martes, 30 de agosto de 2016

Falacias de internet: la velocidad y la cantidad de información son maravillosas, pero los contenidos siguen igual que antes

Joseba Achotegui

En la era de internet vivimos fascinados por la facilidad con la que nos comunicamos. Solo con un clic podemos contactar al instante con personas que se hallan a miles de kilómetros y transmitirles ingentes cantidades de información: vídeos, fotos, textos…
 
Todo esto es sencillamente extraordinario, pero no nos dice nada acerca de lo fundamental de la comunicación: la calidad de los contenidos, la calidad de los mensajes.  
Con Internet solo estamos hablando de velocidad y cantidad, aspectos que tienen su importancia, pero que son secundarios y complementarios en la comunicación.
Si no tengo nada interesante que decirle a alguien, ni la velocidad a la que le lleguen mis mensajes, ni la cantidad de mensajes que le envíe sirven para nada. 
Y si tengo algo interesante que decirle, aunque tuviera que enviárselo por correo a caballo como en el siglo XVIII y tardara una semana en llegar, ese mensaje sería  muy valioso.
Si una pareja no tiene nada que decirse, cuanto más tiempo y más intensamente estén en contacto, peor será (por eso en el Verano se dan el 30 por ciento de las separaciones del año). 
Y si esa pareja tiene algo que decirse, por difícil que les resulte materialmente comunicarse les será muy valioso.
Es más, en la era de Internet hay un  enorme volumen de información vacía de contenidos valiosos que nos llega continuamente  y que en muchos casos no es sino publicidad, con frecuencia engañosa, o manipulación, y que puede  llegar a saturar nuestros canales de comunicación y limitar nuestras posibilidades de ser receptivos a los mensajes de calidad. 
Como señala la teoría de la información, no todo lo que se transmite es comunicación, hay una gran parte que no es sino ruido. Podríamos decir que en Internet hay mucho ruido y pocas nueces.
La velocidad y la cantidad de información no son  una panacea, ni un  valor en sí mismos, sino que son verdaderamente  relevantes cuando transmiten algo valioso, creativo. 
Y por supuesto en internet  hay informaciones excelentes y es estupendo que nos lleguen rápidamente, pero cuando se nos bombardea con una gran cantidad de información de mala calidad o manipulada,  el resultado puede ser que nos irritemos y se incremente nuestra ansiedad y apatía.

Fuente: pubkico.es - Imagenes: ‪datosmuyimportantisimos.blogspot.com‬ - ‪www.gadae.com‬

Argentina: "Manzana libre de fracking", la estrategia publicitaria chilena que espanta en el Alto Valle

La semana pasada, los productores repartieron manzanas en protesta en Plaza de Mayo.

Sería la campaña que estarían planeando los empresarios trasandinos para conquistar el mercado argentino. En lo que va del 2016 ingresaron 700 mil kilos de manzanas trasandinas y la tendencia continúa en ascenso. En el Alto Valle de Río Negro hay un fuerte debate en torno a la explotación de petróleo con la tecnica de fraking en las chacras. El bajo precio de la fruta obligó a los chacareros a alquilar sus tierras a empresas de gas y petróleo en valores que rondan los 135 mil pesos por año.
 
