jueves, 31 de marzo de 2011

El accidente de Harrisburg empequeñecido ante el de Fukushima





32 años del accidente de Three Mile Island



Ecologistas en Acción



El 28 de marzo se cumplieron 32 años del accidente de Three Mile Island (TMI), en Harrisburg, Pensilvania, EE UU. Una fusión parcial del reactor provocó grandes emisiones de gases radiactivos a la atmósfera que nunca se cuantificaron, ni tampoco sus efectos en la población. Los efectos del accidente de Fukushima Daichii superan con mucho a los del de TMI.
El reactor TMI-2 sufrió graves daños y una emisión de gases radiactivos que afectó a unas 25.000 personas. Fue calificado como nivel 5 en la escala INES. El accidente de Harrisburg comienza con un fallo del circuito secundario, que hace que la temperatura del reactor aumente. En ese momento, un operador tomó una decisión errónea e introdujo grandes cantidades de agua fría en el circuito primario de refrigeración para intentar bajar la temperatura. Pero este agua hirvió, formando burbujas de vapor.
Además se produjo hidrógeno, al igual que en Fukushima, que fue necesario ventear para evitar una explosión dentro de la contención. Este venteo dio lugar a una nube radiactiva. La fusión del núcleo no se pudo evitar y fue necesario arrojar agua y arena al interior. Aunque esta concatenación de sucesos era improbable en opinión de los expertos en energía nuclear, acabó por producirse, con efectos catastróficos.
32 años después, el accidente de Fukushima ha provocado la fusión parcial de tres reactores (números 1, 2 y 3) y emisiones procedentes de la piscina de combustible gastado del reactor número 4. Las emisiones de tritio, yodo y cesio están superando -siguen produciéndose- en varias veces la magnitud de la catástrofe de la central estadounidense y, según estimaciones, alcanzan los niveles de entre el 10 y el 50 % de las emitidas en Chernóbil (Ucrania). Sus efectos sobre las personas aún están por determinar, aunque ya se están constatando las primeras víctimas.
La radiactividad medida en el agua y la leche supera en más de tres veces los niveles permitidos a unos 40 km de la central. Las verduras presentan concentraciones radiactivas de unas 30 veces las permitidas y se han registrado puntos contaminados en el terreno con más de 3.000 veces la contaminación de cesio-137 permitida. Esto es grave, dado que la vida media de este isótopo es de 30 años, lo que significa que tardará unos 300 años en desaparecer. Además se hace imprescindible el control del pescado y de los moluscos, dado que el agua contaminada por la refrigeración de los reactores se ha vertido al mar. Por si todo esto fuera poco, se ha detectado contaminación radiactiva en cinco purificadoras de agua en Tokio y existe ya preocupación en Corea y China de que la nube lleve cantidades no desdeñables de radiactividad a estos países.
La industria nuclear anuncia, como hizo entonces, que aprenderá de los errores y los corregirá para que las centrales sean más seguras. Varios accidentes se han sucedido desde entonces y el lobby pronuclear no ha aprendido lo principal, que la seguridad absoluta no existe y que los sucesos, por improbables que sean, acaban por producirse.
La pregunta que debe hacerse no solo la industria nuclear, sino toda la sociedad es: Si podemos prescindir de la energía nuclear, ¿por qué seguir manteniendo ese inmenso peligro? Ecologistas en Acción ha elaborado una propuesta de generación eléctrica para 2020 en la que se demuestra cómo se puede prescindir de la energía nuclear y del carbón manteniendo cubierta la demanda ininterrumpidamente a lo largo de todo el año.
Con motivo del aniversario del accidente de Harrisburg, la organización ecologista ha convocado actos de protesta en las centrales nucleares de Garoña y Almaraz el domingo 27 de marzo. Especialmente significativa será la de Santa María de Garoña, gemela al reactor 1 de Fukushima Daichii, aunque en peor estado de lo que se encontraba éste antes del terremoto.
 
Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/article20242.html

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Entrevista a Antonio Ruiz de Elvira

El desastre nuclear en Fukushima: el producto de la
arrogancia humana

Monica Di Donato
Responsable del Área de Sostenibilidad, CIP-Ecosocial


Mientras que los acontecimientos siguen su curso, podemos indicar que
lo que está pasando en los reactores de la planta de Fukushima en el
noreste de Japón, es seguramente el peor accidente nuclear ocurrido
después de Chernóbil. Nos enfrentamos, de hecho, a uno de los primeros
accidentes graves relacionados con el diseño de una planta nuclear en la
historia, un problema de estrategia -como lo definen muchos- no
directamente causado por un error humano. A lo largo de esta entrevista,
Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada de la Universidad
de Alcalá de Henares, reconocido experto en materia de energía y cambio
climático y autor de varias bitácoras,1 nos ayuda a entender y profundizar
en la lógica descontrolada de este desastre.2



– ¿Por qué Japón, que ya ha sufrido directamente una tragedia atómica durante
la segunda guerra mundial, decide utilizar la energía nuclear y correr un fuerte
riesgo, dada la alta sismicidad de la zona?

– El ansia de dinero, la arrogancia humana, la desidia intelectual, la creencia en el
paraíso. En definitiva, el autoengaño que es la característica más humana. Nos gusta
pensar que vamos a ir al cielo, que vamos a ser ricos jugando a la lotería, que vamos
a vivir sin trabajar.

Desde 1900 se fue haciendo cada vez más evidente la inmensa cantidad de energía
que suponían los enlaces nucleares. Las fuerzas eléctricas son muy intensas. La unión
en un núcleo de muchas cargas eléctricas implica una fuerza aun mayor,
proporcionada por los neutrones, que a su vez no son más que un electrón y un protón
unidos entre sí. Cuando hay pocos neutrones para demasiados protones (ej. uranio
235, plutonio) los núcleos son inestables, y como un muelle tenso cuando se rompe,
entregan una enorme cantidad de energía a lo que les rodea. Los seres humanos
pensamos, allá por 1950, que podíamos utilizar esa energía para satisfacer nuestros
caprichos, nuestras ansias de una vida rica sin esfuerzo. Nos pusimos una venda
sobre los peligros que esa energía significaba, pensando solo en la riqueza que
podíamos obtener.

– La fuerza del terremoto y el posterior tsunami fue más allá de la actividad
sísmica normal a la que Japón está acostumbrado. Fue un evento extremo. Pero
tales acontecimientos son posibles en esa zona, y esto debería haber sido
considerado por los expertos de seguridad nuclear japoneses, ya que en 2009
estos mismos reactores pasaron los controles antisísmicos y se declararon
seguros. Pero los acontecimientos han demostrado trágicamente que estas
instalaciones seguras no lo eran. Es obvio que nada puede definirse como
seguro al 100%. Pero, al establecer los parámetros de seguridad de las
instalaciones nucleares, ¿cómo se decide el nivel suficiente y cómo se maneja la
variable "inesperado"?

– Esto no es cierto. El terremoto no fue más fuerte que otros que ha sufrido Japón, ni
un valor de 8.2 en la escala logarítmica de Richter es algo inesperado en una región,
que, como la japonesa, se sitúa en el centro del encabalgamiento de las placas
tectónicas Pacífica y Norteamericana. Para
hacernos una idea de cómo funciona el sistema,
imaginemos un par de planchas de madera que
llevan velcro en sus bordes. Montamos una encima
de otra de manera que encaje el velcro. Luego
empujamos una sobre la otra. Durante un tiempo
no pasa nada, pero de repente salta una placa
sobre la otra con una vibración tremenda. Los
reactores nunca debieron instalarse en esa zona (ni en ninguna otra de Japón, pero
menos en Fukushima). Los controles fueron falsificados, como ha confesado la misma
empresa TEPCO. El accidente no tiene nada que ver con los niveles de seguridad,
sino con la codicia humana.
«El accidente no tiene
nada que ver con los
niveles de seguridad,
sino con la codicia
humana»

– ¿Fukushima es un asunto interno de Japón o un problema a nivel
internacional?

– Debería ser un asunto internacional. Sin embargo, seguimos conservando las ideas
tribales, miles de años después de haber comprobado que la tribu es un concepto
obsoleto. La existencia de fronteras, la absurda noción de soberanía, es una desgracia
para la sociedad humana y para el planeta. Pero es parte de nuestros memes
culturales,3 y es muy difícil de deshacer. Lo vemos hoy en España, donde se quiere
distinguir entre catalán, vasco, gallego y castellano; en Europa, donde valones y
flamencos no se hablan en Bélgica, donde seguimos con suspicacias como que la
energía eléctrica española no puede atravesar Francia para venderse en Alemania, y
otros muchos casos. Y cómo no, en el resto del mundo, donde en vez de cooperar lo
que prima es la posibilidad de robar al vecino bajo la excusa de que es “otro”.

La idea es muy antigua, muy animal. Aunque hemos visto que el robo, la rapiña, las
guerras, no sirven para hacernos más ricos, nos es muy difícil quitarnos ese meme de
dentro de la cabeza. Miremos la historia más reciente. Hitler quiso robar Europa. Un
fracaso espantoso. El káiser alemán, lo mismo en 1914. De nuevo otro fracaso. Los
japoneses quisieron conquistar la riqueza robando en Asia. Un desastre. Y por el
contrario, se hicieron enormemente ricos cooperando con los demás. Mucho más atrás
en el tiempo, ¿qué sacó España, que sacamos los españoles, de América? Miseria,
guerras, atraso. Si hubiésemos cooperado con los holandeses, con los ingleses,
repartiéndonos las tierras de allí, si hubiésemos aceptado a los pobladores originarios,
ofreciéndoles nuestras ventajas, ayudándoles a progresar, habríamos sacado
infinitamente más de lo que sacamos.

Fukushima es un asunto de todos los pobladores del planeta. No podemos permitir
que se monten centrales nucleares en ningún lado del mundo. No las necesitamos, y
nos hacen daño. ¡Si nos diesen algo a cambio del daño! Pero lo único que dan es
electricidad que pagamos bien. Y la electricidad la podemos obtener por medios
amables con nosotros y con el planeta.

– La información que nos llega sobre la dimensión de la tragedia y su evolución,
su peligrosidad es muy dispar. Incluso en Europa, sobre todo al principio, las
agencias de seguridad nuclear parecían más preocupadas y ofrecían cuadros y
pronósticos muchísimo más graves respecto a la información oficial del
gobierno y los técnicos japoneses. ¿Quién dice la verdad? ¿A qué se debe todo
esto?

– A las personas nos gusta engañar, lo mismo que a las empresas. Es el mismo meme
cultural que antes hemos mencionado. Piensan que si esconden la comida se la
pueden comer ellas solas, sin compartir. Piensan que si consiguen tapar el fracaso
pueden salir sin multa, y en Japón, sin deshonra. La situación es horrible, y lo veremos
a lo largo de estos días y semanas. Pero todo el mundo quiere guardar su ropa.

- Aunque se dice que la situación se ha estabilizado parcialmente en Fukushima,
las nubes causadas por las explosiones que continúan repitiéndose contienen
porcentajes muy altos de yodo y cesio radiactivos, que se dispersan en la
atmósfera, con consecuencias difíciles de predecir. ¿Hasta dónde pueden llegar
los efectos de estas partículas radiactivas? ¿Realmente se puede circunscribir el
problema a unos pocos kilómetros de distancia de la central? ¿Cuál puede ser el
efecto de los eventos meteorológicos como nieve, lluvia o viento sobre la
dinámica de estas partículas?

