viernes, 31 de enero de 2014

La necesidad de cambiar de gafas


Ecologistas en Acción - Cambiar las gafas para mirar el mundo

Hasta hace bien poco, cuando se les preguntaba a las personas mayores de los países desarrollados si creían que sus hijos e hijas vivirían mejor que ellas, la gran mayoría respondía que sí. Desde hace poco, cuando se le pregunta a la gente no tan mayor si cree que sus hijos e hijas vivirán mejor que ellos casi nadie se atreve a decir que sí. Quizá porque empiezan a intuir los daños que la civilización está causando al planeta. A pesar de las constantes alabanzas a la tecnología y al progreso, realizadas sobre todo en los medios de comunicación, existe la sospecha, cada vez más extendida, de que no se puede continuar con este modelo de producción y consumo por mucho tiempo. Comienza a atisbarse la idea de que se están superando límites que nunca tendrían que haberse ignorado ni traspasado.
Las percepciones básicas sobre el deterioro de los ríos, los valles, los pozos, los suelos, las costas, el aire, los bosques, los animales, los ecosistemas, chocan con la celebración de la tecnología y el desarrollo, creando un sombra de inquietud en los países enriquecidos y un desgarro en los empobrecidos.
Las soluciones que se proponen suelen ser siempre las mismas: construir más infraestructuras, desarrollar tecnologías complejas, aumentar la producción, estimular el crecimiento... Con ello tal vez se podrán resolver, según se dice, algunos de los daños. El resultado, sin embargo, es que el deterioro ecológico crece a una velocidad cada vez mayor.
Quien ha tenido que caminar sobre el barro cada vez que llovía está encantado con el asfalto y verá siempre bien nuevas ampliaciones de la superficie asfaltada, porque hasta hace poco lo que sobraba era tierra. Quien ha tenido que acarrear a sus espaldas leña desde lejos todos los días, está encantado con su camión y verá con complicidad que haya cada vez más camiones acarreando objetos de acá para allá. Quien ha lavado pañales en un lavadero con temperaturas próximas a la congelación estará encantada con la caldera de gas, y no le parecerá mal que esté todo el día encendida.
Las mejoras vividas o percibidas han afianzado los esquemas (las gafas) con las que miramos la realidad. Si algo es bueno, pensamos, entonces más de lo mismo será mejor. Desde esta lógica es posible ver con buenos ojos la movilidad creciente, la producción creciente, el consumo creciente, el comercio internacional creciente, y por supuesto el crecimiento continuado.
Pero la Tierra no es creciente sino dinámicamente estable. Y ya ha enseñado sus límites. Las dificultades para extraer petróleo en las mismas cantidades que en el pasado, la fuerte reducción de la biodiversidad, el cambio climático generado por el ser humano, la contaminación de los océanos, la cementación y desertificación de una parte creciente del territorio son signos de los límites de la biosfera.
Lo que quizá era bueno en pequeñas cantidades puede no serlo si las cantidades son grandes. Casi nada sigue la regla del cuanto más mejor. Hay un momento en que el exceso de lo bueno se convierte en malo. En la naturaleza muy pocas funciones son lineales. Asfaltar un poco quizá sea bueno, pero asfaltar mucho se convierte en un problema. Moverse un poco está bien, pero moverse mucho está resultando letal para la supervivencia de los ecosistemas. Cortar leña es útil para calentarse, pero si se corta demasiada tal vez desaparezca el bosque del que se sacaba la leña. Hoy la movilidad, la extracción de materiales, el exceso de producción y buena parte de la agricultura industrial están incapacitando progresivamente a la biosfera para que pueda seguir dando cobijo al ser humano.
Lo que era bueno en un mundo abundante puede convertirse en malo en un mundo esquilmado y escaso. Lo que era insignificante o indiferente en un planeta sano puede ser muy perjudicial para un planeta enfermo. El cáncer es el crecimiento en exceso de determinadas células. Tal vez el llamado desarrollo sea un crecimiento en exceso.
Estamos presos de nuestra propia cultura, de nuestra manera de entender el mundo, de las categorías mentales con las que organizamos la percepción. Somos hijos e hijas de los supuestos que aprendimos heredados de la primera industrialización.
Al igual que el elefante adulto del circo permanece atado a un minúscula estaca porque aprendió de pequeño que no se podía mover, así permanecemos atados a las categorías culturales y mentales que aprendimos cuando la industrialización era pequeña en magnitud y todavía no era suficientemente destructora. Cuando una categoría cultural o esquema mental funciona tiende a reforzarse. Sin embargo una vez que se ha reforzado resulta muy difícil desprenderse de ella aunque en la práctica resulte incorrecta o contraproducente. Si se desprendiera de su mirada aprendida de pequeño el elefante podría darle una patada a la estaca. Nosotros y nosotras también.
Se denomina efecto borde al fenómeno que nos hace incapaces de ver un cambio sustancial debido a que se ha alcanzado mediante pequeños incrementos. La rana se muere incapaz de apreciar los cambios cuando se calienta poco a poco el caldero en el que se encuentra. Una persona entra en un concesionario de coches con la idea de comprarse un modelo que, aún con esfuerzo, se ajuste a sus ingresos económicos. El vendedor, conocedor de este efecto, le va proponiendo pequeñas mejoras (llantas, climatizador, tapicería, etc.) y cuando ya la tiene convencida le dice: “claro que por un poco más puede usted llevarse un modelo superior, que ya es un verdadero coche”. “Un pequeño esfuerzo más y tengo un verdadero coche”, piensa la persona compradora. Finalmente sale del concesionario un poco preocupada, pero satisfecha. Acaba de comprar algo que no había previsto y que sin embargo no podrá pagar o le mantendrá atado durante los próximos cinco años. “Por un poco más”. Los pequeños incrementos han impedido ver la modificación en términos absolutos. Es posible que tenga que vender el coche para comprar la gasolina.
Poco a poco, pero cada vez a mayor velocidad, se ha ido destruyendo la base biológica sobre la que poder vivir. La capacidad de carga de la Tierra ha sido traspasada, pues hemos pasado de vivir del interés a esquilmar el capital natural.
Los pequeños incrementos han hecho posible que cambios enormes pasaran casi desapercibidos. El efecto borde ha dificultado ver el balance global en muchas de las variables imprescindibles para la vida.
A menudo las categorías culturales y mentales alcanzan un campo de visión pequeño y nos impiden ver la totalidad. Cuentan de un borracho que buscaba desesperado las llaves perdidas alrededor de una farola. Un pareja que pasaba por allí le animó a que buscara más lejos, por ejemplo debajo de los coches aparcados o entre los contenedores y él contestó que no, pues allí no había bastante luz. En ocasiones las categorías culturales se quedan cortas. Sólo dejan ver la parte de la realidad que enfoca la farola. Se mira sólo en el campo que queda delimitado por la categoría. Por eso muchas personas piensan que las ciudades de la India son más sucias que las europeas. Simplemente contabilizan la suciedad que se ve. La basura generada en las urbes europeas, aunque es muy superior, se ve menos.
Mancha y contamina más lejos, más abajo o más arriba. Lo mismo pasa con la higiene compulsiva: mientras limpias tu cuerpo ensucias el planeta con productos químicos, pero esta segunda parte no queda iluminada por la farola. En buena medida esto le pasa a la economía convencional. Sólo permite ver aquello que es comercializado y contabilizado en dinero. Lo que cae fuera de sus cuentas son externalidades: la calidad del suelo, la diversidad biológica, el orden radiactivo, el afecto, la identidad de una comunidad, la vida de quienes tienen poca renta, la de las siguientes generaciones o el trabajo de muchas mujeres, no son aspectos iluminados por la luz de la economía. Y sin embargo desde este estrecho campo de visión, materializado en el PIB o en los indicadores de la bolsa, se elaboran las políticas y se toman las decisiones más importantes de los gobiernos y las empresas.
Muchas de estas categorías mentales operan como supuestos no discutibles. Configuran nuestra cultura sin ser puestas en tela de juicio. Parece fuera de toda duda que la historia siempre va de peor a mejor, que la gente común maneja cada vez más información, que el progreso tecnológico nos va a hacer vivir mejor, que es deseable aumentar la producción, que el desarrollo de los países ricos es bueno para todos los países, que el crecimiento económico nos hará tener menos dificultades. Muchos supuestos fueron instalados en la base de la cultura bastantes años atrás: “creced y multiplicaos”. Otros son más recientes: “lo más importante es la economía” o “el crecimiento económico es un bien”.
Muchas de estas categorías mentales permanecen en nuestros cerebros por inercia aún cuando estén desadaptadas, pero otras han sido y están siendo intencionalmente implantadas. Son funcionales al mantenimiento de los privilegios del poder. Son parte de la ideología dominante.
A estas alturas debería verse como un sinsentido que los gobiernos subvencionen a quienes cambian rápidamente de automóvil. Sin embargo a muchas personas les parece razonable que los fondos públicos se usen para apoyar a las empresas más grandes del planeta porque esto sirve, dicen, para mantener los puestos de trabajo. Las empresas más grandes del planeta sin embargo son las que proporcionalmente menos mano de obra acogen, por eso, entre otras cosas, son las más grandes. Puestos a subvencionar empleos, los fondos podrían destinarse por ejemplo a la recuperación de ecosistemas imprescindibles o la producción artesanal, más intensivas en mano de obra que las cadenas de montaje.
Del mismo modo carece de toda lógica que cada mañana se crucen en las carreteras camiones de galletas en recorridos opuestos de muchos kilómetros. Desde un punto de vista ecológico no tiene sentido realizar estos transportes de larga distancia para poder ingerir unos pocos hidratos de carbono venidos de lejos, en la cocina de tu casa. Un automóvil todo-terreno es una máquina que mueve 2.500 kilos para transportar 90. No parece el colmo de la eficiencia. Sin embargo todas éstas son cosas que se nos antojan normales.
No da igual aficionarse a correr en rallies que hacer puenting (tirarse desde un puente con una cuerda semielástica). Para la cultura normal son dos maneras de hacer deporte, dos hobbies, dos formas legítimas de entretenerse. Una cultura de la sostenibilidad, sin embargo, las ve de forma muy diferente. Si bien es cierto que ambas distraen y producen satisfacción poniendo el sistema nervioso al límite, la primera requiere una fuerte cantidad de energía, aísla los ecosistemas, ahuyenta a los animales –a algunos de forma definitiva– produce residuos y contaminación, sólo puede practicarse con una fuerte dependencia tecnológica, es incompatible con que otras personas realicen otras actividades... mientras que la segunda, el puenting, aprovecha una construcción que se ha realizado para otros fines, utiliza la energía del propio cuerpo, apenas contamina y es compatible con la vida de los ecosistemas. Un cambio de gafas hacia una cultura de la sostenibilidad permitiría ver la diferencia. Hoy este cambio cultural es ya una cuestión de supervivencia.
Siguiendo con los ejemplos de gafas con las que comprendemos el mundo, no es lo mismo hablar de producción que hablar de extracción. La economía que se estudia en las universidades y se difunde en los medios de comunicación confunde ambos conceptos. Por eso utiliza denominaciones tales como “países productores de petróleo” o “producción neta de minerales”, cuando en realidad debería decirse “países extractores de petróleo” o “extracción irreversible de minerales”. Extraer lleva a la categoría mental más genérica de restar, mientras que el concepto de producción lleva a la de sumar. Esta confusión es fatal para hacer las verdaderas cuentas del progreso. Una buena parte del progreso no es otra cosa que sustraer los recursos de sus depósitos y esquilmarlos para siempre.
El pensamiento único propone la economía como el eje central de percepción y valoración de la realidad y descarta aquello que no se traduce en beneficios monetarios, que para este reducido campo de visión son externalidades. Lo que la economía llama externalidades muchas veces son, desde el punto de vista de la cultura de la sostenibilidad, las cosas esenciales o centrales. El trabajo de reproducción de la naturaleza es marginal en la economía, excepto cuando se le puede sacar provecho comercial, sin embargo nos abre la posibilidad de seguir viviendo. El trabajo de muchas mujeres del planeta dedicado a la alimentación, crianza y cuidado de las personas, no se contabiliza, e incluso puede llegar a no considerarse trabajo o actividad. Los trabajadores asalariados, para la economía convencional, llegan a la puerta de la oficina sanos y alimentados como por arte de magia.
Los indicadores de la economía neoclásica no distinguen entre producción de cosas necesarias y producción de cosas superfluas y con frecuencia dan más valor a las que, además de innecesarias, son contraproducentes desde un punto de vista ecológico. Ir y volver en avión en el día, desde París o Barcelona, para comer con los amigos en Venecia, es valorado por la economía como un signo de buena vida. Sin embargo para una cultura de la sostenibilidad es un signo de muerte. Pero todavía no hemos incorporado las categorías esenciales necesarias para darnos cuenta de ello.

