jueves, 31 de octubre de 2013

Reciclaje creativo, educación lenta y decrecimiento


Pablo Ruíz Bog - @prbog - Alaya

Hace varios meses hablábamos sobre la Educación Lenta, dar el tiempo que necesitamos para cada momento. Ahora nos centramos en otro movimiento, el decrecimiento que, aunque parece recién nacido, fue en los años 70 cuando apareció por primera vez.
El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.  En palabras de Serge Latouche: la consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento, [...]
Hace poco, en un artículo de la revista digital Innovarte en Infantil reflexionaban sobre los materiales que se usan en las aulas, sobre las basuras que afloran las puertas de las clases de infantil en julio o septiembre, cuando se renuevan para el nuevo curso. Es cierto, a veces en un afán por reutilizar materiales, nos obsesionamos con pedir a las familias que se acuerden de la escuela cuando vayan a tirar algo a la basura ¿lo podrán utilizar en el aula?.
Como podemos leer en la revista, merece la pena: aprender nosotras y transmitírselo a nuestro alumnado. Se puede vivir mejor con menos. Uno de los aprendizajes más importantes que se pueden adquirir en la escuela. Para ello, y atendiendo a la importancia del ejemplo, no podremos mantener esas aulas abotargadas de “riquezas”, tan sólo lo imprescindible, lo que se va a emplear en ese momento; no podremos emplear materiales muy costosos que nunca justifican la inversión; no podrán vernos defendiendo nuestras codiciadas “propiedades” empleando posesivos -mi mesa, mis sillas, mis armarios … -; trataremos de ceder a las tutoras de otros niveles los materiales que no empleamos en el que nosotras impartimos; y pondremos en funcionamiento un espacio de almacenaje de material de desperdicio al estilo del Remida en las escuelas de Reggio Emilia. La coyuntura social es la idónea para llevarlo a la práctica.
Cuando leo estas palabras, me veo reflejado. Soy un gran defensor de las Erres en mi día a día, veo un material de desecho e imagino las posibilidades de acción con el mismo, en el aula he tenido un espacio destinado a almacenar todos los materiales, pero cuando acaba el curso, apenas he llegado a usar la mitad de lo que tenía.
Nuestros compañeros de innovarte hablan del espacio de almacenaje de Reggio Emilia, el ideal para muchos profesionales de la infancia. Este espacio, conocido también como centro de reciclaje creativo es una gran nave destinada a almacenar todo tipo de materiales siempre con un orden estricto. Para que os hagáis una idea, mirad las imágenes.
El decrecimiento, hacer más con menos, vivir mejor con menos. Una nueva meta, un nuevo paradigma. Una propuesta de cambio ante una situación de indignación.
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La Educación Lenta - Movimiento Slow

El movimiento Slow es una corriente cultural que se originó en Italia como protesta por la apertura de una hamburguesería de McDonald’s en la Plaza de España de Roma…Dicho movimiento dio origen a la organización Slow Food.
Esta corriente promueve calmar las actividades humanas tomando el control del tiempo, en lugar de someterse a su tiranía. Se busca priorizar las actividades que suponen un desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomándose el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. Los ponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.
Vivir despacio no implica que te detengas. Decálogo de Carl Honoré
(Leerlo con tiempo y detenimiento para luego reflexionar sobre ello, de eso se trata)
    No dejes que tu agenda te gobierne. Muchas cosas que te planteas ahora son postergables. Prueba y verás.
    Cuando estés con tu pareja y tus hijos o con tus amigos, apaga el celular y desconecta el teléfono.
    Tómate tiempo para comer y beber. Comer apurado genera males digestivos y si la comida es buena y está bien sazonada, no la apreciarás como se debe. Este es uno de los placeres de la vida, no lo arruines.
    Pasa tiempo a solas contigo mismo, en silencio. Escucha tu voz interior. Medita sobre la vida en general. No tengas miedo al silencio. Al principio te será difícil, luego notarás los beneficios.
    No te aturdas con ruidos o mires televisión como si fueras una medusa petrificada. Escucha música con calma y verás que es bellísima. No te quedes frente al televisor porque sí.
    Escribe un ranking de prioridades. Si lo primero que escribiste es trabajo, algo anda mal, vuelve a redactarlo. El trabajo es importante y debemos hacerlo, pero medita y notarás que no es lo más importante de tu vida.
    No creas eso de que en poco tiempo das amor. Escucha los sueños de la gente que amas, sus miedos, sus alegrías, sus fracasos, sus fantasías y problemas. Es una estupidez pensar que se puede amar una hora por día y basta con eso.
    No creas que tus hijos pueden seguir tu ritmo. Sos vos quien debe desacelerar e ir al ritmo de ellos. Recuerda que la conversación y la compañía silenciosa son los medios de comunicación más antiguos que existen.
    El virus de la prisa es una epidemia mundial. Si lo has contraído, trata de curarte.


Dos libros que nos pueden acercar más a esta perspectiva o a este movimiento educativo:
    “Elogio de la educación lenta” Joan Domènech. Grao
    “Elogio de la lentitud: un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad” Carl Honoré. RBA Libros
Imagenes: www.ecointeligencia.com - paquipedrosa.com - www.creceroperecer.com

Cambio climático, del condicional al presente

Hemos explicado el cambio climático conjugado en el condicional y el futuro y esto ha condenado las historias que contábamos en un escenario incierto, que parecía que había validar continuamente.
Con la reciente presentación del informe de expertos del IPCC , el cambio climático ha vuelto a nuestros informativos, breve e intensamente, quizás para recordarnos que nunca se había ido del todo, quizás para hacernos pensar (de nuevo) en cómo comunicar mejor un fenómeno global y trascendente como pocos .
Brevemente, apunto cuatro reflexiones al hilo de la actualidad .
1. Pasar del condicional al presente: Hemos explicado el cambio climático conjugado en el condicional y el futuro y esto ha condenado las historias que contábamos en un escenario incierto, que parecía que había validar continuamente. Nuestro lector no ha sabido cómo procesar titulares llamativos pero excesivamente lejanos en el tiempo, llenos de cifras redondas y rotundas que el superaban en magnitud. Y en cambio, el cambio climático se puede y se debe explicar en presente; porque es en el presente que ya sufrimos algunos de sus efectos y porque es en el presente que debemos activar urgentemente y decididamente las políticas para abordar sus potenciales efectos una vez se produzcan en el futuro .
2. No es una fatalidad, es una realidad en la que podemos intervenir (al menos en la parte del cambio climático atribuible a la acción del hombre, se entiende). Es verdad que algunos datos científicos nos invitan a pensar que en algunos casos ya nos encontramos en una situación de no retorno, que ya es tarde para invertir la inercia. Pero no es menos cierto que estos escenarios son precisamente eso, proyecciones que pueden pasar o no, y que en todo caso hay un margen de acción reconocido por los expertos en el que podemos y debemos actuar. Cabe modular bien la tentación del catastrofismo, por tanto, y preguntarnos cuál es la estrategia más apropiada para activar el preciado binomio atención-reacción. ¿Decir que todo está perdido? ¿O decir que todavía estamos a tiempo? Nuestra mirada, saturada de señales, ha sido vacunada contra el tremendismo y desconfía de la complacencia, demasiado a menudo disfrazada de marketing verde. Debemos hablar, con las dosis justas de pasión y realismo, de las respuestas que ya son posibles hoy.
3. No es sólo un tema científico, es también un tema político. La Academia tiene en el cambio climático uno de sus campos de debate y trabajo más cruciales. Y como tal lo aborda, aplicando el método científico, con su propio vocabulario y convenciones. Es natural que sea así. Los datos del último informe del IPCC tienen un gran valor porque sintetizan el estado de la cuestión en la ciencia sobre el cambio climático, son, además, una herramienta para hacer mejor política. Pero la 'política' no la podemos dejar en 'suspenso' a la espera de la concreción del debate científico. Los dos procesos tienen que estar bien coordinados, aceptando que tienen dinámicas y tiempos diferentes. Hemos hablado ampliamente de equipos de investigadores y universidades de gran prestigio, pero menos de las políticas públicas que ya están marcando la diferencia. Y hemos perdido la oportunidad de valorizar estas iniciativas ... y estos actores, algunos de los cuales muy cercanos .
4. El cambio climático es un tema local, principalmente. Aunque la mayoría de medios generalistas suelen aproximarse al tema desde la perspectiva de la política internacional (grandes cumbres, protocolos internationales, etc ) una parte significativa de políticas concretas las están promoviendo ciudades y regiones, por no hablar de empresas y organizaciones. Es conveniente bajar el reto a pie plano. La falta de voluntad política de los grandes eventos internacionales se explica, sencillamente, por la debilidad del tema en las agendas locales. Focalicemos, pues, en lo más pequeño para luego elevar nuestra mirada, dotados de razones y con el apoyo de nuestras comunidades, en los espacios de decisión globales. Hacerlo al revés, lo hemos visto, está condenado al fracaso. Podemos ayudar a ello desde los medios. Sostenible hace tiempo que trabaja en esta línea, reivindicando el trabajo de tantos y tantos ayuntamientos!
www.sostenible.cat
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La NASA confirma la reducción del agujero de ozono en la Antártida