– Las partículas caerán esencialmente en el mismo Japón. La zona de exclusión
debería ser de 100 km de radio. La meteorología tiene poca influencia sobre el peligro
a larga distancia. Estamos viendo ya (escribo el día 27 de marzo de 2011) que todas
las informaciones eran mentira. Que la central es incontrolable. Que la radiactividad
sale de ella como de un colador. Ya está contaminado el mar y una zona de 30 km a la
redonda. La contaminación llegará a un área de 100 km de radio de la central, con
peligro radiactivo hasta Tokio.

- El reactor 3, donde se han producido las mayores explosiones, es alimentado
con un combustible particular, conocido como Mox, que es una mezcla de óxido
de plutonio y óxido de uranio que, si se dispersara en el ambiente, generaría
unos niveles de contaminación muy altos y muy peligrosos. En el desesperado
intento por enfriar los reactores se ha utilizado agua de mar, un procedimiento
no previsto y que incluso se considera peligroso. Además, se está pensando
también en cubrir el reactor con un sarcófago de hormigón. Hay muchas dudas
sobre la eficacia de estas soluciones a largo plazo, dado que en la estructura de
hormigón se podrían abrir fisuras y grietas, la estructura se podría hundir, y esto
podría tener consecuencias incontrolables en términos de contaminación. Por
otra parte, desde el punto de vista de la ingeniería, se trataría de una solución
muy cara y compleja. ¿No son acciones a la desesperada que dejan traslucir una
preocupación mayor que la que inicialmente se declaraba? ¿Cómo detener,
entonces, este desastre? ¿Cuáles son los escenarios de futuro de esta central?

– Son acciones a la desesperada. Yo no veo solución. La zona quedará contaminada
durante los próximos siglos, como testigo de la arrogancia y la estupidez humana.
¿Qué más puedo decir? Las fuerzas nucleares son demasiado fuertes para que las
podamos dominar los seres humanos. La idea del orgullo de la ciencia era que
podíamos ser dioses. Hay incluso una
corriente de opinión, generalmente basada en
el primer capítulo del Génesis, que sostiene
que el mundo fue creado por un dios para el
ser humano. ¿Mayor arrogancia? ¡Imposible!
En una colección de libros sobre la «Aventura
Espacial» se sugiere colonizar Marte
lanzando millones (¡millones!) de cohetes
desde la Tierra. ¿De dónde se pensaba sacar
la energía?
«Las medidas que se
barajan son acciones a la
desesperada. Yo no veo
solución. La zona quedará
contaminada durante los
próximos siglos»

Necesitamos volver a la realidad. Podemos hacer mucho, pero para ello debemos
recordar lo que decía Sócrates: «Solo sé que no sé nada». Debemos investigar cómo
llegar a una convivencia basada en la cooperación, no por motivos altruistas, sino
meramente por motivos egoístas: cooperar nos genera mucha más riqueza a cada uno
que competir. Competir es conseguir algo hoy para perderlo mañana, y lo que
conseguimos es una fracción de lo que podemos conseguir cooperando.

La central de Fukushima, un monumento a la codicia, ha roto el saco. Yo no veo otro
escenario de futuro más que una región devastada en torno a ella, durante muchos
siglos.

– A menudo se propone la energía nuclear como una solución económica eficaz
a la crisis energética y al efecto invernadero. Los que están a favor de la misma
argumentan que el mundo no puede prescindir de la energía nuclear, mientras
se asista a un crecimiento de la población y a un aumento de las necesidades de
energía. Apoyan su discurso en las escasas reservas de petróleo, carbón y gas
en manos de unos pocos países y, sobre todo, en la consideración de que las
fuentes energéticas renovables, con las actuales tecnologías disponibles, no
asegurarían la cobertura de las necesidades energéticas. ¿No sería más correcto
empezar a preguntarse y a debatir sobre la reducción del consumo de energía
que sobre los medios (renovables, nuclear, agrocombustibles, etc.) para cubrir
algo en continuo crecimiento?

– Tenemos que ir por dos caminos paralelos: por un lado, la instalación masiva de
centrales de energía solar (incluido el viento, las olas y las mareas que son energía
derivada del Sol) y, por otro, una reducción masiva de la disipación de energía en
cosas inútiles. Solo con ambas acciones simultáneas podremos sobrevivir como
civilización.

Las nucleares no representan ninguna solución por varias razones. Primera, uranio
solo hay en pocos países, con lo que estamos en lo mismo que con la energía del
carbono fósil. Además, se dice, los países donde se desarrolla «son estables». Pero
esta afirmación únicamente vale si se le añade «hasta que dejen de serlo». De nuevo,
la arrogancia humana, que cree saberlo todo. ¿Cómo podemos saber que esos países
van a ser estables a lo largo de una serie de años?

La energía solar puede proporcionar, si se instala en la cantidad necesaria, toda la
energía que precisamos los seres humanos. Pero no se hace. ¿Por qué? Pongamos
un ejemplo claro y concreto. Gas Natural, una empresa propiedad de La Caixa de
Catalunya, firmó, hace años, con Argelia, un contrato de suministro de gas metano a
largo plazo, que le obliga a comprar una gran cantidad de gas, lo utilice o no. Mientras
Gas Natural tenga que comprar ese gas pondrá todas las dificultades posibles,
financieras, políticas, mediáticas, en contra de la instalación de energía renovable. Lo
mismo ocurre con Endesa, que tiene demasiadas centrales de carbón.

Por otro lado, el crecimiento de la población es una consecuencia directa de la
disponibilidad de energía barata. En cuanto la energía se haga escasa y cara, la
población no podrá seguir creciendo. La agricultura nos proporciona alimento para
todos solo porque inyectamos en el suelo mucha
más energía procedente del carbono fósil que la que
reciben las plantas del Sol. Esa energía la
inyectamos en forma de fertilizantes, pesticidas,
gasóleo de los tractores, la energía incorporada en
esos tractores y cosechadoras, etc. Si dejamos de
proporcionar esa energía, la productividad del suelo
pasa a la era anterior a la del carbono fósil, y el suelo
no puede mantener a 7.000 millones de personas.
Pero no solo eso: el comercio mundial se basa en el
carbono fósil. Si se acaba, no se puede mantener a 7.000 millones de personas. La
esperanza de vida deriva hoy de la medicina, y sin energía no se puede mantener el
sistema de hospitales. La idea de que debemos crecer en número de pobladores de la
Tierra es un concepto arbitrario. ¿Por qué? ¿Qué ventaja aporta aumentar el número
de habitantes del planeta?
«Necesitamos volver a
la realidad. […]
Debemos investigar
cómo llegar a una
convivencia basada en
la cooperación»

Necesitamos correr como posesos para reemplazar por energía solar la energía que
se nos acaba del carbono fósil, y ¿eso sería posible con la energía nuclear? Para
garantizar el consumo actual de energía se necesitan 40.000 centrales nucleares de
1Gw. ¿Cómo construiríamos 40.000 centrales nucleares? ¿Dónde?

La idea es evidentemente absurda, y está basada en que no podemos dejar de pensar
en centrales grandes concentradas en muy pocos lugares. Pero si aceptamos que la
energía puede ser recogida, mediante tecnología solar, en pequeñas cantidades
localmente, allí donde se utiliza, es claro que podemos hacerlo y que la vida podría
seguir mucho mejor que ahora.
– Después del accidente de Fukushima, en todo el mundo y especialmente en
Europa, se ha emprendido una revisión de las instalaciones nucleares, dando
mucho que hablar la posición de algunos países, como Alemania o China. ¿Por
qué solo ahora? ¿Estas precauciones son solo el resultado del miedo del
momento, decisiones exclusivamente electoralistas (en el caso de los países
europeos), dado que parece ser que la mayoría de la opinión pública se opone a
la energía nuclear? o ¿realmente se está iniciando un período de reflexión seria
que podría conducir a repensar un modelo energético sin nucleares?

– Son actitudes meramente electoralistas. Yo no creo que se haya cambiado de forma
de pensar. Por un lado, 200 años de creencia en la capacidad ilimitada del ser
humano, de experiencia de una energía casi gratuita, de educación para la
satisfacción de todos los deseos, es imposible de cambiar de un día para otro, y es
imposible de cambiar sin una revolución del tipo de las protestantes, francesa o
bolchevique.

La reflexión se hace, pero desde mi experiencia, como autor, escritor y profesor, veo
que una vez hecha, se vuelve a las vías más conservadoras. El ser humano se siente
aterrado de lo nuevo, y solo lo acepta si no tiene más remedio.

–¿Cuál es la situación actual en España?, ¿cuáles son los riesgos y qué
escenarios se perfilan para el futuro?

– No necesitamos las centrales nucleares para nada. España tiene un sector eléctrico
sobredimensionado. Se dice que las nucleares son necesarias para garantizar el
suministro de electricidad, pero un análisis sencillo muestra que no es así. Las
nucleares solo representan el 14% de la potencia instalada, de manera que ellas solas
no pueden garantizar nada. Como energía de base pueden ser reemplazadas por las
centrales hidroeléctricas con retro-bombeo utilizando la potencia eléctrica que no se
utiliza en cada momento, y como energía de pico las hidroeléctricas son suficientes. La
sustitución continua de las centrales de carbón y de gas por centrales solares
resolvería nuestro problema en unos 20 años. La energía solar se puede almacenar
en el subsuelo, calentando grandes depósitos de agua, y en forma de hidrógeno
obtenido por electrolisis del agua. Una vez almacenada, tenemos energía de base y de
pico.

Me es imposible saber que escenarios se perfilan para el futuro. Un sistema electoral
que se basa en el voto conseguido prometiendo el paraíso, un sistema sindical de
hace 50 años que solo premia la asistencia al trabajo, independientemente de lo que
en el trabajo se produzca, son dos memes culturales, dos esquemas de software que
no garantizan la pervivencia de una alta calidad de vida.

Los cambios de unos memes a otros estables solo se producen, como en los genes,
mediante colapsos y extinciones.

Yo no veo, sencillamente, la posibilidad de un cambio que, por otro lado, es
imprescindible, sin una situación límite. Siento que mi mensaje sea este, pero es lo
que nos enseña la teoría de los sistemas complejos y la historia del sistema complejo
denominado sociedad humana.

Los árboles tiemblan en la selva de Texaco




Gonzalo Ortiz
Tierramérica

Cuando con cada paso que uno da se mueven los troncos de los árboles, uno sabe que está en un pantano tétrico. Así sucede al caminar sobre la superficie aparentemente firme y cubierta de vegetación de lo que fue una piscina de lodos de perforación petrolera en la Amazonia ecuatoriana.


 La extensión y el impacto de la contaminación en la vida natural y en las comunidades humanas del nororiente ecuatoriano son mucho peores de lo que pueda imaginarse, pudo comprobar Tierramérica en un extenso recorrido por la zona.
Este reportero recorrió 400 kilómetros de carreteras y caminos de las nororientales provincias de Sucumbíos y Orellana, visitó seis comunidades afectadas y 12 sitios contaminados por la empresa estadounidense Texaco durante sus actividades de exploración y explotación, entre 1964 y 1990. 

El pantano cuyos árboles se mueven es la "piscina" de desechos petroleros del pozo Yuca 9, una de las 162 que Texaco dice haber limpiado, o "remediado", entre 1995 y 1998.


Esas piscinas o fosas, algunas del tamaño de una cancha de fútbol, servían para depositar los lodos de perforación y todo tipo de desechos, incluso heces y basura, pues las instalaciones petroleras carecían de rellenos sanitarios y de tratamiento de aguas servidas. 