Extraído del libro ‘Cambiar las gafas para mirar el mundo’. Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual (Coords.). Libros en acción.

Espejismos Nucleares: Japón - España


Japón: Comienza la construcción de una barrera de hielo eterno en Fukushima
 
Expertos de la empresa TEPCO comenzaron los trabajos para la creación de una barrera de hielo eterno destinada a evitar la filtración al océano de agua contaminada con radiación de los reactores averiados de la central nuclear Fukushima, en Japón, informó el canal NHK.
Las labores empezaron en el segundo y tercer reactores y en una primera etapa, que concluirá a finales de marzo próximo, está prevista la instalación de tubos de acero a una profundidad de 30 metros.
Una vez instaladas, las tuberías serán llenadas con un líquido refrigerante, que según los planes de TEPCO, deberán crear una especia de barrera de hielo en el subsuelo que impedirá la filtración de agua contaminada al océano.
En la etapa posterior, probablemente en mayo, se prevé extraer de al menos 11.000 toneladas de agua radiactiva acumulada en túneles bajo la central nuclear, si para ese tiempo la barrera de hielo demuestra su eficacia.
Los expertos consideran que el agua radiactiva acumulada en los túneles de Fukushima son la causa principal de la contaminación de las aguas subterráneas bajo la central averiada que pueden llegar al océano.
A mediados de enero, TEPCO registró un nivel récord de radiación en las aguas subterráneas de Fukushima equivalentes a 2,7 millones de becquereles por litro, frente a los 2,4 millones de becquereles registrados días antes. En las muestras del 2 de enero, esta cifra fue de 2,2 millones de becquereles lo que significa que el nivel de radiación está aumentando.
La avería en la central de Fukushima, ocurrida a causa del seísmo y tsunami que devastaron la costa noroeste de Japón en marzo de 2011, se considera el mayor accidente nuclear tras la catástrofe de Chernóbil en 1986. Según los expertos, su impacto ambiental durará al menos 40 años.
RIA NOVOSTI (especial para ARGENPRESS.info) - Imagen: http://sp.ria.ru
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España estudia ampliar la vida útil de las nucleares hasta los 60 años
 
Esta reunión fue recibida con una importante movilización de protesta organizada por entidades políticas, ecologistas, sindicales y sociales que bajo la Campaña contra La SuCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA, realizaron unas Jornadas en contraposición al encuentro de la SNE y una concentración para pedir el desmantelamiento inmediato de las centrales nucleares.
La Sociedad Nuclear Española (SNE) celebró su reunión anual en Reus el mes de septiembre en la que fue una clara operación de marketing para esconder los graves problemas del sector nuclear en nuestro país, y con el objetivo de presionar en el gobierno central para alargar la vida de las nucleares hasta los sesenta años.
Esta reunión fue recibida con una importante movilización de protesta organizada por entidades políticas, ecologistas, sindicales y sociales que bajo la Campaña contra La SuCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA, realizaron unas Jornadas en contraposición al encuentro de la SNE y una concentración para pedir el desmantelamiento inmediato de las centrales nucleares.
Estos actos de protesta sólo son el aperitivo de lo que puede pasar si el Gobierno Español avanza en su intención de alargar la vida de unas C.N que a estas alturas traen muchos problemas en nuestras comarcas, como destaca el informe sobre el estado de los reactores nucleares en Cataluña. El anuncio coincide además con el 25 aniversario del accidente a la C.N. Vandellòs, que se conmemorará este año 2014 con varios actos de la Campaña para mostrar la oposición social a la energía nuclear y exigir un cambio urgente de la actual política energética hacia un modelo sostenible sobre fuentes renovables.
Alargar la vida útil de las C.N sólo responde a la imposibilidad por parte del sector eléctrico de construir nuevas instalaciones por la carencia de viabilidad económica. Este hecho condiciona a las empresas a alargar la vida de las actuales instalaciones aunque sea a expensas de la salud y seguridad de la población.
Las noticias que han surgido sobre el tema juegan a las medias verdades y a la confusión. Los permisos de explotaciones de países como los EEUU son mucho más largos que los del Estado español pero las exigencias de los Consejos reguladores de esta actividad equivalentes al CSN español son mucho más exigentes. Esto hace que sean muy pocas las C.N que superen los 40 años de explotación y aún así, las que lo han hecho estén ya en un plan de desmantelamiento de aquí a 2 años. Las medidas de seguridad impuestas hacen imposible la viabilidad económica para prolongar la vida útil de las C.N de todo el mundo más allá de los 40 años.
Lo que no ha podido resolver la tecnología mundial del sector nuclear lo quiere hacer el Estado español donde la investigación y la I+D está debajo cero. No es solamente una temeridad, es mejor dicho una “locura” y un gran peligro para la ciudadanía tomar esta medida, mucho más cuando los miembros del CSN español no pueden tener una visión objetiva sobre este tema al ser personas ligadas profesionalmente al sector nuclear, lo que les hace perder objetividad.
El Gobierno español con esta medida irá en contracorriente de la que es la tendencia agónica a escala mundial de la producción eléctrica proveniente de C.N. que se ha reducido a la mitad en los últimos veinte años.
El gobierno español, en caso de confirmarse esta noticia, no hará nada más que seguir las instrucciones de la SNE que ya anunció sus intenciones el mes de septiembre y habrá ignorado las lecciones que se desprenden de Fukushima, que tres años después del accidente todavía está sufriendo las graves consecuencias de una forma de producir electricidad obsoleta, peligrosa e innecesaria.

http://www.canalsolidario.org/ - Enviado por: ECOticias.com
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La imperdonable ‘irresponsabilidad’ de alargar la vida de las centrales nucleares

A juicio de los ecologistas, esta iniciativa responde a la imposibilidad por parte del sector eléctrico para construir nuevas instalaciones por el contexto económico, a pesar de que ello puede ir en contra de la salud y la seguridad de la población.
Ecologistas en Acción ha cargado este martes contra la "grave provocación y la irresponsabilidad" que representa el anuncio del Gobierno sobre que estudia la posibilidad de alargar la vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años previstos en un principio. La entidad califica de "locura" esta posibilidad, contraria a la tendencia a escala mundial, y recuerda que el accidente de la central japonesa de Fukushima sigue recordando tres años después que la energía nuclear es una manera de producir electricidad obsoleta, peligrosa e innecesaria.

ep

La imposición del fracking en Europa y la quiebra democrática

Samuel Martín-Sosa
eldiario.es

A pesar de que el 64% de las personas consultadas por la Comisión Europea se oponen al uso del fracking para extraer gas de esquisto, la institución ha dado vía libre a esta práctica