Este fenómeno se presenta cada año. Comienza a formarse en la primavera antártica, en  agosto y septiembre, cuando el sol aparece de nuevo tras la oscuridad de meses del invierno antártico.
El agujero de ozono que cada año se forma en la estratósfera sobre la Antártida, presentó una reducción de .5 millones de kilómetros cuadrados (km2) a diferencia de las lecturas de los años 90´s, según informó la NASA en un comunicado.
Este fenómeno se presenta cada año. Comienza a formarse en la primavera antártica, en  agosto y septiembre, cuando el sol aparece de nuevo tras la oscuridad de meses del invierno antártico.
La lectura provista este 2013 por el satélite dedicado Aura de la NASA, luego de varios análisis y comparaciones, arrojó un agujero de 21 millones de km2 contra los 22.5 millones de km2 de mediados de los noventas, sin embargo, habrán de requerirse más lecturas en los próximos años para poder determinar si ha iniciado un proceso de “curación” de la capa de ozono, dijo Paul Newman, experto en las regiones atmosféricas de la Tierra del Centro Goddard de la NASA.
El científico atribuyó la posibilidad de este proceso de reducción, a los protocolos establecidos desde 1987 cuando se iniciaron los trabajos de cuidado de la capa de ozono mediante la eliminación del uso de diversos productos químicos dañinos para ese elemento.
Este hallazgo confirmado, consideró Newman, permitirá hacer entender a los gobiernos la importancia de sostener y reforzar las acciones de protección a las capas atmosféricas,  beneficiando de esa forma las futuras mediciones y poder confirmar, insistió, si se ha logrado revertir la afectación al ozono.
Vía | Kiosco Mayor
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El grosor de los glaciares del Tíbet disminuyó 26,5 centímetros en medio siglo


RIA NOVOSTI (especial para ARGENPRESS.info)

El grosor de los glaciares que cubre el Tíbet disminuyó en 26,5 centímetros en medio siglo, reveló hoy un informe del servicio meteorológico de esta región autónoma de China.
Entre el periodo comprendido entre 1961 hasta 2012, el grosor máximo de la capa de hielo en el Tíbet disminuyó en 5,3 centímetros cada diez años, y en el transcurso de los últimos 30 años el proceso aceleró a 7,4 centímetros cada diez años”, dice el informe revelado por la agencia china XINHUA.
De mantenerse esa tendencia, en los próximos 20 años la capa de hielo de la zona más alta del planeta se reducirá en un 3-5 % subrayó el informe.
Al enumerar las causas de este fenómeno los científicos chinos destacan el calentamiento global que también afectó la zona del Tíbet.
Así, en los últimos cincuenta años, la temperatura promedio en esa zona aumentó 1,6 grados, la temperatura mínima anual resultó más caliente en 2,1 grados, al tiempo en que las lluvias en la región aumentaron considerablemente.
El derretimiento de los glaciares del Tíbet puede liberar del suelo cantidades enormes de gas carbónico (CO2) a la atmósfera y conducir a la degradación de la estepas en las partes altas de ese macizo montañoso.
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El cambio climático hace más tóxicas las algas en agua dulce


Conforme este enriquecimiento de nutrientes o "eutrofización" aumenta, mayor será la proporción de cepas productoras de toxinas de cianobacterias en las floraciones de algas nocivas
El enriquecimiento de nutrientes y el cambio climático están planteando una nueva preocupación cada vez más importante: un aparente aumento de la toxicidad de algunas floraciones de algas en lagos de agua dulce y estuarios de todo el mundo, lo que pone en peligro los organismos acuáticos, la salud del ecosistema y la seguridad del agua potable humana, según concluye un estudio que se publica este viernes en 'Science'.
   Conforme este enriquecimiento de nutrientes o "eutrofización" aumenta, mayor será la proporción de cepas productoras de toxinas de cianobacterias en las floraciones de algas nocivas, alertan los científicos de esta investigación, profesores de la Universidad Estatal de Oregón y la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, ambas en Estados Unidos.
   Las cianobacterias son algunos de los microorganismos más antiguos de la Tierra, que data de alrededor de 3,5 millones de años, un momento en que el planeta estaba falto de oxígeno y estéril de la mayoría de la vida. Se cree que estas bacterias han producido el oxígeno que allanó el camino para la evolución de la vida terrestre. Son muy adaptables y persistentes, dicen los investigadores, y hoy están nuevamente adaptándose a las nuevas condiciones de una manera que pone en peligro algunas de las vidas que originalmente hicieron posible.
   Una preocupante en particular es 'Microcystis sp', una cianobacteria casi omnipresente que crece en aguas cálidas y ricas en nutrientes y estancadas de todo el mundo. Al igual que muchas cianobacterias, puede regular su posición en la columna de agua, y con frecuencia algas verdes como espumas cerca de la superficie.
   En un entorno con mucha luz y ambiente oxidativo, las cianobacterias productoras de microcistinas tienen una ventaja de supervivencia sobre otras formas de cianobacterias que no son tóxicas. Con el tiempo, pueden desplazar las cepas no tóxicas, lo que resulta en floraciones que son cada vez más tóxicas.
   "Las cianobacterias son, básicamente, las cucarachas del mundo acuático, que son el huésped no invitado que no acaba de salir", puso como ejemplo Timothy Otten, investigador postdoctoral en la Facultad de Ciencias y la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad de Oregón, cuyo trabajo ha sido financiado por la Fundación Nacional de Ciencia.
   "Cuando se tiene en cuenta su historia evolutiva y el hecho de que han persistido incluso a través de las edades de hielo y los impactos de asteroides, no es de extrañar que sean tan difíciles de eliminar una vez que han echado raíces en un lago", destacó. "En su mayor parte, lo mejor que podemos hacer es tratar de minimizar las condiciones que favorecen su proliferación", aconsejó.
   Los investigadores no tienen un extenso registro histórico de eventos floración y sus toxicidades asociadas para poner estas observaciones en un contexto a largo plazo. Hay más de 123.000 lagos de más de 10 acres de extensión repartidos en Estados Unidos y, en base a la última Evaluación Nacional de los Lagos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, al menos un tercio puede contener la toxina que producen las cianobacterias.
   La contrucción de presas, el aumento de las temperaturas y mayores concentraciones de dióxido de carbono, las sequías y la creciente escorrentía de nutrientes de las tierras urbanas y agrícolas están agravando el problema.
Muchos grandes lagos eutróficos, como el Lago Erie se ven afectadas cada año por la proliferación de algas tan masiva que son visibles desde el espacio exterior.
   Los investigadores que estudian las toxinas de cianobacterias dicen que es improbable que su verdadera función sea la de ser tóxicas, ya que en realidad son anteriores a cualquier depredador. Una nueva investigación sugiere que la potente toxina hepática y posible carcinógena, microcistina, tiene un papel protector en las cianobacterias y les ayuda a responder al estrés oxidativo.
AFECTA AL AGUA POTABLE
   Debido a la flotabilidad y ubicación de las toxinas, los riesgos de exposición son mayores cerca de la superficie del agua, lo que plantea mayor peligro para las prácticas de natación, canoa y otros usos recreativos. Además, dado que las floraciones de cianobacterias se arraigan y, por lo general, se producen cada verano en los sistemas afectados, la exposición crónica al agua potable que contiene estos compuestos es un asunto importante que necesita más atención, alertó Otten.
   "Los administradores de la calidad del agua tienen una amplia caja de herramientas con opciones para mitigar los problemas de toxicidad de cianobacterias, suponiendo que son conscientes del problema, y están obligados a actuar", dijo este experto. "Sin embargo, no existen regulaciones formales sobre cómo responder a estos eventos", lamentó, tras solicitar que se aumente la conciencia pública sobre estos temas.