La corporación estadounidense Chevron, actual propietaria de Texaco, fue condenada el 14 de febrero por un juez de Nueva Loja, capital de Sucumbíos, a pagar 9.510 millones de dólares como indemnización por daños de su subsidiaria al ambiente y a la salud humana. 

Los demandantes, indígenas y campesinos organizados en la Asamblea de Afectados por Texaco (AAT), apelaron por considerar insuficiente el monto para reparar el desastre, que incluye impactos en la salud. También lo hizo Chevron, alegando que el proceso es fraudulento. El juicio pasó así al pleno de la Corte Provincial de Sucumbíos. 

En un contrato firmado en 1995 con el Estado ecuatoriano, Texaco asumió la responsabilidad de hacerse cargo de un tercio de los pasivos ambientales que dejó en la selva. El resto correspondía al gobierno. En el juicio, Chevron alegó que esas tareas se llevaron a cabo a satisfacción hasta 1998. 

Pero la remediación de las piscinas, pudo comprobar Tierramérica, consistió en echar sobre ellas palos, llantas, tanques y maleza y tapar todo con tierra. 

En 15 años, la naturaleza amazónica hizo crecer sobre ellas vegetación e incluso árboles, éstos que se mueven con cada paso que se da cerca de ellos. Pero es cuestión de perforar apenas un metro y medio o dos para encontrarse con el lodo. 

Dos miembros del Frente de Defensa de la Amazonía, la organización de indígenas y campesinos que respalda la demanda de la AAT, practicaron esas perforaciones en varios de los sitios visitados por Tierramérica, incluso en la antigua piscina del pozo Sacha 53, de la que Chevron se ufana de tener informes favorables. 

Texaco dice haber construido en total 326 piscinas como éstas mientras operó aquí, pero las inspecciones judiciales y peritajes establecieron la existencia de al menos 956. 

Antes del año 1995, Texaco ya había tapado otras fosas que el Frente de Defensa de la Amazonía llama "piscinas ocultas". 

Cuando estos depósitos se cavaron no se los revistió con ningún material protector. Así, los residuos petroleros se filtraron por el suelo hacia los cursos de agua. 

La mayoría de las piscinas contaban con unos desagües, llamados "cuellos de ganso", instalados bajo el nivel del lodo petrolero, con el supuesto fin de permitir la salida de agua limpia hacia las corrientes cercanas cuando la lluvia elevaba el nivel del líquido depositado. La tesis que sustentaba esta práctica era que el petróleo flota sobre el agua. 

Pero los cuellos de ganso se convirtieron de inmediato en conductos para esparcir aun más los vertidos venenosos, que siguen fluyendo por ellos hasta ahora. 

Una de las paradojas de esta selva húmeda tropical donde el agua abunda, es que muchas aldeas y comunidades carecen del líquido para beber, cocinar y bañarse, porque están arruinados los arroyos y ríos en cuyas riberas asentaron sus casas. 

"Esta es la casa de María Aguinda, una de las firmantes de la demanda original contra Texaco, en 1993. Lo hizo porque este río al pie de su casa se contaminó de petróleo y tenía que ir a buscar agua en otro río, a dos horas de camino", indica a Tierramérica la indígena quichua Rosa Tanguila, de la comunidad Rumipamba, en Orellana. 

Aquí la polución procede del pozo Auca 1, supuestamente remediado por Texaco, pero cuyas filtraciones envenenaron el río muy temprano. 

Ante las protestas y paros de los habitantes, la empresa estatal Petroecuador está realizando trabajos de limpieza puntuales, y claramente insuficientes, en una cuenca en la que caben varios estadios de fútbol. 

Tanguila es parte del equipo conformado por indígenas de la comunidad y contratado por Petroecuador para limpiar el lugar. 

El trabajo consiste en lanzar fuertes chorros de agua hacia el fondo del río para remover una viscosa masa negra que se conduce luego hacia una trampa, donde Tanguila la retira con una raqueta triangular para depositarla en un tanque de metal. 

"Estamos limpiando lo que Texaco dice que dejó bien", ironiza Tanguila. 

Los trabajadores tienen overoles de caucho para sumergirse en el lodo gris y negro, pero carecen de guantes y de gafas, por lo que están expuestos a la contaminación. Varios niños pequeños juegan a orillas del mismo del río y se salpican con la misma agua. 

Para otro habitante de la zona, Donald Moncayo, de la empresa Selva Viva, "primerito, cuando recibió Petroecuador (el control del área) lo que debían haber hecho es un levantamiento de los pasivos ambientales o de los daños ambientales que dejaba la Texaco acá en la Amazonía, cosa que no hicieron". 

¿Por qué no? "Tal vez porque muchos funcionarios de Texaco pasaron a ser parte de Petroecuador y tenían ya calculado lo que iban a hacer: que el Estado ecuatoriano cargue con el muerto y libere a Texaco", añadió Moncayo. 

Selva Viva, creada por el Frente de Defensa de la Amazonía, intenta proteger un área selvática, rescatar especies en peligro de extinción y promover el ecoturismo, una tarea hercúlea en medio de tanto crudo.



Cronología de Texaco en Ecuador
1964: Texaco forma un consorcio con Gulf Oil Corporation y consigue una concesión para explorar y explotar crudo por 28 años en el nororiente ecuatoriano. El éxito lleva a ampliar el área concedida a miles de kilómetros cuadrados.
El primer pozo exitoso es bautizado Lago Agrio 1, en recuerdo del hallazgo de petróleo de 1901 en Sour Lake, en el sureño estado estadounidense de Texas, que dio lugar a la formación de Texaco.
En torno a Lago Agrio surge un poblado que, más tarde y con el nombre de Nueva Loja, se convierte en capital de Sucumbíos.
1977: La Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE), antecesora de Petroecuador, adquiere 62,5 por ciento del consorcio, que sigue administrado y operado por Texaco.
1990: El Estado ecuatoriano pasa a administrar y operar el consorcio, encargando la tarea a Petroecuador, sustituta de CEPE. Texaco se mantiene como socia y recibiendo dividendos.
1992: Texaco se retira de Ecuador al terminar el contrato.
1993: Una demanda de acción colectiva se presenta contra Texaco en la justicia de Estados Unidos.
1995-1998: Texaco efectúa trabajos de remediación pendientes. El Estado ecuatoriano se declara satisfecho, pero deja abierta la posibilidad de reclamos de terceros.



* Publicado originalmente el 26 de marzo por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica

Por la tierra y el agua








Silvana Melo (APE)

El Banco Mundial hizo foco sobre América Latina. En la búsqueda desesperada de áreas potencialmente cultivables para una producción masiva que pueda contrarrestar el alza en los precios de los alimentos, detectó que el 28% de tierra arable del planeta se despliega en el patio de atrás del mundo. En esa parcela inmensa donde fatigan 550 millones de personas que producen alimentos para el mundo pero en la que 53 millones se atormentan de hambre cada día.

De los 445,6 millones de hectáreas de tierra que, en el globo, podrían ser utilizadas para la expansión del cultivo, 123,3 millones está en América Latina. Sólo Africa la supera, con un 45 por ciento del total mundial. Paradójicamente, los dos continentes más sumergidos, más pauperizados, más sometidos, más olvidados.

Por la cintura del planeta baja el sur. Con su dermis prolífica, con su vientre dispuesto a alimentar al mundo. El 52% de la soja del planeta se produce aquí. Y el 44% de la carne, el 70% de plátanos, el 45% de café y el 45% de azúcar. Exportadora de trigo, maíz y carne, se proyectaba que la crisis internacional haría trepar el número de hambrientos en esta América a 71 millones. Es la foto del niño famélico que agoniza sobre una montaña de soja lista para embarcar.

En el subcontinente 80 millones de niños viven en la pobreza. El 17,9 por ciento (unos 32 millones) pasan hambre a pesar de que esta tierra feraz produce tres veces más de lo que se necesita para alimentar a sus habitantes suburbiales del mundo. Cepal y Unicef se rasgan las vestiduras difundiendo estos datos mientras el Banco Mundial fija su ojo largo e infalible en la extensión de América Latina, en el agua de América Latina, en la virginidad y en la juventud de la tierra de América Latina. Para sembrar más, producir más, generar más terreno potencialmente cultivable y desmontar para lograrlo, sembrar más, producir más comida para alimentar al sector del mundo que devora más allá de la saciedad, por placer y hedonismo. Y conservar las hambres mismas para los que pisan y fatigan y cosechan. Porque los alimentos que nacen de su tierra no son para ellos. América Latina –ahora con el foco del Banco Mundial- es una loca paradoja dibujada por los designios de los poderes del mundo. El aumento en el precio de los alimentos debería beneficiar a aquellos que los producen y los venden. Sin embargo, la comida se vuelve inalcanzable por su costo. Y la producción que cosechó con sus manos, que le dobló la espalda, que le taló el sueño durante seis meses y después otros seis de condena a la nada, todo ese maíz, todo ese trigo, toda esa soja incontable, la que se llevó el monte que desapareció un día y enloqueció al río, toda esa riqueza se escurre sin verla. Se va sin dejar huella. Y no queda nada para llevar a la mesa. Ni resto para comprar en supermercado. Ni en el almacén. Ni en el puesto de la calle.

Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron un nuevo récord en febrero por octavo mes consecutivo, calculó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La responsable del Banco Mundial para América Latina, Pamela Cox, dice que la región misma es una parte de la solución. "América Latina no ha alcanzado sus límites (de producción), pueden hacer aún mucho para aumentar su producción, tiene mucha agua... Hay un gran potencial para seguir alimentando al mundo", dijo. Está claro que el Banco Mundial y sus brazos sensibles han puesto los ojos encendidos en la América des-cubierta y subsumida durante más de cinco siglos. La América marginal, pariente pobre del mundo, a la que se le sigue cambiando oro por trocitos de cristal donde se mira la cara todavía tersa y juvenil.

En esa América ve el mundo lo que le salvará la vida en un futuro mediato: los alimentos y el agua. La vida que brota de la tierra. Lo que se cosecha y lo que mana.

El 93 por ciento de la población sur-americana vive en países exportadores de alimentos. Pero entre 50 y 70 millones sufre hambre. Enferma de hambre. Muere de hambre. Como los niños de Salta, Misiones, Formosa y el conurbano rosarino y bonaerense en la privilegiada Argentina.

Es que la América lo tiene todo, pero termina vendiendo la materia primaria. La América no elabora porque es pobre, porque no tiene infraestructura, tiene transportes antiguos y destruidos, tiene industrias moribundas. Por eso suele comprar afuera el pan cocinado con su harina. Los zapatos confeccionados con su cuero. Mil veces más caros. Como para definir, con moño y celofán, la cajita donde engorda la injusticia.

Un total de 189 millones de latinoamericanos vive en la pobreza, un 34% de la población total. A pesar de que exhala alimentos hacia el mundo, hace llover el café y la leche, pone la carne sobre la mesa y los cereales y el pan. Pero sus hombres y sus mujeres, sus historias individuales, sus tragedias de a una, no los pueden comprar. No pueden acceder. Trabajan para otros. Producen para otros.

Es la paradoja argentina -la que aún se resiste a ser visceralmente latinoamericana-: con apenas un 0,65 % de la población mundial, produce el 1.61% de la carne y el 1.51% de los cereales que se consumen en el mundo.

Pero nueve millones de sus niños soportan hambre, sufren hambre, corren riesgos de morir de hambre. Mueren de hambre. Rodeados del agua y los alimentos para el mundo.

El crimen más imprescriptible.