En junio de 2013 la Comisión Europea presentó los resultados de la consulta lanzada meses atrás para saber qué pensaba la ciudadanía sobre la explotación de combustibles no convencionales en Europa. Los resultados, ponderados por población, fueron contundentes. El 64% no quiere que, bajo ningún concepto, se utilice la técnica de la fractura hidráulica o fracking para extraer gas de esquisto. Un 20% considera que no existe un marco regulatorio adecuado, que proteja la salud y el medio ambiente, para desarrollar el fracking en el continente.
La oposición pública es indiscutible y se refleja en el terreno. En el Estado español, el cuarto de la UE que más contribuyó en número de respuestas a la consulta, las plataformas ciudadanas no han parado de surgir como setas allá donde las empresas han solicitado permisos de investigación. Los movimientos de resistencia empezaron en Cantabria, durante el verano de 2011, y en seguida se extendieron a Álava, Navarra, Burgos, La Rioja, Andalucía, Asturias, Cataluña, Albacete, etc.
Esta fuerte respuesta se ha traducido en alrededor de 400 municipios que ya han aprobado declaraciones contra la fractura hidráulica y siete Comunidades Autónomas que se han posicionado contra la técnica: aprobando leyes que la prohíben (en Cantabria y La Rioja), votando en contra en sus parlamentos (en Asturias, Andalucía, Navarra y Galicia), o negando las licencias para investigar (Cataluña). Un clamor popular contra el fracking que el gobierno central, favorable a desarrollar la actividad, afronta aprobando leyes de rango estatal que sorteen las prohibiciones regionales. Muy democrático.
Otros países de Europa están en peor situación. En Polonia, donde ya hay alrededor de 50 pozos perforados, la oposición popular es objeto de una campaña de criminalización y espionaje. Desde hace siete meses campesinos polacos resisten ocupando un campo en Zurawlow donde Chevron quiere empezar a perforar, a pesar de que solo tiene licencia para unos sondeos sísmicos. La ley minera polaca estipula que las actividades de las compañías solo se pueden llevar a cabo con el conocimiento y aceptación de la sociedad, una premisa que no se cumple.
En Reino Unido -donde cerca del 50% de la población es contraria al fracking, frente a un 15% que se muestra favorable- el gobierno ignora la voluntad popular: ha prometido un régimen fiscal favorable a las empresas, ha presentado planes para perforar dos terceras partes del país, ha intentado sobornar con incentivos económicos a los ayuntamientos que no pongan trabas a las perforaciones y ha reprimido con dureza a quienes se resisten. Es lo que sucedió en Balcombe, en las protestas contra Cuadrilla Resources, y lo que sucede estos dias en Barton Moss3, contra IGas.
En Rumanía, con un 70% del país afectado por permisos para perforar, se vive desde diciembre pasado una situación totalmente antidemocrática. Las fuerzas antidisturbios tomaron durante días la localidad de Pungesti, imponiendo un estado de sitio de facto, restringiendo los movimientos de la población, vetando el acceso a la prensa, golpeando, entrando en las casas y deteniendo aleatoriamente y sin garantías legales para quebrar la resistencia de los campesinos a los planes de Chevron de empezar a perforar. En otra parte del país, en Mosna, se levanta desde hace semanas un campamento de resistencia contra la licencia concedida a otra empresa. En Dobrogea, otra de las zonas afectadas en el sureste del país, ha quedado clara la oposición masiva a la actividad con la celebración de varios referenda populares. Es importante señalar que las promesas de prohibir el fracking fueron uno de los elementos que contribuyeron a la elección, en mayo de 2012, del actual gobierno socialdemócrata de Victor Ponta. Promesas que, huelga decirlo, fueron incumplidas.
La semana pasada la Comisión Europea presentó su esperado paquete de medidas para regular el fracking en Europa. Los estudios encargados por el Ejecutivo comunitario y publicados hace algo más de un año detectaban hasta once lagunas legislativas en materia de agua, minería o participación pública, para que el fracking en Europa disfrutara de una regulación “adecuada”. Todo sugería la necesidad de una directiva exigente que estableciera un nuevo marco regulatorio vinculante. Según se filtró en octubre esa norma exigente estaba en marcha, lista para ser presentada a finales de año. Sin embargo, la campaña de presión liderada por Reino Unido ha torcido el brazo de la Comisión, que se ha limitado a presentar una colección de recomendaciones de buenas prácticas que no serán de obligado cumplimiento. La Comisión ignora así los resultados de la consulta pública que hizo a los ciudadanos.
En una vuelta de tuerca más contra la democracia en Europa, la Comisión negocia actualmente de forma totalmente opaca el Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) con EEUU, un acuerdo que amenaza con relajar la normativa ambiental y social europea para facilitar el desembarco de empresas americanas, incluyendo empresas gasísticas. Según este acuerdo, si una empresa americana considera que una ley que prohíbe el fracking daña sus intereses económicos, puede perseguir la medida en tribunales de arbitraje poco transparentes.
Por todas estas razones, cerca de 400 organizaciones europeas han dirigido una carta abierta a las instituciones comunitarias para exigir que se escuche a la ciudadanía europea, que está diciendo alto y claro que NO quiere continuar por la senda de los combustibles fósiles, poniendo en riesgo el agua que beben o el aire que respiran a cambio de más cambio climático. Es urgente cambiar de modelo energético. El futuro solo será posible si consumimos menos energía y si lo hacemos principalmente de fuente renovables. Cualquier alternativa es un suicidio planetario.

Fuente: http://www.eldiario.es/desalambre/imposicion-fracking-Europa-quiebra-democratica_0_222928559.html - Samuel Martín-Sosa es Responsable de Internacional en Ecologistas en Acción.

Perú: Intereses mineros se lanzan a la Caza de brujas

Por Raquel Neyra

En la época medieval, en la época del oscurantismo, toda persona algún tanto diferente era condenada sin más ni más. Eran épocas en las que reinaba la ignorancia. Toda persona diferente terminaba rechazada. Es así que mujeres con algún saber ancestral o simplemente distintas o algo rebeldes eran calificadas de brujas y terminaban en la hoguera porque representaban un peligro para el poder de esa época que buscaba mantener a la población en la ignorancia.
Han pasado centenares de años y se vuelva a iniciar en nuestro país algo similar a las mejores épocas de Mc Carthy – conocido senador estadounidense por su política de “caza de brujas”, es decir de aquellas personas que pudieran ser un peligro para su sistema capitalista depredador.
Los albores de esta caza de brujas lo representa la Ley 30151 que otorga impunidad a las fuerzas del orden en el uso de sus armas y las eternas denuncias y difamaciones contra cualquier persona que se oponga al proyecto minero Conga y a otros proyectos extractivistas en el país.
No contentos con azuzar a la población en contra de los defensores del medio ambiente, ahora buscan extraños poderes ocultos extranjeros que tendrían las manos malévolas sobre el país y se opondrían a inversiones (vale decir inversiones de extranjeros también, pero parece que para el gobierno estos serían los “buenos”?).
¿Pueden un par de pequeñas ONG, inclusive algunas reconocidas internacionalmente y miembros de los consejos de las Naciones Unidas o algunos senadores o diputados que gozan de la libertad de expresión y de acción en sus países europeos ser tan poderosos e impedir una inversión minera? ¿No será que el gobierno y sus tentáculos se han dado cuenta de que aquéllas organizaciones, personas y colectivos, que no tienen ni un cobre ni un sol para dar ni regalar – contrariamente a lo afirmado- son capaces de movilizar a la opinión pública mundial contra un proyecto ecocida en todo sentido de la palabra?
¿No toma agua el Sr. Santillana? ¿No quiere él y su familia y amistades gozar de buena salud? ¿No quiere él praderas y bosques limpios para que sus vástagos puedan correr alegremente? ¿No quieren ellos todos un buen queso cajamarquino en la mesa de cada día… además que da trabajo a miles de agricultores y ganaderos y comerciantes y transportistas y los turistas compran por kilos? Y encima es recontra sano, un cóctel de calcio. ¿No tenemos todos derecho a vivir en paz y bien?
Finalmente, estos señores del gobierno buscan “conexiones extranjeras” para ensañarse contra los defensores del medioambiente del país y tener un pretexto más para atacarlos.
En el Perú se ha inventado un nuevo delito, el ser defensor del medio ambiente. Pronto le seguirán los médicos por curar a la gente, o los abogados por defender a las personas. Por ahí va la cosa.

