Cuando la planta no deja ver el bosque

Los anuncios de una planta nuclear en la costa atlántica de la Patagonia (o donde hubiera agua) generaron legítima alarma en la sociedad, con mensajes que varían desde una superficial animosidad nacionalista, por tratarse de  tecnología supuestamente china llave en mano, hasta la crítica profunda a la matriz energética en su totalidad, un enfoque ecológico, con el que coincidimos, que incluye el rechazo a la actividad nuclear y a la minería de uranio, nacida con el intento de instalar un  basurero de material radioactivo en Gastre, Chubut, a principios de los 80. Esa última vertiente de la lucha social, pues con escasas excepciones nadie más debatió ni debate seriamente del tema, logró crecer y establecerse firmemente, con una distribuida base de información, vínculos nacionales e internacionales y capacidad de presentar argumentos.

Andrés Dimitriu

Esta es la perspectiva que contempla consecuencias a corto y largo plazo sobre la salud, incluyendo la radiación externa (“accidentes” como Chernóbil o Fukushima, entre muchos otros menos publicados, bombardeos sobre ciudades en Japón, o “pruebas” nucleares en “desiertos” y “zonas remotas”) e interna, mucho más difundida pues penetra al cuerpo humano y de otros seres vivos por diferentes vías: respiración, piel, alimentación. Uno de los referentes de ese movimiento es (pues lo sigue siendo) el fallecido Javier Rodríguez Pardo, cuyo legado se continúa en una red de organizaciones sociales y personas o instituciones varias de la región y la Argentina.
Simultáneamente debe considerarse el delirante dibujo sobre las imaginarias y crecientes (!) demandas de energía que, en el discurso economicista “necesita la humanidad”, un cuento sin comienzo ni llegada que toma como punto de referencia la enormidad de energía quemada durante la era del carbón, el gas y el petróleo, que está pronto a terminar sea por el irreversible cambio climático, el agotamiento de hidrocarburos o ambas condiciones juntas. Claro que pasear mercancías de un lugar a otro suele ser presentado como síntoma de una floreciente economía, sin embargo no es otra cosa que un enfermizo frenesí que necesita esconder, para no ser visto, el abismo de las externalidades que genera.
Ocultar las múltiples consecuencias y ramificaciones, junto al maquillaje verde de gobiernos, corporaciones y no pocas ONGs, es uno de los negocios más lucrativos pero a la vez necio que se conozca, porque vivir “verde y feliz” en una punta del mundo a cambio de destrozar alguna otra no es economía, es saqueo (neo) colonial cortoplacista, aunque se le encargue a “la tecnología” que arregle el futuro. Quien se tome el trabajo de analizar la trayectoria completa, no la de las estadísticas superficiales, de cada mercancía, podrá encontrar respuesta a su curiosidad. En la Unión Europea un pote de yogur viaja en promedio 5.000 km incluyendo, en algún momento, su contenido lácteo, los colorantes, saborizantes y conservantes, desde las pasturas y los tambos hasta la mesa del consumidor, que tampoco es la estación final sino que continúa su recorrido en otro invento de la modernidad llamado basura.
Basta con sumar todo el gasto energético de elaboración, envasado, logística de corta y mediana distancia, transporte refrigerado, almacenamiento, distribución, publicidad  y el petróleo contenido en cada pote (de plástico) y se podrá convencer que, cada vez que se repite el esquema en productos y servicios, el andamiaje globalizado actual no solo es inviable, es irremediablemente idiota. La fabricación de armas, sin contar los daños y múltiples consecuencias por el uso posterior es, según el SIPRI, Instituto Sueco de Estudios de Estudios sobre la Paz, de 3 millones de dólares por minuto, si nos limitamos –otra vez- al cálculo dinerario. La lista es inmensa, casi no tiene excepciones y supera la capacidad individual de elaboración.
¿Este modelo es realmente una necesidad de toda la humanidad? Afirmarlo sería una temeridad, sin embargo los líderes del G20 insisten, en la Declaración Final de Hamburgo, que el mundo “necesita crecer” a un ritmo del 3% anual, sin aclarar que eso significa duplicar el nivel mundial de consumos, niveles de extractivismo, multiplicación de conflictos, contaminación masiva de cuencas enteras, de mares, de tierras fértiles, de desertificación y éxodo rural a los 20 años y, 20 años más tarde, otra duplicación con la suma compuesta de ambos “índices de crecimiento”. Desde hace medio siglo hay claras evidencias y debates sobre los límites que la naturaleza impone a cualquier dibujo sobre lo que, divagando, se llama “desarrollo”. En términos del economista Kenneth Boulding; “cualquiera que crea que el crecimiento exponencial puede durar para siempre es un loco o un economista”.
¿Cuáles son las soluciones, los caminos, las transiciones hacia sociedades justas, solidarias, sostenibles y posibles? Buena pregunta, que no puede ser respondida al ritmo de fulminantes y adrenalínicos mensajitos tuiteados sino meditada y ponderada en todas sus dimensiones. Se supone que la especie humana tiene la capacidad para aceptar desafíos, o no? Pues el desafío actual es uno de estos, de tipo técnico, científico, político y filosófico, el más grande de la historia. Fragmentar la realidad en pedacitos solo confunde más y quienes proponen seguir con más de lo mismo y más rápido –es decir trabajar para la concentración de la riqueza y publicitar soluciones tecnocráticos (“nosotros sabemos, ustedes no se metan”) con más o menos “reparto” para calmar los ánimos- están, en el mejor de los casos, asustados por la magnitud de los problemas, se refugian en las multicolores y variantes del neoliberalismo y sus promesas de que no hay otra opción que la lucha entre ganadores y perdedores, y proclaman que ser cómplices del 1% es mejor que ser “perdedor” junto al 99%, cueste lo que cueste.
Para los líderes del G20 y sus fieles seguidores la respuesta a los desafíos actuales de “la humanidad” se lograría incorporando más tecnología a la actividad humana. Pero no cualquier tecnología sino aquellas que permiten más concentración de poder y control corporativo sobre cada milímetro de la existencia humana. Con esos objetivos económicos y financieros en mente, afirman, se podría cumplir las tibias promesas ambientales del llamado Acuerdo (no vinculante, sino voluntario) de París. Una reconocida opositora a la industria nuclear, la Dra. Helen Caldicott, informa que, al margen de los costos y peligros para obtener un minúsculo impacto sobre el cambio climático usando energía nuclear, y sin estimar los problemas posteriores, habría que construir 1600 nuevos reactores, además de reemplazar los 400 existentes. En números concretos: 3 reactores cada 30 días por 40 años, para cuando, dice Caldicott, “las ventanas para frenar el cambio climático ya están cerradas”* .
La nuclear sería una de las fuentes energéticas “renovables”, se insiste en gobiernos y negociantes de energía, obviando de plano varios interrogantes centrales, entre otros: energía para qué usos, para quién, para qué exactamente, en qué condiciones y a qué costo social, ambiental y energético a corto y largo plazo. Al parecer tienen dificultades en distinguir entre bienestar humano básico con abundancia, con generación y consumo local de energía en vez de comercio de la misma a grandes distancias, y la devastadora e inalcanzable zanahoria de la “riqueza” y la híper-producción. Otra pregunta relevante surge después: ¿si el Titanic usara energías “limpias” (incluyendo la falsa opción de la nuclear) para navegar a todo vapor hacia el iceberg, dejaría de ser el Titanic? 
El no tan ridículo ejemplo del pote de yogur europeo ¿en qué sentido es diferente a lo que muy concretamente ocurre en nuestra región, el país y el MERCOSUR en el contexto de la mega iniciativa de la Ruta de la Seda, que es lo mismo que la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA)*, pero dicho en mandarín?