Fuente imagen: APE

Una estupidez suicida










ESCRITO POR XAVIER CAÑO TAMAYO   

El accidente nuclear de Fukushima y las revueltas árabes evidencian el erróneo empecinamiento de apostar por petróleo y reactores nucleares como fuentes de energía principales. Lo ocurrido en la central japonesa demuestra que la energía nuclear siempre es una imprevisible bomba de relojería. Japón, país con elevado nivel de seguridad  y tecnológico, no es Ucrania ni Fukushima, Chernobil, pero ha ocurrido un grave accidente nuclear. Philip Grassman recuerda que “quien se apoya en la energía atómica ha de aceptar esos riesgos. Tan improbables como se quiera, pero nunca se pueden excluir. Hace 25 años un accidente nuclear en Chernobil afectó a cientos de miles de personas. Hoy el mundo se enfrenta a una situación similar, aunque la magnitud no sería comparable, porque el reactor de Fukushima está en una región mucho más poblada que la de Chernobil”. Sería mucho peor.
¿Occidente aprendió algo de Chernobil? Ahí está Europa apostando por la energía nuclear, prorrogando la actividad de viejas centrales nucleares. En Alemania, la presión ciudadana tras el accidente de Japón ha forzado a la canciller Merkel a ordenar desconectar los reactores más antiguos y paralizar la prórroga de vida nuclear decidida. Pero en España, el Gobierno no se apea de prorrogar la vida de viejas centrales nucleares y Francia, con decenas de reactores nucleares, quiere construir más.
¿Alguien puede garantizar que, con 437 reactores nucleares operativos en el mundo, no habrá nunca ningún accidente nuclear más? Y un accidente nuclear nunca es para echarlo a broma. Sin hablar de los residuos nucleares milenarios y de que, tal como  asegura John Rowe, ejecutivo de Exelon, el mayor operador nuclear de Estados Unidos, “construir nuevos reactores ya no es rentable”.
En cuanto al petróleo como fuente de energía, los acontecimientos de África del Norte, guerra de Libia incluida, apuntan, como asegura Michael T. Klare, que “está claro lo que sucederá. No hay ninguna otra región capaz de sustituir a Oriente Medio como principal exportador de petróleo. La economía del petróleo se contraerá y con ella la economía mundial. El reciente aumento del precio del petróleo sólo es un leve temblor que anuncia el terremoto petrolero que vendrá. El petróleo no desaparecerá,  pero en próximas décadas no alcanzará volúmenes necesarios para satisfacer la demanda prevista y, más pronto que tarde, la escasez pasará a ser la característica dominante”.
¿Alguien recuerda las consecuencias de la crisis del petróleo de 1973? Inflación, inestabilidad económica, recesión... Pues fue de chiste comparado con lo que puede ocurrir si no se toman medidas. Lo que se avecina es menos petróleo disponible y más caro, más las consecuencias del accidente nuclear de Japón, medioambientales, de salud y, por supuesto, económicas.
Hay que hacer cambios que eviten o frenen lo que se nos viene encima. Es urgente. Por supuesto, los de siempre, quienes conforman lo que Marx denomina clase dominante y algunos llamamos  también minoría privilegiada, no se apean del burro, porque no renuncian siquiera a reducir un tanto sus obscenas ganancias.
Ahora, como propone Stéphane Hessel, es buen momento para la rebelión civil no violenta que se enfrente a la dictadura financiera (camuflada tras el eufemismo de “mercados”). Y también para cuestionar un modelo energético y un modo de hacer que convierten la vida de la gente común en misión imposible. Y destruyen el planeta, aunque lentamente. Necesitamos energía, sí, pero no derrocharla como hacemos y menos aún una energía de fuentes contaminantes y devastadoras. Es buen momento para empezar a cambiar fuentes de energía, hábitos y conductas que nos llevan al desastre económico y ecológico.
Hacer frente a la crisis energética que viene se suma a luchar contra la crisis múltiple existente. Con un cambio no sólo de hábitos y prácticas sino de orden de valores. Recuperar la ética colectiva y solidaria. Y apostar por la rebelión civil pacífica. Nosotros, la ciudadanía, los dueños del poder político y la soberanía.
Como recuerda Hessel, “la primera década del siglo XXI ha sido un período de retroceso” de los muchos avances políticos y sociales logrados desde finales de la II Guerra Mundial. Pero también  “nos encontramos en un umbral entre los horrores de esa primera década y las posibilidades de las siguientes”. Esa posibilidad de recuperar el terreno perdido depende de nosotros, ciudadanos y ciudadanas. Δ

Fuente: Revista Fusión

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Negocio y basuras nucleares

José Manuel Naredo


La catástrofe de Fukushima ha avivado el debate nuclear, que podría racionalizarse bastante distinguiendo dos temas: uno, el uso de la energía nuclear en general, y otro, el empeño de sembrar de plantas nucleares la geografía española registrado hace 30 años, que frenó la actual moratoria.
Si pensamos en el uso masivo de la energía nuclear para abastecer a largo plazo a la especie humana, salta a la vista su inviabilidad. Las reacciones nucleares tienen su apogeo en el Sol o en lejanas estrellas en las que no existe ni un resquicio de vida. Por ello resulta contradictorio el afán de mejorar la vida en la
Tierra extendiendo en ella este tipo de reacciones (y sus residuos) cuya peligrosidad reclama un aislamiento tan perfecto como difícil de asegurar. En general, desencadenar reacciones nucleares cuyas temperaturas sobrepasan miles de veces las requeridas por los usos ordinarios (hervir agua, calentar una vivienda, etc.) se asemeja a matar pulgas a cañonazos. Y en particular, la actual “alternativa” nuclear se apoya en unos stocks de uranio que son todavía más limitados que los de petróleo y que, una vez utilizados, se trasforman en residuos radiactivos de larga duración.
La catástrofe de Fukushima ha venido a subrayar el conflicto fáustico propio de la civilización industrial, al evidenciar el horizonte de degradación que resulta de su empeño en utilizar energías que proceden de “echar a la caldera” stocks de uranio, petróleo u otros recursos planetarios y no del flujo solar y sus derivados renovables.
En el segundo tema mencionado hay que recordar que no son afanes altruistas, sino de lucro, los que mueven al lobby propagandista de la energía nuclear. Y que este lucro no resulta de producir electricidad por un procedimiento caro y problemático, sino de manejar e inflar los enormes presupuestos que requiere la construcción de plantas nucleares –véase Aguilera y Naredo (eds.) 2009 Economía, poder y megaproyectos, pp. 29-36–. Sólo la plena conciencia de que los grupos interesados en el negocio de la construcción de las centrales nucleares manejaron a las empresas eléctricas para hacer su negocio particular a costa de usuarios y contribuyentes impedirá que semejante extorsión vuelva a producirse.
 

José Manuel Naredo es economista y estadístico
 Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/1294/negocio-y-basuras-nucleares/

Las últimas opciones para salvar Fukushima








Japón seguía ayer en alerta máxima por el hallazgo de plutonio altamente tóxico fuera de la central de Fukushima, donde además ayer creó temor un sismo en el mar, de 6,4 grados en la escala de Richter.
Investigadores: filtración radioactiva en Japón es 160.000 veces mayor que la de Three Mile Island
El Instituto de Investigación Energética y Ambiental publicó datos que demuestran que la filtración de radiación en Japón es mucho peor que la de la planta de Three Mile Island en 1979. Los investigadores estiman que la planta japonesa liberó 160.000 veces más yodo radioactivo 131 que el que se filtró en el accidente de Three Mile Island. Los investigadores dicen que la radiación filtrada en Chernobyl fue diez veces mayor que lo que se ha filtrado en Japón hasta ahora.
Japón considera la posibilidad de nacionalizar Tokyo Electric Power
El Primer Ministro japonés Naoto Kan dijo hoy que el gobierno sigue en estado de máxima alerta. El gobierno japonés está considerando la posibilidad de nacionalizar la empresa Tokyo Electric Power, propietaria de la planta nuclear. Los costos crecientes y la indignación pública amenazan el futuro de la compañía, que es la mayor empresa de servicios públicos de Japón y Asia.

(Fuente: Democracy Now)

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Los cartuchos se acaban para salvar la central de Fukushima. Las complicaciones de los últimos días con la detección de plutonio en el agua de la planta o el gran aumento de radiactividad en el mar, han provocado que el Gobierno empiece a plantearse medidas a contrarreloj para atajar la crisis nuclear.
Las autoridades japonesas contemplan "todas las alternativas" para estabilizar la central nuclear de Fukushima y estudia la adopción de algunas de las medidas que se han filtrado a la prensa, según ha anunciado este miércoles su portavoz, Yukio Edano, en una comparecencia pública.
Entre estas medidas se encuentran el despliegue de una tela especial sobre la planta para evitar la emisión de partículas radiactivas a la atmósfera y la utilización de un buque para almacenar de forma temporal el agua contaminada.
Además, Tepco, la compañía dueña de la central, ha anunciado que ante la imposibilidad de controlar los reactores 1, 2, 3 y 4 se procederá a desmantelarlos, aunque no saben todavía cómo hacerlo. Mientras, el Gobierno ha pedido que sean cerrados todos.
Otras las opciones que baraja el Ejecutivo japonés y la compañía eléctrica Tepco es la construcción de un sarcófago que cubra los reactores dañados de la central. Una técnica que ya se utilizó en Chernóbil y que tampoco ha sido descartada, aunque sería la última alternativa a tomar, según han declarado varios expertos.
En Chernóbil, un ejército de trabajadores enterró la central primero con arena, acero y hormigón. El problema es que el sarcófago contendría la radiactividad sólo por un tiempo.
La compañía Tepco ha aceptado la ayuda de expertos del grupo francés Areva, especializado en la descontaminación de residuos radiactivos. Además el Gobierno de EEUU ha puesto al servicio de Japón robots especiales capaces de soportar altos niveles de radiación.
"Nos enfrentamos a una situación sin precedentes y tenemos que considerar diferentes estrategias, más allá de lo que normalmente hacemos", dijo un miembro del Gobierno.
Desde el lunes las autoridades niponas se enfrentan a dos grandes problemas en la central. Por un lado, la creciente radiactividad derivada de una posible fusión parcial de las barras de combustible; y, por otro, la radiación hallada en el agua que rodea a las instalaciones y el mar.
El nivel de yodo radiactivo en aguas del mar cercano a la central nuclear de Fukushima supera 3.355 veces el límite de seguridad, lo que supone la concentración más alta hasta el momento.
Las muestras tomadas ayer a 330 metros al sur de una salida de agua próxima a los reactores 1 a 4 de la central revelaron un fuerte incremento del isótopo 131 del yodo respecto al fin de semana, cuando llegaron a ser 1.850 veces superiores a lo normal.
Los técnicos de Tokyo Electric Power (TEPCO), operadora de la planta de Fukushima Daiichi, están estudiando varios modos para evitar que la radiactividad se filtre al mar, especialmente los isótopos más longevos del yodo o el propio plutonio.