 La manzanas chilenas van ganando cada vez más espacio en el mercado nacional. Según confirman fuentes de las cámaras de Río Negro y Neuquén ahora podrían comenzar a entrar con una denominación de origen que indicaría: “Manzana libre de fracking”. La estrategia publicitaria ya fue anticipada a algunos de los productores del Alto Valle y temen que una acción de marketing de este tipo resulte un golpe letal para su negocio. “Podría fin a nuestra manzana”, reconoce un productor de General Roca. “Etiquetar con eso sería jaque mate”, concluye el trader de una multinacional que opera en el Alto Valle.
En la región hay un fuerte debate en torno al uso del fraking en las chacras. El bajo precio de la fruta obligó a los chacareros a alquilar sus tierras a empresas de gas y petróleo en valores que rondan los 135 mil pesos por año. Una cifra que puede duplicar lo que saca un productor en 10 hectáreas cultivadas. En Europa y Oriente, donde abundan los sectores premium, los consumidores empiezan a rechazar la fruta cultivada en las cercanías de los pozos petroleros por miedo a su contaminación. En las chacras del Valle es común observar cigüeñas entre los frutales. En la última década el avance de la industria petrolera en zonas de producción se ha vuelto innegable. La senadora Magdalena Odarda (ARI), junto a organizaciones anti Fracking de Allen, General Roca y Cipolletti, denuncian el reemplazo de una matriz productiva por otra. “Los productores se encuentran solos, sin ayuda, padecen graves problemas económicos y están siendo olvidados”, dice Odarda.
Según la consultora Gabinete MAG en lo que va del 2016 ingresaron 700 mil kilos de manzanas trasandinas. Pero la tendencia continúa en ascenso por lo que se espera que de aquí a diciembre el total supere las dos toneladas. El mercado nacional es muy apetecido por los chilenos -por volumen y precio- quienes estarían diseñando campañas de alto impacto para imponer sus productos. “Fruta Libre de Fracking” y “Manzana Libre de Fracking”, serían las dos denominaciones de origen que traerían los cajones de 19 kilos, informan.
El precio mayorista de la caja de 19 kilos de manzana chilena cuesta 300 pesos. Es decir, 15,7 pesos el kilo. El mismo que se paga por el kilo nacional de calidad alta en el Mercado Central. Sin embargo, la industria chilena desde el 2001 hasta hoy, ha impulsado el cultivo de variedades destinadas a ofrecer un mayor impacto en las góndolas como las Jazz, Honeycrisp y SweeTang. Estas comienzan a ganarle terreno a las tradicionales galas que ocupan unas 13 mil hectáreas de las cerca de 40 mil que tienen en producción. Se las define como manzanas luminosas, de colores intensos y textura crocante que trasladan al consumidor una experiencia más “caramelo” que frutal. “Nos ganan con el color, es una manzana linda de ver. Pero en sabores somos mejores, más dulces, nuestro sabor es más entero. Las manzanas chilenas son más agrias”, explica Sebastián Hernández, presidente de la Cámara de Productores de Allen, que estuvo el martes repartiendo fruta en Plaza de Mayo. “Son los mismos supermercados y hasta grandes empresas frutícolas las que están comprando en Chile”, detalla Hernández.
La Argentina tiene una superficie de cultivo de 60 mil hectáreas. Pero todavía se encuentra atada a variedades menos atractivas desde lo visual. “Chile tiene una aptitud edafoclimatica (suelo y clima) muy difícil de igualar en otras partes del mundo. El clima, cálido de día y frío de noche, hace que cualquier manzana adquiera mucho más fácilmente color. Es la cordillera la que provoca este fenómeno. En la Argentina las manzanas tienden a tener menos color pues se desarrollan en un desierto plano, que no tiene mucha diferencia térmica. Allí deben elegir variedades nuevas que coloreen fácilmente para seguir en el mercado”, explica un ejecutivo italiano.
En Chile el proceso de producción de manzana es completamente industrial y los “robots” y maquinarias de recolección predominan por sobre el trabajo hecho a mano. En el Alto Valle producir manzanas representa un estilo de vida. Unas 70 mil personas viven gracias a su cultivos. “He estado en Chile varias veces observando su desarrollo y es excelente. Pero su sistema no es como el nuestro. Bajaron sus costos laborales, su proceso es industrial, es muy distinto”, explica Edgardo Kristensen, productor de Cipolletti.
En la actualidad la Argentina produce unos 900 mil toneladas de manzana, contra el 1,3 millones de toneladas de Chile.

Fuente: clarin.com - Imagen: ‪www.radiocampo.com.ar‬

Grecia: Denuncia por exportación ilegal de oro y plata de la empresa minera Oro Griego


El 25 de abril de 2016 el Observatorio de Actividades Mineras presentó una denuncia al ministro de Medio Ambiente de Grecia por exportación ilegal de oro y plata por la empresa minera Oro Griego (Elinikós Jrisós),filial de la multinacional El Dorado Gold. Dicha empresa es la que está realizando las obras de extracción de oro en Skuriés, Calcídica, habiendo causado graves daños al ecosistema local.
 