Servindi http://servindi.org/

Repensar el uso de metales frente al modelo extractivista

Sursiendo hilos sueltos
 
Gran parte de nuestras vidas modernas están rodeadas de metales. Su extracción acarrea problemas sociales y ambientales. Sin embargo hay proyectos, actividades y propuestas que sin negar su uso, los utilizan de una manera más amigable.
Hace unas pocas semanas asistimos a un taller técnico sobre los impactos de la minería metálica en la salud y el ambiente. Entre algunos de esos datos que compartiremos hubo uno, que sin cifras y sin mucha necesidad de una investigación exhaustiva, salta a la vista: casi no existen actividades modernas que no usen metales y minerales de manera directa o indirecta.
El modelo extractivista actual, en todas sus facetas, atenta contra los bienes comunes. El caso de la minería metálica, ese “motor de desarrollo” en boca de gobiernos liberalesy progresistas, es una de las actividades más devastadoras por sus consecuencias sociales y ambientales. Y América Latina es el primer productor de metales del mundo. De todos ellos los más codiciados son el oro y la plata. Para su extracción hoy cerca del 90% se hace a cielo abierto contaminando aguas superficiales y subterráneas pero también suelos y aire. ¿Y para qué lo usamos? En el caso del oro solo cerca del 10% de lo extraído se usa en tecnología, lo demás: el 40% en joyería y el 50% restante en inversiones. Sale del subsuelo de territorios y ecosistemas vivos para ir a parar al subsuelo de territorios financieros: los bancos. El porcentaje de reciclaje de estos metales es ínfimo, comparado con su extracción. El capitalismo tiene sed de acumulación.
Según afirman, con la extracción de éstos y otros metales se produce además otro desbalance: “los países industriales consumen el 70% de la producción anual de los nueve minerales mas importantes. Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y Europa Occidental, que tienen el 15% de la población mundial, consumen el 61% del aluminio, el 60% del plomo, el 59% del cobre y el 49% del acero”.
En Los perversos versos ¿Puede ser sustentable la minería? se dice que “el examen de la minería industrial de los últimos años alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza (…) En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países cuyas exportaciones dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros son económicamente subdesarrollados.” O sea, ni sustentable, ni desarrollo, ni nada de nada. La investigación apunta más datos y aunque haya sido realizada desde Ecuador lo cierto es que las historias se repiten en otros lugares: enfermedades, dependencia, ruptura de tejido social, corrupción, migración, criminalización y todo lo demás que una situación así trae aparejada…
Para quienes gustan decir: “estás en contra de la minería, pero nos dejas de usar una computadora”, se puede decir que es cierto, nuestras vidas modernas usan metales y minerales, pero en contra de lo que nos quieren hacer creer, el mayor consumo que se hace de ellos es el industrial y el armamentístico. Por eso, no se trata de estar contra el uso de metales y minerales sino contra el modelo que lo sustenta. Aún así, desde lo individual podemos repensar algunas prácticas.
 
Deshacer el discurso de la obsolescencia programada
Hace un par de semanas compartíamos una nota en la se alertaba que la basura tecnológica se está convirtiendo en un crescendo insostenible y ponzoñoso. En las grandes ciudades sólo 11% del material electrónico generado se recicla y en muchos casos esos “aparatos electrónicos, (‘obsoletos’ pero funcionales…), llenos de metales” terminan en el fondo de un armario. Basado en esto, el proyecto Cámara Shuar de Ecuador está pidiendo apoyos en “especias” para desarrollar su plan. El llamado es a reciclar los aparatos electrónicos que duermen en el armario, y apoyar la lucha del pueblo Shuar contra las minas a cielo abierto y la extracción de petróleo. Se busca dar una nueva vida a esos aparatos que serán utilizados en el proyecto de difusión audiovisual que la propia comunidad hará como parte de la “defensa de los territorios habitados y así denunciar la futura extracción de otros metales que finalmente irán a atiborrar otros armarios polvorientos, cuando los aparatos que éstos metales ayudaron a crear se vuelvan obsoletos por la programación del marketing”.
En las primeras economías del mundo se pueden encontrar muchos recipientes para arrojar chatarra electrónica que supuestamente será reciclada. Sin embargo las más de las veces esos aparatos terminan en basureros de países lejanos, como Ghana, al cual llegan bajo el nuevo negocio de la cooperación al desarrollo y “teniendo en cuenta que solamente una cuarta parte de los productos electrónicos pueden ser reutilizados, gran parte de ellos terminan en los almacenes de tiendas de segunda mano de la región. El resto son simplemente residuos y acaban sus días en Agbogbloshie el mayor vertedero de Ghana”. Quizás haya alguien que piense “no deberían permitirlo” o “deberían tener una ley que lo prohíba”. Lo cierto es que la propia “Unión Europea dispone de leyes que prohíben la exportación de residuos peligrosos, pero encubiertos como bienes de segunda mano o incluso donaciones, consiguen burlar las barreras legales y llegar a puerto. En Estados Unidos no existe normativa que prohíba la exportación de residuos electrónicos”.
Una vez más todo lo que el capitalismo toca es negocio… Ni sustentable, ni amigable, ni nada que se parezca. Simple y llano negocio. Los pronósticos no parecen mostrar un horizonte alentador; según predicciones la cantidad de basura electrónica en el mundo aumentará 33% en 5 años.
 
El Estado de Derecho, muchos derechos y ninguna obligación
A pesar de la cantidad de casos conocidos y denunciados de comunidades y poblaciones enteras que se han visto afectadas por la extracción de oro, plata o coltán (por mencionar solo algunos) las empresas siguen mutando sus discursos y contando con las leyes necesarias para contaminar legalmente. Probar que una minera ha destruido el ecosistema de una región donde se ha emplazado y que sus habitantes están sufriendo enfermedades incurables es misión (casi) imposible. Se necesitan “datos duros” que muchas veces no están al alcance de las comunidades. A la luz de estas realidades la ONG Source International brinda suporte técnico-científico de alto nivel y de manera gratuita para quecomunidades afectadas por estas actividades“puedan evaluar los daños a sus recursos y promover acciones reparatorias”. Sin duda es de suma importancia que la ciencia se ponga al servicio de las comunidades para poder pelear en el terreno de lo legal.
Sin embargo, como nos recuerdan Sacher y Acosta “la industria minera mundial no está sujeta a ningún marco legal internacional. A lo sumo ésta se compromete, siempre de manera voluntaria, a regular sus actividades a través de la firma de numerosos convenios”. Una vez más el llamado es entonces a hacernos responsables de los que consumimos, a ejercer nuestra libertad de mercadoen mercados locales -cuando se pueda- y en mercados justos. Aún así, es importante que nuestras acciones sean preventivas, detenerlos antes de que se instalen en los territorios y los destruyan,tomar conciencia de lo que nuestras pequeñas acciones, unidas, pueden hacer.
Los impactos de las actividades del modelo extractivista minero en las comunidades y el ambiente se empiezan a ver incluso antes de que suenen las primeras explosiones que harán volar por los aires las rocas de nuestras montañas. Desde la etapa de exploración hay compra de voluntades, se realiza tendido de carreteras (que facilitan actividades de caza y tala masivas) y destrucción de capa forestal además de provocar fragmentación del hábitat natural, la cual es la principal causa de desaparición de especies de plantas y animales. A (no tan) largo plazo las actividades mineras (y petroleras) pueden acelerar o producir terremotos ya que el subsuelo es vaciado y se rompe el equilibrio de las capas tectónicas sobre las que están nuestros continentes.
A corto plazo, uno de los grandes problemas de la actividad minera son las rocas de desechos. Para llegar al lugar donde hay una “concentración rentable” de los metales que se desean extraer hay que deshacerse de lo que está arriba. Toda esa roca que antes veíamos en forma de bonitas montañas y “no sirve”, ahora se transformarán en montañas de basura que liberarán los metales pesados almacenados en ellas al aire, agua y suelos. Estos desechos provocan drenaje ácido, una contaminación que puede llegar a durar, sin exagerar, miles de años. La mina Iron Mountain en California cerró en 1963 pero seguirá contaminando el río Sacramento con drenaje ácido por otros 3mil años más.
 
¿Esto significa que queremos volver a la Edad de Piedra?
Es claro, la exageración siempre ha sido una gran herramienta de marketing que funciona con quienes no están familiarizados con el tema. No se está hablando de volver a la Edad de Piedra.
Las propuestas que pretenden una reducción del consumo, el gran pecado capital(ista), son muchas y diversas, pero en el fondo todas abogan por consumir solo lo que necesitamos. Así por ejemplo nos encontramos con aparatos eléctricos y electrónicos que parecen dar batalla una y otra vez; otros en cambio parecen querer tirar la toalla al primer golpecito. El problema no es consumir cosas sino la cantidad de cosas que consumimos y el desinterés por intentar encontrar una solución al problema, antes dedeshacernos de ellas.
Pero vayamos más allá. Ya lo hicimos todo: redujimos, reutilizamos, reparamos y reciclamos (o donamos para el reciclaje) y aún así necesitamos un aparato nuevo de reemplazo al actual. ¿Cómo hacer un consumo responsable de las tecnologías?
Hace no mucho tiempo compartíamos la noticia de que se presentó la primera computadora portátil verdaderamente libre, un aparato desarrollado por Gluglug, una compañía británica que se encarga de modificar viejos portátiles de Lenovo ocupándose de liberar su software pero también su hardware, para obtener así computadoras con mayor durabilidad. Al día de hoy “estos portátiles son famosos entre administradores por ser especialmente confiables y duraderos”. También hay una alternativa si lo que se necesita es un nuevo teléfono móvil. Se llama FairPhone y es “un smartphone diseñado y producido con el mínimo daño a la gente y el planeta” controlando toda la cadena de fabricación. Además sus prototipos están disponibles en open source, lo que lo hace un proyecto replicable. Por eso para algunos éste es un teléfono móvil libre y solidario. Hay otra propuesta, resonante: la de este hindú que crea una nevera que funciona sin electricidad. Y en realidad haycada vez más diseñadores industriales, arquitectos o técnicos interesados e interesadas en (re)crear alternativas menos agresivas e igual de cómodas para nuestras vidas.
¿Y qué pasaría si soy yo, en primera persona, quien quiere aprender/enseñar estas cosas? En Oaxaca un día, un grupo de amigos interesados en compartir experiencias y conocimientos en tecnologías e informática libre, decidieron crear Min, un proyecto de reciclaje de basura electrónica y donación de equipos de cómputo a escuelas de zonas marginadas del Estado. No solo reciben cualquier aparato “que se conecte a la electricidad” sino que están abiertos a enseñar lo que saben a otras personas deseosas de aprenderlo. De hecho sus materiales y documentos están en linea para ser descargados. Porque, como ellos mismos dicen: “trabajamos por hacer de la tecnología algo accesible para todos. Nuestra visión de la tecnología está enfocada en la solución de problemas de la humanidad de forma responsable con la sociedad y con nuestra madre naturaleza”.
¿Cuántas cosas poseemos? Vivimos en el mundo de la obsolescencia programada y sin embargo vemos que hay alternativas. Elegirlas depende de cada una y cada uno de nosotros. Consumir menos no es sinónimo de no consumir nada, sino de hacernos responsables de lo que compramos. O de lo que podemos intercambiar: la web Nolotiro, te lo regalo (sin condiciones) recoge datos reales, de personas que han elegido no tirar lo que ya no les sirve, lo ponen en esta vidriera digital para que otras personas puedan llevárselo y prolongar su vida útil.
Los mercados y la economía no son nuevos. Existen desde que la humanidad tiene formas de relación más o menos complejas. Pero hay economías y mercados más allá del capitalismo, muchas personas están ya hoy intentando construir otro tipo de relaciones comerciales, para vivir algunas posibles salidas del laberinto del desarrollo capitalista.