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Radioactividad, las consecuencias de la contaminación


El primer ministro japonés, Naoto Kan, calificó hoy de “imprevisible” la situación de la planta nuclear de Fukushima Daiichi, que obliga a “no bajar la atención”.
Desde este sábado no llegan buenas noticias de Fukushima, donde los trabajadores de TEPCO, la empresa operadora, intentan desde el terremoto del 11 de marzo refrigerar sus seis reactores, pero cada día se enfrentan a una nueva dificultad.
El tsunami que generó ese seísmo de 9 grados Richter, con olas de hasta trece metros, destruyó el sistema eléctrico de la central que es necesario para enfriar sus reactores, que albergan peligrosas barras de combustible nuclear.
Los más recientes esfuerzos se centraron en tratar de drenar el agua radiactiva que inunda la zona de turbinas cerca de los reactores 1, 2 y 3, el último de los cuales preocupa especialmente por contener un combustible que mezcla uranio y plutonio, altamente tóxico.
El portavoz japonés, Yukio Edano, muy crítico con la gestión de TEPCO de la crisis, pidió vigilar la salida de plutonio al exterior de la planta y consideró probable que el material detectado provenga de barras de combustible fusionadas parcialmente.
El portavoz nipón indicó no obstante que las cantidades de plutonio halladas son las mismas que pueden encontrarse en el medio ambiente mientras, en Viena, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señalaba que la composición de isótopo sugiere que procede de un reactor y destacaba también su escasa cantidad.
Para las autoridades japonesas, lo prioritario ahora en Fukushima es continuar lanzando agua sobre los reactores, para así tratar de refrigerarlos, y al tiempo drenar las zonas inundadas.
Un terremoto de 6,4 grados sacude de nuevo Fukushima
Un terremoto de 6,4 grados de magnitud en la escala de Richter hizo temblar este martes de nuevo el noreste de Japón y se sintió en Tokio, con epicentro en la costa de la provincia de Fukushima, donde se encuentra la inestable planta nuclear.
Según la Agencia Meteorológica de Japón, el seísmo ocurrió a las 19.54 hora local (9.54 GMT) y el epicentro se situó a poca profundidad bajo el lecho marino frente a Fukushima, una de las provincias más afectadas por el seísmo de 9 grados del 11 de marzo.
En algunos pueblos costeros de esa provincia el temblor tuvo una intensidad 4 en la escala japonesa de 7 grados, mientras en la mayor parte de la costa se sintió con un nivel de 3.
El terremoto volvió a sacudir toda la costa noreste nipona afectada desde el día 11 de marzo y también se sintió con claridad en la ciudad de Tokio, sin que por el momento se informara de daños.
Tampoco se han reportado daños en la central nuclear de Fukushima Daiichi, donde se lucha día y noche por refrigerar sus seis reactores, dañados por el terremoto de 9 grados Richter.
Desde el gran seísmo y posterior tsunami del día 11, que arrasó vastas zonas de la costa noreste, se han sucedido más de 700 réplicas en Japón, de ellas tres de más de 7 grados en la escala Richter, más de 60 superiores a 6 y unas 350 de más de 5 grados.

(Cubadebate Con información de EFE)

Un apunte más sobre el lado oscuro (y ocultado) de la poderosa industria nuclear




Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal



Fukuhisma es un negocio privado. Un tanto peculiar pero un negocio al fin y al cabo. Como British Petroleum, como Microsoft, Carrefour o la central de Santa María de Garoña. La propietaria de la central accidentada es Tokyo Electric Power Company, TEPCO, una corporación nipona, la tercera compañía eléctrica del mundo, una empresa que recientemente ha pedido a los bancos japoneses una ayuda urgente de 1,5 billones de yenes (unos 18 mil millones de dólares). ¿Podemos confiar en las informaciones que nos brinda y en las medidas de seguridad que anuncia? No parece prudente; el pasado no les avala. En absoluto. Tampoco el presente por lo que estamos viendo.
A finales de julio de 2007, un terremoto de intensidad 6,8 golpeó la provincia de Niigata, a 200 km de Tokio y alteró gravemente el funcionamiento el Kashiwazaki-Kariwa, una de las mayores plantas nucleares del mundo con 7 reactores. Los informes hablaron de fugas radiactivas, conductos obsoletos, tuberías quemadas, aparte de incendios. Varios centenares de barriles de residuos se vinieron abajo; más de 1.000 litros de agua radiactiva se vertieron al mar y fugas de isótopos se dispersaron en la zona. Después de muchas dudas y vacilaciones, los responsables de la central lo admitieron: el terremoto había provocado un desastre. Ya entonces un portavoz de la corporación propietaria, también TEPCO, señaló que los reactores de la central habían sido diseñados para resistir terremotos, pero sólo, matizó, hasta una determinada intensidad que era inferior a la magnitud del seísmo registrado aquel lunes de julio de 2007. La misma melodía que ahora estamos oyendo. ¿Podemos creerles?
No parece razonable. Años antes, en 2002, se descubrió que TEPCO falsificaba información sobre seguridad. La empresa fue obligada a cerrar sus 17 reactores, incluidos los de la central de Fukushima I. Los ejecutivos de la corporación admitieron haber presentado unos 200 informes técnicos con datos falsos en las dos décadas anteriores. Un ingeniero nuclear estadounidense que trabajaba en la empresa dio a conocer el desaguisado tiempo después.
Las informaciones sobre la situación actual presentan datos contradictorios que abonan, a un tiempo, esperanza y desánimo. En el momento en que escribimos este artículo, los ingenieros de la central han logrado conectar cables de energía a los seis reactores de la central a los que sólo faltaba dotarlos de corriente. Al mismo tiempo, la temperatura en el núcleo del primer reactor volvía a ascender y el reactor 3, el que usa como combustible una mezcla con plutonio, echaba humo nuevamente. Por otra parte, la Organización Internacional de Energía Atómica, nada sospechosa de alarmismo, informaba que en un radio de 20 km alrededor de la central el nivel de radiactividad ha adquirido niveles muy importantes. La propia compañía ha reconocido la presencia de yodo radiactivo 120 veces superior al límite establecido en una muestra de agua marina. Y el plutonio, parece ser, está asomando su prolongada patita radiactiva.
No hay ya ninguna duda de la existencia de importantes fugas radiactivas. La radiación ni se ve ni se huele ni se siente, pero sus efectos son a largo plazo y dañarán la salud y el medio ambiente durante largos años [1]. En el núcleo de un reactor atómico existen más de 60 contaminantes radiactivos, unos de vida media muy larga y otros de vida corta. Muchos de estos elementos tienen una gran afinidad con nuestro organismo. Entre esos contaminantes, los que tendrán mayores consecuencias para la salud humana serán el yodo-131, el cesio-137 y el estroncio-90 con el plus del plutonio. Según el organismo oficial austriaco para la meteorología y la geodinámica (ZAMG: Zentralstalt für Meteorologie und Geodynamik) el yodo-131 emitido representa el 20% del total que dispersó Chernobil, mientras que el cesio-137 alcanza el 50% de aquel. Y esto son estimaciones de la pasada semana. El 19 de marzo ya fueron detectadas emisiones de Fukushima en Hawai, las islas Wake y la costa de California. El organismo similar alemán da estimaciones parecidas (Carlos Bravo de Greenpeace ha comentado recientemente que la radiactividad emitida hasta la fecha por los reactores de Fukushima es ya mayor que la emitida en Chernóbil).
El iodo-131 afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes; a partir de ellas se puede desarrollar posteriormente el cáncer de tiroides (el accidente de Chernobil multiplicó por diez los casos de este cáncer en Centroeuropa). El estroncio se acumula en los huesos, como si fuera calcio, y durante este años continúa irradiando el organismo (30 años de vida media). El cesio-137 queda depositado en los músculos, comportándose de forma parecida al potasio. Ambos, estroncio y cesio, aumentan el riesgo de todo tipo de cánceres, especialmente los de huesos, músculos y tumores cerebrales, disminuyendo la inmunidad del organismo e incrementando la capacidad de sufrir otras patologías. La radiación, además, altera la reproducción y afecta más a las mujeres que a los hombres.
Tampoco las consecuencias para el medio ambiente serán inocuas. La contaminación nuclear se deposita en el suelo y en el mar, se incorpora a la cadena trófica de los peces, que son la base de la dieta en Japón, del resto de animales -el yodo-131 aparece precozmente en la leche-, de las plantas, la fruta y las verduras. Este proceso se irá acumulando, pasará de un ser vivo a otro e irá empeorando. La persistencia de estos radioelementos en el medio ambiente perdura largo tiempo y su presencia puede detectarse en los alimentos incluso años después del accidente.
Existen dos tipos de efectos en la salud humana por la exposición a la radiación. Unos son determinísticos, los inmediatos a la exposición, dependen de la dosis recibida; otros son probabilísticos e irrumpen cuando las partículas radiactivas se acoplan a distintos órganos. Estos últimos son los que más deben preocupar. Influyen en el aumento del riesgo de sufrir cáncer actuando como si fueran componentes biológicos. El cesio 137, como comentábamos, se acopla al músculo y va irradiando a lo largo del tiempo. Lo mejor que puede pasar es que mate la célula; si, por el contrario, causa una mutación en un gen supresor de tumores, puede aumentar la posibilidad de que se sufra cáncer.
El accidente de Fukushima es, en síntesis, ya lo hemos comentado en alguna ocasión, un Chernobil a cámara lenta
Mientras Japón (y el mundo) afronta un accidente nuclear que puede llegar a ser el peor de la historia, parece evidente que cualquier debate, necesario y urgente, sobre la seguridad de la energía atómica debería abordar la independencia real de los organismos reguladores. En frecuentes ocasiones, numerosas por lo que sabemos, industria y organismos reguladores son uno y lo mismo. Hay pocos expertos nucleares independientes en el mundo; en su gran mayoría, trabajan para la industria, o bien lo hicieron antes y ahora son agentes reguladores.
Fukushima no es Hiroshima. Tampoco Nagasaki. Pero Hiroshima, Nagasaki, la Isla de las Tres millas, Chernobil, Ascó y Fukushima pertenecen a un período, la era atómica, que es necesario superar. Hiroshima abrió el camino suicida del armamento nuclear, un sendero que debe cerrarse con urgencia. Fukushima ha sido, debe ser, la última advertencia de la equivocada apuesta por la energía nuclear, una apuesta que va a dejar un legado que no merecen las futuras generaciones: toneladas y toneladas de residuos radiactivos que van a exigir, aparte de la fuerte vulnerabilidad que representan ante catástrofes, atentados y guerras, control, esfuerzos económicos, importantes inversiones de seguridad y riesgos nada marginales. Veinticinco años después, el reactor 4 de Chernobyl continúa emitiendo radiactividad pese a que está sepultado bajo una gruesa (pero deteriorada) cubierta de hormigón. Se intentan recaudar más de 2.000 millones de dólares para construir un sarcófago permanente (que no será permanente) que contenga la radiación. Sea cual sea nuestro concepto del buen vivir, no parece consistente con un escenario como el que hemos dibujado, como el mundo que está irrumpiendo dantescamente ante nuestros ojos. Faust no puede ser un modelo de referencia para la Humanidad. ¡Por una humanidad más justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebaño de atontados ruidosos en un estercolero químico, farmacéutico y radiactivo! [2]
 
