Nuevo impulso a las instalaciones solares, eólicas y geotérmicas para retar a los combustibles fósiles
 
Centrales solares flotantes, perforaciones de varios kilómetros para llegar al calentísimo magma, enormes parques eólicos en el mar….Mientras en algunos países como España se sigue desperdiciando el sol como fuente de electricidad, a pesar de ser el recurso natural más abundante, en otros lugares se fijan objetivos cada vez más ambiciosos para las energías renovables en general y la fotovoltaica en particular.

Por Malen Ruiz de Elvira

Los expertos creen que ya no hay marcha atrás y que las fuentes de energía que no son combustibles fósiles han tomado un impulso imparable, en parte por los acuerdos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ligadas al cambio climático.
En 2016 se produjo un aumento récord de un 9% en la generación de electricidad por energías renovables en general y de un 30% por la fotovoltaica en particular, resumía recientemente el Financial Times. La capacidad de las nuevas instalaciones renovables supuso más de la mitad de la de todas las incorporadas al mercado ese año. Ya se habla de una nueva revolución industrial.
Los líderes actuales en este impulso son China e India. En China se acaba de conectar a la red la mayor central solar flotante del mundo, de 40 megavatios (la potencia de uno solo de los grupos de vapor de algunas centrales térmicas). Los paneles solares flotan sobre el agua de entre cuatro y 10 metros de profundidad que ha formado grandes lagos en una región de minas de carbón abandonadas en Huainan.
La de las centrales solares flotantes es una opción que China, un país superpoblado, está desarrollando a gran velocidad. Dicen sus expertos que ocupan espacios sin uso, ambientalmente dañados, y limitan la evaporación del agua, que además contribuye a alargar la vida de los paneles disminuyendo la temperatura ambiente.
Es pronto para saber si a la larga la humedad presentará más inconvenientes que ventajas para los equipos, que están especialmente diseñados para funcionar en estas condiciones. En esta central flotante se han utilizado por primera vez inversores centrales, también flotantes, que transforman la corriente continua de los paneles panel en corriente alterna. La empresa Sungrow, que los fabrica, ya está preparando otra central similar pero mucho mayor, de 150 megavatios, en la misma zona, informa PV Tech.
En Islandia los esfuerzos van en otra dirección, la de la energía geotérmica. Utilizada tradicionalmente por ser un territorio volcánico en su totalidad, lo que está cambiando es la escala de los proyectos, ante la previsión de que aumente notablemente el consumo de energía. El más ambicioso ha perforado este año la superficie hasta una profundidad de casi cinco kilómetros en la península de Reykjanes. Se trata de alcanzar reservas del magma que alimenta los volcanes, y utilizar sus fluidos supercríticos para aumentar por 10 el rendimiento de los actuales pozos geotérmicos.
En el fondo del pozo se midieron 427 grados de temperatura, 320 bares de presión, y se obtuvieron testigos de rocas permeables, lo que se considera positivo para su posible aprovechamiento, informa el Iceland Deep Drilling Project (IDDP). Otro lugar con difíciles condiciones ambientales, el mar del Norte, es el elegido por un consorcio de Alemania, Holanda y Dinamarca para construir una o varias islas artificiales alrededor de las cuales se plantarán unas 7.000 turbinas. La isla o islas dispondrán de aeropuerto, puerto y las instalaciones necesarias para manejar la granja eólica marina. De ellas partirán los cables que transportarán la electricidad a 80 millones de habitantes.
El proyecto North Sea Wind Power Hub fue presentado oficialmente en marzo en la Comisión Europea en Bruselas. El objetivo final es producir entre 70 y 100 gigavatios de potencia eléctrica. Mientras, en Suiza ha entrado en funcionamiento la primera instalación comercial para capturar dióxido de carbono de la atmósfera y aprovecharlo.
Esta línea de investigación está todavía en su infancia a gran escala. La central cercana a Zurich captura directamente el principal gas de efecto invernadero de la atmósfera y lo utiliza en invernaderos y en la producción de combustibles sintéticos, pero el director de la empresa propietaria Climeworks, Christoph Gebald, ha dicho que también se puede utilizar para el secuestro o almacenamiento de carbono en depósitos subterráneos.
Todos estos proyectos y realidades son solo la punta del iceberg de la nueva fase de desarrollo de las energías renovables y pueden plantear reparos medioambientales, que habrá que comparar en cada caso con el gran problema mundial que supone el uso de los combustibles fósiles.
Estos están todavía en el origen del 86% de la energía consumida en el mundo y eso va a cambiar solo lentamente en las próximas décadas, pero el gran aumento relativo de las renovables a partir desde casi cero, sobre todo por el descenso de su precio, ya está produciendo terremotos en las empresas energéticas y de servicios públicos. En los próximos años muchas cosas más van a cambiar y no solo por el miedo al cambio climático.

Fuente: http://www.publico.es/ Imagenes:
Central solar fotovoltaica flotante de 40 megavatios recién inaugurada en China./SUNGROW

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