@Sursiendo Fuente: http://sursiendo.com/blog/2014/01/repensar-el-uso-de-metales-frente-al-modelo-extractivista/

"El Buen Vivir, en definitiva, es la búsqueda de la vida en armonía"


Entrevista con Alberto Acosta sobre el Sumak Kawsay

Manuel Antonio Piedra
Rebelion

¿Qué es para Ud. una Filosofía de vida?
La Filosofía de vida es la sabiduría y la capacidad que tiene un pueblo y un individuo para relacionarse, caminar y valorar los principios y leyes constitutivas de la vida, es decir, de la naturaleza. Esto se cristaliza en una cosmovisión y una ideología que permite una conciencia social sobre su existencia y su realidad en un tiempo y espacio determinado. Es decir, en la forma de percibir y concebir el compromiso que tiene cada ser humano o colectivo consigo mismo, con la Humanidad y con la Naturaleza, como parte intrínseca de ella. Dentro de este contexto, todos tenemos algo que decir y algo que hacer para aprender a estar y fluir en la vida.
¿Qué es para Ud. el Sumak kawsay?
El sumak kawsay o Buen Vivir es una visión del mundo de los pueblos americanos y al mismo tiempo es una propuesta que surge desde los marginados de los últimos 500 años . Se plantea como una oportunidad para construir otro “sistema-mundo”, a partir del reconocimiento de los diversos valores culturales existentes en el mundo y del respeto a la Naturaleza. Esta concepción desnuda los errores y las limitaciones de lasdiversas teorías del llamado progreso y desarrollo. Desde diversos ángulos, no solo desde el mundo indígena, aparecen respuestas a las demandas no satisfechas por las visiones tradicionales de la modernidad.
Se ha llegado a una conclusión, no solo en Ecuador sino en varias partes del mundo, que el estilo de vida actual, pregonado y practicado por los países ricos y al que aspiran los países pobres, es insustentable e inviable en el mediano y largo plazo.
Cada vez vemos como con creciente fuerza aparecen problemas que están poniendo en riesgo la vida misma del ser humano en el planeta: los cambios climáticos y el calentamiento global son apenas una muestra de que no podemos seguir por la misma senda que provoca estos destrozos ambientales.
En ese contexto, creemos que hay que replantearse el estilo de vida mismo. Ese es el meollo del asunto. No podemos seguir por la vía del progreso tradicional, entendido como un proceso de acumulación permanente de bienes materiales. El objetivo no puede ser tener siempre cada vez más bienes materiales; como dicen los sabios andinos: rico no es aquel que tiene muchas cosas materiales sino el que tiene menos necesidades. En realidad no interesa cuantas cosas una persona pueda producir en su vida, sino cómo las cosas a las cuales tiene acceso esa persona van a hacer de su vida, una vida sabia. Esto conduce, por cierto, a un decrecimiento y a una redistribución de esas cosas acumuladas en pocas manos para conseguir una vida equitativa en términos familiares, nacionales y mundiales. Esto implica un cambio filosófico fundamental. Se pone en entredicho aquella idea de la Ilustración que se difundió con mucha fuerza desde hace más de dos siglos, a través de la cual se creía que el ser humano está obligado a dominar y controlar a la Naturaleza. Ya vemos que eso es imposible.
Desde esa perspectiva se propone el Buen Vivir andino o amazónico (sumak kawsay en kichwa; suma qamaña en aymara), sintonizando esta propuesta con otras propuestas más o menos similares provenientes de diversos sectores y regiones del planeta. El concepto del Buen Vivir no solo tiene un anclaje histórico en el mundo indígena, se sustenta también en algunos principios filosóficos universales: aristotélicos, marxistas, ecológicos, feministas, cooperativistas, humanistas...
Para entender lo que implica estos Buenos Convivires, que no puede ser simplistamente asociado al
“bienestar occidental”, hay que empezar por recuperar la filosofía y la cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas. Eso, de plano, no significa negar una forma propia de modernización, incorporando muchos y valiosos avances tecnológicos de la Humanidad. Es más, una de las tareas fundamentales recae en el diálogo permanente y constructivo de saberes y conocimientos ancestrales con lo último del pensamiento universal, en un proceso de continua descolonización del saber y el ser, para poder estar en la vida, siendo no más, como dice nuestra gente.
El Buen Vivir , en definitiva, es la búsqueda de la vida en armonía del ser humano consigo mismo, con sus congéneres y con la Naturaleza, y entendiendo que todos somos Naturaleza y que somos interdependientes unos con otros, que existimos a partir del otro. Buscar esas armonías no implica desconocer los conflictos sociales, las diferencias sociales y económicas, tampoco negar que estamos en un sistema que es ante todo depredador, como el capitalista. Por lo tanto, a diferencia del mundo del consumismo y de la competencia extrema, lo que se pretende es construir sociedades en donde lo individual y lo colectivo coexistan en complementariedad entre sí y en armonía con la Naturaleza, donde la racionalidad económica se reconcilie con la ética y el sentido común. La economía tiene que reencontrase con la Naturaleza, para mantenerla y no para destruirla, para retornar a su valor de uso y no al valor de cambio.
¿En las condiciones actuales, cómo ir más allá de un Buen Vivir que en cierto sentido se resume en el acceso a servicios básicos, un ambiente sano, etc. Y en este caso, cómo proyectar a Ecuador a una vida de este tipo?
El Buen Vivir no se resume en satisfacer las necesidades básicas y garantizar un ambiente sano, simplemente. Para empezar no se trata de emular los estilos de vida consumistas de los países ricos. Países por lo demás maldesarrollados en muchos ámbitos, como demuestra el gran sociólogo José María Tortosa. Lo que se propone con el Buen Vivir es organizar la vida de otra manera, a partir de otros principios, como son la complementariedad, la correspondencia, el consenso, la solidaridad, el respeto, la reciprocidad, la equidad, la simbiosis, la homeostasis... En definitiva son otras formas de percibir y organizar la vida en el continuum de la naturaleza y no en el capricho del ego humano. Ese es el gran reto que tenemos entre manos y que paulatinamente se transforma en el reto del mundo entero. La idea del Buen Vivir , de la vida en armonía, del paso atrás, tendrá que ser asumida por el mundo entero si no queremos poner en riesgo la vida del ser humano en el planeta.
Entonces, por qué no centrarnos en la búsqueda del Buen Vivir y evitar perder el tiempo en confrontaciones como las que se dan actualmente en los sectores políticos que detentan el poder. Eso lamentablemente no es posible, ante todo porque los conflictos y las confrontaciones son inherentes a una sociedad inequitativa, injusta desde sus raíces, como lo es la capitalista. Si tenemos un grupo muy reducido de la población que aglutina la mayor parte de los beneficios de la economía, como resultado de un modelo que no es sustentable ni económica ni ambientalmente, se van a dar confrontaciones y enfrentamientos. Ese no es el problema de fondo.
El problema es que muchas de esas confrontaciones pueden ser estériles cuando no están dentro de una propuesta estratégica de acción para producir una transformación realmente estructural. Confrontaciones verbales sin políticas y acciones concretas no ayudan a procesar un cambio de la modalidad de acumulación y del patrón de decrecimiento y redistribución de la riqueza. Si dicho patrón no es afectado, los ricos seguirán siendo cada vez más ricos. Los pobres pueden en algunos casos mejorar sus condiciones de vida gracias a una serie de ejercicios clientelares del Estado, pero seguirán marginados y dependientes. Si no se cambia el modelo de acumulación extractivista y se afecta la excesiva concentración de la riqueza no se cambiará la realidad. El productivismo no acaba con la pobreza más bien la acentúa a mediano plazo, como vemos con la crisis europea actual. Los discursos no son suficientes. Se requieren acciones concretas y sobre todo coherentes. Y muchas de esas acciones hacen falta todavía en el Ecuador.
¿Bajo las actuales condiciones políticas, qué posibilidades existen de llegar a un Estado de bienestar?
Aclaremos que con el Buen Vivir no se pretende construir un Estado de bienestar. La preocupación central no es solo acumular para entonces distribuir. Para entender lo que implica el Buen Vivir , que no puede ser simplistamente asociado al “bienestar occidental”, sino el tener otra noción de la riqueza y la pobreza, entendiendo que la riqueza es el equilibrio natural y la pobreza es su alteración. En las sociedades indígenas, sin tratar de idealizar lo que allí sucede, no existe, por ejemplo, el concepto acumulador de desarrollo, ni de pobreza en los términos convencionales. Es más, el concepto de desarrollo viene aparejado a un índice de pobreza medido por lo material, es inconcebible como la Humanidad se dejó manejar por el mercado.
En su opinión, ¿hay una alternativa a este tipo de civilización en la que vivimos actualmente?