PS1: De la soberbia, sofistería e irracionalidad del lobby nuclear, vale la pena recordar esta afirmación reciente de cuatro partidarios de las centrales nucleares: “Existirán siempre, y por todas partes, escenarios en los que podrían producirse catástrofes como la de Fukushima”. ¡Siempre y por todas partes y de forma inexorable! ¡El progreso nuclear! ¡Barbarie en estado puro!
PS2: Pio D’Emilia recordaba en “Los gitanos del átomo” [4] la situación condiciones laborales de los trabajadores de las centrales nucleares de Japón, especialmente las de los obreros de Fukushima. No es el único caso. Philippe Billard es un técnico nuclear que fue despedido por la firma francesa Endel, una de las cuatro grandes empresas subcontratadas de las centrales nucleares administradas por EDF (Electricité de France). Billard se negó a ser un nómada del sector, uno de los 18.000 trabajadores que son obligados a cambiar semanalmente de central y ubicación geográfica en el país vecino. El Tribunal Laboral de Ruán empezó a examinar su caso el pasado 1 de junio de 2010. El juicio fue previo a otro más importante, este segundo ante la justicia penal.
Además de técnico nuclear, Billard es sindicalista y fundador de la asociación “Salud-Subcontratistas”, cuya finalidad básica es conseguir que el país más nuclearizado del mundo reconozca que más de 20.000 trabajadores no son asalariados de las centrales nucleares controladas por EDF, sino contratados por subcontratistas en cascada. La férrea y eficaz ley de mercado, puede decirse, son nuestros tiempos modernos, nada nuevo bajo la tierra y el sol europeos. Pero sí hay algo (parcialmente) nuevo: los trabajadores de las empresas subcontratistas, las personas que no casualmente están a cargo de las tareas más peligrosas con la correspondiente absorción extra de radiaciones, no tienen seguimiento médico fijo. No lo tienen porque estas poderosas instituciones antidemocráticas que llamamos “empresas”, estas máquinas antihumanas de generar dinero, se encargan o encargan de poner piedras piramidales del tamaño de un obelisco en el camino. En los alrededores de este escenario se ubicaron las razones del despido de Billard. Este técnico nuclear se implicó sindicalmente para que los asalariados que trabajaban para las subcontratas denunciaran a las autoridades… ¡los accidentes de trabajo que sufrían! ¡Menudo crimen! No solían hacerlo, no suelen hacerlo. Tienen miedo y el miedo paraliza el verbo y la acción. Es fácil entender las razones en tiempos de crisis: penumbra, paro e incertidumbres. Anne Thébaud Mony, una investigadora del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM), ha añadido una sugerente y terrible hipótesis: “Es la propia industria nuclear la que organiza que no haya seguimiento médico de los trabajadores más expuestos”. ¡Un sector de la industria que se encarga de organizar el no seguimiento médico de sus propios trabajadores! Potenciales víctimas sin luz y, con ello, sin cómputo y sin cuidados. ¿Una sociedad que aspire a la justicia y equidad puede permitir una industria que opere con estos procedimientos?
 
Notas:
[1] Véase, con más detalle, Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal son autores de Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2008.
[2] La cita esta extraída del editorial del primer número de mientras tanto, noviembre de 1979. Manuel Sacristán fue su autor tras una discusión colectiva.
[3] Tomado de Bernard Laponche, “Centrales nucleares, el sistema más peligroso de hervir agua”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125340
[4] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125253

Fuente: Rebelión

El 14% de territorio centroamericano en manos de mineras canadienses






Por David Pérez

El Centro Sobre Investigación y Comercio (CEICOM), de El Salvador, en coordinación con el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL), realizó el foro “La minería metálica y la criminalización a la resistencia anti minera en Centroamérica”.
“Están despojando a las comunidades de sus recursos naturales, el agua de uso doméstico y cotidiano la dejan envenenada en diques de minas que persistirán miles y miles de años dejándonos, los dueños de las empresas mineras, daños irremediables en el medio ambiente”, refirió Julio González, miembro de una de las comunidades afectadas por la explotación minera en Guatemala.
Ese es el diario vivir de centenares de poblaciones centroamericanas que habitan en territorios cercanos a la exploración o explotación minera. Por ejemplo, en proyectos como “Cerro Blanco” en Guatemala, los niveles de violencia y de enfermedades se han incrementado, lo que desemboca en pobreza y desigualdad social.
Existe un “interés desmesurado” por parte de las mineras por obtener territorio con grandes cantidades de oro, plata, cobre y zinc, para posteriormente explotarlo.
En los últimos 10 años el precio del oro ha incrementado en cerca del 300%, dejando en claro la importancia que tiene para las empresas de este rubro acaparar su producción y comercialización, actualmente la onza de oro se cotiza por encima de $1400.
La mayoría de mineras que se encuentran en suelo Centroamérica son de capital canadiense, existiendo cerca de 400 concesiones para dichas empresas a través de diversos proyectos.
Asimismo, el interés de la industria minera por obtener territorios explotables los lleva a crear estrategias, lo que incluye tratados de libre comercio (TLC), tráfico de influencias en gobiernos, construcción de andamiajes jurídico legales, violación a los derechos de las comunidades, y criminalización y asesinato de líderes comunales.
Ejemplo de esto son los cinco ambientalistas asesinados en El Salvador, represión y encarcelamiento para indígenas en Guatemala y las luchas populares en Costa Rica y Panamá son un claro ejemplo del enfrentamiento entre las mineras y la población.
“Estamos enfrentado una estrategia de las empresas mineras por reprimir la resistencia y la lucha de la población que se traduce, no solo en amenazas y violaciones a las comunidades, sino que llega hasta el asesinato”, explicó Benjamín Ramos, de CEICOM.
La impresión general es que el tan mentado "desarrollo" es sólo para los empresarios y los gobernantes corruptos, dejando a las comunidades daños irremediables en la tierra y en el agua.

Diario Co Latino - La Haine 
http://lahaine.org/

Comunidades mapuche denuncian que están siendo víctimas de “persecución y prisión política”






A nuestro pueblo y a la opinión pública en general:


Desde el derecho de posesión territorial ancestral de la Comunidad Mapuche Ancalao la cual se encuentra en conflicto con terratenientes y diferentes intereses capitalistas, manifestamos nuestro apoyo a todas las comunidades en conflicto de Puel Mapu y Gulu Mapu oprimidos y reprimidos por las fuerzas de ocupación de los estados argentino y chileno reivindicando la lucha de nuestros pu Weichafe Denunciamos la persecución y prisión política en la que se encuentran nuestros peñi de Gulu Mapu, quienes a través de montaje y represión han sido condenados a 20 y 25 años por defender nuestro WallMapu y nuestro pueblo.


Denunciamos también algunos de los conflictos de nuestro Puel Mapu:


* Comunidad Wentru Trawel Leufu (Picun Leufu-Neuquen): que en estos momentos están siendo hostigados ilegalmente por fuerzas especiales, al servicio de las petroleras a pesar de tener un fallo judicial a favor de la comunidad, están resistiendo hace cuatro días.


* Comunidad Enrique Sepulveda (Buenos Aires Chico, el Maiten Chubut): el Lonko Abelardo Sepulveda sufrió un intento de homicidio por parte de los terratenientes Alberto Imade y Héctor Guajardo. Hasta el momento la justicia no ha dado respuesta y es cómplice del despojo territorial de la comunidad.


* Comunidad SantaRosa Leleque(Chubut): existe una orden de desalojo latente a favor de la Compañía de Tierras del Sud Argentina de la multinacional Benetton.


* Paichil Autonoma y Paichil Antriao, (Villa la Angostura-Neuquen ): se encuentran en el lugar resistiendo y enfrentando a diferentes intereses capitalistas como inmobiliarias e inversionistas como “Manu”Ginobili, Henry William Fischer, Daniel Ducau, Margaretta Hoffer, Jose Salamida, empresa Monsanto y otros.


* La comunidad Huaytekas (los Repollos –El Bolsón-Río Negro): están destruyendo el bosque milenario de donde se Huaytekas donde se desarrollan las ceremonias ancestrales de la comunidad, kamarikum, para construir un barrio privado petrolero. Los empresarios involucrados son: Kritz y Martínez Pérez. En la zona también operan personajes como Lewis, Van Ditmar y otros.


Todo esto se enmarca en una creciente represión, criminalización y persecución político-judicial hacia nuestro Pueblo Nación Mapuche, llamamos a todos nuestros peñi y lamuen a seguir luchando y resistiendo, ejerciendo nuestros derechos de posesión territorial y políticos, y en la reconstrucción de nuestro mundo, y a la sociedad en general a apoyar nuestra digna y justa causa.


Inkaleaiñ taiñ WallMapu meu femuechi tain Kuifikeche Iem zeumalekefuingun Weftui pu Weichafe!! Marichi Weu!! Marichi Weu!!


Defenderemos nuestro Territorio como nuestros Antiguos, Renacen los Guerreros!! 10 Veces Venceremos!!


Firman Comunidades: Paichil Autonoma, Enrique Sepulveda, Futa Anekon, Ankalao


Enviado por No a la Mina
Fuente: PuertaE

Brasil: Indígenas Enawene-nawe se quedan sin comida por las represas




David Montolio

(cc) Leo Wery

Los Enawene-nawe son un pueblo indígena de la cuenca del estado de Mato Grosso, en Brasil, cuyo primer contacto con la civilización occidental fue recién a mediados de 1970.  Una de las características que hacen a estos indígenas tan especiales, es que, a diferencia de la gran mayoría de los aborígenes de Brasil, no consumen carnes rojas, y su dieta la basan en pescado y verduras. Justamente en la recolección del pescado es que están teniendo problemas.
Resulta que en el río donde estos hombres han recolectado su alimento durante incontables generaciones, el Juruena (http://is.gd/ORf3lu), el gobierno ha aprobado la construcción de 77 (sí, setenta y siete) pequeñas represas, río arriba de donde los indígenas realizan sus faenas pesqueras, en un ritual llamado yakwa, donde los hombres de la comunidad se alejan por varios meses, donde se la pasan pescando y ahumando el pescado, para volver con la comida necesaria para todo el año.
Al volver a la aldea, algunos pescados se almacenan para alimentación, y otros se les ofrecen a los espíritus yakairiti, del inframundo. Lamentablemente, desde 2009, los enawene-nawe comenzaron a encontrar muy pocos peces en el río, resultando infructuosas las presas que construyen con madera para atraparlos.
El ritual Yakwa es considerado parte de la Herencia Cultural de Brasil, pero desde 2009, la empresa que construye las presas, perteneciente al grupo André Maggi, tuvo que comprarle 3mil kilos de pescado al pueblo. Blairo Maggi, uno de los dueños de la empresa, es además el gobernador del estado (http://es.wikipedia.org/wiki/Blairo_Maggi).
No sólo las presas están molestando a los indígenas, sino también los cultivos de soja y la ganadería, que tienen que literalmente destruir la selva para construir el espacio de cultivo y de pastoreo. Blairo Maggi, por cierto, es el principal productor de soja de la región.
Hace un tiempo habíamos hablado en Veoverde de algunos grupos indígenas “no contactados” en Brasil, que no habían tenido nunca ningún acercamiento con el mundo occidental, que vieron cómo enormes máquinas destruían sus cultivos y hogares, sin previo aviso. Esta vez el grupo es más o menos de las mismas características, y las empresas y el gobierno están más o menos en la misma situación, o sea, haciendo prácticamente nada.

Argentina: Proponen inclusión del insecticida ENDOSULFÁN en el Convenio de Estocolmo








Escrito por Dra Graciela Gomez

Desde Rapal el mensaje era claro: “Nos interesa la situación de este insecticida dado que es uno de los de mayor utilización en el país en diversas áreas de cultivo. También conocemos y nos preocupa su impacto a nivel ambiental incluida la salud humana”
El endosulfán es un  neurotóxico tanto para insectos, mamíferos y humanos. La clasificación de la EPA es de Categoría I de alta toxicidad ,en tanto para  la Organización Mundial de la Salud la clasificación es  Clase II, moderadamente riesgoso. El  Compuesto Orgánico Persistente (COP)  está prohibido en más de 60 países. La Onu desde el  organismo científico del Convenio de Estocolomo instó a todos los países a que se considere su eliminación y se lo incluya  en la próxima reunión de las partes,a celebrarse el próximo 24 de abril.