ep

Fukushima: Dos aproximaciones excelentes e imprescindibles



Salvador López Arnal
Rebelión

La operación que ha levantado, que sigue levantando todas las alarmas con toda razón -y con honda preocupación en todo el mundo- es el traslado que se efectuará dentro de unas dos semanas, bajo la dirección y coordinación de TEPCO, la empresa propietaria, de los barras radiactivas de combustible desde la piscina del techo del muy dañado reactor 4 de la central de Fukushima. Nunca, hasta el momento, se ha realizado una intervención tecnológica de estas características. Las dimensiones y los nuevos e inesperados avatares de la hecatombe de marzo de 2011 siguen siendo inconmensurables. El más que Chernóbil a cámara lenta del que nos habló poco después del desastre Eduard Rodríguez Farré.
Hay dos aproximaciones recientes de interés, otras caras del mismo dantesco poliedro.
La primera es panorámica. “Carta a los jóvenes atletas que sueñan con venir a Tokyo en 2020: algunos datos que deberían conocer sobre Fukushima” es un artículo de Takashi Hirose [TH] traducido recientemente por sin permiso [1].
El 7 de septiembre de 2013, recuerda TH, el primer ministro japonés Shinzo Abe declaró ante el COI, el Comité Olímpico Internacional: “Puede que algunos sean suspicaces en lo que concierne a Fukushima. Déjenme asegurarles que la situación está bajo control. Nunca ha hecho ni jamás hará ningún daño a Tokyo”. Palabra para la ocasión. No es el caso, la situación no está bajo control.
Los portavoces del gobierno japonés defienden la afirmación de Abe diciendo que los niveles de radiación en el Pacífico todavía no han sobrepasado los límites de las normas de seguridad, señala el autor de The Fukushima Meltdown: The World’s First Earthquake-Tsunami-Nuclear Disaster pero “estamos hablando… del océano Pacífico –el mayor depósito de agua en la Tierra y, hasta donde sabemos, del universo”. TEPCO ha estado vertiendo al océano agua de sus reactores de Fukushima “durante dos años y medio y, hasta ahora, el océano Pacífico ha sido capaz de diluirla sin superar los límites de seguridad”. Hasta ahora.
Pero, por supuesto comenta el autor, “no hay ninguna perspectiva a la vista de que vaya a cerrarse el grifo”. TH señala ocho nudos que deberíamos conocer de la situación. Recordemos algunos de ellos:
1. En una zona verde residencial de Tokio (unos 230 km de Fukushima), “se encontró que la tierra tenía un nivel de radiación de 92.335 becquerelios por m2. Ese es un nivel peligroso, comparable al que se encontró alrededor de Chernóbil…. Una razón por la que en la capital se encuentra tal nivel de contaminación es que “entre Tokio y Fukushima no hay montañas lo suficientemente altas como para bloquear las nubes radioactivas”.
2. En el interior de los reactores 1 y 3, como se recuerda, “las tuberías (por las que circulaba el agua fría) se rompieron, lo que causó una fusión”. Durante dos años y medio, los trabajadores han estado “vertiendo agua en el reactor”. TH destaca que no sabemos con seguridad si el agua está alcanzando el combustible derretido.
3. Se considera que el mayor problema es el agua fría que se ha vertido en el reactor. De hecho, “los periódicos y las cadenas de televisión que antes se habían esforzado en esconder los peligros de la energía nuclear, ahora informan sobre ellos todos los días, y critican a Shinzo Abe por la mentira que contó al COI”. El agua altamente irradiada se está filtrando y mezclando con el agua del subsuelo, “un goteo que no puede pararse”. Corolario: se está colando agua contaminada océano adentro. Para conseguir los juegos olímpicos del 2020, “se ha dejado de lado un hecho crucial en los informes para el exterior. Solo se informa del hecho de que el agua irradiada sigue rezumando por la superficie del suelo alrededor del reactor”. Pero el agua del subsuelo también está siendo irradiada. Esa agua fluye “y se mezcla con el agua marina a través de las corrientes subterráneas”.
4. Otro punto que ya denunció Eduard Rodríguez Farré en su momento: “las verduras y el pescado que provienen de la zona de Tokio, incluso si han sido irradiadas, no se tiran”. ¿Por qué? Porque “el nivel de tolerancia a la radiación en la comida establecido por el gobierno japonés… es el mismo que el nivel de radiación tolerado en los deshechos con baja radiación”. TH lo apunta con claridad: “Es lo mismo que decir que en Japón, hoy día, al haberse contaminado todo el país en su totalidad, la única opción que queda es servir en la mesa basura irradiada”. Añade: “La distribución de la comida irradiada también resulta un problema. La comida proveniente de la zona de Fukushima se envía a otra prefectura y, entonces, se vuelve a enviar reetiquetada como si hubiera sido producida en la segunda prefectura”. De hecho, “la comida distribuida por las mayores empresas alimentarias, así como la comida servida en los restaurantes caros, no ha pasado casi nunca por ningún test de radiación”.
5. La única radiación que se mide de los reactores es el cesio. No obstante, apunta el autor, “grandes cantidades de estroncio 90 y de tritio se están esparciendo por todo Japón”. Ambos son extremadamente peligrosos: “el estroncio puede causar leucemia y el tritio puede producir desórdenes cromosómicos.”
6. Un escenario casi desconocido: “para librarse de la contaminación que ha invadido la vasta zona del este de Japón, están raspando la capa superior de la tierra y que la están poniendo en bolsas de plástico como si fuera basura”. Estas bolsas de plástico, a merced de las inclemencias climáticas, “se amontonan en campos del este de Japón, expuestas al ataque de lluvias torrenciales y de tifones. El plástico puede rasgarse y su contenido esparcirse”.
 
Hasta aquí esta primera aproximación al infierno nuclear. Hay más caras. Esta segunda por ejemplo.
“Trabajar en Fukushima: sueldo bajo, riesgo alto, y la mafia japonesa” es un artículo de Antoni Slodkowski y Mari Saito [ASMS] para REUTERS Iwaki (Japón).
Tetsuya Hayashi, de 41 años, señalan los autores, “fue a Fukushima a trabajar a la zona cero del peor desastre nuclear del mundo desde Chernóbil. Duró menos de dos semanas”. Hayashi fue contratado para vigilar la exposición a la radiación de los trabajadores que dejaron la central en el verano de 2012. Cayó en una maraña de contratas: “para su sorpresa fue asignado a una de las zonas más "calientes" radiactivas en Fukushima”. Se le informó que tendría que llevar un tanque de oxígeno y un traje protector de doble capa. “Incluso con eso la radiación sería tan elevada que en poco menos de una hora podría superar su límite anual de exposición”. Cuando se quejó ante la empresa que estaba en el inmediato escalón en la lista de contratas, fue despedido. Ha presentado una demanda. No ha recibido hasta el momento ninguna respuesta. Las ocho compañías implicadas, entre ellas TEPCO, “rechazaron hacer declaraciones o no pudieron ser contactadas para que comentaran su caso”.
Hayashi encontró un segundo empleo. También en Fukushima. Se trataba de construir una base de cemento para los tanques que iban a contener las barras de combustible ya usado. Se le recortó “casi una tercera parte del salario, alrededor de 1.500 dólares al mes (unos 1.087 euros)” [3]. Una queja habitual de los trabajadores: “la dependencia del proyecto en una red de subcontratas extensa y poco vigilada, muchas de ellas con poca experiencia en cuestiones nucleares y algunas de ellas, según la policía, con vínculos con el crimen organizado”. Tepco se encuentra en lo alto de una pirámide con al menos siete capas que incluye a gigantes de la construcción. “En el exterior de la central, las cuatro grandes constructoras del país (Kajima, Obayashi, Shimizu y Taisei) supervisan a centenares de empresas pequeñas contratadas con fondos del Gobierno para quitar los restos y la tierra radiactiva de los pueblos y granjas cercanos y que así las personas que fueron evacuadas puedan volver a casa”.
Tepco afirma que no ha podido vigilar completamente a las subcontratas. Pero que “ha tomado medidas para limitar los abusos laborales y reducir la implicación del crimen organizado”. No parece que haya tenido éxito en estos objetivos. De hecho, ¿quién puede creerse alguna afirmación de la corporación nipona?
La operación de limpieza, sin precedentes, afronta una escasez creciente de trabajadores. Existen alrededor de un 25% más de ofertas que de demandantes de trabajo en Fukushima. Un salario elevado podría atraer a más trabajadores. No ha sido, no es el caso. En estas circunstancias, “Tepco está bajo presión para tener beneficios en el año… bajo un plan que los principales bancos japoneses financiaron recientemente con 5.900 millones de dólares en nuevos créditos y refinanciación”. Recuérdese: en 2011, poco después de la hecatombe, la empresa recortó el salario de sus trabajadores en un 20%.
Con salarios planos y escasez de trabajadores, aparecieron los “intermediarios laborales”. Reclutan “a personas cuyas vidas están en un callejón sin salida o que tienen problemas para encontrar otros empleos”. Consecuencia: “proliferación de pequeñas empresas, muchas de ellas sin estar registradas. Unas 800 empresas trabajan en de la central de Fukushima y centenares más en la descontaminación exterior” Hayashi es uno de los 50.000 trabajadores que han sido contratados para cerrar la central y descontaminar los pueblos y ciudades de la zona. “Algunos tendrán que mantener el sistema que enfría las barras dañadas de combustible en los reactores con miles de toneladas de agua diarias. El material contaminado es trasladado luego a más de 1.000 tanques, que llenarían más de 130 piscinas olímpicas”.
Desmantelar Fukushima “obligará a mantener unos 12.000 trabajadores hasta 2015”. Actualmente hay poco más de 8.000 obreros y, en los últimos meses, unos 6.000 han trabajado dentro de la central. “Esta estimación no incluye la fuerza laboral necesaria para el nuevo plan gubernamental de 330 millones de dólares para construir un enorme muro de hielo alrededor de la central que impida que el agua radiactiva se filtre al mar”. ¿Qué salud tendrán dentro de 10, 15 años? ¿Quién hablará de ellos dos décadas más tarde?
La industria nuclear, recuerda los investigadores de Reuters, “siempre dependió del trabajo barato, ya desde la construcción de las primeras centrales en los años 70”. Son conocidos con la racista denominación de "gitanos nucleares". Muchos de ellos “provenían de zonas como el barrio Sanya de Tokio o el de Kamagasaki en Osaka, conocidos por tener muchos habitantes masculinos sin hogar”. Saburo Murata, subdirector del hospital Hannan Chuo de Osaka, ha señalado: "Las condiciones laborales en la industria nuclear siempre han sido malas. Problemas con el dinero, reclutamiento subcontratado, falta de seguros médicos adecuados, han existido desde hace décadas".
Fukushima ha agrandado estos problemas. Pero no solo eso. “Cualquier empresa ha podido ser contratada, y muchas han acudido a intermediarios que, en casos extremos, han "comprado" a trabajadores pagándoles sus deudas y luego obligándoles a trabajar hasta que les devuelven el dinero con condiciones abusivas”. La información proviene de sindicalistas y empleados de Fukushima.
Los trabajadores de la central solo pueden recibir una dosis de 100 milisievert en el plazo de cinco años. Superar esa cifra, se afirma de manera altamente confiada para los que reciben 90 0 97 milisievert, aumenta notablemente el riesgo de padecer cáncer. Habría que ver las cifras reales que se están alcanzando.
La situación ha jugado a favor de la yakuza, el crimen organizado de Japón. “Casi 50 bandas con más de 1.050 miembros actúan en la prefectura de Fukushima, dominada por tres grupos: Yamaguchi-gumi, Sumiyoshi-kai e Inagawa-kai”. Un alto cargo de esa mafia, Yoshinori Arai, jefe de una banda afiliada al grupo Sumiyoshi-kai, “fue condenado por violar la legislación laboral. Arai admitió haberse quedado con unos 60.000 dólares en dos años recortando un tercio de los salarios pagados a los trabajadores en la zona del desastre”.
En marzo, un juez lo condenó a 8 meses de prisión. Menos de uno año. La condena fue suspendida finalmente. “Arai dijo haber dejado la banda y lamentar sus acciones”. Ryo Goshima, 23 años, despedido en diciembre de 2012 tras denunciar la práctica de recortar los salarios, afirma haber trabajado para Yamaguchi-gumi desde que tenía 14 años, “practicando la extorsión y cobrando deudas. Lo dejó con 20 años tras pasar un tiempo en prisión”. Tuvo que pedir dinero a un prestamista para pagar. Le exigieron 2.000 dólares mensuales durante varios meses para dejarlo ir. Fue a Fukushima buscando un trabajo bien pagado para saldar su deuda. Allí “se encontró trabajando para un miembro de la yakuza de su barrio”.
Más caras oscuras, muchas más, de una hecatombe atómica de dimensiones desconocidas.
Más que un Chernóbil a cámara lenta como ya advirtiera Eduard Rodríguez Farré [4].

