Noruega toma medidas contra el aceite de palma por la desforestación

La forma en la que se explota este ingrediente, es responsable de la deforestación de grandes extensiones de bosques tropicales y Noruega ha tomado medidas para dejar de utilizarlo.

Según datos de la Rainforest Foundation Norway, varias marcas de productos han dejado de utilizar el aceite de palma en sus recetas. Un ejemplo de ello es Nugatti, la tradicional crema de cacao y avellanas que ahora utiliza aceite de girasol.
Una medida ejemplar fue la tomada por el Parlamento el pasado junio de 2016 que decidió prohibir la compra de biodiésel proveniente de aceite de palma por parte de las administraciones públicas.
Todas estas medidas legales comprometidas con la reducción de la deforestación de bosques tropicales en Malasia e Indonesia, han llevado a la reducción de un tercio el consumo de productos que contienen aceite de palma, sean alimentos o combustibles.
¿Por qué es un problema?
El aceite de palma en sí mismo no es el problema, si obviamos el hecho de que tiene una alta proporción de grasas saturadas, nocivas para la salud. El mayor problema es el modo en que se produce y manufactura.
El cultivo del aceite de palma tiene efectos desastrosos sobre los ecosistemas, el cambio climático, las especies protegidas y las poblaciones locales.
Los bosques vírgenes de Malasia e Indonesia están siendo diezmados a una velocidad alarmante debido al gran aumento en la demanda de aceite de palma. La situación es tan drástica que se estima que el 98% del área forestal de Indonesia será destruída antes del 2022.
Borneo y Sumatra constituyen una de las regiones con más biodiversidad del planeta. Actualmente un tercio de las especies de mamíferos de Indonesia están considerados en peligro crítico como consecuencia del desarrollo insostenible de los cultivos que están sustituyendo sus hábitats.
Qué sucede en otros países
En otros países como España, el debate se centra en la presencia de aceite de palma en los alimentos desde un punto de vista de cuidado de la salud. Noruega en cambio, piensa en el impacto ambiental que produce la deforestación en el planeta: cada año se elimina una superficie de selva tropical del tamaño de Austria.
Esta acelerada deforestación se relaciona con el avance de plantaciones de palma para la producción de aceite o biocombustible. Ya los legisladores noruegos prohibieron en junio de 2016 actividades o importaciones que supongan la destrucción de bosques porque son la garantía del planeta en la lucha contra el calentamiento global.
Malasia e Indonesia son los mayores productores de aceite de palma del mundo (85% del total). Si bien esto genera ganancias para la economía y puestos de trabajo en zonas rurales, implica también un impacto en el ambiente y el desarraigo de pueblos índigenas que habitan los bosques tropicales. Estas comunidades no son consultadas sobre las actividades de la industria del aceite de palma y están en conflicto territorial con las empresas según la Rainforest Foundation Norway.
Estrategias exitosas
Las organizaciones ecologistas noruegas vienen sensibilizando a los consumidores del país desde la década de los 90 con estrategias que relacionan los productos que contienen aceite de palma, con la destrucción de bosques. Elaboraron listas de alimentos y productos que contienen este aceite y en poco tiempo el consumo se redujo en un tercio.
El otro reto fue frenar las inversiones en actividades que contribuían a la destrucción de bosques como aceite de palma, soja, papel, etc. Así lanzaron la Iniciativa por el Clima y los Bosques.
La tercera batalla es contra el biocombustible a base de palma. Su uso está aumentando en Europa y, aunque en la Unión no se compra de zonas deforestadas desde 2004, se alimenta el mercado incrementando la demanda.
Los datos demuestran que la reducción de emisiones por el uso de biodiésel no es efectiva puesto que hay que tener en cuenta la huella de carbono resultado de la tala de bosque para su obtención. Resulta entonces que el biodiésel es tres veces más contaminante que el gasóleo, según los cálculos publicados en el informe Comprendiendo las implicaciones sobre el clima del consumo de biodiésel de palma, firmado por Chris Malins.
Actualmente, las organizaciones ecologistas han ganado la cruzada en Noruega. Ahora, lanzan la ofensiva para que la UE siga el ejemplo del país escandinavo y revise su política respecto a los biocombustibles que contribuyen a la deforestación de los bosques tropicales.

Con información de: Ecoportal.net - https://elpais.com/ - http://www.aceitedepalma.org - Imagen: ‪cinabrio blog - Overblog‬

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