* Fuente: helencaldicottfoundation.org
** Ver http://www.choike.org/nuevo/informes/4404.html
*** Docente e investigador (jubilado), Universidad Nacional del Comahue
Fuente: Diario de Río Negro

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Patagonia Argentina: Multitudinaria marcha anti nuclear en Viedma
Una multitud se congregó en la tarde del miércoles (9/08) en la plaza Alsina para manifestarse en contra de la instalación de una planta nuclear en Río Negro. El reclamo por la negativa al proyecto nuclear se hizo extensivo a la región Patagónica yal país.
Genuina, contundente y pacífica marcha no nuclear
Por momentos, el grueso de la marcha ocupaba cinco cuadras. Mensajes de varias entidades de bien público de la comunidad.
Una multitud se congregó este miércoles en el centro de la ciudad, para expresar su rechazo a la instalación de una planta nuclear en Viedma.
El pedido de los manifestantes fue el de extender la negativa nuclear, a toda la región Patagonia y al país.
Viedma fue el epicentro de decenas de manifestaciones que se realizaban, aunque con menor número de asistentes, en varias localidades del país.
La jornada estuvo marcada por la expresión continua, con intervenciones culturales con las que se pretendía dar por sentada la negativa a la inversión china en Río Negro, anunciada por el gobernador Weretilneck en mayo último y eliminada como sede la capital, hace dos semanas por el mismo mandatario.
La concentración fue numerosa. Se calculaba que alrededor de 2.500 personas se dieron cita en el centro, más precisamente en la plaza Alsina, para iniciar allí la marcha a la plaza San Martín, pasando por la sede de la Secretaria de Minería, el Palacio Judicial y la Casa de Gobierno.
Ya en la plaza San Martín, se escucharon las voces de distintas entidades, todas en un mismo sentido, y se sumó también el reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado, el dirigente mapuche que permanece desaparecido tras una represión de la gendarmería en el sur del país.
Pocos dirigentes políticos, al menos no se hicieron ver, y de entidades gremiales se observaron.
Contrariamente, enorme fue la cantidad de personas que portaban carteles pequeños con mensajes precisos “No es No”, “No a la Planta Nuclear en la Patagonia”, y demás similares.
También pasaron por en frente de la Legislatura, donde continuaron las intervenciones artísticas, terminado la marcha en la misma plaza donde se congregaron.
El operativo policial es de destacar. Para evitar cualquier tipo de inconveniente, los agentes permanecieron dentro de los edificios públicos.
La expresión fue genuina y en calma.