Notas:
[1] 1] http://www.counterpunch.org/2013/09/26/a-letter-to-all-young-athletes-who-dream-of-coming-totokyo-in-2020/ Traducción para www.sinpermiso.info: Betsabé García Álvarez
[2] http://es.reuters.com/article/idESMAE99P00J20131026
[3] Los problemas de Hayashi no son atípicos en la tarea de desmantelar los reactores y limpiar las zonas vecinas. Los investigadores de Reuters calculan un coste total aproximado de unos 150.000 millones de dólares (unos 108.000 millones de euros), la décima parte del PIB español.
[4] ERF y SLA, Ciencia en el ágora, El Viejo Topo, Barcelona, 2012 (Capítulo VI).
Salvador López Arnal es miembro del Front Cívic Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra, director Jordi Mir Garcia)
Imagenes: batallamediatica.com - es.wikipedia.org - estepais.com

Argentina: Megaproyecto minero Agua Rica podría afectar a casi un millón de personas

Impactaría a una población cercana al millón de personas, porque está cerca de las nacientes que abastecen de agua no sólo a la región, sino a Tucumán, y forma parte de los aportantes de la cuenca Salí-Dulce, que va luego a parar a Santiago del Estero
Desde la asamblea andalgalense El Algarrobo, el ambientalista Sergio Martínez consideró que “los megaemprendimientos mineros no son otra cosa que una constante amenaza de muerte que afectarán a todo el NOA”.
Atento a la falta de consenso social, lo que retrasa la explotación del emprendimiento de Agua Rica, en lo que sería una futura mina de cobre, molibdeno y oro, Martínez señaló a Nuevo Diario que de activarse el trabajo “no sólo afectaría a Andalgalá, sino que impactaría a una población cercana al millón de personas, porque nuestra ciudad está cerca de las nacientes que abastecen de agua no sólo a nuestra región, sino a Tucumán, y forma parte de los aportantes de la cuenca Salí-Dulce, que va luego a parar a Santiago del Estero”, recalcó.
Por ello, y a partir de la experiencia vivida con La Alumbrera, manifestó que “el proyecto Agua Rica es el certificado de muerte de Andalgalá y de muchos otros pueblos de la región.
Si uno tomara real dimensión del daño que ocasionaría esto, también Tucumán y Santiago debieran ya ponerse en contra de este proyecto”, consideró.
A partir de las más de 200 caminatas realizadas en la ciudad catamarqueña, en repudio a la empresa, Martínez señaló que no fue en vano el reclamo de la población para que Agua Rica postergara el inicio del emprendimiento.
“Esto es algo que lo venimos pensando desde 2004 aproximadamente, siempre bajo las luchas para oponernos a este trabajo. Ahora nos hablan de 2018 como año de inicio del la explotación minera, pero nunca entrarán en funcionamiento mientras la sociedad se oponga”, relató.
Por último, indicó que la instalación de estos emprendimientos mineros “son generadores de una fuente de energía y calor impresionante, y sabemos que los ecosistemas de nevados del Aconquija son tan frágiles que no soportarían esta actividad y se derretirían en muy poco tiempo, y no sólo nos quedaríamos sin agua nosotros, sino también Santiago del Estero”, concluyó en forma tajante.

Nuevo Diario http://www.nuevodiarioweb.com.ar

Chile: Huascoaltinos rechazan aprobación de proyecto minero El Morro y denuncian mala fe de la autoridad


