"El agua... porque es nuestras vidas"

Lucas Chiappe

Vida y agua. Agua y vida, son la más antigua y armónica de las asociaciones.



"- A lo largo de la historia la relación hombre-naturaleza ha tomado distintas posiciones, pero desde la revolución industrial se produjo un quiebre con el entorno y la raza humana utiliza la naturaleza únicamente como un recurso a extraer sin prever ni buscar una manera de reponer. Llevamos miles de años estableciendo esa lamentable relación utilitaria con nuestro entorno y el agua también se ha convertido en un mero "producto" cuya disposición se encuentra mayoritariamente al servicio de la producción". 

Sin embargo, alcanzaría con hojear cualquier manual escolar básico para recordar que: Dos tercios de nuestro cuerpo es agua; nuestro plasma sanguíneo es 90% agua; tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas de agua. Además, del total de los recursos hídricos del planeta, el agua dulce solamente representa el 3%, distribuida en un 2% en casquetes de hielo, glaciares y aguas subterráneas mientras que tan sólo el 1% aflora en aguas superficiales. 

Lo cual indica que toda la biosfera, incluida la humanidad, es fundamentalmente agua, y, por lo tanto, la necesitamos en abundancia para seguir existiendo... O dicho de otra manera, debería advertirse que el agua dulce continúa siendo uno de los bienes naturales fundamentales para el desarrollo de la vida... 

Contra toda esta evidencia lo único que se desprende es que nuestro amor y sabiduría respecto del agua no abundan.

Hemos despedazado nuestros ríos, empezando con sus cauces (dragados, "enderezados" y "encorsetados" entre murallas de ripio); utilizando sus costas para la explotación descontrolada de áridos, como si los ecosistemas ribereños no fuesen parte fundamental de los ecosistemas fluviales; y además se ha construido indiscriminadamente sobre los humedales y se siguen proyectando embalses de riego o hidroeléctricos diseñados con escasas consideraciones ecológicas.

Paralelamente , luego de cien años de explotación maderera intensiva y sobrepastoreo ganadero a lo largo y ancho de toda la cordillera, todavía no terminamos de comprender que cada tala de bosque nos acerca a  los límites del desierto... que cada volteo de un Lengal (los grandes protectoras de las cuencas) nos hace sentir las consecuencias a todos los pobladores aguas abajo.

Y eso que, para quienes vivimos en estos fértiles valles de Chubut y Río Negro, hablar de agua obviamente no tiene las mismas connotaciones que para un habitante de la meseta que está viendo peligrar su abastecimiento vital a causa de la invasión minera que comienza a apoderarse del subsuelo patagónico, agravando aun más la situación provocada desde comienzos del siglo pasado por la descontrolada explotación petrolera.  

Siguiendo con esa lógica tan ilógica, los gobiernos de turno no solo están entregando sus acuíferos, ríos, arroyos, lagos y vertientes, para que el principal de los valores, el agua potable, sea contaminado, sino que planean además construirles a los países del Hemisferio Norte y sus siniestras multinacionales, las estructuras mediante las cuales nos dejarán otro tremendo pasivo ambiental, social y económico.
     
De hecho en muchos lugares de la Patagonia chilena y argentina se están programando construcciones de embalses y represas para la instalación de mega-centrales hidroeléctricas, con la eterna excusa de apalear "las crisis energéticas nacionales"... Cuando en realidad todos sabemos que La Minera Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, consume más del 80 % de la energía que produce El Chocón, y Aluar en Puerto Madryn consume casi todo lo que genera la represa Futaleufú...
  
Miles de hectáreas productivas serían anegadas, otras miles quedarían arrasadas por la contaminación de los diques de cola, los desmontes y la lluvia ácida, provocando que  millones de litros de agua de primera calidad quede convertida en un líquido venenoso durante muchas generaciones...

En la práctica, es evidente que para el Estado el del agua no es un problema cultural y ecológico prioritario ya que su uso y la distribución están sólo unidos a intereses y estructuras de poder político-comercial.

Ante semejante disparate suicida, en el Hemisferio Norte siguen preparando el traslado masivo de las industrias más contaminantes del planeta: las que buscan mano de obra y materia prima barata, leyes permisivas y faciles de eludir, inexistencia de planes obligatorios de remediación, exenciones impositivas escandalosas y ganancias inimaginables en los competitivos mercados europeos o norteamericanos. 

Todo esto y muchos abusos más siguen ocurriendo a lo largo de toda nuestra biorregión, a pesar de saberse a ciencia cierta que la mayoría de los glaciares tanto del vertiente chileno como del lado argentino, estan en rápido retroceso debido al calentamiento global en ciernes.

Como sintetiza Juan Pablo Orrego en el fragor de la Campaña "Patagonia sin Represas": -Para revertir esta situación nuestra sociedad debe comprender que se necesita un plan de ordenamiento territorial a nivel nacional, relacionado con un manejo de cuencas hidrográficas que garantice la restauración, protección y conservación de éstas, así como de los ecosistemas fluviales y de los recursos hídricos. Es primordial desarrollar una política de restauración de nuestros bosques nativos, ya que éstos son un órgano fundamental de los ciclos hidrológicos"...

Debemos imaginar una nueva economía del agua, viva y compleja: una economía que aune los ecosistemas, el territorio y sus pobladores... y por último, a los mercados. 

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