La denuncia fue presentada después de la declaración del departamento competente del ministerio de Medio Ambiente que la actividad minera es “particularmente rentable para la economía nacional”. Por nuestra parte dejamos claro que tales términos son totalmente falsos y engañosos, y que tales proyectos son desastrosos tanto para el medio ambiente como para la vida humana, independientemente de si son rentables o no para los de arriba. Publicamos esta noticia, no obstante, para poner de manifiesto la hipocresía del Capital transnacional y el papel de su títere, el Estado (en este caso griego).
De los comunicados de la propia empresa se deduce que desde 2007 se han exportado 14.050 kilos de oro y 90.939 kilos de plata. El Observatorio de Actividades Mineras denuncia que estas cantidades de estos dos metales se exportaron ilegalmente, o sea que los concentrados de arsenopirita que contienen oro y plata son exportados a China no como metales preciosos, sino como materia prima barata (material no precioso).
Según los cálculos hechos por el Observatorio, durante los últimos nueve años la empresa minera ha vendido estos materiales en el extranjero por algo menos de 250 millones de euros, habiendo ganado algo más de 110 millones de euros.

 - Imagen: Marcha contra la explotación minera en Calcídica (archivo).

Los medicamentos que tomamos, llegan al agua del mar

Muchos de los fármacos que consumimos son eliminados por la orina y acaban en ríos y mares. ¿Son peligrosos?

En el año 2014, un equipo de investigadores de la Universidad del País Vasco descubría indicios de 'feminización' en los mubles o corcones (Mugil cephalus), una especie de peces marinos que habitan en diversos estuarios de las costas vascas. Este insólito cambio de sexo parecía deberse a un grupo de contaminantes químicos llamados disruptores endocrinos, que proceden de productos de uso muy generalizado: pesticidas, detergentes e incluso píldoras anticonceptivas.