Por Paulina Acevedo M.
Observatorio Ciudadano

El pasado martes la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Atacama decidió aprobar el megaproyecto minero El Morro, luego de que el Servicio de Evaluación Ambiental regional declarará como cumplida la consulta indígena exigida por la Corte Suprema, en su sentencia de abril de 2012, que confirmó la paralización del proyecto y dejó sin efecto el acto administrativo con el que originalmente éste se había autorizado en marzo de 2011.
La resolución del máximo tribunal obligaba también que se actualizara la línea de base del proyecto, se determinaran los impactos generados a la Comunidad diaguita de los Huascoaltinos (recurrente del caso) y se propusieran medidas de mitigación en su favor, con especial consideración de las actividades que “constituyen un aspecto cultural en cuanto a la organización de la vida familiar y las actividades centrales de formación de recursos para la economía familiar”.
Sin embargo, la Comunidad Diaguita de Los Huascoaltinos denunció que la autoridad ambiental actuó de mala fe y que no se ha realizado hasta ahora la consulta exigida por la Corte, de acuerdo a los estándares internacionales a los que Chile se ha comprometido al ratificar el Convenio 169 de la OIT, manifestando su más enérgico rechazo a la aprobación del acuífero de la compañía Gold Corporation que se emplazaría en sus tierras ancestrales. 
Nancy Yáñez, abogada y codirectora del Observatorio Ciudadano, entidad que asesora jurídicamente  a la Comunidad tanto a nivel nacional como en las denuncias interpuestas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aseguró que “la aprobación de El Morro es absolutamente ilegal e inconstitucional, porque viola derechos fundamentales”, anunciando que “la comunidad iniciará todas las acciones legales para paralizar el proyecto”, pues esta imposición y la actuación de la autoridad ambiental en este caso crean un precedente muy negativo para los pueblos indígenas que habitan Chile y que deben enfrentarse a un proceso de consulta, señaló al programa Semillas de Agua de radio Juan Gómez Millas.
Mala fe de la autoridad y el deber de consulta
Esta nueva luz verde al proyecto minero El Morro comienza a gestarse el pasado 03 de octubre cuando la Comisión de Evaluación Ambiental de Atacama, mediante resolución exenta N° 221, tomó la decisión de dejar sin efecto la suspensión del procedimiento de evaluación ambiental del acuífero.  Ello, en razón de que la empresa presentó la ADENDA 5 donde se respondería a los requerimientos de la Corte y a que se habría dado cumplimiento a consultar de la comunidad afectada, sin que hubiera hecho observaciones.
Los argumentos de la autoridad ambiental se basan en que el día 16 de septiembre remitió una carta a la Comunidad –recepcionada el 25 de septiembre- donde traza una minuta de la reunión sostenida con representantes de los Huascoaltinos el 31 de julio, en la que estos plantearon las garantías mínimas que debía tener el proceso de consulta.  La misiva era acompañada también de una propuesta de protocolo para dicha consulta –unilateral e intempestiva-, respecto de la cual da plazo de una semana a la Comunidad para hacer observaciones.
Los Huascoaltinos respondieron a dicha carta criticando lo exiguo del plazo establecido por la autoridad para responder a un asunto de fondo y de tanta relevancia como era la forma en que se aplicaría la consulta.  Solicitando un plazo de seis semanas, a lo que la autoridad no solo no respondió, sino que en su carta de 8 de octubre señala que la Comunidad no aporta con “la entrega concreta de antecedentes que el Estado necesita para cumplir los presupuestos legales de una Consulta Indígena acorde con la legislación pertinente”.  En otras palabras, que no se entregan nuevos antecedentes ni se formulan observaciones al protocolo, decidiendo dejar sin efecto la suspensión de la evaluación del proyecto, que había sido decretada precisamente para obtener el pronunciamiento de la Comunidad, lo que debe realizarse en forma previa a cualquier Resolución de Calificación Ambiental (RCA).
Cabe señalar que la denegación de aumento del plazo dado a la Comunidad para pronunciarse, contrasta con la actitud que ha tenido la misma autoridad ambiental con la empresa que presenta el proyecto, a la que ha concedido sin poner reparos y en forma reiterada extensos plazos (de más de 70 semanas) para la entrega que información relativa a impactos y mitigación que la Corte ordenó (de 5 de julio de 2012, a 22 de marzo de 2013 y luego a 22 de diciembre de 2013).
Asimismo, que la autoridad ya había intentado mediante carta de fecha 21 de junio de 2013, también de forma unilateral, imponer “propuestas” respecto de la consulta frente a las que solicitaba pronunciamiento, a sabiendas que existía una orden de no innovar decretada por la justicia mientras no se fallara el fondo del recurso interpuesto por la Comunidad, donde lo alegado era precisamente la falta de la consulta previa e informada (a la fecha la empresa no había entregado aún su ADENDA 5), por lo que además de haber incurrido en una incongruencia con su posición legal, no existían en ese momento la información indispensable –sobre los alcances del proyecto- como para formular un pronunciamientos, menos aún una consulta.
Se debe mencionar, finalmente, que en su carta de 8 de octubre el Servicio de Evaluación Ambiental de Atacama no consigna diversas cartas enviadas por la Comunidad en el marco de los procesos de conversación y acercamiento que se vienen sosteniendo con la autoridad ambiental para definir el carácter y forma de la consulta, como si hubiera mantenido silencio todo ese tiempo, y que son prueba irrefutable del interés permanente de los Huascoaltinos por ser consultados.
Por eso la abogada Nancy Yáñez señala que esta fue “una estrategia construida para decir que la comunidad renunció a su derecho a la consulta (…) lo que es básicamente una maquinación política del gobierno destinado a impulsar el proyecto El Morro”.  Agregando que “los Huascoaltinos fueron enfáticos en declarar que la consulta era irrenunciable, pero que necesitaban las garantías necesarias para realizar el proceso de consulta”, condiciones que la autoridad ambiental ha soslayado, negándose además a establecer plazos razonables para realizar una consulta de acuerdo a los estándares internacionales a los que el Estado está obligado.
Por el contrario, otorga solo una semana para realizar la preparación del proceso, y ante la negativa de la Comunidad por no existir las garantías mínimas, aduce que no han querido participar del mismo y decide aprobar el proyecto, violando los derechos consagrados en el Convenio 169 de la OIT.
Finalmente, la abogada denunció que el gobierno viene realizando proyectos conjuntos con la empresa, financiados por esta última (como un programa de prevención del cáncer de mamas y otro ambiental sobre reciclaje de pilas), con el propósito de sensibilizar a los habitantes con el proyecto, y que ha fomentado la división del territorio, al legitimar la incorporación en el proceso a múltiples comunidades indígenas que en el último tiempo se han creado, en el contexto de este conflicto, muchas de ellas proclives a negociar con las mineras.  Sin considerar que el proyecto El Morro se ubica en tierras respecto de las cuales la Comunidad de los Huascoaltinos tiene títulos de merced que acreditan su propiedad.
Estas irregularidades y presiones sobre una comunidad que se ve impactada directamente por un proyecto minero de la magnitud de El Morro, llevan a sostener a Nancy Yáñez sostenga que “en Chile hay ciudadanos de primera y segunda clase, y eso no se puede tolerar.  El llamado es a que las comunidades no se dejen pisotear y que denuncien hechos de esta naturaleza”, manifestó al cierre de la entrevista exclusiva realizada en Semillas de Agua.

Ecuador: Chevron demanda a las comunidades que afectó por "mafiosos y extorsiondores"


La multinacional Chevron, recientemente instalada en Argentina, prófuga de la justicia ecuatoriana tras haber perdido un juicio millonario por los daños ambientales ocasionados en la amazonia de ese país, le inició juicio a las comunidades afectadas. Sí, leyó bien estimado/a lector/a, en este momento indígenas, colonos y el equipo jurídico que los representó, están siendo juzgados como "mafiosos y extorsionadores" en una corte de Nueva York. enREDando conversó con referentes de la amazonía y con uno de sus abogados.
 