Fuente: https://www.noticiasnet.com.ar/109-noticiasnet/viedma/interes-general-viedma/38940-genuina-contundente-y-pacifica-marcha-no-nuclear - Créditos: WEB
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Comodoro se movilizó en contra de la central nuclear

En el punto de concentración, en la plaza de la Escuela 83, se realizaron charlas que recordaron la histórica lucha de Gastre y se cuestionaron las políticas que impulsa el Gobierno nacional en materia atómica.
En todo el país, ayer se llevó a cabo la marcha en repudio a la instalación de una planta nuclear en Río Negro. La iniciativa también se replicó en Comodoro Rivadavia, Esquel y Puerto Madryn donde en distintos horarios se difundieron las consignas que rechazan la posibilidad de generar energía nuclear en suelo patagónico.
En esta ciudad, la concentración comenzó a las 17 en la plaza de la Escuela 83 donde las personas fueron llegando con pancartas y disfrazados con trajes antirradiactivos. “No a la central nuclear” y “Peligro. Contaminación” eran algunos de los carteles que se dejaban leer en la esquina de San Martín y Belgrano.
Las distintas organizaciones que impulsaron la protesta buscaron que los principales protagonistas de la jornada fueran los niños ya que ellos “son el presente y el futuro de esta tierra”.
Es por eso que en el espacio público se podía observar cómo los más pequeños corrían con globos blancos que tenían la leyenda: “Energías limpias, no contaminadas” y “No queremos otro Japón”.
La iniciativa también contó con algunos más entusiastas que fabricaron remeras con consignas en contra de la decisión del Gobierno nacional.
"LA PATAGONIA NO SE VENDE"
Representantes de la Comunidad Mapuche Tehuelche "Nancanahuel", la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Vecinos de Asambleas Permanentes de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, entre otras organizaciones, fueron los oradores de la jornada.
El rechazo contra la instalación de una planta nuclear y las políticas que impulsa en esa materia el Gobierno de Mauricio Macri fueron unánimes.
Además, se recordó la histórica movilización que se llevó a cabo en Gastre en 1996 cuando se protestó contra la instalación del basurero nuclear en Chubut.
"Nos movilizamos porque creemos en los ríos libres, en la aprobación de la iniciativa popular que prohíbe la minería en Chubut, por Santiago Maldonado que está desaparecido desde el 1 de agosto. Para decirles a los chinos y a los que transan con ellos que no queremos una central nuclear ni acá ni en ningún lado. La Patagonia no se toca", manifestaron.
Las actividades continuaron con la presentación de la murga “Los Caprichosos del Carnaval” para después movilizarse por el centro de esta ciudad.
La marcha comenzó por San Martín hasta Güemes para continuar por Rivadavia y retornar a la plaza de la Escuela 83. Durante la movilización, se entregaron panfletos para informar a la comunidad respecto al efecto que tendría la planta nuclear en la región y se firmó un petitorio para valorar la decisión antinuclear que adoptó la provincia del Chubut.
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Se renuevan los mensajes contra la central nuclear