El caso de los peces 'transexuales' fue muy sonado, pero tan solo era uno de los muchos trabajos que en los últimos años se han dedicado a analizar la presencia y efectos de los contaminantes químicos en las aguas de ríos y mares. Y estas sustancias no provienen exclusivamente de las actividades industriales y agrícolas: hay una fracción de los medicamentos que tomamos que nuestro organismo no es capaz de absorber y que evacuamos con la orina. Tras su paso por las plantas depuradoras, que no son capaces de eliminarlos por completo, estos compuestos acaban haciendo compañía a peces como los mubles del País Vasco: ibuprofeno, ácido salicílico y otros medicamentos de uso cotidiano son ya una constante en nuestras aguas.
¿Son peligrosos para los ecosistemas y para la salud humana?
No se puede dar una respuesta generalizada, ya que estamos hablando de una gran variedad de compuestos con propiedades muy diferentes: algunos se disuelven más fácilmente en el agua y desaparecen pronto, otros tienen gran capacidad de bioacumulación, algunos serán inocuos, otros no… Para Damià Barceló, científico del Instituto Catalán de Investigación del Agua y experto en esta materia, uno de los fármacos que más nos debería preocupar es el diclofenaco. Quizá su nombre no te suene, pero estamos hablando del famoso Voltarén, que se vende en farmacias sin receta y se usa de forma muy habitual para tratar dolores musculares y reumatismos.
Su uso masivo en veterinaria ya ha hecho estragos entre varias poblaciones de buitres de Asia, y podría estar tras la muerte de 6.000 buitres leonados en España, según un trabajo publicado a principios de 2016 en la revista Journal of Applied Ecology. El equipo de Barceló ha buscado diclofenaco en las aguas de cuatro ríos mediterráneos, constatando su presencia en diversas especies de peces que habitan en ellos. Según nos explica el investigador, parece que la Unión Europea tiene prevista la inclusión de este fármaco en su Directiva Marco, lo que obligará a las depuradoras a eliminarlo por completo.
Antibióticos en el Mar Menor
Los efectos de los medicamentos en el agua también son muy diferentes en función del ecosistema al que llegan, y algunos son más vulnerables que otros a la contaminación. Por ejemplo el Mar Menor, tristemente protagonista en las noticias del último verano: como resultado de muchos años de vertidos descontrolados, las aguas de esta joya natural están más turbias que nunca. "El carácter somero y la capacidad limitada de renovación de las aguas del Mar Menor hacen que esta laguna costera sea más vulnerable a la carga de contaminantes que otros espacios costeros abiertos", nos explica Víctor León, investigador del Centro Oceanográfico de Murcia, cuyo equipo acaba de publicar un trabajo en el que analiza la presencia de fármacos en el Mar Menor.
Curiosamente, las concentraciones de los diferentes compuestos estudiados variaba en función de la estación del año: en verano, cuando hay una mayor afluencia de turistas en la zona, los fármacos predominantes fueron los que se usan para tratamientos psiquiátricos, así como los medicamentos para la tensión alta y los diuréticos. Además, los antibióticos fueron, en conjunto, el grupo de compuestos con mayor presencia en la laguna. "Es necesario indicar que estos datos son de 2010, y hasta hace dos años se vertían los efluentes de la planta de tratamiento de aguas residuales de Los Alcázares, con la carga de fármacos que supone ya que muchos de estos compuestos no son eliminados eficientemente en estas plantas", señala el investigador. "Afortunadamente la situación ha cambiado ya que ahora se reutiliza este agua para riego agrícola, por lo que ha cesado esta descarga directa. Sin embargo se han detectado otras fuentes asociadas a los núcleos urbanos, probablemente por vertidos no controlados y por la presencia de bañistas durante la época estival".
¿Cuánto tiempo permanecen los fármacos en el agua?
Ante estos datos de presencia de medicamentos en las aguas, quizá se podría pensar que lo mejor que uno puede hacer ante un dolor de cabeza es darse un bañito en el río o playa más cercano, pero la realidad es, obviamente, bien diferente. Como ya hemos comentado, muchos fármacos se degradan rápidamente en el agua: "El equipo de Oceanografía y Contaminación Litoral de la Universidad de Cádiz ha caracterizado la biodegradación en agua de mar, mostrando una tasa superior al 80% en la mayoría de los casos transcurridos 28 días. Además, en este mismo estudio confirmaron que la fotodegradación era un proceso mucho más rápido y que eliminaba más del 90% en 24 horas para la mayoría de los fármacos estudiados", nos explica León.
Además, cada organismo puede responder de una forma distinta a la presencia de contaminantes: "Los macroinvertebrados y algas son los grupos más afectados", cuenta Barceló. "Los antibióticos influyen en el biofilm de los ríos, compuesto por algas y bacterias. Además, los betabloqueantes y antiinflamatorios afectan a ciertos macroinvertebrados como los quironómidos".
En el Mar Menor, el equipo del Centro Oceanográfico de Murcia caracterizó la acumulación de algunos fármacos en bivalvos – berberecho, ostra y nacra – y en peces – galupe y zorro – durante la primavera y otoño de 2010. Los resultados acaban de publicarse en la revista Environmental Research. "Las concentraciones observadas fueron en general bajas, pero la mayor presencia de compuestos se detectó en músculo de galupe (Liza aurata), probablemente asociado a los hábitos alimenticios propios de este grupo de peces, que frecuentan las proximidades de los puntos de vertido o áreas donde se concentran actividades humanas", explica León.
Con respecto a los efectos que estos compuestos pueden ocasionar en los organismos, el investigador nos comenta que sería necesario realizar ensayos en condiciones controladas de laboratorio, como están haciendo otros grupos de investigación en algunas especies marinas. "De momento solo se disponen datos para un grupo reducido de fármacos y especies, por lo que todavía no se puede hacer un diagnóstico sobre la especie que puede ser más sensible", afirma el científico. "Lo que sí se puede apuntar es que los mugílidos – familia de peces a la que pertenece el galupe- son un grupo que debe ser considerado como posible indicador para el estudio del impacto de fármacos en zonas costeras, si se confirman en otras zonas los resultados obtenidos en el Mar Menor". Esto significa que, analizando la presencia de medicamentos en estos peces, podríamos obtener un buen diagnóstico de la situación global de los contaminantes en el ecosistema analizado.
¿Cómo evitar que los medicamentos lleguen a ríos y mares?
Para Barceló, es posible mejorar a nivel técnico la capacidad de las depuradoras de aguas residuales. "Se ha visto que tecnologías como biorreactores de membrana o nanofiltración eliminan gran cantidad de fármacos y otros contaminantes emergentes, pero eso requiere, obviamente, de una inversión adicional", afirma. Inversión que, desgraciadamente, en muchos casos no llega hasta que una normativa como la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea obliga a ello.
Pero también hay medidas que podemos tomar los ciudadanos a nivel individual. En primer lugar, ejercer un consumo responsable de los medicamentos. No se trata de esperar a morirse de dolor antes de tomar un ibuprofeno, pero tampoco hace falta lanzarse a por ellos ante la más mínima molestia. Además, evitar el abuso de fármacos no solo es bueno para el medio ambiente: también le damos un respiro a nuestro hígado.
Por último, existe una práctica muy extendida – a la par que nociva- que consiste en tirar por el lavabo o el retrete los medicamentos caducados. Sin embargo, la acción más correcta a la hora de poner orden en nuestro botiquín es depositar los deshechos en un punto SIGRE, que podemos encontrar ya en más de 20.000 farmacias por toda la geografía española. Ellos se encargan de separar sus componentes para su posterior reciclaje, y la mayor parte de los medicamentos no peligrosos se utilizan para producir energía a través de un proceso llamado valorización. Un destino, sin duda, mucho más digno que el de acabar flotando por el agua en compañía de peces y bañistas.