Fuente: enREDando
Su piel y sus ojos son del color de la tierra, de esa tierra fértil, húmeda, azul verdosa, que lo vio nacer. Elías Piyaguaje lleva los latidos de la selva amazónica, el bosque tropical más extenso del mundo, que las trasnacionales se disputan como en una partida de TEG, incluyendo la vida de comunidades y naciones originarias.
Elías habla bajito, casi susurrando. No acostumbra andar por la ciudad, aquí en Quito, con más de dos millones de habitantes, entre medio del furioso tránsito, sus palabras se oyen menos, y es evidente que hay poco interés social y político en querer escucharlas.
El líder indígena lleva el rostro pintado, collares de semillas y piedras, es referente de la nación secuoya, uno de los tantos pueblos afectados por las actividades de extracción petrolífera efectuadas por Chevron-Texaco entre 1972 y 1992, utilizando tecnologías obsoletas -para obtener mejores ganancias- no adecuadas para la protección ambiental.
"No se puede permitir que un poderoso capital nos aplaste de esa manera. Queremos que toda la gente del mundo se solidarice, amadores de la vida humana, en contra de los crímenes que ellos han cometido. Nosotros no somos criminales, a nadie hemos matado, estamos pidiendo por la vida. Nosotros queremos permanecer todavía en el mundo, Chevron- Texaco tendrá que venir y remediar el medio ambiente que ha dañado, ahí están las evidencias, no se pueden tapar ni borrar", asevera, en el marco de la conferencia de prensa realizada en Quito (Ecuador) por la Unión de Afectados/as por Chevron.
Sin rodeos y con el sentido común que suele faltar en Legislaturas y Casas de Gobierno, el líder indígena continúa: "Queremos que Texaco venga, limpie la basura que dejó. Las comunidades indígenas de la Amazonía están por desaparecer por su mal trabajo petrolero. Estos pueblos ancestrales que han vivido milenariamente en su selva, hoy no pueden vivir porque se ha dañado totalmente su hábitat original".
Una sentencia histórica
En febrero 2011, después de 19 años de litigio, la Corte de Justicia de Ecuador dictaminó contra la petrolera Chevron en el juicio ambiental llevado adelante por los indígenas y colonos de las provincias de Orellana y Sucumbios, en el norte de la Amazonia ecuatoriana. El dictamen constituyó un precedente mundial en la exigencia por el respeto a los derechos humanos y ambientales, pisoteados por la multinacional en Ecuador y en gran cantidad de países en los que opera.
La petrolera estadounidense debe pagar 19 mil millones de dólares para la reparación ambiental de las zonas contaminadas por su operación negligente, pero hasta el momento está prófuga de la justicia, apelando a toda la artillería judicial posible y al lobby político económico para no hacerse cargo de su responsabilidad. En esta línea se encuentra el reciente juicio que la petrolera impuso a las comunidades afectadas, y ganadoras del histórico juicio. "La suma que debe pagar representa para la petrolera una mínima cantidad de las ganancias líquidas que recibe. Según reportes oficiales de la propia empresa, en el primer trimestre del año 2012, obtuvo una ganancia neta de 6471 millones de dólares y 7200 millones de dólares en el último trimestre del mismo año", señalan desde la Unión de Afectados.
El juicio contra los afectados
"Este es un día vergonzoso, es un día infame, Chevron, el victimario, el verdugo de tanta gente en la amazonía ecuatoriana, ahora está demandando a sus víctimas, les está diciendo a las comunidades indígenas y campesinas junto con sus abogados y colaboradores que son una organización criminal que se han organizado para extorsionar a la compañía. Cuando nosotros escuchamos por primera vez esta demanda para ser honestos, nos reímos, porque dijimos ningún juez en el mundo va a hacer caso a este asunto, pero hubo un juez en el mundo", nos explica Juan Pablo Saenz, abogado integrante del equipo jurídico de las comunidades campesinas e indígenas.
"Nosotros subestimamos el nivel de influencia que Chevron tenía sobre el Juez Lewis Kaplan, que es su juez de cabecera, el juez al que ellos han acudido cada vez que hacen este tipo de cosas. Desde la primera audiencia nos dimos cuenta que este juez estaba dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias", dice Sáenz, dimensionando el poder de la multinacional.
Las audiencias del juicio comenzaron el 15 de octubre, ante el juez Lewis Kaplan, quien aplicará la Ley Rico, una Ley Federal estadounidense, creada en la década de los 70 para a luchar contra la mafia y el crimen organizado. "En este caso somos culpables de haber defendido derechos, somos culpables de habernos levantado frente a los abusos de esta gente, las comunidades son culpables de haber reclamado por sus derechos. Ese es el verdadero crimen, de eso se los está juzgando ahorita en los Estados Unidos, de nada más", señala el abogado
Es evidente que el presente juicio -donde están afectados 47 indígenas y colonos de la amazonia, sus abogados y técnicos colaboradores- es uno de los mecanismos que la multinacional está utilizando para evadir la condena delos 19 mil millones de dólares.
Según nos explica Juan Pablo Sáenz, esta es una maniobra para perder tiempo y desgastar aún más a los afectados, pero que cualquiera sea el fallo que se determine luego de este juicio, no tendrá incidencia en el cobro de la sentencia que debe pagar Chevron y no afectará en ninguna otra jurisdicción del mundo donde se lleve a cabo la ejecución, con lo que no podrá frenar ni impedir las acciones que se llevan adelante actualmente en Brasil, Argentina y Canadá.
"En el caso que la sentencia del juez Kaplan sea contraria a los intereses de los ecuatorianos, se apelará al Segundo Circuito de Nueva York, donde tendremos un verdadero acceso a la justicia en vista de las innumerables irregularidades y vicios de este proceso", señala Sáenz.
Vigencia del racismo
"Este juez dijo desde el principio que dudaba de la existencia de los hermanos ecuatorianos amazónicos, no solamente dudaba de sus demandas y sentencia. Esto es tremendo, aquí hay un tema ideológico grave. Decía que no está probado que estas personas hayan sufrido algún tipo de daño y que este tema nace exclusivamente de la mente de abogados estadounidenses, estamos otra vez frente al racismo e imperialismo. Ellos no pensaron que un grupo de indígenas amazónicos latinoamericanos en realidad pueden organizarse y pueden organizar un sistema de toma de decisiones sofisticado, y de verdad pueden llegar a doblegar una compañía trasnacional como lo hicieron", analiza Sáenz.
En tono bajito, como susurrando, Elías Piyaguaje también habla de los poderes de la selva, del canto de los pájaros, de la luna, del sol y del universo espiritual que vive en la Amazonía.
Sus palabras, llenas de vida, parecen estar lejos de las lógicas mercantilistas que aún dominan el mundo.

Fuente: noalamina.org - Imagenes: eluniverso.com - andes.info.ec

miércoles, 30 de octubre de 2013

Sostenibilidad y bienes comunes


Luis González Reyes
Ecologista
 
Sinergias entre los bienes comunes y la sostenibilidad
 
Hay varias definiciones de lo que es un bien común, aquí vamos a considerar como tal aquel que sea de acceso universal, de gestión democrática, cuyo uso se sostiene en el tiempo y que es de titularidad colectiva. También hay muchas definiciones de sostenibilidad. La que vamos a usar se basa en un listado de criterios que son básicos para el funcionamiento de los ecosistemas. Los ecosistemas son un modelo de sostenibilidad, pues han sido capaces de pervivir durante millones de años sobre el planeta evolucionando además hacia grados crecientes de complejidad. Vistos así, las luchas por los bienes comunes y por la sostenibilidad tienen muchas sinergias que apuntamos siguiendo el eje director de varios criterios de sostenibilidad.
Una sociedad sostenible cierra los ciclos de la materia, de manera que hace desaparecer el concepto de basura. Las sociedades agrarias anteriores a la Revolución Industrial fueron capaces de hacer este cierre de ciclos y, una de sus formas de gestión predilecta de la tierra, sobre todo antes del capitalismo, fue la comunitaria. Por otra parte, una sociedad en la que hubiese solo un derecho de uso y no de propiedad sobre muchos de los objetos (coches, cajas de herramientas, botellines) permitiría un cierre de ciclos mucho más sencillo, pues sería más fácil organizar la reutilización y la reparación.
Un segundo criterio de sostenibilidad es evitar el uso y liberación de contaminantes al entorno. Para ello es necesario desarrollar la ingeniería y la química verde. Para este desarrollo, los códigos abiertos, que facilitan la creación colectiva de conocimiento, es una estrategia mucho más eficiente que el control privado de la información. En otro sentido, mecanismos de toma de decisiones sobre qué proyectos productivos se llevan a cabo como los que funcionan alrededor del crowdfunding (financiación a través de donaciones colectivas) hacen mucho más difícil que vean la luz proyectos contaminantes. Lo hacen más difícil ya que integran los procesos de toma de decisión, financiación y uso de los productos.
La sostenibilidad implica una economía basada en lo local. Indudablemente este el es espacio donde mejor se mueve una gestión colectiva de los bienes, la pequeña escala. Una de las herramientas que se usan son los mercados sociales, cuyas experiencias muestran una integración sencilla entre criterios de justicia social, democracia y respeto medioambiental.
En el ámbito energético necesitamos basar en el sol nuestra obtención de energía y reducir drásticamente su uso. Cuando hablamos de medidas concretas en este sentido solemos referir el transporte colectivo electrificado, que podría ser un bien común. Además, las comunidades que se basan en economías solares y comunitarias son las que están defendiendo no utilizar los hidrocarburos que hay bajo su subsuelo (aunque no solo). Un ejemplo claro son muchas poblaciones indígenas.
Otro elemento fundamental es ser capaces de aprender el pasado y del contexto. En general, la gestión comunitaria de los bienes, que integra la gobernanza, la producción y el consumo facilita esta visión más integral de los procesos. Además, será necesario entender que en esa gobernanza también tendrán que tener cabida quienes no son capaces de argumentar (pueblos lejanos, generaciones futuras, otras especies). Esto es indudablemente complejo, pero lo es un poco menos si hay una práctica de la empatía, algo que emerge en la gestión comunitaria de bienes.
Una sociedad sostenible es aquella capaz de maximizar su diversidad interna y externa como la mejor respuesta a los desafíos que se le presenten. Si la sociedad gestiona comunitariamente los bienes, el criterio de “quien contamina repara” será mucho más sencillo de aplicar, pues será la propia comunidad la interesada en restaurar el daño. En este sentido no es extraño que las poblaciones que durante miles de años han gestionado de forma comunitaria sus recursos hayan sido las que mejor los han conservado.
Avanzar hacia la sostenibilidad significa también reducir la velocidad a la que nos desplazamos y producimos. Una de las experiencias en este sentido son las ciudades lentas, que incluyen en su seno muchas iniciativas, como grupos de trueque o de consumo, monedas locales sin interés o creación de cooperativas. Un hilo conductor de todas estas iniciativas es la gestión comunitaria de los bienes.
Otro criterio de sostenibilidad es potenciar la cooperación frente a la competencia, pues es esta primera la que ha estado detrás de los saltos evolutivos más importantes en la historia de la vida. Indudablemente, los bienes comunes encajan a la perfección con este criterio. Encajan porque en la gestión comunitaria la diferencia entre lo productivo y lo reproductivo se diluye, al ser ambos factores igualmente visibles para la satisfacción de las necesidades. Encajan porque quien apuesta por los bienes comunes es porque entiende las ventajas de compartir frente a competir y, además, obtiene gratificación con ello en forma de vínculos emocionales. Y encajan también porque una economía de los bienes comunes se basa en la reciprocidad y la reciprocidad crea más sociedad que la economía de la redistribución (más propia del Estado) y del intercambio (típica del mercado). Además de todo esto, un trabajo colectivo debe dar derechos de propiedad colectivos. Es decir, que genera más bienes comunes y ayuda con ello a la perpetuación del modelo.
El penúltimo criterio de sostenibilidad al que nos vamos a referir es el de autolimitación. Es decir, la necesidad de acoplarnos a los recursos disponibles dejando espacio al resto de especies con las que compartimos el planeta. En una economía de los bienes comunes esto surge de forma más sencilla, ya que es connatural a ella la renta máxima que limita el consumismo. Además, compartir los bienes facilita tener la seguridad emocional de que vas a tener cuando lo necesites lo que te haga falta, lo que hace más sencillo evitar la acumulación.
Finalmente, una característica de los ecosistemas que también podríamos adoptar como criterio de sostenibilidad es su capacidad de metamorfosis, de evolucionar. Pero estos cambios no se producen de forma individual, sino que se llevan a cabo en comunidad y cuando más interrelacionada esté la comunidad más rica y fructífera será esa metamorfosis, mayor será la capacidad de evolucionar. Por eso los bienes comunes también pueden ayudar en este sentido.
Los bienes comunes ambientales son los más complicados de gestionar
Dentro de la definición que hemos dado de bienes comunes aparecen distintos tipos. En unas ocasiones su uso por unas personas no limita el uso por el resto, como es el caso del conocimiento o, hasta cierto punto, de algunos físicos (calles, redes de suministro, educación). Pero en otras ocasiones esto no ocurre, sino que los bienes son “rivales”, es decir, que el uso por una persona limita claramente su utilización por otras. Este es el caso de la mayoría de los bienes ambientales. Además, también cabría diferenciar entre bienes comunes locales y aquellos de ámbito más global (atmósfera, mares), pues su gestión será necesariamente distinta al serlo también las escalas.
En este sentido, los bienes comunes en los que más focalizamos la atención desde el movimiento ecologista son los que tienen una gestión más complicada, pues suelen ser rivales y/o tener una escala global. Vamos a apuntar brevemente algunas cuestiones relacionadas con la gestión de los bienes comunes globales.
En primer lugar el salto de escala es relevante. La gestión óptima en lo local no es necesariamente la más adecuada para lo global. Es más, puede ser contraproducente. Por ejemplo, puede ser deseable la existencia de una autoridad superior si la comunidad local está causando daños que afecten al resto. Además, cuando más global es el bien, más variables influyen en su gobierno.
De este modo, es necesario pensar en cómo se gestionan estos bienes comunes. Ecologistas en Acción puede dar algunas pistas, ya que gestiona bienes comunes globales para nuestra escala (como el presupuesto estatal o la imagen pública). Esta gestión es confederal, de forma que la mayoría de las decisiones se toman en el ámbito local (sin que ello haya perjudicado, salvo en contadas excepciones, nuestra imagen común, sino todo lo contrario) pero hay también ámbitos de decisión confederales que se basan en asambleas de asambleas (de grupos, de federaciones, de áreas de trabajo) y que parten de la confianza y la cooperación mutuas (también salvo excepciones).
En todo caso es necesario relativizar las decisiones de ámbito global. En primer lugar porque, en muchas ocasiones la mejor gestión de lo global es la local, la gestión a pequeña escala coordinada con el resto, por lo que hay muchos elementos que, simplemente, no deberían gobernarse desde lo global. Es mejor porque suele ser más eficiente al tener que manejar un número menor de variables y estar más anclada en el terrero. Todo esto siempre que se funcione con parámetros democráticos. Pero la cuestión no es solo de parámetros democráticos, sino también de ser capaces de que desde lo local no se pierda la mirada global. Para ello es fundamental que los nodos locales tengan acceso a la información global y, además, contacto directo con el resto de nodos.
La segunda razón para limitar la importancia de la gestión global de bienes comunes es que el futuro próximo, fruto de la crisis energética en la que ya estamos, será un mundo mucho menos globalizado. En él la economía será más local y tendrá mucha menos capacidad de realizar grandes impactos ambientales. Desde esta perspectiva, volveremos a sociedades agrarias, aunque necesariamente distintas a las pretéritas. Estas sociedades, aunque fueron capaces de producir importantes impactos ambientales, lo hicieron en ámbito local, con mucha menos frecuencia y con menor virulencia que las sociedades industriales, ya que tuvieron una relación más armónica con el medio al tenerlo más integrado en sus vidas y porque tuvieron mucha menos energía a su alcance y con ello, menos poder destructivo.