Dentro del sistema capitalista definitivamente no hay alternativa. Se pueden resolver algunos problemas, pero las grandes inequidades económicas, sociales y ambientales son en esencia propias de este sistema. Los valores fundamentales del capitalismo se nutren de la desigualdad, de la inequidad, de la explotación de la mano de obra y de la Naturaleza. Entonces, mientras no se supere este sistema será imposible resolver los problemas de fondo. Pero tampoco hay remedio, ya sabemos que si seguimos en el mismo ritmo de acumulación capitalista el mundo va a ser insuficiente y va a colapsar. Más nos vale entender y ayudar a que esas nuevas maneras de mirar al mundo tengan un proceso poco traumático.
Por eso no podemos cruzarnos de brazos y esperar que el capitalismo colapse para recién entonces ponernos a trabajar. El reto, ahora y no mañana, es comenzar a producir cambios desde dentro del mismo capitalismo. Eso ya lo están haciendo, desde hace mucho tiempo atrás, muchas comunidades indígenas y en la actualidad también los denominados grupos anti-sistema que están viviendo un nuevo mundo, una nueva sociedad, y paralelamente accionando políticamente para dar salidas a la crisis y por ende salir del capitalismo y el eurocentrismo.
No vamos a salir del capitalismo de la noche a la mañana. No lo vamos a superar por decreto. La tarea es introducir los cambios necesarios y posibles, incluso creando las condiciones para que estos cambios sean cada vez más radicales, pero conscientes que las grandes transformaciones se lograrán cuando se supere el sistema capitalista.
El camino será largo. Pero habrá que transitarlo. Y para lograrlo hay que desatar un verdadero proceso de democratización en todos los ámbitos de la vida del ser humano. Siempre más democracia, nunca menos. Es fundamental entender que si el proceso de construcción no es democrático y consensuado, el resultado tampoco lo será. Si se aplica un estilo de política autoritario, el resultado tendrá rasgos autoritarios, como el que vive el Ecuador con el correísmo.
Dentro de esta perspectiva ¿Por qué el desarrollo sustentable es una trampa del capitalismo?
Porque no se cuestiona al capitalismo y solo se pretende mejorarlo, es la idea de salir de un capitalismo salvaje por uno verde o sustentable, lo cual es un eufemismo, pues el capitalismo nunca podrá ser sustentable per se. La idea del desarrollo sustentable se asienta en un concepto básico, que intrínsecamente es cuestionable. No se puede asumir el desarrollo como un proceso permanente de acumulación material de bienes. Tener cada vez más bienes materiales, como símbolo de progreso y bienestar, es un espejismo inalcanzable para todos los habitantes del planeta. Es más, cada vez es mayor la brecha entre los que tienen todo y les sobra todo, pero quieren siempre más, y los que ansían conseguir aunque sea la migajas de ese todo.
En la actualidad ya es ampliamente aceptado que ese concepto del desarrollo no tiene futuro. Se habla de posdesarrollo. Esto no debe conducirnos a bajar la guardia, menos aún a tolerar que un grupo reducido de la población mundial, que no llega al 20 por ciento, siga acumulando y destrozando las bases de la vía, mientras el resto frena sus aspiraciones de mejorar su calidad de vida para no afectar los equilibrios ecológicos y sociales globales.
No tenemos y no podemos en realidad aspirar a tener el estilo de vida de los países más ricos, por el contrario ellos tienen que decrecer para equilibrarse material y espiritualmente como personas, pues ya vemos las graves limitaciones psicológicas en que viven. Pero si tenemos la obligación de mejorar las cualidades de vida, que no son de cantidades como el estilo de vida de vida occidental sino de calidades y calideces. En los países ricos es cada vez más imperiosa una revisión estructural de sus estilos de vida; ya no cuenta tanto la eficiencia como la suficiencia.
Con el Buen Vivir se pretende buscar opciones de vida digna y sustentable, que no representen la reedición caricaturizada del estilo de vida occidental y menos aún sostener estructuras signadas por una masiva inequidad económica, social y ambiental.
La gran mayoría de la población, condenada sistémicamente a la exclusión e incluso a la pobreza, sobre todo en la grandes urbes, no reflexiona sobre estas cuestiones. Por el contrario, sin preguntarse si es o no posible y conveniente, bombardeada con masivos mensajes que predisponen al consumo, aspira permanentemente a vivir con los niveles de vida que tienen esos grupos acomodados a nivel mundial y nacional. Parecería que a los pobres se les hubiese incorporado en la cabeza un chip consumista de aspiraciones elevadas, pero que no puede cumplirlas por carecer de los recursos para financiarlas o porque, si esto se produjera masivamente, se ahondarían los problemas ambientales globales…
El gran reto de la Humanidad es cómo procesamos una nueva forma de organizar la vida, reconociendo los límites naturales y asegurando una sustantiva y sustentable decrecimiento de los grupos enriquecidos y estabilizando las cualidades de vida los grupos empobrecidos.
¿Este tipo de mentalidad se debe en gran medida a modelos culturales impuestos por las grandes potencias?
No me atrevería a cargar las culpas en términos maximalistas. Sin embargo, la cultura actual es un producto del sistema capitalista y del eurocentrismo (que no es ser antieuropeo). Este sistema, esta civilización, tal como lo entendía el economista austríaco Joseph Schumpeter, es un sistema de valores sustentado en la desigualdad y en la explotación. En el esquema neoliberal, que es una fase extrema del capitalismo, este sistema se ha convertido en la civilización de la desigualdad por excelencia.
No hay duda, en estas décadas neoliberales la cultura del individuo individualizado –como productor y consumidor- se ha extendido con mucha fuerza. No interesa solo desarmar las políticas neoliberales, algo indispensable por lo demás. Es urgente dar paso a una suerte de revolución cultural para reducir los efectos perversos del individualismo extremo y del consumismo depredador.
¿Cómo combinar los logros del “eurocentrismo” con saberes propios de nuestra cultura “ancestral”?
No confundir eurocentrismo con europeidad. El gran reto en este momento es cómo aprovechar todos los conocimientos disponibles. No podemos cerrarnos a los avances de la ciencia, especialmente la quántica y la relativista. Como pocas veces en la historia de la Humanidad la información y los avances tecnológicos han alcanzado niveles inimaginables hace solo pocas décadas. Hay que tener la capacidad para saber discernir cuál es la información relevante. El actual bombardeo mediático no es necesariamente positivo. La sobresaturación de determinada información, controlada y mediatizada por determinados grupos e intereses de poder transnacional o nacional, hace mucha de esa información inservible. La relativamente excesiva información oculta, consciente o inconscientemente, aquellas informaciones que realmente contribuirían a la liberación del ser humano.
El mundo se asemeja cada vez más a una suerte de medioevo tecnocrático. Reducidos grupos humanos concentran la riqueza y los avances tecnológicos manteniendo crecientes exclusiones sociales, en medio de insospechadas tensiones políticas y sociales, así como con un marcado deterioro ecológico. Siempre hay que tener presente que la tecnología per se no resuelve nada, no vivimos un problema tecnológico sino uno de tipo político estructural.
Sin negar para nada los veloces avances tecnológicos alcanzados en las últimas décadas y que nos seguirán sorprendiendo día a día, hay que tener presente que no toda la Humanidad accede por igual al mundo de la informática, por ejemplo. Todavía la mitad o más de habitantes del planeta, al empezar el nuevo milenio, no tenían contacto con un teléfono, no se diga con el internet. Y, de conformidad con estimaciones de especialistas, realizadas al finalizar el siglo XX apenas una de cada dos personas tendría acceso a la interconexión digital.
Esta constatación, sin minimizar el papel de las tecnologías de punta y su masiva difusión, nos remite al valor que tiene el papel y el lápiz como herramientas de liberación. Esto, adicionalmente, nos dice que muchos de los retos futuros siguen siendo los mismos de antaño y que la posibilidad de una Edad Media de alta tecnología, pero excluyente en extremo, es una posibilidad amenazadora en ciernes o quizás ya en pleno proceso de construcción...
Pero como todavía hay pueblos conscientes y personas críticas, hay como confiar en un futuro humano, de convivencia armónica con la Naturaleza. Una cosa importante es pelear en los espacios locales, y ayudar a que esos grupos que han manejado durante mucho tiempo una forma diferente de relación con el entorno, puedan hacerse cada vez más fuertes. Hay como seguir bregando para que la Humanidad no tenga que incursionar a través de esa pesadilla tecnológica totalitaria. Para lograrlo requerimos otros niveles de organización plural de las sociedades mundiales desde donde se podrá plantear con mayor claridad y profundidad soluciones globales. Y en ese campo el Buen Vivir o los Buenos Convivires son también una propuesta para toda la Humanidad.