Fuente: http://www.muyinteresante.es/-Publicado en: Ecoportal.net

Imaginemos que en el mundo se hubiera inventado el producto ideal para alimentar y vacunar a todos los bebés.

Imaginemos también que ese producto estuviera al alcance de todos, que no contaminara y no requiriera almacenamiento ni distribución, y que ayudara a las madres a planificar sus familias y redujera al mismo tiempo el riesgo de cáncer. E imaginemos ahora que el mundo se negara a aprovecharlo…

Hacia el fin de este siglo de descubrimientos e invenciones sin precedentes, la situación descrita no es, lamentablemente ficticia, el producto ideal es la Lactancia Materna, a la que todos tenemos acceso al nacer y la que, sin embargo, no estamos aprovechando....”
¿Por qué es necesario hablar de la Lactancia Materna? ¿Por qué debemos volver a enseñar algo que es inherente a la especie humana?
Pues porque hemos perdido la cultura del amamantamiento y la hemos reemplazado por la del biberón, impuesta a las familias por las empresas lácteas multinacionales y otros intereses a través de la publicidad y –lamentablemente- también por medio de los profesionales de la salud. Una cultura que explota la necesidad y el derecho de las madres de salir del hogar para trabajar sin que en sus lugares de trabajo se apoye, se facilite o siquiera se respeten las insuficientes normas vigentes para la preservación de la Lactancia Materna. En el mundo, más de un millón y medio de niños mueren anualmente antes de cumplir el primer año de vida por enfermedades evitables con sólo recibir leche materna, como la desnutrición y las diarreas.
Volver a la lactancia materna, aceptar la maravillosa ofrenda de la “sangre blanca” es un acto tanto de amor como de inteligencia. Y en tiempos de crisis, un imperativo ético.

Para saber más: Dar de mamar

lunes, 29 de agosto de 2016

La lógica del caracol

Ivan Illich
 
"El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. 
 Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética".



Extraído de la primera entrada del blog 'La alternativa ética del decrecimiento'

La pobreza como capricho

La pobreza es un lujo de la civilización moderna que no nos podemos permitir y que debiera invitarnos a un realizar un replanteamiento de base sobre el empleo que realizamos de los recursos que el planeta nos ofrece y el reparto de los mismos entre las especies que lo poblamos y muy especialmente, dentro de la nuestra - Homo sapiens (¿hombre sabio?) u Homo oeconomicus (hombre economicista, más acorde con el devenir de los tiempos, a mí parecer) -.
 
¿Alguien cree, de verdad, que no existen en la biosfera recursos necesarios como para garantizar que ninguno de los cerca de 7.000 millones de personas que la habitamos pasemos hambre, penurias o suframos enfermedades de carácter incurable (es irónico que aún hablemos de enfermedades de difícil sanación con los avances que la tecnología y la ciencia han realizado en los últimos lustros)?
Ciertamente, con un reparto racional y equitativo de los mismos desde una gobernanza creíble y exigida por los ciudadanos, habría suficiente para subsanar aberraciones como que la mitad de la población mundial viva con menos de 2 dólares al día y que, a su vez, aproximadamente la mitad de estos lo haga con menos de 1 dólar diario.
Pero, claro, esto nos obliga a un ejercicio de humildad, de renuncia sobre alguno de esos caprichos que nos obligan a retroalimentar a un sistema que, como reconocen sis tapujos quienes nos (des)gobiernan, se sustenta en el consumo imparable de materias, que permiten un crecimiento ilimitado y expansionista y un aumento de la cifra del PIB, al que todos adoramos con veneración fanática, cuasi religiosa.
Así que, cuando te dispongas consumir un bien o servicio, plantéate la máxima de que "no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita" y recuerda lo que Toni Lodeiro cita en su obra "Consumir menos, vivir mejor": "tu vida debe ser hermosa y tu huella ecológica ligera".

Fuente: decrecimiento.info