Monocultivos, extracción de madera, hidroeléctricas y mineras promueven violencia rural

por: Juan Luis Berterretche

Según el informe de la ONG Global Witness /15, antes del mundial de fútbol, Brasil ya obtuvo otro título: primero en el mundo en muertes de defensores ambientales. Con 448 asesinatos de ambientalistas entre los 908 casos registrados en todo el mundo entre 2002 y 2013, Brasil se lleva la “copa” del crimen ambiental. Para tener una idea de la magnitud del enfrentamiento actual recordemos que el número supera los muertos y desaparecidos políticos en el período de veinte años del régimen militar en el mismo país, entre 1964 e 1985.
Pero ¿qué tiene esto que ver con el enclave sojero? Pues dejemos que lo explique Oliver Courtney, director de la ONG refiriéndose a todo el continente americano: “Acuerdos están siendo hechos a puertas cerradas. Son negocios que envuelven tierras pertenecientes a personas, pueblos o comunidades que vivieron en sus regiones por generaciones. Sus tierras están siendo tomadas sin su consentimiento, sin que ellas sean consultadas, y son expulsados a la fuerza de ellas, con frecuencia con consecuencias fatales, como muestra nuestro estudio”
Para Global Witness las causas de los conflictos que provocan asesinatos de ambientalistas son:
1 - modelo de propiedad de la tierra, concentrado y desigual que favorece a los grandes propietarios de tierras frente a pequeños productores familiares, indígenas o campesinos.
2 - extracción de madera de los bosques naturales -como en Amazonas o en el chaco paraguayo- y la consecuente utilización de la tierra usurpada para la pecuaria o los plantíos de soja forrejera.
3 - desarrollo económico basado en grandes obras para obtener energía hidráulica o el uso de recursos minerales.
Se extienden los tugurios en los márgenes de las ciudades
La contracara de esta expropiación/expulsión de población rural es que de los 30 mayores barrios marginales del mundo, por su población, los cinco primeros son Latinoamericanos /16:
1. Neza/Chalco/Izta (Ciudad de México) /17 con 4 millones de habitantes.
2. Libertador (Caracas) con 2,2 millones de habitantes.
3. El Sur/Ciudad Bolívar (Bogotá) con 2 millones de habitantes.
4. San Juan de Lurigancho (Lima) con 1,5 millones de habitantes.
5. Cono Sur (Lima) con 1,5 millones de habitantes.
En esta lista puede llamar la atención que no estén las populosas favelas brasileñas. No se incluyen porque tanto en Rio de Janeiro como en São Paulo las favelas no están concentradas en un único y continuo territorio. São Paulo tiene 2.087 favelas, el equivalente a 33% de las favelas nacionales, y Rio tiene 1.332 (21%), pero las características de esos barrios marginales son muy distintas en los dos Estados En el municipio de Rio, predominan las comunidades mayores, con más de mil domicilios (57,8%) y los complejos de favelas en medio de la ciudad; en São Paulo, esas comunidades quedan principalmente en la periferia de la urbe y son menores, en la mayoría (69,5%) con menos de mil habitantes. En total Brasil tiene más de 11 millones de personas viviendo en 6.319 favelas distribuidas por todo el país /18.
Frente a esta realidad de sobrevivencia degradada de las poblaciones rurales en los márgenes de las ciudades, los tecnócratas de ONU destacan un proceso de urbanización explosivo, cuando en realidad lo explosivo es el aumento de la población en suburbios y arrabales sin ninguno de los beneficios de la vida ciudadana y con todas las posibles lacras del amontonamiento y promiscuidad en barracones precarios, en terrenos peligrosos y contaminados sin ninguna clase de servicios públicos.
El discurso apologético de los tecnócratas de ONU sobre las bondades de las ciudades tercermundistas como espacios para “mejorar la vida” intenta colaborar con las transnacionales e instituciones imperialistas artífices de este desplazamiento forzoso de poblaciones en el continente. En la introducción de ONU Habitat 2011 afirman que: “Las tendencias poblacionales en curso, nos indican claramente, cómo lo más específico de la sociedad contemporánea ocurre al interior de nuestras ciudades. De tiempo atrás es sabido cómo las urbes atraen por su gran capacidad concentradora de potencialidades para mejorar la calidad de vida y el bienestar humano, fruto de la aglomeración”/19. Cuando en realidad se trata del hacinamiento de la miseria desprovista de derechos. Este discurso cínico tiene el objetivo de justificar el “éxodo rural” hacia las ciudades, presentándolo como una aspiración deseable de la población perseguida y desalojada. Y no como un proceso de expropiación y expulsión forzada para abrir espacio a la extracción de riquezas naturales por las corporaciones. Es decir un arreglo espacial continental para relanzar un proceso de acumulación de capital en base territorial en los países periféricos subdesarrollados.
Estas condiciones deplorables de vida en las ciudades no tienen perspectiva de mejorar o disminuir en el escenario capitalista. Por el contrario los investigadores del proyecto Observatorio Urbano de la ONU advierten que en 2020 la pobreza urbana del mundo que hoy en promedio es el 31,2% llegará al 45% o 50% del total de los moradores de las ciudades /20.

Fuente: Extracto de la nota Capitalismo: Vuelve a crecer el enclave sojero sudamericano. Y la violencia también crece

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