Nota: Esta entrevista fue realizada inicialmente por Manuel Antonio Piedra, editor de Sophia. Luego la entrevista fue completada a fines del 2013. Ver versión inicial en http://www.revistasophia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=707%3Ala-filosofia-desumak-kawsay&catid=41%3Aentrevistas&Itemid=65

jueves, 30 de enero de 2014

El Estado del Poder Corporativo – Reflexiones sobre el Poder de las Corporaciones


Brid Brennan, 
Coordinadora del Programa de Justicia Económica, Poder Corporativo y Alternativas, Transnational Institute 

(TNI)
Conferencia de Prensa Public Eye Awards, Davos, Suiza

El Informe Estado del Poder 2014[1] de TNI revela que en el último año, las empresas transnacionales (ETNs), especialmente los bancos y la industria de gas natural y petróleo, continuaron a beneficiarse extraordinariamente de la crisis económica y financiera mientras que los pueblos pagan el costo. 
A pesar de su responsabilidad por las crises financiera y ecológica, los paquetes de salvataje y de “austeridad” trabajan para beneficiar el 0,001% y restringir la renta y aumentar la presión sobre el 99%.
Nuestra investigación demostró que en los primeros nueve meses de 2013, los 25 multimillonarios más ricos aumentaron su riqueza en 85 mil millones de dólares, mientras que, en el sur global y en los EEUU y UE, más personas pierden su renta a través del desempleo o pérdida de subsistencia y soportan hambre y empobrecimiento. La centralización de poder también creció. Un estudio de 43 mil transnacionales mostró que menos de 1%, principalmente bancos, controlan las acciones de 40% de los negocios globales. Esto no es solamente injusto, pero también demuestra la vulnerabilidad extrema de nuestro sistema económico actual.
Las estadísticas muestran que nuestra inhabilidad de resolver la pobreza, la desigualdad, tener educación gratuita o investir en una transición verde no tiene su causa en la falta de dinero, pero en la cuestión de quien lo detiene. La riqueza actual de los 100 más ricos podría, por ejemplo, pagar por 1.111 años de los gastos públicos de Ruanda[2] o 130 años de los costes de la adaptación al cambio climático[3].
El premio Nobel de economía Paul Krugman comentó que este “enfoque en la austeridad fue sobre usar la crisis, no resolverla. Todavía lo es”[4]. La tendencia actual de malversar masivamente los recursos de los bienes comunes, de ciudadanos y de sus instituciones públicas para el enriquecimiento de los que ya son ultra-ricos es integral para esta fase de restructuración del modelo neoliberal de la economía.
Sin embargo, esta no es solo la historia de individuos ultra-ricos, sacando su riqueza de las operaciones de empresas transnacionales de las que son dueños o que lideran como ejecutivos. Tampoco es sobre que transnacionales tienen mejor o peor comportamiento. La concentración de riqueza, poder y la resultante impunidad corporativa está construida en un sistema de privilegios extraordinarios y “super-derechos” de las empresas transnacionales establecidos por la captura corporativa de las funciones legislativas del gobierno y frecuentemente con la complicidad activa de muchos gobiernos. Según el Profesor Jeffrey Sachs, “(tenemos) una cultura de impunidad basada en la expectativa bien comprobada que los crímenes corporativos son rentables.”[5] Esto permite a las transnacionales continuar actuando con impunidad al costo de violaciones diseminadas de derechos humanos y de los pueblos establecidos y de la destrucción sostenida del planeta.
Estas informaciones resultan de nuestro estudio de la mayores transnacionales del mundo. Casi todas en los últimos cinco años fueron acusadas o multadas por lavaje de dinero, fraude, soborno, espionaje corporativa.[6] Esto no tiene que ver con ser buena o mala empresa: esto dice respecto a una estructura de poder y impunidad que significa que los lucros corporativos pueden ignorar, esconder o deliberadamente disimular cualquier coste social y ambiental de sus operaciones.
Una de las principales razones sistémicas para la impunidad corporativa generalizada es lo que los movimientos sociales conceptualizamos como la “arquitectura de la impunidad”: el marco normativo asimétrico que, por un lado, proporciona a las transnacionales “super derechos” a través de la Lex Mercatoria (el marco legal que protege los intereses de los inversionistas) tales como los Tratados de Libre Comercio, los Tratados Bilaterales y Plurilaterales de Inversiones, la mayoría de los cuales incluyen un mecanismos de resolución de controversias (que permiten a las empresas transnacionales procesaren a los gobiernos), mientras que, por otro lado, todas las normas jurídicas diseñadas para proteger los derechos humanos y padrones ambientales son minados. Las prescripciones de políticas de las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs), tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, bien como la Organización Mundial del Comercio (OMC), también tienen su rol en esta arquitectura de la impunidad.
Estos instrumentos jurídicos de la Lex Mercatoria son vinculantes y tienen mecanismos de hacer cumplir – tales como el Mecanismo de Solución de Diferencias de la OMC (donde gobiernos pueden procesar uno al otro por no cumplimiento con el régimen de liberalización comercial establecido bajo presión corporativa) o el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, donde empresas pueden procesar gobiernos y son frecuentemente premiadas con mega compensaciones. En el 2013, el CIADI multó al gobierno de Ecuador en 203 mil millones de dólares por finalizar el contracto con Occidental Petroleum Corporation (OPC), aunque haya sido la OPC quien primero había rompido el contracto con el gobierno de Ecuador. La suma demandada contra Ecuador representa el 59% del presupuesto del año de 2012 para educación y el 135% del presupuesto anual con salud en el país.[7]
El sistema internacional de Derechos Humanos por otro lado no tiene un Tratado vinculante sobre las operaciones de las transnacionales y todavía menos un mecanismo de hacer cumplir para solucionar los crímenes corporativos o ofrecer remediación y justicia a las comunidades afectadas. Por el contrario, la Unidad de Empresas y Derechos Humanos de la ONU, conjuntamente con gobiernos cómplices promueven directrices voluntarias débiles a través del marco de Responsabilidad Social Corporativa como falsa respuesta a las violaciones de derechos humanos y crímenes corporativos.
El historial de esta impunidad corporativa ha sido trazado en casos bien documentados de violaciones de derechos humanos y de padrones ambientales por transnacionales, como en el informe Impunidad SA[8]. Esta impunidad sistemática también está bien documentada en las múltiples campañas lanzadas a partir de las comunidades que tienen sus bosques devastados, sus ríos contaminados, sus tierras envenenadas con tóxicos o las comunidades destruidas por la extracción de los recursos naturales y desalojos, como los que vemos en los casos seleccionados para el Public Eye Awards 2014[9]. 
Lo peor es que hay intentos de profundizar la captura corporativa en el funcionamiento de nuestro sistema democrático. Esto está elaborado en la Global Redesign Initiative (GRI) – el informe del Foro Económico Mundial publicado en 2010 – Everybody’s Business: Strengthening International Cooperation in a more Interdependent World[10]. La GRI está determinada a atacar la democracia representativa como conocemos. En la GRI, el Foro Económico Mundial y la Clase de Davos no dejan dudas que ellos creen saber mejor como gobernar la economía global y nuestras vidas cotidianas: “gobernar hoy no es más una cuestión de gobierno solamente… las ‘funciones públicas’ básicas de los gobiernos fueron redefinidas… por lo tanto el desafío es como reinventar el gobierno como una herramienta para la creación conjunta de valor público.” El Foro Económico Mundial ve esta solución en una forma de gobernanza con “múltiples partes interesadas” que consiste en empresas transnacionales, gobiernos y una selección de entre la sociedad civil, pero especialmente empresas[11].
Este abordaje de gobierno de “múltiples partes interesadas” está ya operacional en instituciones tales como European Roundtable of Industrialists (ERT), el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (World Business Council for Sustainable Development - WBCSD) y el Diálogo Empresarial Transatlántico (Trans-Atlantic Business Dialogue - TABD). El TABD se considera una institución política teniendo un rol oficial en determinar las prioridades de las políticas públicas de  UE y EEUU y cuyo mayor éxito ha sido la preparación secreta del Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión – el Tratado de Libre Comercio propuesto entre EEUU y UE.  
Esta amenaza radical a la democracia también es subrayada por Susan George en su artículo Estado de las Corporaciones: “No es solo su tamaño, su enorme riqueza y activos que hacen de las transnacionales un peligro para la democracia. Es también su concentración, su capacidad de influenciar, y frecuentemente infiltrar gobiernos y su habilidad de actuar como una clase social internacional genuina para defender sus intereses comerciales contra el bien común.”[12] Es este tipo de poder de tomada de decisión, bien como el poder de imponer la desregulación en los últimos 30 años, resultando en cambios en las constituciones nacionales, y en la legislación nacional e internacional que creó el ambiente para los crímenes corporativos y la impunidad.
Históricamente hubo distintos intentos de oponer y reverter este dominio de y para las transnacionales, y estos intentos continúan en muchas campañas globales contra la liberalización del comercio y de las inversiones, bien como las campañas para establecer un régimen de responsabilización para las transnacionales. Entre las más recientes, hay la iniciativa por Obligaciones Extraterritoriales (ETOs) y el lanzamiento de la Campaña Global Desmantelemos el Poder Corporativo y Pongamos Fin a la Impunidad.[13] Esta campaña, liderada por más de 150 movimientos, redes de la sociedad civil y de derechos humanos prevé el desarrollo del Tratado de los Pueblos por obligaciones vinculantes a las transnacionales. Algunas de sus principales demandas han sido reflejadas en una petición oficial hecha por 85 gobiernos, liderada por Ecuador, ante al Consejo de Derechos Humanos en el mes de Septiembre de 2013[14].
Ante a crímenes como Rana Plaza en Bangladesh, el masacre de los mineros de platino en Marikana, Sudáfrica, el derrame de petróleo en el Golfo de México por British Petroleum, y la corrida global por fracturación hidráulica y acaparamiento de tierras, una resistencia global está emergiendo en el nivel local con las luchas de resistencia de las comunidades al extractivismo y a las prácticas laborales y operaciones de las transnacionales. Es la resistencia construida sobre lo que Naomi Klein llama “la emergencia de la reconstrucción de los pueblos”[15]. Es la resistencia que va más allá de la crítica para lo que Hilary Wainwright ve como la construcción y incrustación de luchas y oportunidades de poder transformativo en el cambio institucional.[16] Este poder transformativo emergente también está tomando el desafío de parar y desmantelar el poder y la impunidad corporativas.
Davos es una ocasión importante para destacar esto y ponerlo en el centro de la opinión pública y en una agenda política transformadora.
Fuente: http://www.stopcorporateimpunity.org/?p=5007&lang=es - Imagenes: http://luisjaelmultilocutor.blogspot.com.ar - 
________________________________
[1] http://www.tni.org/briefing/state-power-2014
[2] https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/fields/2056.html#15
[3] http://www.tni.org/article/global-0001
[4] Paul Krugman, The Austerity Agenda New York Times, 31 May 2012
[5] http://www.project-syndicate.org/commentary/the-global-economy-s-corporate-crime-wave
[6] www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/corporate_planet_crimes_and_fines_website_table_with_sources.pdf
[7] Decision on the Stay of Enforcement of the Award, Occidental Petroleum Corporation vs The Republic of Ecuador ICSID Case o. ARB-06-11.
[8] http://www.odg.cat/documents/publicacions/Impunity_Inc.pdf
[9] http://publiceye.ch/en/
[10] http://www3.weforum.org/docs/WEF_GRI_EverybodysBusiness_Report_2010.pdf
[11] David Sogge: State of Davos-The camel’s nose in the tents of global governance. http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/state_of_davos_chapter.pdf
[12] Susan George: State of Corporations – The rise of illegitimate power and the threat to democracy.
 http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/state_of_corporation_chapter.pdf
[13] http://www.stopcorporateimpunity.org/
[14] http://www.stopcorporateimpunity.org/?p=3830
[15] Naomi Klein: The Shock Doctrine.
[16] Hilary Wainwright: State of Counter-power - How understanding neoliberalism’s cultural underpinnings can equip movements to overthrow it. http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/state_of_counter_power.pdf