Bariloche.: Agrupaciones ambientalistas se reunieron en el Centro Cívico para participar de las movilizaciones que se replican en la provincia. “Es un negocio cerrado”, afirmaron.
Una vez más la plaza del Centro Cívico recibió el reclamo de los grupos ambientalistas que volvieron a expresarse contra la instalación de una central nuclear en Río Negro. Desde Bariloche se aguarda la presentación de un documento que emitirán las demás organizaciones de la provincia con destino al gobernador Alberto Weretilneck.
No faltaron las puestas en escena con personas vestidas con trajes protectores contra la radioactividad, mientras otros cumplieron la consigna de portar barbijos con mensajes alusivos. Alrededor de cien personas formaron un círculo en el que proliferaron las consignas contra el proyecto del gobierno nacional, y hasta hubo espacio para expresiones artísticas.
“Es un negocio cerrado”, aseguró Ana Wieman, integrante de Árbol de Pie, acerca de un acuerdo logrado entre el gobierno nacional y la empresa estatal china CNNC. Aseguró que las reacciones en contra de la instalación de la central se multiplican en el país y argumentó que “las están cerrando” en otros lugares del mundo.
Los barbijos marcaron una tendencia durante la protesta en la plaza. (Marcelo Martínez)
A su lado Juan José Paternó destacó la realización de la jornada “Patagonia no nuclear” en El Bolsón, donde distintos especialistas expusieron acerca de la generación de energías renovables. Explicó que esta alternativa podría crear excedentes para aplicar a las redes actuales y lamentó que el argumento del gobierno pase por “las fuentes de trabajo”.
Paternó insistió en la necesidad de definir un destino seguro para los residuos ya que “todavía no saben qué hacer” con ellos.
Ayer los obispos de la región cordillerana emitieron un mensaje público en el que consideraron que “hoy no están dadas las condiciones” para completar la instalación de la central, y pidieron tener en cuenta la “protección” de los habitantes y “el cuidado de la causa común”.
Mientras se llevaba a cabo una marcha en la capital rionegrina, el gobernador Alberto Weretilneck dijo que la ciudad de Sierra Grande “tiene los requisitos técnicos” para avanzar con el proyecto, además de contar con el apoyo popular para instalar la nueva fuente de energía.

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Madryn contra la planta nuclear

El día desapacible y amenazante no impidió que los vecinos de Puerto Madryn se sumen al reclamo nacional con el fin de decirle no a la central nuclear que se pretende instalar en territorio rionegrino. Desde las primeras horas de la tarde la gente comenzó a participar de las diferentes propuestas que se plantearon y que fueron la antesala de la marcha que pasadas las 17 se inició en la plaza San Martín.
La misma, que se gestó por las redes sociales y los diferentes medios, contó con la participación de vecinos que se sumaron para expresar su rechazo a la iniciativa del gobierno nacional que buscaría concretarse con financiamiento chino.
La convocatoria contó con la participación de personas de diferentes edades que hicieron oír su voz para decirle un “No” rotundo a la idea de instalar la planta nuclear. La propuesta tuvo una amplia divulgación entre los vecinos de la localidad que se sumaron a la propuesta, además de contar con el apoyo de los turistas que también esgrimieron su rechazo.
La idea cobró mayor fuerza debido a la latente posibilidad de instalar la central nuclear en Sierra Grande, a partir de las declaraciones del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck y del subsecretario de Energía Atómica de la Nación, Julián Gadano. La movilización coincidió con un rechazo nacional que se replicó en las diferentes localidades para lograr que las autoridades nacionales comprendan el rechazo general que hay a esta iniciativa.
Por otra parte, hoy en la Escuela 789 se comenzará con el operativo de posicionamiento no nuclear que la institución está desarrollando y que busca generar una concientización en la comunidad educativa y madrynense de rechazo a la radicación de la planta en territorio patagónico.
La propuesta consta de tres etapas. La primera será hoy a las 11, frente al establecimiento educativo. Se generará una imagen de impacto donde se leerá una carta ambiental de posicionamiento que define a la localidad como no nuclear.  La segunda instancia es de concientización donde se abordará el tema en las aulas mediante mesas de debate y de escuela abierta donde todos los alumnos podrán intercambiar sus visiones.
El 27 de septiembre en coincidencia con el Día de la Conciencia Ambiental se llevará a cabo un festival no nuclear con la participación de diferentes artistas que dejarán planteado su rechazo a esta idea impulsada por el gobierno nacional.#
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Definitivamente, “No a la planta nuclear”