Luis González Reyes es miembro de Ecologistas en Acción - Imagen: servindi.org - radecon.cenditel.gob.ve

Japón-Fukushima: Ubicados en el borde de un abismo apocalíptico

Salvador López Arnal
Rebelión

Mariano Rajoy (primer ministro de España) afirmó lo que no puede ser afirmado. Que en Fukushima las cosas están bajo control. No es así. En absoluto.

El contexto, algunas de sus caras, pueden ser descritas más o menos así (tomo pie en Andrea Germanos en un artículo suyo publicado por Common Dreams traducido por G. Leyens para rebelión [1]).
En noviembre de 2013 se deben comenzar a extraer barras de combustible de la central siniestrada. Una operación con consecuencias potencialmente “apocalípticas” comenzará en poco más de dos semanas en el reactor 4 de Fukushima. TEPCO intentará extraer más de 1.300 barras de combustible gastado -contienen el equivalente en radiación de 14.000 bombas de Hiroshima- de un tanque de almacenamiento situado sobre el último piso de ese reactor. Aunque el edificio del 4 no sufrió ninguna fusión, sí hubo una explosión de hidrógeno. Ahora se inclina y hunde. No tiene ninguna capacidad para resistir otro sucedo sísmico.
Bajo circunstancias normales, una operación semejante tardaría poco más de tres meses. TEPCO espera completarla dentro de 2014. Un coro de voces ha estado haciendo sonar la alarma sobre este plan. Nunca se ha realizado en esta escala: se trata de remover las 1.300 barras, las 400 toneladas, los 400.000 kg de combustible gastado. TEPCO, hasta ahora sido responsable de un contratiempo tras el otro, estará a la cabeza de la operación.
Arnie Gundersen, veterano ingeniero nuclear estadounidense, director de Fairewinds Energy Education, advierte: “Van a tener dificultades para extraer una cantidad significativa de barras… Llegar a la conclusión de que todo irá bien es un verdadero salto de lógica... Sospecho que cuando llegue noviembre, diciembre, enero, vamos a oír que el edificio ha sido evacuado, que han quebrado una barra de combustible, que la barra está liberando gas. […] Sospecho que tendremos más gases llevados por aire a medida que tratan de sacar el combustible. Si tiran demasiado fuerte, lo partirán. Pienso que los estantes han sido deformados, el combustible se ha sobrecalentado –la piscina hirvió– y el efecto neto es que es probable que parte del combustible se quedará adentro, por mucho, mucho tiempo.”
La opinión de un tenaz activista antinuclear, Harvey Wasserman, no es diferente: “La piscina podría derrumbarse, lanzando las barras juntas en una pila que podría fisionar y causar una explosión muchas veces peor que en marzo de 2011.”
En su opinión, el descenso de las barras de combustible del reactor 4 podría ser la tarea de ingeniería más peligrosa jamás emprendida. Todo indica que TEPCO “es totalmente incapaz de hacerlo con seguridad, o de informar fiablemente a la comunidad global sobre lo que está sucediendo en realidad” y tampoco hay motivos para creer que el gobierno japonés podría hacerlo mejor. Es opinión generalizada, que “es una tarea que solo debiera ser emprendida por un equipo dedicado de los mejores científicos e ingenieros del mundo, con acceso a todos los fondos que puedan ser necesarios”.
Si la tarea fracasa, las emisiones de radiación podrían obligar a evacuar a todos los pobladores del lugar. “La humanidad sería obligada a contemplar impotentemente mientras miles de millones de curios de radiación letal que lleguen al aire y al océano”.
La suerte de la tierra está en juego señalan algunas voces. Once mil barras de combustible diseminadas por el lugar, un flujo incesante de agua radiactiva que envenena los océanos,... La propia supervivencia de la Humanidad está en juego.
Empero, hay un elemento más –esencial siempre- que no debería olvidarse: los nuevos avatares de nuestro planeta, los nuevos acontecimientos, las nuevas potenciales sacudidas. La Tierra no es un sistema cerrado ni inalterable.
Un terremoto de magnitud 7,6 (la Agencia Meteorológica de Japón habló de magnitud 7,1 y anteriormente había informado de una magnitud de 6,8) se registró a unos 371 km al este de la isla japonesa de Honshu el pasado viernes 25 de octubre, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) [2].
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico señaló inicialmente que no había amenaza de maremoto. Sin embargo, la agencia nipona emitió una alerta amarilla. Por olas de “un metro que podrían alcanzar la costa de la región de Fukushima en los próximos minutos.”, mucho menores, eso sí, que las que golpearon la planta tras el devastador terremoto de 2011. ¡Menos mal!
La planta de Fukushima, por el momento, no presenta daños. TEPCO, una corporación cada vez menos creíble, ha informado que no se ha producido “daños ni un aumento en los niveles de radiación de las instalaciones tras el fuerte terremoto” [3]. Un portavoz informó que “se ordenó a algunos trabajadores evacuar el lugar tras el terremoto pero que no se produjeron daños o cambios en las lecturas de radiación en la planta”.
El terremoto, por cierto, se sintió hasta en Tokio, unos 230 km al sur de la planta. Ahí seguimos, ahí estamos instalados, al borde del abismo. Y no es, por supuesto, una cuestión local, un asunto de la industria japonesa.
¿Energía, industria, segura, pacífica, barata, eficiente, alternativa, sin contaminación, sin problemas con sus residuos, sin graves peligros, todo bajo control humano, dominada sin riesgos por nuestros grandes saberes científicos y tecnológicos?