Ruidos por búsqueda de petroleo en el mar amenaza vida de Ballenas


Con el fin de reducir la contaminación acústica marina y mejorar la conservación de los cetáceos, la campaña Océanos Silenciosos liderada por Lüber une a decenas de organizaciones de todo el planeta como GHF y OCC para avanzar en el desarrollo, promoción, adopción e implementación de un marco regulatorio internacional orientado a resolver los significativos vacíos existentes respecto al rápido y creciente desarrollo de exploraciones sísmicas en los océanos del mundo que incluya.

Por: Elsa Cabrera
Centro de Conservación Cetácea
 

El reciente varamiento de un cachalote en las costas de Uruguay ha generado diversas interrogantes sobre las posibles causas de muerte del animal puesto que aparentemente no presentaba lesiones externas que pudieran sugerir una colisión fatal con una embarcación. Una de las hipótesis que se barajan sería daños auditivos y desorientación producto de exploraciones sísmicas que se realizan desde octubre de 2012 en las aguas de ese país.
Aunque los especialistas uruguayos afirman que todavía es muy pronto para determinar la causa de muerte del cachalote, la hipótesis sirve como recordatorio de los impactos que tiene una amenaza poco conocida pero grave para la vida marina: la contaminación acústica generada por exploraciones sísmicas.
La creciente búsqueda de gas y petróleo en los océanos del mundo está invadiendo cada rincón del espacio marino con ondas de sonido tan potentes, que pueden llegar a causar la muerte a individuos de diversas especies acuáticas.
Embarcaciones equipadas con la más alta tecnología para la identificación de los preciados depósitos de gas y petróleo inspeccionan meticulosamente extensas áreas marinas mediante el uso de cañones de aire comprimido que son descargados simultáneamente para introducir ondas de sonido en el ambiente acuático a altísimos decibeles en dirección al suelo mientras serpentinas de hidrófonos registran y analizan los ecos producidos. Las descargas o “pulsos” de sonido son tan intensos que literalmente atraviesan todo, pudiendo llegar cientos de kilómetros bajo la corteza terrestre. Durante las exploraciones sísmicas estas verdaderas explosiones de sonido se repiten cada diez segundos y pueden extenderse semanas e incluso meses.
Diversos varamientos y muertes de cetáceos alrededor del mundo han sido atribuidos a inspecciones sísmicas. La industria petrolera se defiende argumentando que no existe evidencia científica al respecto. Sin embargo Sigrid Lüber, directora de la campaña internacional Océanos Silenciosos afirma lo contrario: “las inspecciones sísmicas definitivamente tienen un impacto negativo en la vida marina. Ésta no es sólo mi opinión. Existe un creciente cuerpo de investigaciones científicas que demuestran que la contaminación acústica de origen antropogénicos genera impactos directos y acumulativos en peces, mamíferos marinos y otras especies acuáticas”.27/01/14 Exploraciones Sísmicas y Cetáceos: Sonidos Que Matan
La especialista, quien ha trabajado durante varios años en las Naciones Unidas y otros foros internacionales para regular y reducir los niveles de contaminación acústica en el ambiente acuático, agrega que al menos 37 especies marinas han evidenciado impactos negativos producto del uso de cañones de aire comprimido. “Estos varían entre perturbaciones conductuales, disminución de la tasa reproductiva, daños físicos, heridas masivas e incluso la muerte, por lo que su uso debería considerarse como una fuente severa de contaminación marina” afirma Lüber.
En septiembre de 2012 un panel independiente de expertos concluyó que el varamiento masivo de un centenar de delfines cabeza de melón ocurrido en 2008 en Madagascar fue causado principalmente por el sistema de ecosonda de una nave contratada por Exxon Mobil Exploration and Production Limited.
Pero no sólo los cetáceos sufren los impactos de estos verdaderos bombardeos acústicos. Diversas publicaciones científicas evidencian dramáticas disminuciones en peces y crustáceos por lo que el ruido marino producido por las exploraciones sísmicas también es una grave amenaza para la seguridad alimentaria de millones de personas que dependen de los recursos marinos para sobrevivir.
Las crecientes preocupaciones por los impactos generados por la contaminación acústica son reconocidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como tratados multilaterales como el Convenio sobre Biodiversidad y acuerdos regionales como el de conservación de cetáceos del Mediterráneo ACCOBAMS. Sin embargo las fuentes de contaminación acústica marina no cuentan con regulaciones internacionales.
Algunos organismos como la Organización Marítima Internacional (OMI) están avanzando en lineamientos para reducir el nivel de ruido generado por los motores de las embarcaciones, pero las exploraciones sísmicas continúan operando sin ningún marco de regulación internacional estandarizado. La significativa ausencia de medidas regionales e incluso nacionales permiten a las transnacionales petroleras actuar libremente o bajo distintos lineamientos, incluso en las aguas jurisdiccionales de un mismo país.
A pesar que es difícil cuantificar el aumento de las exploraciones sísmicas durante los últimos años, en algunas zonas del planeta los niveles de ruido marino se han duplicado cada década los últimos sesenta años y nuevas áreas marítimas atraen crecientemente el interés de la industria petrolera, incluido América Latina. La expansión de exploraciones sísmicas en la región y los reconocidos impactos negativos que tiene sobre la fauna marina ha llevado a organizaciones civiles a impulsar la adopción de medidas de conservación para la biodiversidad marina.
La realización de exploraciones sísmicas en sistemas fluviales de Surinam ha despertado la preocupación de diversas organizaciones debido a la falta de medidas de mitigación adecuadas. Adicionalmente, todos los estudios de impacto ambiental se realizan teóricamente y no son verificados en terreno, donde habitan especies como el delfín Guyana y el manatí americano, que se encuentra clasificado En Peligro. Adicionalmente, la expansión de estas operaciones en ambientes marinos de Surinam podría afectar a especies especialmente vulnerables a la contaminación acústica como cachalotes y zifios. A pesar que las compañías petroleras que operan en Surinam afirman que implementan medidas para salvaguardar el medio ambiente, Monique Pool, directora de la organización civil Green Heritage Fund afirma que las medidas de mitigación para mamíferos marinos son voluntarias, por lo que es necesario contar con lineamientos locales, en especial porque "actualmente se utiliza una mezcla de medidas donde algunas no tienen sentido". Sin embargo la especialista afirma que se han logrado avances. Pool explica que durante una reunión regional de países del Norte de Sudamérica sostenida el año pasado en Surinam, los participantes acordaron que es prioritario contar con lineamientos desarrollados por expertos de la región debido al incremento de exploraciones sísmicas en la ecoregión.
Por otra parte, en Ecuador el reconocimiento de los impactos negativos que estas explosiones de sonido tienen sobre la vida marina quedó evidenciado en agosto del año pasado cuando las autoridades ecuatorianas decidieron detener durante cuatro meses exploraciones sísmicas realizadas en el golfo de Guayaquil debido a la preocupación de más de 300 pescadores independientes sobre la conservación de las ballenas jorobadas que visitan el área y el aumento de la mortandad de peces durante los últimos años.
Con el fin de mitigar los efectos de las exploraciones sísmicas que se realizan en Uruguay desde el año pasado, la Organización para la Conservación de los Cetáceos (OCC) de ese país colaboró activamente con la Administración Nacional de Combustibles (ANCAP) en medidas de mitigación para cetáceos. Como resultado, las naves de exploración sísmica deben llevar a bordo dos observadores especializados y detener los cañonazos ante la presencia de cetáceos en un rango aproximado de tres kilómetros a la redonda. Desde el año pasado la OCC también ha avanzando en un protocolo para el rescate y atención de cetáceos junto a veterinarios de Uruguay y Brasil. Sin embargo Rodrigo García, director de OCC, afirma que no basta con estas medidas y es necesario continuar trabajando porque el reciente varamiento del cachalote en Uruguay coincidió con la realización de exploraciones sísmicas en aguas de ese país por lo que la hipótesis planteada por varios especialistas es aún más fuerte.
Con el fin de reducir la contaminación acústica marina y mejorar la conservación de los cetáceos, la campaña Océanos Silenciosos liderada por Lüber une a decenas de organizaciones de todo el planeta como GHF y OCC para avanzar en el desarrollo, promoción, adopción e implementación de un marco regulatorio internacional orientado a resolver los significativos vacíos existentes respecto al rápido y creciente desarrollo de exploraciones sísmicas en los océanos del mundo que incluya.

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Por: Elsa Cabrera, directora del Centro de Conservación Cetacea, organización civil chilena miembro de la Campaña Océanos Silenciosos - www.ccc-chile.org