Pedro Caram

Cientos de personas gritaron “No a la planta nuclear en la Patagonia” durante la marcha que ayer concentró a vecinos de esta capital, Viedma, San Antonio Oeste, Las Grutas, Conesa, Sierra Grande y de varias localidades de Chubut. Otras manifestaciones similares, aunque no tan masivas se llevaron a cabo en una veintena de ciudades del país.
La movilización fue pacífica y reunió a referentes de distintas agrupaciones aunque no hubo distinciones, más que algunas pecheras aisladas y decenas de vecinos comunes que dejaron en claro su oposición al proyecto. Primó el clima artístico, con intervenciones alusivas al rechazo al establecimiento de una central atómica en la costa rionegrina.
La ausencia casi total de custodia policial en el exterior de los edificios públicos por los que pasó la marcha evitó provocaciones y reacciones de los manifestantes. Los uniformados permanecieron en el interior de Casa de Gobierno, en el Palacio del Poder Judicial, la Legislatura entre otros organismos, además de algunos agentes que cortaron el tránsito en las esquinas, junto al personal municipal.
Desde la organización de la marcha se buscó que no se registraran pintadas ni ninguna acción violenta. Se impidió que se estamparan leyendas en las paredes de Casa de Gobierno y también se llamó la atención a quienes lanzaron estruendosos artículos de pirotecnia que están prohibidos en la ciudad.
Norma, una vecina del barrio Castello afirmó que “esperemos que nuestra voz sea escuchada, es responsabilidad del gobernador y del presidente, porque esto es un negociado. La gente en general no está muy informada y como se dice que puede haber fuentes de trabajo ven con expectativas, pero la salud de los que vienen está primero”
A pesar del intenso frío y algunos anuncios de lluvia -que finalmente no ocurrió- fueron unas dos mil personas las que caminaron las calles desde la Catedral, hasta la plaza San Martín, para regresar luego por el frente de la Legislatura hasta Plaza Alsina.
A los viedmenses se sumaron referentes de otras ciudades costeras. “No van a poder doblegarnos, porque en Sierra Grande nos estamos movilizando y además porque recibimos el cálido abrazo de los pueblos de la región, agradecemos a Viedma, Puerto Madryn y San Antonio Oeste por su acompañamiento y queremos que la próxima marcha nacional se haga en nuestra localidad”, afirmó Gustavo Cifuentes, el referente serrano que ofició de orador.
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“A mí hoy me cuesta mucho estar acá, pero veo a los niños y me parte al medio porque son el futuro. La gente de Sierra Grande le tiene miedo al gobierno y a quedarse sin trabajo porque los han amenazado, los funcionarios se ríen de la necesidad, no les importa lo que le pasa al pueblo”, dijo a DeViedma, Eliana Alvarez, una joven de 21 años que dejó su trabajo para participar.
Desde San Antonio Oeste y Las Grutas, llegaron un par de micros, combis y vehículos particulares, con unas 150 personas también a sumarse al reclamo.
“Viví mi infancia y mi adolescencia en Sierra Grande y tengo la experiencia de los chinos en la zona y nunca fue positivo, no creo en el discurso que nos venden, porque es ciertamente un cuento chino”, expresó Mónica Nogués, una docente radicada hace años en San Antonio Oeste.
Hubo fuertes críticas a la Secretaría de Ambiente que conduce Dina Migani y al gobernador Alberto Weretilneck, a quien fueron dirigidos los cánticos.
Desde Puerto Pirámides, en la península Valdés, llegó un grupo liderado por el intendente Javier Roldán, quien dijo que “ese lugar es Patrimonio de la Humanidad y venimos a repudiar este proyecto porque más allá de la distancia por ruta estamos a apenas unos 80 kilómetros apenas separados por un pequeño golfo y compartimos los recursos naturales con Río Negro”.
La masiva concentración regresó a la plaza Alsina y culminó con la presentación de bandas locales en el frente de la Catedral.
En la previa de la marcha de ayer, se entregaron plantines frente a la Casa de Gobierno. Luego durante una conferencia de prensa el sacerdote Luis García fue el vocero del grupo y señaló que “esta es una fecha histórica, es el punto de llegada de este proceso de lucha” y “como pueblo le decimos no a la energía nuclear en Viedma y no a la energía nuclear en la Patagonia”.
Y agregó que “la lucha tiene que continuar” y debemos ”exigir el desmantelamiento de todas las centrales nucleares” y enumeró las tres que están en funcionamiento en nuestro país.
En la zona cordillerana, el epicentro de las protestas estuvo en El Bolsón. Medio centenar de vecinos se reunieron en la plaza Pagano y participaron de la “festimarcha”. Nora Corvalán, de la Asamblea Comarcal contra el Saqueo, dijo que “el proyecto de la planta nuclear es parte de un círculo perverso, que comienza con la extracción de uranio y con miles de derechos mineros ya otorgados, tanto en Río Negro como en Chubut. Entonces se entiende por qué hace falta una nueva central. No es para que los vecinos de Catriel o Ramos Mexía tengan mejor luz, es para alimentar a las mineras”.

 

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