Notas:
[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175997
[2] http://lta.reuters.com/articlePrint?articleId=LTASIE99O06N20131025
[3] http://es.reuters.com/article/idESMAE99O04N20131025
IMagen: rebelion.org

Crisis Energética, Cambio Climático y Colapso Ecológico: un triángulo diabólico


Por Ramón Fernández Durán
 
El uso de los combustibles fósiles, así como su progresivo agotamiento, ha activado y está profundizando dos nuevas e importantes dimensiones de la Crisis Global: el Cambio Climático en marcha y el Colapso Ecológico mundial. El primero más conocido y publicitado, y el segundo hasta ahora un gran desconocido, en general, más aún que la Crisis Energética global que enfrentamos. Sobre todo en cuanto a la Crisis de Biodiversidad planetaria se refiere, pues el Capitalismo Global estaría provocando ya la sexta extinción mundial de especies (Fdez Durán, 2011).
De esta forma, como nos decía André Gorz, el desarrollo de las fuerzas productivas auspiciadas por el funcionamiento del capital, y posibilitadas por los combustibles fósiles, ha implicado cada vez más el desarrollo de las fuerzas destructivas que el metabolismo urbano-agroindustrial ha generado (Valdivielso, 2008). Esto está siendo especialmente cierto en los últimos años conforme se van agotando los recursos fósiles de mayor calidad y más accesibles, y es preciso recurrir a la explotación de nuevos recursos de cada vez menor calidad y más difíciles de alcanzar y poner en el mercado (petróleo pesado, arenas bituminosas, crudo en aguas profundas o muy profundas, petróleo ártico o en selvas tropicales, etc.). Impactos que se acentúan claramente con el creciente uso del carbón que está aconteciendo para hacer frente a una demanda energética en ascenso, sobre todo de energía eléctrica. El carbón es el combustible fósil más contaminante y que más contribuye al cambio climático en marcha.
Y el siglo XXI está volviendo a ser el siglo del carbón, como lo fue el siglo XIX (ver figura 5) (Murray, 2009). Sin embargo, en el siglo XX, la Era del Petróleo, el carbón para nada desapareció de la escena, sino que su consumo se multiplicó por cinco, aunque no fuera algo tan “visible” y conocido. El carbón es hoy en día responsable de casi la mitad de la generación eléctrica mundial, y en EEUU del 50% (Heinberg, 2009). El sucio carbón es pues la energía clave de la actual Sociedad Hipertecnológica, que depende para su funcionamiento de un océano in crescendo de energía eléctrica barata.
Así pues, la Crisis Energética, el Cambio Climático y el Colapso Ecológico global están íntimamente relacionados y se configuran como un triángulo diabólico para el futuro de la Humanidad y el Planeta Tierra. Es curioso, muy curioso, que desde importantes instancias de poder global (aunque para nada desde todas), se nos hable de uno de sus vértices: el Cambio Climático y sus consecuencias (aunque no de sus causas profundas). Pero se obvia totalmente, o casi totalmente, al menos hasta ahora, la más que inminente Crisis Energética global y el Colapso Ecológico, que también está en marcha, y que está adquiriendo ya la dimensión de verdadero Ecocidio mundial. No en vano se dice que hemos entrado ya en una nueva era geológica: el Antropoceno (Fdez Durán, 2011). Y sobre todo, resulta aún más curioso constatar esta tendencia cuando para el actual Capitalismo Global el declive energético es un problema mayor en el corto plazo, en el que forzosamente opera, que el Cambio Climático, cuyas consecuencias son todavía limitadas, a pesar de su gravedad, pero que no afectan aún a las dinámicas centrales de la expansión y concentración del capital, aunque por supuesto sí lo harán en el medio y largo plazo.
Incluso el Colapso Ecológico, el problema quizás más grave para el futuro de la Humanidad, está siendo un problema mayor para las dinámicas de crecimiento y acumulación del capital que el Cambio Climático en marcha, cuyas peores consecuencias hasta ahora se están manifestando sobre todo en los ecosistemas y territorios de los espacios más periféricos y sobre las poblaciones más empobrecidas. El porqué, a nuestro entender, de esta enorme paradoja lo intentaremos abordar más adelante en el texto (Fdez Durán, 2011 b), pues es preciso no olvidar que los problemas ecológicos siempre hay que contemplarlos desde una perspectiva de la Ecología Política. Es decir, desde la lógica del poder. Dichos problemas forman parte del funcionamiento de un sistema, en este caso el actual Capitalismo Global, y sus estructuras de poder mundial (político, empresarial, militar) muestran unos y ocultan otros, de acuerdo con sus intereses y tensiones, y por supuesto de la conflictividad social que generan, a través del manejo y manipulación del lenguaje y el discurso dominante.
La lógica de funcionamiento y expansión del actual Capitalismo Global no sólo está chocando ya con los límites de la Biosfera, sino que internamente está creando situaciones crecientemente insostenibles en cuanto a la desigualdad y capacidad de reproducción social de las sociedades humanas que ha engullido bajo su dominio, sobre todo en las grandes metrópolis del planeta. Muchas de ellas cada día más polarizadas socialmente e ingobernables, sobre todo las Megaciudades del Sur Global, donde más proliferan los comportamientos patológicos, que se intentan enfrentar con un fuerte incremento de la represión y la población reclusa. En dichas metrópolis, la pobreza y la violencia se ceban especialmente sobre las mujeres, sobre cuyas espaldas recaen las tareas de reproducción social. Se está produciendo pues un conflicto creciente entre la lógica del capital y la lógica de la vida. De esta forma, la expansión capitalista depende de dos ámbitos imprescindibles para seguir creciendo: la Naturaleza y el espacio doméstico, ambos hasta ahora gratuitos y ambos en gran medida al límite de su capacidad de sustentación al principio del nuevo milenio. Uno, por las Crisis Energética y Ecológica en marcha, y, el otro, por la crisis imparable de las tareas de cuidado y reproducción. Y los dos imprescindibles para el mantenimiento de la vida humana y no humana. Además, todos los seres humanos somos interdependientes y ecodependientes, pues el Homo economicus competitivo e independiente de otros y de la Naturaleza es una absoluta ficción (Herrero, 2008; Orozco, 2008; Charkiewicz, 2009).
Sin embargo, es patente la invisibilidad de las Crisis Energética y Ecológica y de reproducción social. La tremenda capacidad de ocultación de la Aldea Global, y el hecho de que el mensaje institucional y corporativo sea (hasta ahora) que a pesar de todo caminamos hacia la “sostenibilidad social y ambiental”, había instalado al nuevo Capitalismo Global en una complacencia inusitada, lubricada además por la capacidad de consumo de las clases medias, en especial de los países centrales, y sobre todo de las elites planetarias. Es más, los patrones de vida y consumo de las mismas son los que sirven de reclamo a la población mundial, activados por la industria publicitaria que los proyecta al mundo entero. Así pues, el sistema urbano-agroindustrial mundial es como un iceberg, del que se nos muestra su lado más amable, la parte visible por así decir, pero se nos oculta sus lados más oscuros y crecientes, que se tornan invisibles mediáticamente, permaneciendo pues sumergidos. O se proyectan de tanto en tanto como forma también de inculcar el miedo colectivo, generar pasividad y garantizar la gobernabilidad de las sociedades. Sin embargo, ese lado oscuro se está haciendo cada día más patente y difícil de ocultar, como resultado de la Crisis Global multidimensional en marcha. Una crisis que está haciendo que una gran parte de la Humanidad se haya convertido en superflua para las dinámicas del capital, pues no se interesa por ella ni como productores (sobra mucha fuerza de trabajo), ni como consumidores (hay mucha miseria). La Sociedad del Trabajo ha entrado en fuerte crisis con el nuevo Capitalismo Global, pero esta situación experimentará importantes transformaciones cuando irrumpa con toda su fuerza la Crisis Energética y quiebre la globalización, demandando más trabajo humano y animal.

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