La audiencia convocada por la diputada Cecilia Merchán de Libres del Sur y Rapal, la  Red de Acción de Plaguicidas y sus Alternativas en América Latina,  cuyo representante es el coordinador regional Ing. Agr.Javier Souza Casadinho se realizó este martes 29 de marzo, de 9 a 13 hs en la Sala del  2do piso, Edificio Anexo del Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

La diputada Cecilia Merchán manifestó que :“Sucede que desde 2007 a esta parte hubo varios eventos que ameritan una discusión profunda sobre el uso de estas sustancias. Tenemos el fallo de la justicia favorable a los vecinos y vecinas del Barrio Ituzaingó, en Córdoba. Existe el informe de los Médicos de Pueblos Fumigados que da cuenta de casos concretos de daño en la salud. A nivel regional, Brasil, Colombia y Paraguay decidieron restringir el uso de endosulfán” y agregó : “Ante la falta de iniciativa del Ejecutivo para discutir estos temas, interpretamos junto con las organizaciones científicas y ambientalistas que era necesario debatir el tema en el Congreso, cosa que venimos haciendo desde el año pasado. Por eso elegimos la audiencia pública como un vehículo para que las voces surjan y para interpelar al Ejecutivo”.


Por su parte  Javier Souza Casadinho, de la Rapal expresó : 

“Hemos convocado a esta audiencia pública al Ministerio de Salud, la Secretaría de Medio Ambiente y la Cancillería, que son los organismos del Poder Ejecutivo que componen el comité en Argentina. Pero todos se excusaron de participar de la audiencia.Una muestra de que están eludiendo el debate”,

Entre los presentes se encontraban  las Madres de Ituzaingó, de Córdoba; quienes informaron que los campos frente a sus casas que eran cultivados con soja, hoy están siendo loteados para la venta “ La gente que venga a vivir allí en unos años tendrán los mismos problemas y enfermedades que nosotros denunciamos” “Esas tierras fueron analizadas y contienen todo tipo de tóxicos, el derecho a un ambiente sano ¿dónde está? expresó Sofía Gatica.

El Dr Medardo Avila Vazquez de la red de Médicos de Pueblos Fumigados, presentó un powerpoint con estadísticas y conclusiones contundentes de las zonas analizadas por esa red. El diputado Carlos Martinez de Libres del Sur de Chaco se refirió al tema arroceras de Chaco y luego de cada ponencia se abrió el debate. 
Entre los presentes estaban  representantes de ATE,  del  SENASA y de la  Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA). Desde CASAFE  la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes su director ejecutivo Juan Cruz Jaime y Pedro Peretti  por la  Federación Agraria Argentina.


Entre las Ongs la Dra Graciela Gomez por Ecos de Romang , el Taller de Ecologista de Rosario, el grupo de jóvenes de Soberanía Alimentaria y una representante de Farn, entre otros. La reunión concluyó con el compromiso de llevar la iniciativa para ser presentada el 24 de abril en Ginebra cuya versión taquigráfica será puesta a disposición a tal efecto.

La India es el mayor consumidor de endosulfán. Durante 26 años  las plantaciones de la Corporación de Kerala fueron fumigadas en forma aérea,una superficie de casi 4.700 hectáreas en Kasaragod. Hoy  los pobladores que vivían cerca de las plantaciones están pagando el precio. Toda la zona está sufriendo la  tragedia de familias enteras luchando con malformaciones , cáncer y trastornos del sistema nervioso central. 
Para la  Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente (AAMMA) , la limitación del uso de estos compuestos,  es una de las prioridades a nivel nacional.

Una investigación de la Universidad del Litoral y el CONICET encontró en el 2010 residuos de endosulfán  en granos de soja y puso el alerta. Brasil la semana pasada informó restos del plaguicida en la leche materna de 62 mujeres y puso como plazo límite el año 2013 para su retiro. Bayer el principal fabricante anunció  el retiro del producto del mercado a fines del 2009.
Desde Argentina el Senasa y  ningún organismo del Estado parecen preocupados por el plaguicida , el segundo de mayor consumo después del glifosato.
La ausencia en la audiencia de los  representante del ejecutivo,  de la cartera de salud y de legisladores  de las Comisiones de Ambiente o  Salud  de ambas cámaras del Congreso, es una prueba de la desidia y el desinterés por el derecho a la salud de los argentinos.-

Publicado y enviado por ECOS DE ROMANG

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Agroquímicos: La cadena de ocultamientos, falacias y deformaciones referidas al Informe FAO/OMS-2004

Autor: Claudio Lowy

El informe FAO/OMS no es científico; la mayoría de los resúmenes y las evaluaciones se basan en trabajos no publicados de propiedad privada. El Comité de Expertos no representa las diferentes escuelas de pensamiento ni tiene representación territorial. El comunicado de prensa corporativo CASAFE-CIAFA no es serio porque engaña al señalar los daños que supuestamente no hacen los pesticidas y ocultar los que sí generan. 

Argentina: El discurso sojero transgénico. Parte 2 - Agroquímicos: La cadena de ocultamientos, falacias y deformaciones referidas al Informe FAO/OMS-2004 

El discurso sojero transgénico 

Hoy hay dos sistemas agroalimentarios en pugna: 

- Por un lado, el sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, del cual el sistema transgénico es sólo el último eslabón. 

- Por el otro, el sistema que integra la agricultura familiar, la vía campesina y los diferentes sistemas agroecológicos, que tiene emprendimientos que se sostienen a pesar de los ataques sistemáticos que padecen, y está en permanente conformación, articulación y crecimiento. 

El objetivo de estos escritos es mostrar las mentiras, los engaños, los ocultamientos y las tergiversaciones del discurso de los que promueven y/o se benefician con el sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, incluido el transgénico, que sólo para abreviar es denominado aquí “discurso sojero transgénico”. En este segundo texto analizo los referidos al informe FAO/OMS-2004, y los contenidos en el comunicado de prensa CASAFE-CIAFA de 2009. 

1. El comunicado de prensa corporativo 

El comunicado de prensa titulado “Acerca de la seguridad de los Agroquímicos” (1), emitido en forma conjunta por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) y la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA), expresa: 

El Informe de la FAO/OMS (2) 

De acuerdo al Informe publicado por la Reunión Conjunta FAO/OMS (Meeting of the FAO Panel of Experts on Pesticide Residues, JMPR), el Glifosato: 

· posee baja toxicidad aguda 

· no es genotóxico (no provoca daños ni cambios en el material genético) 

· no es cancerígeno 

· no es teratogénico (no afecta el normal desarrollo embrionario, no provoca malformaciones) 

· no es neurotóxico (no afecta el sistema nervioso) 

· no tiene efectos sobre la reproducción 

Estas afirmaciones fueron reproducidas muchísimas veces por diferentes personas físicas y jurídicas que promueven el sistema sojero transgénico. Como están bastante alejadas de las consecuencias que estamos padeciendo en América Latina en general y en Argentina en particular, esta segunda parte del análisis del “Discurso sojero transgénico” propone investigar qué es lo que realmente dice el informe y quiénes son los expertos que conforman esos grupos, cómo son elegidos y tener una idea de qué es lo que piensan. 

2. El informe FAO/OMS 2004 no es científico 

Lo primero que hay que señalar es que no se trata de un informe científico, y mucho menos de un informe serio, tal como les gusta decir a muchos de los promotores del discurso transgénico. La expresión “no son informes serios” es utilizada pomposamente, impostando la voz, cuando se refieren a los estudios de investigadores independientes que muestran las asociaciones entre pesticidas y daños a la salud y muerte; y está contenida también en el comunicado de prensa que estamos comentando, que por supuesto tampoco es serio. 

No se trata de un informe científico ni serio porque no puede ser sometido a crítica de pares. En sus 383 páginas no referencia las conclusiones a las que llega, es decir, no dice en qué trabajos se basa para sacar las conclusiones, por lo que no se puede saber cuáles considera y cuáles no. Esto implica que se ignora si las conclusiones a las que llega están razonablemente sustentadas por investigaciones, quiénes las hicieron, qué metodología utilizaron, y si tenían o no independencia de criterio. 

En la introducción reconoce que: 

“La mayoría de los resúmenes y las evaluaciones contenidas en este informe se basan en trabajos no publicados de propiedad privada presentados al Comité para hacer las evaluaciones.” 

Este párrafo muestra que los expertos reunidos en el Comité reconocen explícitamente que los trabajos sobre los que se basan las evaluaciones no son públicos; muy probablemente sean “propiedad privada” de las empresas que producen y comercializan estos productos, o estén vinculadas a ellas; lo que no puede saberse debido a que, precisamente, los trabajos no son citados. 

Esto mismo hace que el informe de la FAO/OMS no sea un trabajo científico, y que el comunicado de las corporaciones empresarias no sea serio. 

2. 1. Lo que dice el Informe FAO/OMS 2004 del glifosato 

Al margen de las severas limitaciones indicadas, el Informe FAO/OMS que estamos analizando dice otras cosas que están ocultas o tergiversadas en el comunicado de prensa CASAFE-CIAFA. Por ejemplo: 

· Es poco probable que el Glifosato sea genotóxico, lo que es completamente diferente a decir que no es genotóxico. 

· La baja toxicidad aguda a la que se refiere el comunicado de prensa es en realidad la baja toxicidad letal aguda (DL50), es decir, la dosis que mata en corto tiempo al 50% de la muestra analizada. No se refiere a la toxicidad aguda en general, que es la que produce el daño en el corto plazo; ni a la toxicidad crónica que es la que se produce por padecimiento de dosis repetidas o cuando el daño aparece en el mediano y largo plazo. 

· El glifosato produce “irritación de moderada a severa de los ojos con opacidad corneal irreversible”, lo que no es señalado en el comunicado conjunto. 

· Se han reportado casos de irritación a la piel, ojos y vías respiratorias en aplicadores de glifosato. Tampoco es señalado. 

· Se han reportado casos de intoxicación aguda por ingestión accidental o intencional de glifosato, lo que tampoco es señalado. 

Ese tipo de argumentaciones, que muestran los daños que supuestamente no hacen los pesticidas y ocultan los daños que sí generan, son los que esgrime el discurso sojero transgénico cuando defiende el uso de esos productos. Y los defiende de esa manera porque no puede hacerlo de otra. 

El informe FAO/OMS 2004 no señala ningún estudio de afectación a la población en general ni comenta sobre estudios epidemiológicos, lo que significa que no fueron considerados por el Comité. 

3. La cadena de ocultación de los daños. La dilución de la responsabilidad 

El encadenamiento de los eslabones del discurso que oculta los daños que producen los pesticidas se construye más o menos así: 

· Dos agencias internacionales, la FAO y la OMS, convocan a dos paneles de expertos, y conforman un comité. La metodología de selección de los expertos es desconocida, ya que -como veremos- no se cumple con las recomendaciones de estas mismas instituciones. Se desconoce cuáles son las representatividades territorial y social consideradas, así como las vinculaciones comerciales de los elegidos. El listado sólo hace referencia a los datos académicos, lo que -como todos ya sabemos- no significa que se privilegiará el cuidado de la salud de la población por encima del cuidado de los negocios concentrados. 

· Ese comité realiza un informe basado principalmente en estudios de propiedad privada sobre la toxicidad de los plaguicidas, de los que no dan a conocer ni su contenido ni su origen, metodología, autoría y financiación, por lo que no pueden ser sometidos a críticas de pares. 

