todo el rato tratamos de desmantelar el mito de “nuestras empresas” por el mundo, esas empresas son propiedad de sus accionistas y les rinden beneficio a ellos, a sus grandes ejecutivos y a los políticos que las favorecen y que luego forman parte del entramado de puertas giratorias del que beneficiarse.
En un fragmento del documental The Corporation, aparece Michael Moore, que tras hablar con el dueño de Nike explica que era obvio que éste no había estado nunca en sus fábricas. ¿Son conscientes los directivos de lo que hacen sus empresas?
P: En The Corporation se ve muy bien con el propietario de Shell, cuando los activistas acaban tomando té en el jardín con él y su mujer. Como dice Noam Chomsky, “analizar una corporación es como analizar al propietario de un esclavo, tienes que distinguir entre la institución (la esclavitud) y el individuo.” Aún así, empresa como tal no es sino las personas que la dirigen, más que los que trabajan en ella. No tengo ninguna duda de que grandes accionistas saben los efectos que tienen en el planeta sus empresas.
¿Pero estas personas y sus corporaciones tienen margen de maniobra dentro del capitalismo?
E: El margen es muy limitado, más allá de algún tipo de medida muy concreta que pueda dar un beneficio local temporal. El propio sistema no permite hacer cambio estructural alguno.
¿Por qué?
E: La máxima del capitalismo es el máximo beneficio en el menor plazo posible. Además, los accionistas exigen una retribución de mínimo dos dígitos año tras año. La manera de conseguir ese beneficio no puede ser a través del respeto de los derechos ambientales, de los derechos humanos, laborales… porque esto conlleva un coste y un límite del beneficio privado. En una lógica “para que no me coman, yo tengo que comerme al de al lado”, es imposible que una multinacional intente ser “de las buenas.”
Son las propias empresas las que se obligan a tener esa actitud…
P: Claro. Repsol está haciendo todo tipo de artificios contables para mantener sus indicadores de crecimiento y sus beneficios ahora que no tiene YPF porque si no pasado mañana, que presumiblemente es lo que pasará, será absorbida por una empresa china o rusa.
Entonces, ¿cómo y quién puede frenar esto?
P: Sin un cambio en la filosofía del modelo económico es imposible salir de ahí.
¿Y quién las vigila?
P: Nadie. No hay instancias nacionales e internacionales creadas para controlar empresas.
¿No hay interés?
P: Hay interés en que no las haya. No hay interés en controlar a las empresas a nivel internacional. En los años 70 en Naciones Unidas se quiso crear un centro internacional de seguimiento para las empresas transnacionales y hacer una normativa internacional o al menos un código, igual que hay sobre los derechos humanos. No fue posible porque los grandes lobbies empresariales y los grandes gobiernos de los países del centro se opusieron a ello. Al final lo que ha primado es la responsabilidad social corporativa y los códigos de buena conducta: papel mojado a nivel legal.
¿Y cómo reaccionan los pueblos a esta falta de vigilancia?
P: Hay países como Bolivia que históricamente tienen una tradición de lucha social, conquistas, nacionalizaciones y expulsión de las oligarquías capitalistas. Aquí, en cambio seguimos teniendo la cultura de la transición, del pacto y del consenso, sobre todo de no disputarle a las clases altas sus privilegios. No tenemos ejemplos de lucha social que nos digan cómo tenemos que reivindicar las cosas. Estamos buscando en ese tipo de conquistas y referentes que puedan ser un ejemplo de adonde queremos ir.
¿Qué países están cambiando las reglas del juego para las trasnacionales?
P: Aunque no son el ejemplo a seguir en muchos aspectos, países como Bolivia, Venezuela y Ecuador están cambiando las condiciones de fiscalidad a las multinacionales, que es un muy buen primer paso. Pero a medio plazo hay una discusión a abordar sobre el modelo de desarrollo. Si no se disputa la pelea de la propiedad de los medios de producción y éstos siguen estando en manos de las oligarquías nacionales o élites transnacionales no va a haber un cambio en las relaciones de poder.
¿Se acelerará todo cuando el planeta diga ‘basta’?
E: Está mal vista la palabra decrecimiento, y más ahora que estamos haciéndolo a la fuerza, pero muchos ecologistas nos están avisando de que vamos a tener que decrecer, bien sea por las malas (con desastres para todos y riqueza para algunos), o planteándonos otro modelo de redistribución que impida eso y en el que el decrecimiento sea justo socialmente. Porque lo que ya es obvio es que esta situación de colapso ambiental va a llegar sí o sí.
Nuevas ideas están surgiendo en el plano teórico. La Economía del Bien Común de Christian Felber propone, por ejemplo, que se “premie” con mejores condiciones fiscales a las empresas que sean respetuosas con sus trabajadores y el entorno. ¿Sería un buen comienzo para construir un nuevo modelo?
P: La realidad es que no se puede, hay todo un entramado legal de tratados de libre comercio y bilaterales y acuerdos de la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional que impiden que un país pueda poner incentivos fiscales a las empresas que traten bien a sus trabajadores y respeten los derechos fundamentales.
¿Qué podemos hacer ante esto?
P: Como pasos prioritarios, abrir un debate público y reapropiarse de los sectores privatizados mediante la nacionalización y, una vez sea público, decidir cuál es el sujeto de decisión. ¿Público o común?
E: Hay un montón de líneas que se pueden abordar, por ejemplo, la línea de la auditoría de la deuda ilegítima. El movimiento de protesta contra la privatización de la sanidad y la educación en el Estado español es también una lucha por otro modelo y porque no incremente el poder de las transnacionales aumentando su negocio sobre bienes y servicios básicos para la población. Las cooperativas de consumo, fuera de la lógica de la mercantilización, son otra vía. Todas esas propuestas, ensayos y experimentos son muy válidas para ir caminando hacia otros modelos, sobre todo si se dan en un contexto de gran movilización social. No hay una receta única.
Fuente: http://www.lamarea.com/2013/01/27/no-hay-instancias-para-controlar-a-las-multinacionales/ - Imagenes: http://www.periodistas-es.org