· Así, no se dice en cuáles estudios se basan las conclusiones a las que llegan en el informe; en lenguaje científico se dice que las conclusiones no están referenciadas. Este es el motivo por el que el informe no puede ser considerado un estudio científico. 

· Las pocas conclusiones que señalan y alertan sobre los riesgos son ocultadas, no informadas o tergiversadas por las organizaciones corporativas de las empresas privadas que producen y comercializan los pesticidas. 

· Finalmente, esas tergiversaciones y ocultamientos son ampliamente difundidos por varias personas físicas y jurídicas en numerosos escritos, que a su vez son reproducidos por diversos medios. Luego son utilizadas por profesionales al servicio de esas corporaciones que elaboran un discurso con el que presionan a las instituciones para lograr la aprobación de normativas locales y provinciales que ponen en riesgo la salud de la población. 

4. Los integrantes del Comité de Expertos 

Otra publicación de la FAO (2003) “Garantía de la Inocuidad y Calidad de los Alimentos” (3), en su Anexo 7 describe “...los nuevos procedimientos para la identificación y selección de expertos integrantes de las consultas y grupos de expertos de la FAO/OMS” adoptados en el año 2000. (Ver ANEXO). El punto 4 dice que “La Secretaría selecciona a personas incluidas en la lista para que intervengan en una reunión de expertos determinada teniendo en cuenta criterios preestablecidos...”, en particular: 

· el programa de la reunión, 

· la representación geográfica y 

· la representación de diferentes escuelas de pensamiento. 

4.1. Representación de los integrantes del Comité de Expertos 

4.1.1. Representación geográfica 

Los expertos que estuvieron discutiendo y elaborando el informe tienen la siguiente representatividad territorial: 

· Por Europa: 23 (Alemania 3; Países Bajos 3; Bulgaria 1; Italia 5; Reino Unido 5; Suecia 1; Francia 2; Hungría 1; Suiza 2). 

· Por Oceanía 5 (Australia 4; Nueva Zelanda 1). 

· Por Asia 4 (Japón 3; China 1). 

· Por EEUU 3. 

· Por India 1. 

· Por América Latina 1. 

· Por África 0. 

Evidentemente no se trata de una representación territorial proporcional por población, por superficie ni por producción de alimentos. Es decir, no se sabe cuál es el criterio de representación geográfica que se sigue ni cómo se determinó ese criterio. 

4.1.2 Representación de las diferentes escuelas de pensamiento 

La única representante por América Latina, la Dra. Eloisa Dutra Caldas, de Brasil, podrá hacer muchas cosas, pero con seguridad no puede representar a todas las diferentes escuelas de pensamiento presentes en América Latina, por lo que tampoco se sabe cuál es el criterio con que se determina esta representación. 

Cabe preguntar: ¿Cuál es el pensamiento de la única representante latinoamericana? La nota “El Lado Oscuro de la Comida” (4), publicada en Brasil en diciembre de 2010 nos da una idea: 

En junio pasado, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria publicó su informe anual sobre la presencia de residuos de plaguicidas en frutas, verduras y granos que consume Brasil. De las 3.130 muestras de 20 cultivos alimentarios estudiados por la agencia en 2009, el 29% mostró algunas irregularidades. Pero eso no debe ser motivo de pánico. "El hecho de que un alimento presente residuos de pesticidas más allá del límite establecido no indica necesariamente riesgo para la salud", dice la toxicóloga Eloisa Caldas, de la Universidad de Brasilia. El punto, dice, es evitar una dieta monótona. Cuanto más variada la dieta, menos posibilidades tienes de comer el mismo plaguicida. Lo que reduce el riesgo de intoxicación. 

En lugar de exigir mayores controles por parte del Estado y el cumplimiento de las normas por parte de los productores para proteger la salud de la población, traslada la responsabilidad de la intoxicación o no intoxicación a los consumidores de manera individual. 

Ese pensamiento es un paradigma del liberalismo de mercado llevado al cuidado de la salud. No representa a las diversas escuelas de pensamiento vinculadas a la agroecología, la vía campesina ni la agricultura familiar; tampoco a la escuela de pensamiento que busca la articulación entre ellas y con la economía solidaria. 

Estas escuelas de pensamiento deben estar presentes en los ámbitos donde se elaboran evaluaciones e informes que impactarán en los sistemas agroalimentarios en todo el mundo; también en nuestro continente, en nuestro país, en nuestra población, en nuestra cultura.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El harakiri nuclear de Japón








Walter Goobar



La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación en la historia de la Humanidad en lanzar dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. Desde entonces, el mundo asiste impasible a una fuerte ofensiva global de los lobbies que propugnan “el uso pacífico de la energía nuclear”, apelando a argumentos como la defensa del medio ambiente, la soberanía nacional, el desarrollo industrial o el calentamiento global, y adecuando las campañas a la cara y al bolsillo del cliente.

A pesar de ser una de las potencias mundiales más avanzadas tecnológicamente, la industria nuclear ha empujado al Japón a consumar su propio harakiri atómico lo que demuestra que de todas las formas de generar energía, la atómica no es limpia, segura, ni sostenible, y mucho menos pacífica. “Dios no juega a los dados”, decía el padre de la Teoría de la Relatividad, Albert Einstein a propósito del azar, pero lo cierto es que el país que fue víctima de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki temina confirmando el principal argumento de los detractores de la energía atómica que sostienen que la energía nuclear de uso no militar puede ser tan mortífera como las bombas y misiles.

Lo que ocurrió en Japón era imposible que ocurriera. Pero ocurrió. La probabilidad de que ocurra un determinado evento puede ser ínfima, pero cuando ese evento ocurre, sus efectos son devastadores, tal como lo demuestra la catástrofe japonesa que está lejos de la excepcionalidad que ahora se le pretende asignar: el accidente en la central ucraniana de Chernobyl ya había demostrado en 1986 que los impactos y los costos de un accidente nuclear pueden alcanzar niveles que comprometen, incluso, la economía de todo un país. Sin embargo, los que debían aprender aquella lección ni siquiera tomaron nota. Pareciera que está en la naturaleza humana confundir baja probabilidad de ocurrencia con bajo costo.

“La localización de las centrales de Japón, junto al mar es la más barata. Los generadores de emergencia no los enterraron y, claro, se inundaron en seguida... Detrás de todo esto hay corrupción. No tengo pruebas, pero no tardarán mucho en aparecer. ¿Cómo puede diseñarse una central nuclear en una zona de alto riesgo sísmico, al lado del océano, con los generadores de emergencia en superficie? Llegó la ola y todo quedó fuera de servicio. No es un error, es un delito”, declaró al diario La Vanguardia Yuli Andreyev, que es uno de los expertos que mejor conoce los secretos de la industria nuclear.

Una civilización que se juega todo a la apuesta de que “lo improbable no puede suceder” –cuando lo improbable es una catástrofe de dimensiones apocalípticas– es una civilización enferma, apuntaba el ambientalista Jorge Riechmann en el prólogo del libro El espejismo nuclear. No exageraba: la tragedia de Japón pone al desnudo que el discurso pronuclear tiene componentes omnipotentes, negadores y perversos que bordean lo patológico.

Desde sus orígenes, lo nuclear produjo una fascinación delirante que se asemeja al efecto del anillo de J.R.R. Tolkien en El Señor de los Anillos. Sin embargo, tal como explican Marcel Coderch y Núria Almiron en El espejismo nuclear, la energía atómica no ha resultado más que una enorme fuente de desastres económicos, únicamente rentable en cortos periodos y, principalmente, por el hecho de haber sido subvencionada, en la mayoría de casos mostrando su último fin: la industria armamentista.Una de las negaciones enfermizas del lobby nuclear es el tema de los desechos radioactivos que son un problema insalvable aun en los casos en que no se produzcan accidentes como el de Chernobyl o el de Fukushima. En el núcleo de un reactor existen más de 60 contaminantes radiactivos de vida muy larga y otros de vida muy corta, pero casi todos se acumulan en el organismo humano.

Además del insalvable problema de los residuos radiactivos, también es cuestionable lo del “uso pacífico”, porque la innovación tecnológica supone enormes inversiones que fácilmente son penetradas por los tentáculos del complejo militar-industrial.

Otra de las falascias sobre las que cabalga el lobby nuclear es que el nivel de industrialización de un país y el bienestar de sus ciudadanos depende de la energía nuclear. Esto es falso: Austria, Dinamarca, Noruega, Nueva Zelanda o Australia no tienen armas nucleares ni centrales nucleares. Frente a ellos, países como Pakistán o India, son poseedores de centrales nucleares y armas atómicas y, sin embargo, el nivel de pobreza es dramático y el retraso de su desarrollo industrial, evidente.

El desastre de Three Mile Island en 1979 y el de Chernobyl en 1986 clausuraron la posibilidad de avanzar en nuevos proyectos de energía nuclear con objetivos comerciales en Estados Unidos. Sin embargo, la periodista Amy Goodman recuerda que ese país sigue siendo el mayor productor de energía nuclear comercial en el mundo. Las 104 plantas nucleares habilitadas son viejas, y se acercan al fin de su vida útil originalmente proyectada. Los propietarios de las plantas están solicitando al gobierno federal extender sus licencias para operar.

Goodman revela que “el reactor número 1 de Fukushima es idéntico al de la planta de Vermont Yankee, que ahora está a la espera de renovar su licencia y que el pueblo de Vermont pretende cerrar.

La conductora del programa radial Democracy Now señala que “es importante tener en cuenta que este tipo de accidente, este tipo de desastre, podría haberle ocurrido a cuatro reactores en California, si el terremoto de 9.0 grados de la escala Richter hubiera azotado el Cañón del Diablo en San Luis Obispo o San Onofre entre Los Ángeles y San Diego. Podríamos perfectamente ser ahora testigos de la evacuación de Los Ángeles o San Diego, si este tipo de cosa hubiera sucedido en California. Y, por supuesto, Vermont tiene el mismo problema.”

Goodman señala que “hay 23 reactores en Estados Unidos que son idénticos o casi idénticos al reactor 1 de Fukushima”. El diputado demócrata de Massachusetts, Ed Markey, dijo: “Lo que está sucediendo en Japón en este momento da indicios de que también en Estados Unidos podría ocurrir un grave accidente en una planta nuclear”.

La fascinación que ejerce el dominio del átomo no es privativa de los Estados Unidos, sino que también iluminan las mentes de los ayatollas en Teherán.

Más allá de las sospechas que despierta el programa nuclear de la teocracia jomeinista, la politóloga y periodista iraní Nazanín Amirian advierte sobre el peligro que representan las centrales nucleares para los propios iraníes, aunque sólo se apliquen para uso civil y pacífico.

“Irán, después de Japón, es el segundo país del mundo en movimientos sísmicos. Cada año suceden unos 4.000 temblores de diferentes grados de Richter, y dejan un promedio de 1.000 muertos al mes y miles de edificios y casas derrumbadas. El terremoto de Bam (2003) puede repetirse en cualquier momento. Aquel seísmo, de 6,2 grados Richter mató a unas 50.000 personas, dejó heridas a 40.000 y a otras 80.000 sin hogar. Bam no está lejos de la central nuclear de Bushehr”, advierte Amiram.

El principal logro de la era nuclear que se inauguró en Hiroshima y que concluye en Fukushima, es que nos conduce inexorablemente a la Edad de Piedra.

Fuente: http://www.waltergoobar.com.ar/frontend/contenido/lugar.detalle.php?noticiaId=750